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Sr.Carlos Javier Fernández Fernández et alia
CARLOS JAVIER FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ y JESÚS VALENTÍN VARA.
Fotografía: Àngel Font.

CARLOS JAVIER FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ y JESÚS VALENTÍN VARA. IREN ASESORES

Obra:

Texto del 12-09-2012

Desde el ejemplo, los responsables de esta distribuidora frutícola apuestan por un modelo empresarial de comercio justo, que destierra la explotación y la especulación y prueba que es posible otra forma de hacer negocios más humana, equitativa y solidaria. Ambos están convencidos de que la superación inmediata de la crisis pasa por encauzar nuestra deuda y promover el turismo, y la mediata, por transformar nuestro modelo productivo, incentivando la I+D+i.

Sociedad gestada en 2003, que inició su andadura con la eclosión de la crisis

Iren Asesores, S.L., se fundó en 2003, pero estuvo inactiva hasta el año 2008, cuando la incipiente crisis económica aconsejó centrarse en actividades que no se viesen condicionadas por las oscilaciones de los ciclos económicos. En este sentido, aprovechando la tradición frutícola de Valentín, y siendo conscientes de la estabilidad del sector alimentario, creamos una corporación destinada a la búsqueda, la selección y la venta de bananas, con el nombre comercial de Grupo Iren. En un principio, nuestro objetivo fue satisfacer las necesidades del mercado interior, pero, en cuanto conseguimos la mínima implantación necesaria en nuestras latitudes, optamos por diversificar hacia otros países europeos, como Suecia, Reino Unido, Italia, etcétera. Dado nuestro bagaje profesional anterior y nuestra formación académica, uno de los socios, Carlos Javier Fernández, asumió la dirección financiera, y el otro, Jesús Valentín, la comercial.

Importación y distribución de bananas

Nos hemos decantado por especializarnos en un único artículo, la banana, para poder prestar el mejor servicio posible a nuestros proveedores y clientes. Gestionamos exclusivamente la importación y la distribución de la fruta; desestimamos dedicarnos a la maduración puesto que ello hubiese podido implicar tanto una inversión lastrante como hacerles la competencia a nuestros propios clientes.

Bananas versus plátanos

El plátano y la banana son, en realidad, la misma fruta; el único rasgo que las diferencia es su lugar de procedencia. La introducción de bananas en España ha sido paulatina y ha contribuido a equilibrar los precios del mercado. Por este motivo, la tendencia actual es el incremento del consumo de las mismas.

Certificación como empresa de comercio justo

Nos sentimos comprometidos con los proveedores, en un 80% oriundos de la República Dominicana, aunque también operamos con explotaciones de Costa de Marfil y Camerún, y acabamos de iniciar otro proyecto de colaboración con Ecuador y con Colombia. Deseamos que exista una relación comercial paritaria, en que las dos partes salgan beneficiadas; asimismo, tenemos claro que los beneficios económicos han de repercutir en una mejora de la calidad de vida de la comunidad en la que se halla la explotación. Por ello disponemos de una certificación como empresa de comercio justo, destinando entre un 60% y un 70% de nuestros productos a este tipo de relación comercial, un porcentaje que asimismo corresponde a las bananas que distribuimos de procedencia de cultivos ecológicos. El rasgo identificativo del comercio justo es que no existe una especulación en los precios del artículo, de manera que los productores siempre reciben la misma cantidad. Al mismo tiempo, se garantizan las condiciones laborales de todos los participantes en el proceso y, finalmente, se reinvierte una parte del valor del fruto en la comunidad de origen.

El precio justo: una opción de mercado poco conocida en España

Por desgracia, los consumidores españoles no conocen los beneficios en origen que se obtienen mediante las relaciones de comercio justo; de igual forma, en la coyuntura actual las grandes cadenas de distribución tampoco apuestan masivamente por esta fórmula, ya que implica una estabilidad de precios y relaciones que no están dispuestos a asumir, bien porque no quieran, bien porque no puedan. De ahí que, de momento, esta parte de nuestra oferta se dirija en su mayoría a mercados más concienciados y consolidados como Francia, Italia, o Suecia.

El cuidado del factor humano, la clave de nuestro negocio

La base de nuestra entidad son los productores. Ellos son la clave de que distribuyamos bananas de óptima calidad. Por tanto, la búsqueda de proveedores y la obtención de su confianza son fundamentales. Nuestro método de adhesión no ha sido estrictamente empresarial, sino que primero hemos establecido contactos personales donde se ha creado un clima de confianza propiciatorio de la cooperación empresarial. Con este fin han sido determinantes los múltiples viajes a las zonas de producción, durante los cuales se llevan y suministran útiles a la población para mejorar sus precarias condiciones de vida: material escolar, juguetes, etcétera. El factor humano es el más importante dentro de nuestro modelo de negocio.

Vertiente didáctica

Para nosotros resulta fundamental establecer y consolidar estrechos lazos de colaboración con los agricultores, de quienes nos consideramos un servicio de comercialización y de asesoramiento. En este sentido, llevamos a cabo también una vertiente didáctica ayudándoles a mejorar la producción y a dar salida a la totalidad de su cosecha; por ejemplo, hemos generalizado la comercialización de bananas con anomalías estéticas, que tienen salida en algunos mercados, como el español.

60.000 cajas de bananas semanales

En estos momentos damos trabajo de forma directa a siete personas y a unas 500 de manera indirecta, que participan en la distribución de unas 60.000 cajas semanales de bananas. Nuestra cartera de clientes está formada por las cadenas de distribución europeas más importantes, y hasta el momento hemos tenido suerte al seleccionarlas, ya que la distribución de bananas es menor que la demanda de las cadenas de distribución alimentaria.

Otra forma de hacer negocios, equitativa, empática y justa

Si el éxito de nuestro proyecto evidencia algo, es que existe otra forma rentable de hacer negocios, la fórmula cooperativa, en la que no se subyuga a ninguno de los dos actores económicos y donde la empatía y la equidad permiten mejorar la vida de otros seres humanos.

Nuestro bienestar no puede partir del sufrimiento y la penuria de otros seres humanos

En parte, la actual crisis económica es el resultado de la cultura de la especulación, y especular, en el fondo, es sinónimo de engañar, porque siempre una de las partes se impone y se aprovecha de la otra. Hasta el momento, el capitalismo se ha basado en la especulación, de manera que una parte del mundo ha vivido a costa de las precarias condiciones de la otra gran parte. Aunque nuestro planeta, por suerte, dispone de suficientes recursos para todos, la codicia ha dominado hasta el día de hoy nuestro sistema de valores y es el motivo que nos ha conducido a donde estamos actualmente. Es imprescindible, por tanto, que aprendamos de nuestros errores y llevemos a cabo una profunda reflexión, que empaticemos con los más desfavorecidos y que seamos conscientes de que nuestro bienestar no puede partir del sufrimiento y de la penuria de otros seres humanos.

Un techo de mercado muy alto

Deseamos establecer contactos con agricultores de otras latitudes porque nuestro techo de mercado es muy alto, y disponemos de la ventaja de que nuestra estructura es muy flexible y nuestros costes fijos, reducidos. De hecho, podríamos distribuir hasta el triple de bananas con un sobrecoste laboral mínimo. 

Agonía controlada de la economía española

Durante los últimos meses se han aprobado medidas recaudatorias y de reducción del gasto público que, por el momento, se han mostrado ineficaces por causas externas, ya que la recaudación actual solo está sirviendo para financiar los intereses de nuestra deuda. Hemos de ser conscientes de que la mayoría de la deuda española está en manos de los bancos de Francia y Alemania, países a cuyos intereses favorece nuestra adversa, (aunque no quebrada) coyuntura económica; sobre todo en el caso alemán, porque ello ha generado unas condiciones difícilmente mejorables para su deuda.

A favor de la reducción del sector público

Las administraciones y empresas públicas se rigen por criterios no productivos difícilmente justificables en la actualidad. El Ejecutivo ha de trabajar para acabar con las duplicidades administrativas y de servicios. Sin embargo, es innegable que existe una traba social, porque, hasta fechas recientes, la máxima aspiración de una parte significativa de la masa laboral era ser funcionario del Estado.

Con la mirada puesta en el exterior

En la actualidad, cualquier negocio que aspire a perdurar en el tiempo debe encararse de manera global, porque ello permite sobreponerse a las oscilaciones específicas de un solo mercado. Con todo, los empresarios deberían ser conscientes de que esta apertura conlleva una mayor implicación, realizar viajes periódicos y aplicar una metodología diferenciada donde los avances tecnológicos son imprescindibles.

Qué medidas se deberían adoptar para superar las crisis

En primer lugar, es preciso y urgente estabilizar la situación de nuestra deuda; luego hay que impulsar actividades económicas que creen riqueza a corto y medio plazo, por lo que la mejor opción es apostar por el turismo. Sin embargo, a la larga tendríamos que tender hacia un modelo en que la formación y la I+D+i tuviesen un peso significativo, lo que implica un cambio de valores sociales: estimular una cultura del esfuerzo y la superación personal y modificar el mapa académico del país, demasiado teórico y poco ajustado a las necesidades productivas reales, lo explica el alto índice de desempleo juvenil.