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CARLOS EGUIZÁBAL ALONSO.

CARLOS EGUIZÁBAL ALONSO. BODEGAS PATERNINA

Obra:
Texto del 15/11/11 .
Fotografía cedida por Carlos Eguizábal.
 

El vino de Paternina fue el origen de los rioja. Desde este legado, Carlos Eguizábal está hoy al frente de una entidad de más 100 años y, junto a su hermana Rosa, expande la calidad y el prestigio de unos caldos de referencia mundial. Como la recesión actual le parece mucho más que una crisis cíclica, cree que para salir de ella el Gobierno español ha de generar optimismo y confianza, sobre todo en el empresariado. De hecho, se deberá tender a un capitalismo financiero más humano.

 Orígenes que se remontan a 1886

La aventura empresarial de vender vino de La Rioja la iniciamos mi padre, Marcos Eguizábal, y yo hace unos 30 años. Riojanos de nacimiento, nos gustaba este mundo y vimos una oportunidad de negocio. En tiempos más recientes, decidimos diversificar y entrar en el sector inmobiliario. No obstante, nuestra industria principal es la bodeguera. Siempre fui la mano derecha de mi padre hasta su fallecimiento hace dos años. Entonces se incorporó a la dirección mi hermana Rosa, y ahora ambos somos los responsables de la empresa. Los orígenes de Paternina se remontan a 1886. El Paternina Banda Azul fue nuestro primer vino de Rioja. El nuestro es un negocio muy agradecido y satisfactorio, porque el vino es parte consustancial de nuestra cultura y nuestra civilización. Aparte del rioja, desde hace unos 10 años también producimos vino de la Ribera del Duero.

 Modernización de los procesos sin perder el toque artesanal

Si hay algo que define el progreso de la industria bodeguera durante estos últimos años es el celo por la higiene más absoluta. La uva ya no se pisa con los pies descalzos, por ejemplo. Las manos tampoco tocan el producto, ya desde el inicio del proceso, donde todo se realiza de forma aséptica, con acero inoxidable. Otro avance es la fermentación por temperatura controlada, que permite una mejor conservación de las características de la uva y redunda en una mayor calidad. Asimismo, se han mecanizado muchos procesos pero sin renunciar a lo artesanal. También se cuida mucho el embotellado, porque una sola mota de polvo dentro de una botella puede estropear un buen vino.

 Dos corrientes de consumidores y productores de riojas

El vino también va evolucionando. No es igual el vino que se consume hoy al que se consumía hace 40 años, una evolución marcada por el gusto del consumidor. Podríamos decir que entre los productores y consumidores de rioja hay dos corrientes: una corriente –quizá el 60%– que busca el vino clásico de rioja, y otra corriente –en torno al 40%– que busca vinos más modernos. Nosotros procuramos satisfacer a ambas. El flanco más moderno lo cubrimos con la marca Federico Paternina Selección Especial 08, un vino más afrutado y fresco magníficamente presentado.

 Secretos de calidad

La calidad de un vino depende, entre otros aspectos, de su viña, y empieza, pues, por el cuidado de esta: hay que podarla a tiempo, mimarla… Luego, la uva tiene que entrar entera en la bodega, manteniendo siempre un trato aséptico con ella, y, por fin, se debe hacer fermentar a temperaturas controladas, entre los 22-24 grados. Si todo esto se respeta, se obtendrá un vino bien resuelto que envejecerá de forma conveniente. El Consejo Regulador de La Rioja se cuida de que el vino producido bajo su ámbito de actuación mantenga todos sus índices de calidad.

 Vinos de Ribera del Duero y de La Rioja

Tenemos viñedos propios, pero también trabajan en exclusiva para nosotros viñadores de confianza. La producción de nuestra bodega de ribera es aún pequeña, en torno a las 30.000 cajas al año (unas 370.000 botellas de los vinos Marqués de Valparaíso y El Encinal), y la cubrimos enteramente con nuestros viñedos. No así la producción de rioja, de los vinos tintos Paternina, con muchos millones de botellas, cuya demanda supera nuestra capacidad de producción. Por el momento, no nos hemos planteado producir en el extranjero, aunque hemos recibido propuestas de algún mercado emergente.

 Hegemonía de los cabernet sauvignon

En vino no puede hablarse de gustos universales, pero es evidente que hay tendencias, y que en el mundo se producen vinos a partir de monovarietales o de combinación de varias uvas como cabernet sauvignon, Merlot… Son vinos que disfrutan de una amplia aceptación y se producen en el Nuevo Mundo. Resulta obvio que en La Rioja producimos un vino muy diferente, donde la Tempranillo, lejos de suponer un obstáculo es nuestra distinción. Pretendemos hacernos con otro tipo de mercado, nuestro nicho de mercado, por criterios económicos y también por imposición del propio consejo regulador. Solo así se consigue que el rioja sea también una marca universal, y prácticamente sinónimo de vino español en los principales mercado internacionales. Con el paso del tiempo, el rioja se ha impuesto como vino tinto. Cuando se pide un rioja se sabe lo que uno está pidiendo, porque son vinos con sello de calidad.

 Habría que aumentar la cultura enológica

La cultura del vino en España pasa por los líderes de opinión, que son quienes orientan al consumidor final. Por otro lado, todo restaurante que se precie debe tener su sumiller, el responsable de que el vino que se pide conserve todas sus cualidades. Habría que aumentar la cultura enológica, por eso patrocinamos una cátedra sobre el vino en la Universidad de La Rioja. Nuestra comunidad autónoma puede, y debe, exportar especialistas en vino.

 Chile y Australia, los grandes competidores

El mercado del vino es uno, aunque cada país tiene, obviamente, sus preferencias. Técnicamente competimos con cualquier productor de vino a nivel internacional y nuestros vinos de rioja deben competir y posicionarse en este entorno tan competitivo. Tradicionalmente el consumidor distingue entre países del Nuevo Mundo y El Viejo Mundo (Europa), y es ahí donde los rioja deben encontrar su sitio en calidad y precio, lógicamente apoyados por una estrategia comercial y con planes de marketing adecuados.

 Reliquias de más de un siglo

Conservamos algunas botellas de vino de finales del xix, auténticas reliquias de cuando inició su andadura la bodega. De ellos, alguno probablemente se podría aún beber. También tenemos botellas de las añadas 1914 y 1928. El vino comercial más lonjevo que tenemos a la venta es el gran reserva Conde de los Andes, de 1994, aunque su venta es testimonial.

 Entrando en los países emergentes

Estamos en una crisis mundial cuya duración es de difícil previsión. Tradicionalmente, el 75% de los vinos exportados se venden en Europa pero, dada su situación tan delicada, nos centramos más en desarrollar el mercado americano, o en países denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China), donde estamos trabajando la implantación de nuestras vinos, no sin dificultades, ya que son países con impuestos o tasas muy altas pero cuyo potencial de desarrollo, sin duda, es muy bueno.

 Generar optimismo y confianza

Para salir de la crisis lo primero que debe hacer el Gobierno es generar optimismo y confianza entre la ciudadanía y, sobre todo, entre el empresariado. Es imprescindible, porque los vaivenes económicos tienen una importante dimensión psicológica. Si los empresarios no se sienten confiados y no reciben mensajes de optimismo, difícilmente se reactivará la economía. El gran drama de esta crisis es que está descomponiendo el tejido empresarial, y recomponerlo costará muchos años.

 Bipartidismo, abstención y desencanto

El excesivo bipartidismo existente en nuestro país no es el mejor antídoto contra la abstención y el desencanto de la política. Tampoco ayuda la sensación de que el relevo de un partido por otro normalmente no se dé por méritos del aspirante sino por deméritos del gobernante. Se percibe una especie de fatalismo en el hecho de que cuando uno de los dos partidos se desgasta en el Gobierno tiene que sustituirlo el otro de forma irremisible.

 Una coyuntura que exige una nueva transición

Entiendo que se haya tenido que poner límites al endeudamiento público a través de una reforma constitucional, pero me parece un poco triste que se tenga que llegar a este extremo porque los gobernantes, por sí solos y por sentido común, no hayan sabido imponer esos límites. Cosas así no contribuyen, precisamente, a contrarrestar el desencanto de la ciudadanía respecto a la clase política. En adelante, quien nos gobierne va a tener que realizar sobreesfuerzos para recuperar el terreno perdido en ese sentido. Nos faltan políticos que ilusionen a la colectividad, como ilusionaron en su día los políticos españoles que gestionaron e impulsaron la Transición porque, en cierta manera, la coyuntura actual dibuja también algún tipo de transición. Es evidente que lo que estamos pasando es más que una crisis cíclica, y que su superación requiere casi tantos esfuerzos como en su día requirió el cambio de régimen.

 El capitalismo especulativo financiero ha traspasado demasiados límites

Quizá debería producirse un cambio importante en la economía mundial. El capitalismo especulativo financiero ha traspasado demasiados límites, y asimismo hemos visto que una economía globalizada tiene sus riesgos. No puede ser que la especulación de Estados Unidos afecte a España, o a la inversa. O que una pésima gestión en Grecia ponga en peligro toda la economía europea. El mundo financiero no puede perder de vista las cifras y los números, porque son su materia prima, pero tampoco puede olvidar que detrás de esas cifras y esos números se encuentra el bienestar de muchas personas. Por otro lado, la interdependencia de la economía mundial ya es un hecho, y no tiene sentido agudizar divisiones. Creo que es más factible nivelar los estándares de vida de los diferentes países desde la unidad que desde la división.