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SR. AGUSTÍN BAAMONDE DÍAZ.

SR. AGUSTÍN BAAMONDE DÍAZ. Alcalde de Villalba desde 1990.

Obra:

Texto del 26/05/05,
Fotografía cedida por el Ayuntamiento de Villalba 

Al llegar a la alcaldía, Agustín Baamonde Díaz anhelaba cambiar el derrotero de su pueblo. Con ilusión emprendió grandes proyectos medioambientales, convirtiendo el río Madalena en un parque fluvial y el vertedero en un jardín. También llevó los servicios hasta los más recónditos lugares de este municipio caracterizado por la dispersión de su población. Los habitantes de Villalba son los testigos privilegiados de la transformación. 

Esta asunción de obligaciones de los Ayuntamientos no se corresponde, de ningún modo, con la capacidad de financiación municipal

Antes de dar el salto a la política municipal me dedicaba al ejercicio de mi profesión de abogado. He sido alcalde durante quince años. Ahora he de renunciar a mi puesto para poder presentarme a las elecciones del 19 de junio de 2005 al Parlamento de Galicia, pues la normativa no permite compatibilizar ambos cargos. Hay quien se pregunta qué condiciones debe tener una persona para dedicarse a la política. Creo que el político debe  tener vocación de servicio y ser consciente de que, en definitiva, gobierna para el pueblo. Los nuevos tiempos traen consigo una actividad social importante y, como consecuencia, los Ayuntamientos van asumiendo un nivel de prestación de servicios cada vez mayor. Esta asunción de obligaciones no se corresponde, de ningún modo, con la capacidad de financiación municipal. En el pacto local la cuestión de la financiación municipal no debe tardar demasiado en abordarse, pues de lo contrario puede producirse la asfixia de los Ayuntamientos españoles.

Rescatar a Villalba del letargo ancestral

En Galicia existe el fenómeno de la dispersión poblacional. Nuestro municipio cuenta con 16.000 habitantes sobre una superficie de 384 kilómetros cuadrados. Unos 6.000 habitantes viven agrupados en el núcleo urbano y 10.000 se reparten entre 700 puntos rurales, que tienen desde 5 a 150 habitantes. Además, en los lugares donde sólo hay dos o tres casas ni siquiera están agrupadas entre sí. Esta circunstancia hace que la dotación de servicios se convierta en un problema de tales dimensiones que es muy arduo de solventar para el Ayuntamiento. Cuando llegué a la alcaldía tenía el sueño de transformar el curso de la vida de mi pueblo. Villalba era un municipio adormecido y apático, con escasa iniciativa social y económica. Pensé que había que rescatarlo del letargo ancestral y crear un clima de acercamiento entre el Ayuntamiento y la gente.

En los núcleos rurales la actividad principal es la agricultura y la ganadería

En Villalba la actividad fundamental es el comercio. El núcleo urbano está especializado en la prestación de servicios para el resto del municipio y para la comarca de la “Terra Cha”, que es una zona con una esfera de influencia de unos 50.000 habitantes. En los núcleos rurales la actividad principal es la agricultura y la ganadería. Tenemos una importante cabaña de ganado vacuno.

Polígono industrial con 100 empresas y 500.000 metros cuadrados 

Villalba dispone de un polígono industrial que alberga cerca de 100 empresas, dedicadas especialmente a la prestación de servicios y que emplean a unas 600 personas. Hay compañías que están directamente relacionadas con el sector agrario, otras se dedican a la transformación de productos cárnicos y a la elaboración de embutidos. Con la tercera ampliación que hemos puesto en marcha la superficie del polígono tendrá medio millón de metros cuadrados. 

Construimos una depuradora nueva y añadimos otras dos depuradoras auxiliares

El medioambiente ha sido uno de los ámbitos donde tuvimos que trabajar más intensamente. La infraestructura de saneamiento estaba terminada pero se había conectado a una depuradora a la que también tenía acceso una empresa de productos lácteos. La consecuencia fue un desastre ecológico permanente que afectaba al río Madalena, que discurría muerto a la altura de Villalba. Mi primera actuación fue intentar resolver este problema. Construimos una depuradora nueva y añadimos otras dos depuradoras auxiliares. Recompusimos gran parte de la red de saneamiento, hicimos varias estaciones de impulsión y al final conseguimos tratar perfectamente todas las aguas de Villalba.

Construimos una playa fluvial

Nuestro río, además de presentar un estado lamentable, era de difícil acceso. Iniciamos un trabajo de recuperación y lo transformamos radicalmente. Construimos una playa fluvial en la que se enclavan numerosas  instalaciones deportivas y una piscina municipal. También hicimos un paseo de unos 3,5 kilómetros de longitud que recorre todo el margen. Hoy, el río discurre limpio y se ha convertido en un lugar de referencia que es visitado en verano por miles de personas. 

Llevamos el servicio de recogida de basuras a cada uno de los 700 núcleos rurales

La recogida de basura era otro grave problema medioambiental que tuvimos que resolver por partida doble. Primero, porque había un vertedero que ardía continuamente y que muchas veces llenaba de humo la carretera de Villalba a Lugo. Conseguimos eliminar ese vertedero y transformarlo en una zona ajardinada. Ahora, las basuras se tratan en una planta de reciclaje de residuos. En segundo lugar, hemos tenido que implementar un complejo sistema de recogida de basuras para acabar con los numerosos vertederos incontrolados que había en el medio rural. Para eliminarlos llevamos el servicio de recogida de basuras a cada uno de los 700 núcleos rurales.

Cultura y deporte

En cuanto a instalaciones deportivas hemos convertido a Villalba en uno de los pueblos mejor dotados de Galicia. Tenemos cinco pabellones deportivos, tres campos de fútbol, un estadio de atletismo, una piscina cubierta y diversas pistas de tenis. Gracias a esto pudimos crear extraordinarias escuelas deportivas donde se forman 700 niños del casco urbano. En el ámbito cultural partimos prácticamente de cero. Cuando llegué al Ayuntamiento teníamos serios problemas para albergar, por poner un ejemplo,  un sencillo concierto de música. No existía un local adecuado para ello. Hoy tenemos un auditorio extraordinario, probablemente uno de los mejores de Galicia, que costó 1.300 millones de pesetas. Este edificio nos permite desarrollar una actividad cultural amplia y  de calidad.

El Parador Nacional en la antigua Torre del Castillo de los Andrade

Entre los reclamos que atraen a los visitantes destaca el Parador de Turismo, toda una reliquia arquitectónica. Su singular característica reside en que está ubicado en la Torre del que fuera Castillo de los Andrade, la antigua fortaleza de los señores feudales de Villalba. Desde su ampliación en el 2000 cuenta con 50 habitaciones. Este torreón medieval del siglo XV es una edificación poligonal de ocho caras. El Parador, junto al Hotel Villamartín, con 70 habitaciones, y varios hoteles más pequeños que ya existían, y otros que se han abierto en los últimos años constituyen una vasta oferta hotelera. Otra característica curiosa que atrae a mucha gente es el hecho de que el presidente de la Xunta, don Manuel Fraga, sea oriundo de Villalba.

Balneario en la Charca del Alligal

La actividad turística está experimentando un desarrollo importante en los últimos tiempos. Se está construyendo un balneario en un punto que goza de gran reputación, como es la Charca del Alligal, un manantial natural de aguas termales con propiedades medicinales. Se prevé que esté terminado a finales de 2005.

El Rey conserva la máxima autoridad que se puede tener, la autoridad moral

Durante los primeros años de la Transición residía en Madrid, donde me tocó vivir muy de cerca la incertidumbre que se respiraba en el ambiente. Sentíamos zozobra por el futuro y nos preguntábamos si seríamos capaces de sacar adelante la democracia. Con el ruido de sables de fondo, estaba firmemente convencido de que aquel proyecto no avanzaría si no era mediante la institución de la Monarquía. El Rey era en aquel momento la única figura capaz de mantener la unidad del estamento militar, fundamental para asegurar el proceso democrático. Juan Carlos I jugó un papel extraordinario pues, siendo un Rey nombrado por un Régimen denostado y tambaleante, tuvo la suficiente habilidad como para transformarlo todo sin quebrar nada. El Rey conserva la máxima autoridad que se puede tener, la autoridad moral, la que se impone por el poder de la convicción, aquella que, en definitiva, es la que tiene realmente trascendencia y que acaba calando en la gente.

La serenidad, la prudencia y el coraje del Rey

Juan Carlos I dio a la democracia el espaldarazo definitivo cuando el 23-F apostó decididamente por defender la Constitución. Estoy convencido de que sin la serenidad, la prudencia y el coraje del Rey la situación política de España sería muy distinta y seguramente peor. No veo a Juan Carlos I como un monarca absoluto ni como una persona con afán de protagonismo, sino como el primer servidor del pueblo.

No hay motivo para una sustitución de la Monarquía por otra fórmula de gobierno

El Príncipe es una persona muy capacitada. Creo que también mantiene esa imagen de equidistancia y ecuanimidad que caracteriza a su padre. Si es capaz de seguir la misma línea de su antecesor, no tendrá ningún problema para arbitrar los designios de España. Además, la actuación de nuestra Monarquía es intachable. Los españoles deberíamos felicitarnos por el hecho de tener una Familia Real que se ha adaptado perfectamente a los nuevos tiempos. No hay motivos para pensar en una posible sustitución de la Monarquía por otra fórmula de gobierno.