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Sr. Carlos Martínez Izquierdo
CARLOS MARTÍNEZ IZQUIERDO.
Fotografía cedida por Carlos Martínez.

CARLOS MARTÍNEZ IZQUIERDO. EMBUTIDOS LA HOGUERA

Obra:

Texto del 22-01-13

La pasión por su pueblo y comarca natales y el deseo de paliar la despoblación de la meseta castellana han sido los motores del responsable de esta entidad de transformación de carne porcina. Consciente de la labor social del empresario, se enorgullece de haber creado empleo y riqueza en y para su comunidad; una voluntad de servicio de la que hoy adolecen muchos políticos, promotores de una injusta política de recortes que está fomentando la migración rural.

Empresa fuertemente arraigada a su entorno

Nací en San Pedro Manrique, un pequeño pueblo situado en la comarca de Tierras Altas al norte de la provincia de Soria, que cuenta con 650 habitantes. Al finalizar el servicio militar, en el año 1972 creé junto a otros tres jóvenes del lugar (José, Marcos y Agustín) una entidad dedicada a la explotación agrícola y ganadera. Se trataba de hallar una salida vinculada con las actividades agrícolas de la comarca que nos permitiese permanecer en ella y no emigrar, como de forma masiva venían haciendo las personas de nuestra generación, para lo que optamos por explotar juntos las tierras, basándonos en el modelo cooperativo, lo que abarataba costes e incrementaba la eficiencia, y por crear explotaciones ganaderas industriales modernas. Fuimos consolidándonos y evolucionando, y ello reactivó demográfica y socialmente nuestro pueblo, de forma que, con el tiempo, percibimos que era necesario dar valor añadido a nuestra ganadería. Así nació, en 1985, Embutidos La Hoguera.

Manufacturación integral de embutidos tradicionales

Nuestras dos sociedades controlan todo el proceso de manufacturación de una variada gama de productos y embutidos tradicionales, como jamón, lomo, costilla, chorizos, salchichones, etcétera, y nos encargamos de todos los pasos, desde la cría del ganado –aunque las necesidades productivas actuales también nos obligan a comprar materia prima externa en mercados colindantes–, pasando por la matanza, el despiece y la elaboración, hasta el proceso de secado.

Productos elaborados a partir de carne de cerdo blanca mejorada mediante el cruce con la raza Duroc

En estos momentos, 80 trabajadores trabajan en las dos empresas, por lo que somos el mayor empleador de la localidad, 60 de los cuales forman parte del equipo de La Hoguera. Todos nuestros embutidos se elaboran a partir de carne de cerdo blanca mejorada gracias a su cruce con especímenes de la raza Duroc, lo que convierte a nuestros fiambres en artículos de gama media‑alta.

Exportar, un gran reto de futuro

Dado que, por un lado, ya estamos presentes en toda la geografía española y que, por otro, se ha producido una drástica reducción del consumo interno, nuestro gran objetivo es incrementar nuestra incipiente presencia en el mercado internacional.

Firme compromiso social con el medio rural soriano

Mis proyectos empresariales han sido la respuesta al deseo de permanecer (y contribuir a que otros también pudiesen hacerlo) en el pueblo en que nací. Luchar contra la despoblación de San Pedro ha sido mi máxima vital, por lo que también me he implicado en la política municipal, ya que, de forma discontinua, he sido alcalde durante seis legislaturas, con 28 años diputado provincial en la legislatura en que se redactó el Preestatuto de Autonomía y, en la actualidad, desempeño el cargo de presidente de la Caja Rural de Soria y de la Unión Nacional de Cooperativas de Crédito. 

El presente fantasma de la migración

La fortaleza de nuestras empresas y nuestra contribución desde el consistorio, fundamentalmente mediante la creación de una residencia de ancianos que atiende a 85 personas y da empleo a otras 40, permitió la reactivación demográfica: habíamos conseguido que nuevas familias se estableciesen en la localidad, que 20 bebés fuesen escolarizados en nuestro jardín de infancia y 102 alumnos de primaria y secundaria acudiesen a nuestra escuela rural, lo que contrastaba con la situación de nuestra comarca, que había pasado de 9.000 a 1.500 habitantes a consecuencia del abandono total de 20 pueblos. Sin embargo, los recortes han suprimido las plazas de secundaria y los menores han sido desplazados a otros centros, dando al traste con el esfuerzo personal y colectivo de décadas y posibilitando el nuevo inicio de las migraciones hacia núcleos mayores.

El empleo femenino como freno del riesgo de despoblación

Uno de los factores de la creación de Embutidos La Hoguera fue el deseo de fomentar el empleo femenino, por su capacidad de contención de las migraciones internas: si sus familias disponen de medios económicos suficientes y ellas hallan ocupaciones profesionales satisfactorias, actúan como poderosos motores de freno del abandono de los núcleos rurales, puesto que representan y ejemplifican los lazos familiares y sentimentales con el territorio.

Vocación de servicio de los emprendedores

Los emprendedores no solo deben ser dinámicos, estar motivados y motivar a los demás mediante una ilusión contagiosa, sino que han de tener vocación de servicio a la comunidad, porque sus proyectos crean puestos de trabajo que permiten la formalización de nuevas familias y el asentamiento de otras provenientes de otros lares, lo que dinamiza y da vida a los territorios.

Eximir a las zonas rurales de gravámenes para preservar su naturaleza y cultura

Puesto que sufrimos el agravio de estar mal comunicados –viaria, ferroviaria y tecnológicamente– y de no poder acceder a los servicios e infraestructuras al alcance de otros ciudadanos, y teniendo en cuenta las extremas condiciones climáticas y vitales de nuestras comarcas, deberíamos estar exentos, por simple equidad, de algunos gravámenes impositivos; de esta manera, además, se premiaría nuestra contribución a la preservación del medio natural, ya que nuestras comarcas constituyen auténticas reservas naturales cuyos valores medioambientales preserva justamente la presencia humana, pues vivimos en una simbiosis armónica con la naturaleza. Pensemos que los núcleos rurales conservan importantes valores culturales, folclóricos, agrícolas y paisajísticos cuyo mantenimiento depende de la vitalidad de su población, y el abandono de una localidad supone la pérdida definitiva de prácticas agrícolas, de ecosistemas, de costumbres, de dichos y refranes, etcétera, por lo que no podemos penalizar a sus residentes, verdaderos guardianes del territorio y de la tradición, ni a sus gestores políticos municipales, altruistas y abnegados hombres y mujeres de la tierra.

Falta de iniciativas políticas y económicas para la dinamización del territorio

El elevado índice de despoblamiento castellano es en gran parte el resultado de la falta de medidas oportunas políticas y económicas revulsivas para dinamizar el territorio. Se podrían haber asentado industrias de transformación alimentaria como la nuestra, por ejemplo, que hubiesen frenado en su día las migraciones hacia los grandes núcleos.

La sanidad y la educación son derechos constitucionales que los recortes están poniendo en brete

La población es escasa y dispersa: en nuestra comarca, por ejemplo, hay un habitante por kilómetro cuadrado, pero cada uno cumple una importante función social, cultural y medioambiental, por lo que debe disponer de unas prestaciones y oportunidades mínimas; la sanidad y la educación son derechos constitucionales universales, y tanto la desaparición de las escuelas rurales como cualquier recorte en sanidad por causas económicas atentan contra esos principios de nuestra organización sociopolítica.

Mediocridad política

Un porcentaje de nuestros representantes no cumple con las expectativas de los ciudadanos por su medianía; ello ocurre en parte auspiciado por una ley electoral que ensalza a los partidos y no al talento personal de los candidatos, de modo que no salen siempre elegidos los mejores sino los más adeptos a las organizaciones. Personalmente, siempre he sido partidario de las listas abiertas, reconociendo la imprescindible labor de los buenos políticos como motor para el buen funcionamiento de nuestra democracia.

Preocupación ante la soflama independentista catalana

La cuestión identitaria catalana está sirviendo dentro y fuera de Cataluña como cortina de humo a los gravísimos problemas económicos que arrastra esa comunidad y el conjunto del país. El movimiento, además, se está aprovechando de forma demagógica del descontento e indignación de muchos catalanes ante la masiva pérdida de derechos, y ante el goteo constante de casos de corrupción que de forma generalizada están convulsionando al país.

Por la reducción del número de municipios de España

Emulando el ejemplo de otros Estados en busca de una mayor eficiencia económica y organizativa, debemos reducir el número de los actuales 8.116 municipios del país. Se trata no de eliminar necesariamente pequeños gobiernos municipales que no conllevan cargas económicas, puesto que son de dedicación política voluntaria y cuya implicación contribuye al desarrollo y crecimiento económico y demográfico de las poblaciones, sino de centralizar, de eliminar duplicidades y aunar servicios en pos de una mayor eficiencia.

Propuestas al señor Rajoy

Hay que redundar en la cultura de la austeridad para revertir nuestra tendencia al despilfarro, inmersos como estamos en una cultura del consumo. En este sentido, debemos retomar los valores del trabajo, del esfuerzo, de la honestidad y del ahorro, y, una vez se hayan consolidado los nuevos hábitos, será necesario dinamizar la inversión y generar empleo para activar la recuperación, fomentando y apoyando a los emprendedores y creando entornos y políticas propicias para su estímulo.