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Sr.Alberto López Rodríguez
ALBERTO LÓPEZ RODRÍGUEZ.
Fotografía: Cristina Dorrío Feijóo.

ALBERTO LÓPEZ RODRÍGUEZ. LÓPEZ R. AUDITORES / LÓPEZ R. CONSULTORES

Obra:

Texto del 05-12-2011

El economista y auditor de cuentas Alberto López lleva más de veinticinco años dedicado al mundo de la asesoría y consultoría empresariales. Esta trayectoria avala con conocimientos y vivencias sus ideas sobre la potencialidad de España, lastrada por el exceso administrativo y las erróneas decisiones políticas. Sin embargo, dentro de su marco natural y lógico, una Unión Europea con una política económica conjunta, está convencido de nuestro país renacerá fortalecido.

Toda España desde Ourense

Hace 20 años que creamos nuestra firma de asesoría y consultoría. Nuestra oficina principal se encuentra en Ourense, aunque también tenemos abierta una sucursal en Madrid. Puede parecer un handicap estar ubicados en una ciudad periférica, pero no es así. Precisamente hemos querido romper esa barrera psicológica. Haciendo medianamente bien las cosas en Ourense, uno puede significarse, tener clientes y trabajar en cualquier punto de España, gracias a las nuevas tecnologías pero sin perder el trato personal, que para nosotros es fundamental. En Madrid o en Barcelona, en cambio, cuesta más hacerse visible. A pesar de hallarnos en la periferia, nos hemos convertido en una auditoría importante. Todo ello se lo debo a mi experiencia laboral anterior en PricewaterhouseCoopers, una firma prestigiosa que trabaja de forma disciplinada.

De aspirante a médico a auditor

Cuando terminé el bachiller dudaba entre estudiar Medicina o Ciencias Económicas. Aún así, como mi padre era socio de PricewaterhouseCoopers en Venezuela, en casa siempre oía hablar de auditorías; quizá por ello cambié mis derroteros. Es justo decir que ni mi padre ni mi madre, que desafortunadamente ya no están entre nosotros, me indujeron a cambiar mi opción de carrera. El cambio se debió a razones técnicas: por aquel entonces en Venezuela, para entrar en Medicina se tenía que esperar un año, y decidí aprovecharlo estudiando Contabilidad Pública. Y me gustó. Acabados los estudios, empecé a trabajar en este sector y ya no lo he dejado. Al llegar a España, me encontré con que la profesión de auditor no estaba tan desarrollada como en Venezuela, que entonces vivía un momento pujante, así que he sido testigo y coprotagonista de cómo ha ido creciendo y afianzándose esta profesión aquí.

Ventajas de externalizar la administración de las empresas

Nuestro producto estrella son las auditorías. Luego, por este orden, vienen las consultorías, el asesoramiento fiscal y contable, y, por último, las gestiones administrativas de empresas que las han externalizado. Lo último es especialmente bonito e interesante porque aprendemos mucho con ello y nos permite conocer con mayor detalle el pulso económico del país, una circunstancia que nos ayuda mucho a la hora de auditar. Francamente, no sé como no hay más empresas que externalicen su administración, porque solo ofrece ventajas.

Eficacia de las auditorias voluntarias

Las auditorías son recomendables, incluso, para las empresas que no se ven obligadas a practicarlas. Y no lo digo porque esté vendiendo mi producto; simplemente, dan tranquilidad. Se trata de que una persona que no está metida en la dinámica del día a día de la empresa llegue, revise y te diga qué cosas están bien y qué cosas no están bien. Someter de forma voluntaria la propia empresa a una auditoría es una inversión en tranquilidad, que no es poco.

Procedimiento de una auditoría

En mi auditoría funcionamos así: primero planificamos el trabajo el socio director, el gerente y el jefe de equipo; luego destacamos ese jefe de equipo y unos asistentes para realizar la auditoría in situ, con el cliente, el tiempo que sea necesario, de una semana a dos meses, por ejemplo; ese trabajo se revisa luego en nuestra sede principal de nuevo por el socio director, el gerente y el jefe de equipo y se emite el dictamen de auditoría. Ello no es óbice para que tanto el socio director como el gerente nos desplacemos tantas veces como sea necesario donde el cliente mientras se lleva a cabo la auditoría.

Cuanta mayor transparencia, mucho mejor para todos

Nuestra tarea más complicada es la típica auditoría obligatoria. A veces, en función de nuestro dictamen y sus consecuencias, se nos culpa de cerrar empresas. No es esa nuestra voluntad, sino salvarlas, ayudarlas, avisar. Nosotros no precipitamos nada, sino que vigilamos la información para que el propio empresario sepa cómo van las cosas, y auxiliamos, asimismo, a los clientes y proveedores, deudores y acreedores de esa empresa, aclarándoles las cuentas anuales. Cuanta mayor transparencia, mucho mejor para todos. También tenemos potestad para validar los planes de viabilidad que se plantean, y en algunos casos nos involucramos en ellos para ayudar a que la empresa se sanee. Para entendernos con un símil: somos médicos de los números, no damos la extremaunción ni practicamos eutanasias. Y en tanto médicos, asumimos una responsabilidad total: personal e incluso penal.

La auditoría debe hacerse con rigor, sin tomar el camino más corto

Cuando firmamos un dictamen de auditoría pensamos que la empresa en cuestión, salvo catástrofes fortuitas como terremotos o incendios, va a tener vida por lo menos durante un año más. En eso tenemos que ser muy serios, no podemos relajarnos. Por eso la auditoría debe hacerse con rigor, sin tomar el camino más corto. En sí, un dictamen es muy breve, cabe en un solo folio. Luego, detrás de ese folio, debe haber varias carpetas que expliquen al detalle los procedimientos que se han seguido.

Ir demasiado tarde a concurso

La Ley Concursal es mejorable. Ello no obstante, por norma general no le atribuiría a dicha ley la responsabilidad de que una empresa al final tenga que liquidarse. Sí que lo atribuyo a sus gestores, que normalmente apuran demasiado antes de decidirse a ir a concurso. De hecho, mi experiencia es que prácticamente todas las empresas –la mayoría pymes– que van a concurso se liquidan.

Dolor humano ante una empresa en situación de concurso de acreedores

He tenido que llevar –y llevo– algunos concursos de acreedores, tanto encargados por el juzgado como por alguna entidad financiera. Hay que decir que en algunos casos no he cobrado por ello, pero no pasa nada, porque compensan unos con otros. Desde el punto de vista humano, no es nada fácil ver a un empresario en esa tesitura. A uno se le arruga el corazón, porque las soluciones a menudo acostumbran a ser dolorosas.

La Línea roja que no se debe cruzar

El auditor tiene una serie de incompatibilidades, que están perfectamente definidas en la normativa que nos rige. La incompatibilidad tiene que ir asociada a un concepto básico: la ética. Todos sabemos en qué consiste la ética, y sabemos también cuál es la línea roja que no se debe cruzar.

En pro de una política económica conjunta para la Unión Europea

La Unión Europa debe tener una política económica conjunta. Lo que no funciona es que tengamos la misma moneda y que cada país vaya por su lado. Tampoco me gusta la excesiva bicefalia Merkozy. En cuanto a España, tenemos unas administraciones públicas con técnicos muy preparados y formados que podrían perfectamente racionalizar el trabajo que desarrollan los distintos departamentos. Hay que redimensionar las administraciones del Estado según nuestras necesidades, sin entrar a comparar si aquí hay más o menos funcionarios por metro cuadrado que en otros países.

Mariano Rajoy deberá rodearse de gente capaz, sin aislarse de la realidad de la calle

España es un país serio, que cumple. Debe estar entre los países punteros de Europa. Ahora bien, para conseguirlo, debemos trabajárnoslo. Para empezar, hay que poner orden en casa. Mariano Rajoy deberá rodearse de gente capaz, y a la vez tendrá que procurar que no lo mantengan en una burbuja, aislado de la realidad de la calle, que es lo que normalmente, por desgracia, suele suceder. Asimismo, el Gobierno debe mentalizarse de que las vacas gordas no volverán, al menos tan gordas como las anteriores. Es muy importante, también, que no paguen siempre los mismos, y me estoy refiriendo a los funcionarios. Si queremos que estos sean productivos, lo que no podemos hacer es desestimularlos. Hay funcionarios muy buenos, que se dejan la piel, y no puedo compartir la idea de que tengan que ser siempre los primeros en sufrir congelaciones o recortes.

Nuestro potencial como país sigue intacto

No nos dejemos llevar por el pesimismo. Nuestro potencial sigue ahí. Tenemos un país rico en las industrias de las energías sin humo y en las turísticas. Contamos con empresas muy importantes, como Fomento de Construcciones y Contratas, Inditex o Copasa, que trabajan en todo el mundo. No debemos ser tan malos ni inspirar tanta desconfianza cuando de todas partes se reclama a nuestras empresas. Una de las prioridades del Gobierno en estos tiempos de crisis es cuidar las entidades ya existentes; sobre todo, las pymes, que son las que mantienen un mayor número de empleos. No sería lógico lanzarse a promover la creación de nuevas empresas descuidando las que siguen en funcionamiento y quizá necesitan que se les eche una mano. Debe encontrarse un punto de equilibrio.

Mi palabra favorita es inventar

Un empresario, aunque tenga una posición cómoda, no puede ser nunca conformista. Mi palabra favorita es inventar. Todos los días es necesario estar inventando, innovando; hay que pensar que mañana debe hacerse algo nuevo. Todos los días. Y tras un éxito es imprescindible buscar el siguiente. Y cuando se produce un fracaso, se debe aprender de él. En este sentido, me considero una persona muy positiva, porque de todo lo malo intento sacar algo bueno, tanto en lo profesional como en lo personal.