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Sr. Emiliano Alonso Ortiz
EMILIANO ALONSO ORTIZ.
Fotografía cedida por Emiliano Alonso.

EMILIANO ALONSO ORTIZ. GRUPO SAN GREGORIO

Obra:

Texto del 11-07-2011

Ingeniero de caminos, socio fundador de un potente grupo empresarial en su región, comprometido en el progreso y la mejora de su entorno y en la reivindicación de la construcción, este emprendedor zamorano analiza los factores detonantes de una crisis motivada por la desmesura y la avaricia de parte de la sociedad, que solo podrá ser superada cambiando el modelo actual del sector y potenciando la regeneración urbana, además de aplicando el sistema de colaboración público-privada. 

Fundación de la empresa matriz del grupo

Después de formarme como ingeniero de caminos y trabajar durante diez años en el sector privado, un lustro en OHL y otro en Fomento de Obras y Construcciones, en el año 1985, al percibir que existía un espacio en el mercado dentro de las obras públicas de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, me interesé por iniciar mi propio proyecto empresarial y poder poner en práctica de forma independiente los conocimientos académicos adquiridos sin tener que estar supeditado a estamentos superiores. Los comienzos fueron simples: empezamos a trabajar en Zamora con siete trabajadores, dos camiones, un camión regador de emulsión y una apisonadora. Así se gestó nuestra empresa matriz, San Gregorio Construcción, que en sus 25 años de historia ha realizado en la comunidad de Castilla y León un gran número de relevantes obras, y cuyos beneficios y éxitos han posibilitado la creación del grupo a través de la diversificación de las actividades económicas.

Rasgos definitorios del perfil de un empresario

Los rasgos más singulares del perfil de un empresario son su afán de progresar personal y socialmente mediante la creación de un proyecto económico y vital en el que vuelca sus ilusiones y sus esfuerzos. No todo el mundo dispone de la capacidad de trabajo, de la entrega ni de la fortaleza mental para priorizar su vertiente laboral por encima de otros ámbitos de su vida. Aunque no concibo la actividad empresarial como una vocación, sí la veo como un camino de difícil retorno.

Implicación activa en la mejora de la sociedad

La dedicación empresarial implica beneficiar al conjunto de la sociedad, y en este sentido creo haber colaborado en la modernización de Zamora. Por otra parte, siempre he considerado una obligación participar en la mejora del entorno a través de la sociedad civil. Por esta razón, en la actualidad soy presidente de la Confederación Castellanoleonesa de la Construcción, de la Asociación de Empresarios de la Construcción de Zamora y de la Fundación Laboral de Castilla y León, así como vicepresidente de la Cámara de Comercio de Zamora y miembro del consejo directivo de la Cámara de Contratistas de Castilla y León, del consejo de gobierno de la Confederación Nacional de la Construcción y de la junta directiva de la CEOE. Paralelamente, también me he implicado en temas de I+D+i participando en proyectos como el PRIMER-VIALCYL y en convenios con las universidades USAL y UAX; además, dentro de la responsabilidad social corporativa, he patrocinado equipos deportivos y ediciones de libros.

Un grupo empresarial amplio y diversificado

Damos trabajo a 420 personas en ámbitos muy diferenciados, gracias a la diversificación: el Hotel Rey Don Sancho, un establecimiento conocido por su servicio de restauración y pensado para viajantes y familias de paso por Zamora capital; la residencia de ancianos San Gregorio, inaugurada hace 12 años y que es todo un referente; establecimientos de venta de hormigón en Zamora y Salamanca y almacenes de construcción en la provincia; empresas de edificación; una empresa maderera; una fábrica de cerámica en la que se elaboran 600 toneladas diarias de ladrillos gran formato para construir en seco, y otra dedicada al de las energías renovables, que dispone de 70 huertos en Zamora y 90 en Jaén.

Caída de la actividad en el sector de la obra pública castellanoleonesa

Del grupo, la empresa que atraviesa una situación difícil es la entidad matriz, por su dedicación a la obra pública. Se ha producido una reducción drástica de la actividad, en torno al 80%, como consecuencia de la falta de fondos públicos y subvenciones europeas, y un reajuste no proporcional de los presupuestos. Como no existe mercado para todas las compañías, se ven abocadas masivamente a los concursos de acreedores. Por el momento nos mantenemos gracias a la renovación de los contratos de mantenimiento de carreteras y autovías, de manera que sigue representando la cuarta parte de la facturación del grupo, pero, para poder superar la crisis que se vive actualmente, estamos reconduciendo las actividades, intentando operar en el exterior y previendo reajustes futuros.

El 46% de concursos de acreedores son de construcción

La construcción está pasando por un difícil momento de morosidad general, lo que explica que acapare el 46% de los concursos de acreedores. También la empresa dedicada a las energías renovables se halla en una situación delicada: las subvenciones se han visto congeladas y estamos pendientes de posibles cambios legislativos. Vivimos un momento empresarial difícil por la gran morosidad general: en algunos casos se está pagando a 210 días vista.

Empresariado y crítica social

Por desgracia, el sector de la construcción no goza de buena prensa en nuestro país. Esta falta de valoración y entendimiento con la población es en buena parte culpa nuestra, ya que no hemos sabido expresarnos. Deberíamos trabajar de forma colegiada para dar a conocer no solo nuestra verdadera misión social sino también para difundir las innovaciones y mejoras del sector. Sin embargo, los empresarios de este campo carecemos de una cultura asociativa que nos permita luchar colectivamente para conseguir nuestros objetivos mediante la búsqueda de soluciones conjuntas de consenso.

La banca y la especulación, los grandes responsables de la burbuja inmobiliaria

En España el peso de la construcción en el PIB, un 14%, era desmesurado respecto a otros países, donde se sitúa en torno al 8%, porcentaje que también se impondrá aquí en un futuro. La obra pública se benefició de los fondos europeos mientras que el sector de la edificación privada se vio perjudicado gravemente por algunos promotores inmobiliarios, que especularon e incrementaron el valor de los terrenos, y por los bancos, que se excedieron en la concesión de créditos hipotecarios. En general se instaló una cultura de la opulencia. La mayoría de la población vivía por encima de sus posibilidades y los pingües beneficios de la especulación inmobiliaria dispararon la avaricia de muchos particulares. En este contexto el empresario constructor únicamente respondió a las exigencias del mercado con un margen corto de beneficio.

La crisis, una responsabilidad de todos

Lo increíble es que nadie pensó en las consecuencias del sobreendeudamiento de las familias y del Estado ni en que la economía es cíclica y que los desequilibrios siempre son corregidos por el propio mercado. En definitiva, la responsabilidad de la presente crisis es del conjunto de la sociedad.

Reorientar la construcción hacia la regeneración urbana

Se saldrá de la crisis paulatina y lentamente, con reajustes en todos los órdenes. Sin embargo, lo primordial es reorientar el negocio hacia la remodelación, la rehabilitación y la regeneración urbana, tal y como se viene haciendo en otros países europeos, en que se llevan a cabo cinco veces más proyectos de rehabilitación que aquí. Hasta el momento se han perdido aproximadamente un millón de puestos de trabajo directos, más casi un millón y medio de empleos indirectos. Si apostamos por esta opción, podríamos reubicar a la mitad de los parados.

Inversión por el sistema “colaboración público-privada”

El sistema “colaboración público-privada” no computa déficit ni endeudamiento, por lo tanto es el único que se puede emplear. Y se debería aplicar a las pymes, que son las responsables del 90% del empleo. En cuanto estas generasen empleo, subiría el índice de confianza del ciudadano y, con él, aumentaría el consumo, de forma que también se incrementaría la actividad en todos los sectores.

Desajuste formativo en España

Disponemos de un excesivo número de titulados universitarios, arquitectos, ingenieros, arquitectos técnicos, etcétera, pero nos faltan técnicos medios y superiores, como los encargados de obra, bien formados, polivalentes y reciclados. Las universidades privadas han contribuido a la saturación del mercado de ingenieros. También carecemos de especialistas en rehabilitación.

No se tomaron las oportunas medidas anticrisis a tiempo

Se sabía que se avecinaba una crisis, pero se desconocían las dimensiones reales, y la burbuja inmobiliaria acrecentó la recesión que ya sufrían otros países. No se tomaron las medidas oportunas porque los políticos no contemplan la dimensión histórica de los problemas.

Relaciones laborales trasnochadas

Nuestro modelo deben ser los países punteros occidentales. La reforma laboral es imprescindible. Se han dado algunos tímidos pasos, pero aún no se han abordado los problemas a fondo. Se debe fomentar la flexibilidad y la movilidad, y que el despido no sea tan gravoso para las empresas.

Economía sumergida: combatir su peso en nuestro país

Hemos de combatir el enorme peso de la economía sumergida en nuestro país, que emplea a cuatro millones de trabajadores y resta al erario público 50.000 millones anuales de recaudación, y cuyo principal culpable es el ámbito doméstico y profesional, mediante medidas efectivas que bonifiquen el pago de impuestos y reconduzcan hacia inversiones productivas esta importante parte de la economía.