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Sr. Gabriel Jesús González
GABRIEL JESÚS GONZÁLEZ.
Fotografía cedida por Gabriel Jesús

GABRIEL JESÚS GONZÁLEZ. OMNIPACK

Obra:

Texto del 12-06-2012

Crear las condiciones necesarias para evitar la deslocalización empresarial y propiciar un cambio cultural y educativo profundo son las vías que propone el ingeniero responsable de esta entidad del packaging, integrada en una multinacional austríaca, para que el país pueda ir superando la crisis. Formado entre Europa y América, su experiencia ejecutiva desde temprana edad aporta a sus palabras una perspectiva templada por la serenidad y el espíritu de superación.

Integrados dentro del grupo CTI Invest

Omnipack es una empresa que desarrolla procesos de impresión, troquelado, estampado y otros acabados en materiales de cartón y plástico. El objetivo de la entidad es ofrecer soluciones en la industria del embalaje y de las etiquetas. Fundada a mediados de los 90, durante años fue una empresa familiar hasta que, en 2009, la adquirió CTI Invest, un grupo inversor y empresarial austríaco con actividad en España, Italia, Canadá, Brasil, Colombia y Argentina. Aunque una vez al mes viajo a la sede central de Austria para unificar criterios, puede decirse que operamos como una empresa independiente por completo, según el presupuesto anual y los objetivos trimestrales que nos marcamos.

Pese a los avances tecnológicos, la nuestra sigue siendo una actividad relativamente artesana

En Omnipack España, sita en L’Ametlla del Vallès, contamos con una fábrica propia de 13.000 m2 donde se llevan a cabo nuestros procesos principales, mientras que los restantes los desarrollamos junto a partners cuya ubicación se halla en un par de empresas que, de alguna manera, ejercen de extensión nuestra. En la actualidad, nuestra entidad consta de 42 puestos de trabajo directos y unos 80 indirectos. Aunque ha habido una notable evolución tecnológica durante los últimos años, sigue siendo una actividad relativamente artesana, más deudora de la pericia o la experiencia de los operarios que de las prestaciones de la maquinaria empleada, en especial en el ámbito de la impresión.

Embalajes primarios y secundarios de productos para diversos mercados

Envasamos productos de toda índole, sobre todo para la industria tabaquera y alimentaria. En concreto, nos encargamos del embalaje primario, en contacto directo con el producto final que se consume, y del embalaje secundario, en contacto indirecto con el primero. Para poner un ejemplo ilustrador: la caja de cereales para el desayuno es un envase del tipo secundario, porque entre ella y el producto existe una capa –la bolsa de plástico que lo contiene–. Hace poco, gracias a un proyecto de cajetilla rígida de cigarrillos, hemos tenido la oportunidad de competir con fabricantes alemanes, lo cual ha representado un gran orgullo y una gran satisfacción, sobre todo porque la plantilla de Omnipack de la factoría de L’Ametlla del Vallès ha asumido el reto con encomiable ánimo y gran disposición.

Convertir en proceso industrial una idea

Partimos del diseño proporcionado por el cliente y lo plasmamos en un empaque final, lo hacemos factible dentro de un proceso industrial. Ello no es tarea fácil, ya que son habituales pequeñas disensiones con el cliente, sobre todo con aquellos que no conocen la industria de las artes gráficas. Normalmente, el cliente solo tiene en cuenta el aspecto visual de su diseño, pero nuestra obligación es pensar en su aplicación final. Tenemos que ser capaces, por tanto, de comunicarle adecuadamente cuáles son los materiales y las tintas que deben emplearse o el proceso a seguir para obtener un resultado lo más cercano posible a su idea teórica. Y si lo hacemos bien, siempre llegamos a un entendimiento.

Nuestros principales clientes se hallan en Francia, España, Alemania e Inglaterra

Contamos con una docena de clientes, la mayoría enfocados en un mismo sector, y tratamos de que los acuerdos que establecemos con ellos sean a largo plazo. Nuestro mayor mercado es el de exportación, donde contamos con tres clientes importantes en Francia, Alemania e Inglaterra, que son a su vez los países líderes del sector y, por lo tanto, donde tenemos más competencia.

Imprimimos todo lo que la experiencia y la tecnología permiten

Uno de los principales atractivos de Omnipack es nuestra excepcional imprenta. Somos de los pocos que trabajamos con combinaciones de colores y materiales especiales, lo que confiere a nuestros procesos un elevado valor añadido. Los cartones que utilizamos son variados: reciclados, de fibras vírgenes, de diferentes micrajes o de diferentes acabados de superficie. También imprimimos plásticos, materiales complejos que contienen aluminio, polipropileno, papel y un largo etcétera. Nuestras instalaciones están capacitadas para hacer cualquier cosa que la experiencia y la tecnología permiten y para conseguir casi todo tipo de efectos, sin apenas límites, como imprimir por las dos caras o con tintas especiales. También plastificamos, estampamos, damos relieve, troquelamos y engomamos. Y cada una de estas complicaciones técnicas exige un operario especializado.

De taller a factoría

Hasta que empecé a trabajar en Omnipack, a los 28 años de edad, nunca había trabajado en la industria de las artes gráficas; aun así, acepté el desafío y fui responsable de trasladar la empresa de lugar, transformando unas instalaciones más propias de un taller a las de una factoría de nueva planta. Aquella mudanza fue un revulsivo para la empresa y sus trabajadores, obligándonos a realizar varios cambios organizacionales. Por fortuna, hemos podido ir aumentado la plantilla gracias a los nuevos proyectos que tenemos en marcha.

Exportar ha atenuado notablemente los efectos de la crisis en nuestra entidad

El hecho de que la mayor parte de nuestro negocio vaya dirigido a la exportación ha atenuado los efectos de la crisis. De ahí que hayamos podido mantener el nivel salarial de nuestros trabajadores, e incluso hayamos practicado algunos aumentos prudentes. Sin embargo, lamentablemente nuestros trabajadores han visto mermado su poder adquisitivo por los reajustes que se han llevado a cabo en los gravámenes de los impuestos sobre el trabajo. E, igualmente, hemos percibido la crisis entre nuestros proveedores, puesto que muchos de ellos padecen problemas financieros.

Recuperar el crédito y evitar la deslocalización

Es perentorio que las empresas y las familias recuperen la posibilidad de acceder a los créditos. También deben crearse las condiciones para que las empresas que aún mantienen su proceso productivo en España sigan considerando este hecho sostenible e interesante. Como país ya no podemos permitirnos más deslocalizaciones a China, Taiwán o Marruecos.

Por una correcta formación dentro del sistema educativo y también en el seno familiar

España arrastra problemas crónicos que devienen auténticos lastres para nuestra economía. Uno de ellos es el de la educación, tanto en el seno de las familias como dentro del sistema educativo. Ello explica que, pese a la dramática tasa de paro del 20% que hemos alcanzado, resulte tan complicado encontrar personas adecuadas para cubrir un puesto de trabajo. Tras una intensa selección, en los últimos meses hemos incorporado a media docena de trabajadores y, pese a nuestras precauciones, en algún caso ha supuesto una decepción. Creo que la formación que se imparte es, en líneas generales, deficiente, y que tampoco se inculca el sentido de la responsabilidad ni el orgullo del trabajo hecho con esmero y profesionalidad.

Combinar estudios teóricos y práctica

Los modelos educativos y formativos suizo, alemán y austríaco son excelentes. He visitado fabricantes de máquinas de artes gráficas suizas y alemanas, las mejores que hay en el mercado, y en todas existe la figura del aprendiz o del estudiante en formación. Allí no es tan importante acabar los estudios cuanto antes para incorporarse al mercado laboral, sino que los estudiantes pueden pasarse más de un lustro estudiando y realizando prácticas simultáneamente, razón por la cual acabarán mucho más preparados que un español con solo estudios teóricos de tres o cuatro años.

Un trato más llano y cálido no debería implicar informalidad o incumplimiento

Los talantes centroeuropeo y español también son diferentes en la manera de hacer negocios. En Austria se llega a un acuerdo, se firma un contrato en el que se establece una serie de puntos y términos que se han de respetar y ambas partes se ponen a trabajar y a cumplir con sus responsabilidades. En España se parte del mismo punto, pero al poco tiempo empiezan a surgir malentendidos o detalles que no se previeron ni registraron por escrito. La mayor calidez de nuestro carácter y nuestro trato más llano, directo y familiar suelen confundirse con la informalidad o el incumplimiento.

La flexibilidad laboral redunda en el esfuerzo de las plantillas

Detecto que el personal que hemos incorporado en las condiciones de mayor flexibilidad laboral propiciadas por la nueva reforma laboral se esfuerza un poco más, porque es consciente de que se tiene que ganar su permanencia en la empresa. No dudo que haya empresarios que se aprovechen de dicha flexibilidad de manera poco ejemplar, pero la estricta regulación que teníamos hasta ahora era ilógica, pues lastraba sobremanera la rentabilidad de las empresas, cuando no su viabilidad.

El trabajo bien hecho carece de fronteras

La noticia del rescate de la banca española es tan reciente que aún es difícil saber qué consecuencias a largo plazo tendrá para el país. De lo que no albergo duda alguna es de que nuestra casa madre austríaca está satisfecha de haber invertido en nuestra empresa, con independencia de su nacionalidad. Esa es la lección que debemos aprender para el futuro: el trabajo bien hecho carece de fronteras.