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CARLOS SÁNCHEZ GARCÍA.

CARLOS SÁNCHEZ GARCÍA. E-MOTIVA

Obra:
Texto del 22/02/12 .
Fotografía cedida .
 

La preparación, racionalidad, entusiasmo y capacidad de reinventarse en la plenitud profesional definen a este psicólogo del trabajo y consultor de recursos humanos, especializado en la gestión del compromiso en grandes empresas. Vaticina con optimismo el despegue de la economía en 2013, hoy lastrada por la crisis financiera y el déficit público, cuyo origen atribuye a la ambición desmesurada y la decadencia de valores como la honestidad y el esfuerzo.

Conocer las motivaciones humanas

Estudié Psicología del Trabajo porque deseaba profundizar en el conocimiento de la conducta y las motivaciones humanas en el mundo laboral: por qué trabajan las personas, por qué son más o menos productivas, por qué se comprometen, cuál es la raíz de los conflictos, cómo superarlos… En el plano profesional siempre me moví en grandes organizaciones, trabajando en las áreas de recursos humanos de la Caja de Barcelona primero y “la Caixa” después, donde fui director de análisis y prospectiva de RRHH antes de fundar e-Motiva en 2003.

De protagonista de su vida a escribir el guión

En la plenitud de mi vida, con un buen bagaje de experiencia y todavía con la ilusión del futuro, me hago preguntas que van más allá de lo profesional: ¿yo cómo quiero vivir? Tras haber enviudado años antes y con un hijo, había rehecho mi vida con Carmen, mi actual esposa, con dos hijos a su vez y siendo los cinco una familia francamente feliz. Es desde esa posición, inmejorable en lo personal y lo profesional, que yo me hago la pregunta que me llevó al cambio: ¿quiero ser solo el protagonista de mi vida o quiero también escribir el guión?

De asalariado a emprendedor

Decidí entonces que había llegado el momento de crear mi propio proyecto profesional y fue cuando dejé “la Caixa” para crear e-Motiva. Pasar de la seguridad y la estabilidad del asalariado a emprendedor no es asunto fácil, va más allá de lo profesional y es sobre todo una cuestión de valores, así como de las emociones que los sustentan. El valor que prima por encima de todos cuando eres asalariado -aunque seas director general- es la seguridad y lo más profundo que subyace a ello es el miedo: miedo a perder el status, a la indigencia… Pero en aras de la seguridad has de pagar un precio muy alto, renunciar a tu autenticidad. El emprendedor en cambio valora por encima de todo su libertad, ser uno mismo, hacer las cosas a su manera; pero entonces no puedes tener miedo. La valentía es el motor de los emprendedores, pero no es suficiente, hay que hacer los deberes.

e-Motiva, de la idea al proyecto empresarial

Convertir mi idea en un proyecto empresarial viable requería dar respuesta a algunas preguntas. ¿Qué ibas a ofrecer a tus clientes que fuera diferencial? ¿Por qué grandes empresas te iban a contratar a ti? ¿Cómo te darías a conocer? ¿Podrías hacerlo solo? ¿Qué pasaría cuando tú no estuvieras? La respuesta a todas estas preguntas fue e-Motiva. Decidí crear una consultora que me trascendiera a mí mismo y especializada en algo en lo que creía que podría aportar un valor realmente diferencial. A partir de mi experiencia en gestión de recursos humanos y sobre todo en estudios de clima laboral, decidí dar un paso más allá y centrarme en lo que yo había observado que preocupaba más a todas las empresas: el compromiso. ¿Cómo podemos conseguir que las personas quieran poner lo mejor de sí mismas al servicio de los retos y prioridades de su organización?

Algo más que sentido común: consultoría con fundamento

Gestionar el compromiso en las grandes organizaciones requiere algo más que sentido común. Yo quería que e-Motiva fuera una consultora con fundamento: conceptual, metodológico, ético y sobre todo con un fuerte sentido práctico; los directivos quieren soluciones, no tesis doctorales. Pero conseguir resultados cuando estamos hablando de gestionar la voluntad de las personas no es asunto baladí. ¿Es gestionable la voluntad de las personas en el trabajo?

Colaborador de ESADE y profesor asociado de Psicología del Trabajo de la UB

Para dar solidez conceptual al trabajo de e-Motiva me ayudó sobremanera el ser profesor asociado de Psicología del Trabajo en la Universidad de Barcelona y profesor colaborador en el Executive Education de ESADE. Has de investigar continuamente, estar al día, publicar, superar permanentemente las expectativas de ejecutivos de alto nivel. Es un estímulo que te obliga constantemente a ser mejor y creo que eso lo acaban notando tus clientes, lo perciben rápidamente, hay mucha palabrería vacía en el mundo de la consultoría del management y recursos humanos.

Una metodología innovadora: e-Map Attitudes®

Pero además de conceptos, se requiere metodología. La materia prima de nuestro trabajo es entender lo que la gente piensa, cómo se siente, las actitudes que tiene y cómo todo ello afecta a su trabajo y a los procesos de cambio. Y para saber lo que la gente piensa hay que preguntar, parece sencillo: una entrevista, una reunión de grupo… ¿Pero qué pasa si son 30.000 personas, en todo el mundo, hablando 12 idiomas? Entonces hace falta metodología y tecnología. Creo que la aportación diferencial de e-Motiva y aquello por lo que nos contratan las grandes empresas ha sido e-Map Attitudes®. Lo que aporta este enfoque es ir más allá de los estudios de clima convencionales para centrarse en las actitudes de la gente frente a los retos y prioridades de su empresa. ¿Se sienten plenamente comprometidos? ¿Tienen una posición crítica? ¿Tienen una actitud negativa o beligerante? e-Map Attitudes® identifica ese tipo de posicionamientos y aporta soluciones efectivas para conseguir su compromiso pleno.

El estado contra las pymes: litigio con el Ministerio de Administraciones Públicas

En 2007 fui a registrar e-Map Attitudes® como marca y, cuál no fue mi sorpresa, cuando me topé con la oposición del Ministerio de Administraciones Públicas (MAP) aduciendo que las siglas podían confundirse y que, “al ser actividades concordantes, podían ser todavía más graves las consecuencias de la confusión” (¡?). Tras agotar la vía administrativa, cartas a la Sra. Elena Salgado y al Defensor del Pueblo con respuestas inverosímiles que guardo para la historia, tuve que recurrir a la vía judicial para, tras cuatro años de litigios, acabar con el despropósito que nunca debería haber ocurrido y poder registrar e-Map Attitudes®.

Más que un proveedor, la confianza en las relaciones con los clientes

Nuestros clientes nos contratan porque no queremos venderles nada. Perciben enseguida que nos esforzamos por entender su problema, les escuchamos con interés y parece ser que les hacemos buenas preguntas. Llegamos a la primera entrevista sin memoria y sin deseo; si creemos que hay una solución mejor, se la recomendamos. El resultado: tenemos mucho trabajo.

El origen de la crisis: de los excesos al desplome

En 1995 empezamos a superar la crisis anterior pero no aprendimos de los errores. Las dos fuerzas que mueven a la gente, a las empresas o a los inversores no son otras que la ambición y el miedo. Por ambición, cuando las cosas empezaron a ir bien, todo el mundo fue mucho más allá de lo razonable. El ladrillo se convirtió en el motor de la economía, la gente se endeudó en exceso por el crédito fácil, los bancos se apalancaron para prestar un dinero que no tenían y las empresas, movidas también por el crédito fácil y unos beneficios que parecían obtener fácilmente, se expansionaron sin prestar la suficiente atención a la eficiencia de sus costes. Hasta que llegó el crac. Y súbitamente pasamos de la ambición al miedo. El pánico hizo que todo se desmoronara como un castillo de naipes. Las empresas se quedaron sin financiación, los bancos sin solvencia y mucha gente sin trabajo: la crisis.

De los planes estratégicos a los planes de contingencia

Las empresas tuvieron que cambiar sus planes estratégicos por planes de contingencia y las que no lograron reaccionar cerraron. 2009 y 2010 fueron años difíciles: fusiones, reestructuraciones, despidos masivos… situaciones en las que la mayoría de directivos no tenían experiencia, solo habían sabido crecer. Pero las empresas que hicieron los deberes, sobre todo si habían salido al exterior, lograron sobrevivir y estaban listas para el despegue, pero los otros dos actores no estaban a la altura.

Refundar el sistema financiero y racionalizar la Administración

El sistema financiero no podía cumplir su función vital para la economía, colapsado como estaba en los tímidos inicios de su imperativa refundación en la que está hoy inmerso. Y en cuanto a la Administración, solo le queda un camino que va más allá de la ideología: el gasto corriente no puede superar el ingreso corriente, lo más antisocial es que los intereses de la deuda superen las pensiones. Hay que limitar por lo tanto el gasto corriente y endeudarse para lo que de verdad relanzará la actividad: crear infraestructuras rentables y apoyar la economía productiva. Pero dependemos de Europa y se requiere por tanto determinación y credibilidad.

 Optimista con la economía, pero no tanto con los valores

Las empresas ya están preparadas. Si el Gobierno y los bancos hacen los deberes la economía repuntará a lo largo de 2013 y podremos decir razonablemente que habremos superado la crisis. Pero no sé si habremos aprendido algo. Las causas más profundas de esta crisis no han sido ni las subprime ni la prima de riesgo, esta ha sido una crisis de valores. Han sido la ambición, el dinero fácil y el todo vale lo que nos ha llevado a esto. Si no somos capaces de recuperar valores fundamentales como el esfuerzo y la honestidad, esta crisis no nos habrá servido de nada. Y la verdad es que la historia no nos invita a ser muy optimistas. ¿Habremos aprendido algo esta vez?