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SR. ISIDRO RODRÍGUEZ PLAZA Alcalde de Peñaranda de Bracamonte desde 1987.

SR. ISIDRO RODRÍGUEZ PLAZA Alcalde de Peñaranda de Bracamonte desde 1987.

Obra:

Texto del 28/04/05,
Fotografía cedida por el Ayuntamiento de Peñaranda de Bracamonte

Isidro Rodríguez Plaza es el alcalde de Peñaranda de Bracamonte, la tercera localidad en importancia de la provincia de Salamanca, desde 1987. A partir de entonces, este demócrata convencido y republicano reconvertido en “juancarlista” ha tenido que hacer frente a la dura transformación económica de la población, desde el sector industrial hacia el de servicios, y ha optado claramente en todo momento por una actuación política próxima, humana y que tuviese sobre todo en cuenta las necesidades y expectativas sociales y culturales de la población.

Encrucijada de caminos

Peñaranda se localiza en el nordeste de la provincia de Salamanca, a 40 Km de la capital y a poca distancia del límite provincial con Ávila. Capital de la comarca Tierra de Peñaranda, en el cuadrante nororiental de la provincia, formada por 33 municipios, con una población aproximada de 24.000 habitantes, 6.500 de los cuales están empadronados en nuestro municipio, aunque se estima que viven unos 8.000. Históricamente nuestra ciudad y nuestra comarca han estado muy vinculadas a la agricultura y ganadería. Nuestra villa nació hacia mediados del siglo XIII como parada comercial de ganaderos trashumantes norteños que se dirigían a Extremadura.

Un proyecto político que pudiese mejorar la vida de nuestros vecinos

Me afilié al Partido Socialista Obrero Español en 1976 y desde 1979 he participado activamente en la vida municipal, primero en la oposición y desde 1983 en el equipo de gobierno. También he actuado como procurador del Parlamento de Castilla-León, experimentando las diferencias existentes entre la política municipal, amalgama de gestión política y administrativa que ha de caracterizarse por ser directa, humana, próxima y empática, y la autonómica, en que las consecuencias de tus decisiones no siempre son inmediatas ni próximas. Esa proximidad convierte a la política municipal en una actividad creativa e ilusionante. A finales de los 70, coincidimos en la agrupación socialista de Peñaranda una serie de militantes con unas inquietudes y proyectos municipales comunes, elaborando un proyecto político que pudiese mejorar la vida de nuestros vecinos. No conseguimos vencer en las primeras elecciones a las que nos presentamos, derrotados por la UCD, pero sí en las siguientes; desde entonces  hemos ido revalidando nuestra mayoría absoluta. Nuestro proyecto municipal ha querido huir de una imagen populista en que la figura del alcalde fuese la central, cada uno de nuestros 7 concejales se encarga de una parcela específica, fundamental y complementaria  a la de resto.

Ciudad de servicios e industrias

Durante el siglo XX se crearon una serie de fábricas dedicadas a la manufactura de calzado. La crisis que vivió este sector en 1981 determinó el cierre de dos de estas factorías, con la consiguiente pérdida de 500 puestos de trabajo. El cierre evidenció la necesidad de que Peñaranda volviese a apostar por la diversificación de las actividades económicas y, al ser cabeza de comarca, que se inclinase especialmente por el sector servicios. También es imprescindible crear nuevas empresas que se asienten en estos territorios para evitar la despoblación: En 2001 ampliamos en 114 parcelas el polígono industrial ya existente, y actualmente barajamos la posibilidad de crear uno nuevo. Por otro, nos propusimos crear el mayor número de puestos de trabajo posibles; la mayor parte de los proyectos de obras públicas se llevan a cabo mediante el proceso de obras municipales, lo que nos permite tener contratados unos 150 trabajadores de media y dotar a la ciudad de los servicios municipales mínimos: pavimentación de las calles, alumbrado público, agua corriente en todas las viviendas y, en la actualidad, difusión de las nuevas tecnologías entre la población.

La cultura debe ser patrimonio de todos los ciudadanos

Los aspectos fundamentales que caracterizan la política municipal llevada a cabo por un partido progresista son las iniciativas sociales y culturales. En el ámbito social, intentamos que la calidad de la asistencia sanitaria, de la educación y del acceso a la vivienda mejore progresivamente. Sería conveniente que los Ayuntamientos dispusiésemos de mayor capacidad de maniobra, de mayores competencias cedidas por las comunidades autónomas. Mientras tanto, la mejora de las infraestructuras y servicios culturales de nuestra localidad ha sido nuestro proyecto más ambicioso. Destinamos un 15% de nuestro presupuesto a servicios sociales, formación y acciones culturales diversas: escuela municipal de música, de idiomas y cursos formativos, dos teatros municipales que organizan representaciones y unos 14 conciertos de música anuales, mantenimiento y mejora de nuestra biblioteca y conservación y rehabilitación de nuestro patrimonio cultural, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1973, etc. Gracias al apoyo prestado a la biblioteca municipal, se ha conseguido incrementar considerablemente el número de publicaciones periódicas consultadas y, sobre todo, el número de usuarios de los servicios bibliotecarios, siendo el Municipio de más índice de lectura de toda España. En este objetivo ha sido fundamental la implicación de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, que en los últimos años ha trabajado especialmente en la difusión de las nuevas tecnologías en el medio rural.

Una villa con solera

El casco antiguo de nuestra ciudad se vertebra en torno a tres plazas sucesivas que siguen las características del modelo castellano: la de Agustín Martínez  Soler, la de la Constitución y la de España,  de  trazado rectangular y parcialmente porticado, destacando por su contigüidad. El edificio más notable de nuestra ciudad es la iglesia y el convento de las Madres Carmelitas, uno de los edificios eclesiásticos salmantinos más importantes y la mejor pinacoteca de pintura italiana de la provincia; construido a mediados del siglo XVII por D. Gaspar de Bracamonte, conde de Peñaranda, que atesoró una colección de pintura italiana durante su mandato como virrey de Nápoles. Al regresar a Peñaranda, la instaló en el recinto monacal que había mandado construir. Gracias a esta donación, podemos contemplar obras de Lucas Jordán, Andrea Vaccaro, Guido Reni, Martín de Vos, Bassano y Alonso del Arco.

Suficientes alicientes como para que se realice un alto en su camino

Peñaranda ofrece suficientes alicientes como para que se realice un alto en su camino: historia, patrimonio cultural y una excelente gastronomía. Disponemos de dos hoteles, dos hostales y un albergue juvenil para poder satisfacer las demandas de alojamiento de todo tipo de público. En cuanto a la gastronomía, aparte de nuestros conocidos embutidos, destaca nuestro cochinillo al horno, sin más aditivo que la sal y la manteca. También es excelente el cochinillo cochifrito, que se prepara troceando y adobando el cochinillo antes de freírlo hasta dorarlo en una sartén. En el apartado de dulces, no deben faltar nunca en el menú de nuestros visitantes manjares como las flores, los huesillos, los bartolillos y los buñuelos de viento.

Nuestro mayor déficit histórico son las comunicaciones viarias con Madrid

Uno de los grandes problemas de la provincia es la falta de una autovía que nos comunique de manera eficiente y rápida con Madrid. El proyecto de construcción de esta vía está en fase de aprobación y no cabe duda que nuestras posibilidades económicas y turísticas variarán sustancialmente. Tal vez no se reduzcan los kilómetros que nos separan de la capital, pero sí el tiempo invertido en recorrerlos.

Don Juan Carlos intervino como nexo de unión entre los españoles

Cabe reconocer la importancia y trascendencia del papel de Su Majestad durante la Transición. Demostró desde el primer momento su talante democrático y la importancia de la existencia de una figura que actuase como moderador y contrapeso de las diversas tendencias políticas existentes. Intervino como nexo de unión entre los españoles, que continuaban muy divididos en cuestiones ideológicas. Es de justicia recordar que partíamos de una situación política y humana muy dura para los militantes de izquierda y que el Rey les brindó su ayuda, respeto y comprensión en todo momento. Más adelante, todos conocemos la postura valiente, comprometida y crucial que mantuvo para evitar la proclamación del golpe de Estado del 23-F. Su determinación democrática venció la intentona golpista. A partir de entonces, el respeto y reconocimiento de la labor del monarca ha sido aún mayor. Nadie puede criticar la actuación y sentido de la responsabilidad de una figura que siempre se ha mantenido al margen de las cuestiones partidistas, pero que ha participado en todo momento en la vida política del país como jefe del Estado.

Juancarlista sí, pero republicano también. Felipista con Felipe Vl

Soy consciente de la época en que vivimos y de la paz y estabilidad que la figura del Monarca ha traído a nuestro sistema político. Don Juan Carlos ha prestigiado y legitimado a la Monarquía, cosa que no habían conseguido precisamente muchos de sus antecesores. La preparación y talante del heredero, el Príncipe don Felipe, no hacen sospechar que se vaya a producir un cambio en la dimensión y actuación de nuestra Casa Real. Muchos republicanos aceptan y valoran positivamente la institución y esperan que el futuro Felipe VI participe en la vida pública con la misma entereza, eficacia y cariño con que lo ha hecho siempre su progenitor. Estos antiguos republicanos desean convertirse en felipistas, como un día lo hicieron en juancarlistas. Yo me incluyo en este grupo y estoy seguro de que no me será difícil la conversión.