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GERMÁN GALINDO MOYA.

GERMÁN GALINDO MOYA. COPASA/LUSO GALAICA DE TRAVIESAS

Obra:
Texto del 05/04/2011 .
Fotografía cedida por Germán Galindo.
 

La dilatada experiencia al frente de grandes compañías constructoras y su responsabilidad en Copasa permiten aseverar al ingeniero de caminos Germán Galindo Moya que una constructora debe seleccionar sus clientes y apostar decididamente por la diversificación. El actual marco laboral le parece un obstáculo para la productividad y reclama, por ello, políticos desvinculados de la partidocracia, estadistas de la talla del añorado Calvo Sotelo.

Un largo camino hasta Copasa

Cuando acabé Ingeniería de Caminos sentí la llamada del sector privado, y en concreto el prurito de trabajar en una empresa constructora. Desde entonces, he pasado por cuatro grandes empresas. Mi primer empleo, en el año 1972, fue en Agromán, entonces la empresa constructora líder en el mercado español. Estuve allí hasta que en 1989 pasó a otras manos y adoptó otro enfoqué, y decidí marchar a Tecsa, una empresa con sede en el País Vasco. En 1995 me incorporé a Lain como director general, trabajando con Enrique Lama de presidente durante cinco años, hasta que me vine, también de director general, a Copasa, que es la entidad en la que estoy desde hace 11 años, ahora como vicepresidente no ejecutivo. Copasa, creada en 1985 de la mano de José Luís Suárez, es la accionista principal de mi empresa, Luso Galaica de Traviesas, que fundé en el año 2005.

 Cerca de mil empleados

José Luís Suárez, fundador de Copasa y actual accionista mayoritario, en tiempos de Agromán trabajaba conmigo de jefe de una obra en Galicia. Era muy brillante, y al acabar la obra prefirió establecerse por su cuenta. Hoy Copasa es una empresa constructora general, dedicada sobre todo a la obra civil y pública y a la edificación dotacional. Hemos trabajado básicamente para el Estado y para algunas comunidades autónomas, y nos hemos abstenido de tocar el sector privado y municipal. Siempre hemos sido muy rigurosos en la selección de nuestros clientes, y quizá por ello hemos mantenido una línea ascendente. Hoy, entre todo el grupo empleamos a unas mil personas, y facturamos alrededor de 600 millones de euros.

 De todas las crisis, la peor

He vivido muchas crisis, pero esta es la peor con diferencia, porque se ha venido abajo todo un sector, el inmobiliario, muy difícil de reemplazar. En nuestro caso, siendo nuestros principales clientes el Estado y las comunidades autónomas, es evidente que estamos notando la crisis, porque las licitaciones se han reducido mucho. Afortunadamente, seguimos teniendo una situación financiera muy sólida y saneada, lo que nos ha permitido, por sentido del deber, por amistad y por interés propio, ayudar o salvar a algunos de nuestros proveedores. Un proveedor que nunca haya incumplido sus compromisos ni su palabra por supuesto que merece ser ayudado.

 Dos mercados, dos estrategias

Nuestras estrategias son diferentes para el mercado nacional y para el mercado internacional. En el mercado nacional hemos vivido una serie de años de la cuantiosa inversión en obra pública hecha por el Estado y las comunidades autónomas. Abordar el mercado internacional, en cambio, exige sobre todo dedicar más esfuerzos a la información. En general, para obtenerla recurrimos a ingenierías españolas ya instaladas en el país de interés.

Diversificar es imprescindible

Ahora formamos parte de un grupo español que está esperando la adjudicación del gran ferrocarril de Arabia Saudita, integrado, entre otras empresas, por Renfe, ADIF y Talgo. Asimismo, tenemos obras en Bulgaria, Brasil y una empresa filial en Chile. Somos conscientes de que en España habrá un parón durante un tiempo y necesitamos salir fuera para seguir creciendo. Por la misma razón, también hemos diversificado, y hemos entrado en sectores como aparcamientos, áreas de servicio en autopistas, inmobiliarias –una en España y otra en Brasil–, áridos, energía.. Para poder diversificar, nuestro grupo ha utilizado la empresa matriz de obra civil pública para apoyar financieramente a las empresas filiales que hemos ido creando. Así hemos evitado elevados endeudamientos bancarios.

 Comprar empresas o tener unas cuentas saneadas, he ahí el dilema

Vivimos un momento que propicia el crecimiento y la concentración empresariales, porque pueden comprarse negocios a precio de ganga. Nosotros, sin embargo, no vemos muy interesante este tipo de compras. Preferimos tener una posición muy saneada, para así gozar de  la confianza de las entidades de crédito y optar a las promociones público-privadas que el Gobierno está anunciando.

 Acertada obligatoriedad de la inversión en I+D+I para optar a la obra pública

Para que una empresa pueda optar a una obra pública la ley exige que invierta en investigación. A mí me parece una medida excelente. Por eso tenemos en marcha media docena de proyectos de investigación en convenio con varias universidades, que van desde el cálculo en muros de mampostería hasta sensores en puentes para detectar pequeñas fisuras en el hormigón, pasando por la medición de las características del firme de una autopista, etc.

 Áridos y medio ambiente

Tener una empresa de extracción de áridos nos exige compromiso y mentalización medioambiental. En su día pusimos en marcha el sello de certificación medioambiental y tenemos nuestros protocolos de actuación siempre dentro del cumplimiento de la ley, e incluso yendo más lejos que ella en favor del medio ambiente. A pesar de tanto esmero, sin embargo nos encontramos a menudo con algunas agencias de medio ambiente, sobre todo autonómicas, que son desmesuradamente ecologistas y nos imponen trámites que se alargan en el tiempo más que la propia obra.

 Potencia en fabricación de hormigón

En la fabricación de hormigón prefabricado, España está a nivel de primera potencia mundial. Otra cosa es la maquinaria necesaria para fabricarlo, que aún debemos importarla. Fabricamos en LGT, sobre todo, traviesas de hormigón pretensado para ferrocarril. Tenemos un rechazo en control de calidad inferior al 0’5%, prácticamente inexistente.

 Baja productividad provocada por un marco laboral arcaico

La baja productividad de España, desproporcionada si la comparamos con otros países de nuestro contexto, quizá se explique por el marco laboral establecido desde el desarrollismo de los años 60, excesivamente paternalista con el trabajador; un marco en el que el empleador se siente a menudo atado de manos. Pero no quiero con ello descargar al empresario de responsabilidades: muchas veces es él mismo quien no es consciente de la baja productividad o quien es incapaz de motivar un repunte en ella.

 Hay que trabajar para vivir

Hay generaciones enteras de algunas comunidades que no han tenido nunca la oportunidad de trabajar de forma sistemática, que han vivido toda la vida a base de subvenciones del Estado y de trabajo esporádico. No hay en España conciencia clara de que, para vivir, hay que trabajar. Es muy frecuente que un parado no busque empleo hasta agotar el subsidio. Lo peor de todo es que ni siquiera tiene el detalle de callárselo, que lo proclama públicamente. No debería ser así; debería sentirse incómodo socialmente.

 Los modelos económicos que no crecen equilibradamente acaban por agotarse

En economía, el crecimiento armónico es muy difícil. Es cierto que España se ha excedido en la construcción de grandes infraestructuras (AVE en cada provincia, por ejemplo) y en el negocio inmobiliario, pero no creo que sea culpa de este modelo que hayamos tocado fondo con la actual crisis. Irlanda hizo una apuesta por la tecnología, que es el modelo que ahora se pide aquí, y también ha tenido que ser intervenida. Los modelos económicos que no tienen un crecimiento equilibrado acaban por agotarse.

 Parques tecnológicos desaprovechados

En el País Vasco se ha hecho un gran trabajo en los parques tecnológicos. En el resto de comunidades se están haciendo algunos, de los cuales nosotros hemos participado en cuatro. Otra cosa es que los parques tecnológicos sean suficientemente aprovechados por las empresas y las universidades. Carecemos de un desarrollo masivo y sistemático de la investigación.

 En España vamos a remolque de los hechos, cuando lo sensato sería preverlos

Me temo que en España vamos a remolque de los hechos, cuando lo que deberíamos hacer es preverlos. También es verdad que, cuando aparecieron los primeros indicios de crisis en 2008, casi nadie supo anticipar la que se nos estaba viniendo encima, ni siquiera los especialistas. Lo más triste es que, en el contexto histórico actual, que podría definirse como la era de la hegemonía financiera, quienes estamos pagando la crisis somos la gente de a pie.

 Partidocracia que explica los altos índices de abstención electoral

Cuando veo a los dos grandes partidos entregados a la batalla partidista y cortoplacista siento una gran pena. Lo que deberían hacer es sentarse a dialogar de manera constructiva para abordar conjuntamente los problemas que nos afectan. Mientras sigamos inmersos en esta partidocracia, en una eterna campaña electoral de acoso y derribo del contrario, la política seguirá siendo igual de ineficaz. No deben extrañarnos, pues, los altos índices de abstención.

 Don Leopoldo Calvo Sotelo y Bustelo

Se habla mucho de que los políticos de hoy día no tienen nivel. Yo no sabría qué decir al respecto. Sí que puedo decir que conocí al expresidente Leopoldo Calvo Sotelo, que era compañero de profesión. Cuando estuve haciendo una carretera que pasaba por Ribadeo, su pueblo, me llamaba a menudo a título personal para saber detalles de la obra. Era todo un caballero, muy culto, serio pero afable, y gran amante de la música, como yo; un perfil de estadista que sin duda beneficia al país al cual sirve.