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Sr. Jesús Calvo Soria
JESÚS CALVO SORIA.
Fotografía cedida por Jesús Calvo.

JESÚS CALVO SORIA. LUJECA

Obra:

Texto del 11-06-2012

La corrupción política es un mal endémico en España. Para combatirla se debería acabar con la opacidad de la oligarquía transversal y redefinir el papel y la organización del Estado; una opinión sostenida por el responsable de esta entidad constructora, licenciado en Ciencias Políticas y doctor en Empresariales, cuya vinculación al mundo universitario desde su poliédrica visión de estudiante, profesor, interventor y gerente le hace abogar por que la enseñanza recupere la parcela que le corresponde.

Pedir perdón al sector inmobiliario

Siempre tuve la intención de crear en algún momento de mi vida mi propia empresa. Siguiendo la directriz de mi padre, don Ramón Calvo, también empresario, de trabajar para uno mismo, me dediqué de manera fundamental a la promoción y gestión de proyectos inmobiliarios, tales como colegios, balnearios, policlínicos y hasta una universidad. En el 2006 poseía una cartera de casi 300 millones de euros en inversión. Toda esa cartera desapareció. Se puede decir que soy una de las víctimas de un sector muerto desde hace seis de años. En mi opinión, España no saldrá de la crisis hasta que no pida perdón al sector inmobiliario. Pensemos que sigue habiendo mucha infravivienda de la década de los 50 y los 60 que perdura en el centro y el extrarradio de las grandes ciudades y que debería devenir un hábitat nuevo y digno.

Gerente de la Universidad Complutense de Madrid durante ocho años

Soy de las pocas personas que puede presumir de haber ostentado puestos dirigentes en todos los estratos universitarios, desde estudiante a profesor, interventor y gerente. Gestionar una universidad como si fuera una empresa era algo que tenía claro cuando asumí la gerencia general de la Universidad Complutense durante ocho años, su época más brillante. Y que convertimos en referente de paradigmas que todavía a día de hoy tienen vigencia. Fue la primera universidad que incorporó la presencia de la banca y las empresas privadas, así como el modelo de gestión empresarial. 

Universidades politizadas y quebradas

En el año 1995, con la llegada del PP al poder, el período de florecimiento de la Complutense se frustró; el nuevo Gobierno trajo aparejada la influencia de sectores religiosos en cuyas manos quedó encomendada la educación. En enero de 1996 la universidad contaba con 135.000 alumnos y una plantilla de 9.000 empleados; tras 16 años de gestión opusdeísta y de CC. OO., el alumnado ha descendido a 85.000 y la platilla, sin embargo, se ha incrementado en 3.000 personas. Y si la influencia religiosa distingue en materia de educación a la derecha en España, el sindicato de CC. OO. hace lo propio con la izquierda, de forma que se ha erradicado al sector laico de la derecha. Ambas tendencias son negativas, pues no aspiran a una gestión óptima de la universidad sino solamente a ocupar unos espacios públicos o unas estructuras burocráticas desde los que lanzar consignas. Esto ha supuesto una rémora para el progreso de las universidades y del país.

Menosprecio de la formación profesional y sobreabudancia de universidades

Se ha menospreciado y vituperado la formación profesional en el ámbito de la educación pública. Se reservó su cuota de mercado, que involucraba los fondos estructurales europeos, a los sindicatos y a la patronal. Se jugó a conquistar el voto y ganar voluntades electorales sobre la base de crear universidades en provincias que carecían de un volumen mínimo de estudiantes.

La enseñanza debe recuperar su ámbito de competencia

Evidentemente, la enseñanza tiene que recuperar su prestigio, es decir, el ámbito de sus competencias. No tiene sentido que la educación y la recalificación de la mano de obra hayan salido casi de forma exclusiva del ámbito académico. Sí lo tiene, por contra, el que este se halle impregnado de necesidades empresariales. Conviene revisar la democracia interna de las universidades y ponerla al servicio del país. La Constitución habla de la autonomía universitaria, no de la ausencia de responsabilidades de los gestores universitarios.

Reinstaurar un principio democrático de actuación política

Creo en el consenso político y durante la Transición lo hubo. Pero fue un consenso basado en el por entonces existente pánico transversal de unos y otros a una nueva Guerra Civil. Ahora somos un país en teoría más seguro que ha perdido el miedo, pero a su vez esta pérdida ha venido acompañada de la degeneración de unas clases dirigentes, empresariales, políticas y sindicales centradas en su propia supervivencia sobre la base, no de un principio democrático de actuación, sino de una indisculpable falta de transparencia.

Exigir responsabilidades a la clase política por la pérdida de imagen de nuestro país

Hay que empezar a exigir responsabilidades concretas a la clase dirigente. Debemos preguntarnos qué le ha pasado al país para llegar al déficit de confianza e imagen pública al que hemos llegado. Un partido político que no exige a sus dirigentes asumir por completo sus responsabilidades no se merece ganar unas elecciones.

Campaña demagógica que hundió las ventas exteriores del sector constructivo

El 50% de lo que se estaba construyendo en el país se vendía al exterior. Fue la suspensión, en el año 2006, de esta venta lo que desencadenó la crisis. La campaña demagógica de demonización, en la que se hablaba de casas ilegales, deficientes e inseguras, llevada a cabo por los medios de comunicación con el consentimiento de los partidos políticos propició el desastre.

Racionalizar el tiempo libre de las personas

Lo que sostiene el capitalismo desarrollado del siglo XXI es el tiempo libre. Y el turismo, una fuerza económica de primer orden en nuestro país, no consiste solo en tomar el sol y en bañarse en la playa, sino también en la capacidad de racionalizar ese tiempo libre. Aquellos países cuyas iniciativas se vuelquen con más talento en el aprovechamiento intensivo del ocio de las personas –desde cuidarse el cuerpo, aprender idiomas o estudiar una carrera, hasta la posibilidad de disponer de una casita donde plantar geranios– serán los que tengan asegurada la ocupación laboral en el futuro. Mi presente actividad empresarial se centra en la hostelería; alquilo apartamentos a ociosos paseantes extranjeros.

No se puede pretender cobrar por no trabajar

Las reformas laborales realizadas hasta la fecha son positivas. Pero es indudable que en España persiste un latente franquismo sociológico tanto en la derecha como en la izquierda. No se puede pretender a estas alturas recibir un subsidio a cambio de no desempeñar ninguna tarea. Hay que establecer un cambio de valores sociolaborales y buscar una reconversión sobre la base de un principio de flexibilidad y de responsabilidad común. El ciudadano de a pie entiende lo que se le dice cuando se le explican las cosas de una manera clara y sin temor.

Destacar y arriesgarse para triunfar en la vida

España, desde la baja Edad Media, ha visto cada equis años cercenado el espíritu más aventurero y heterodoxo. Hemos vivido en nuestro país períodos de auténtica involución debido al peso de la ortodoxia, del no riesgo. Esto ha marcado el tono amedrentado de nuestra educación transmitida a lo largo de las generaciones. Debemos soslayar los elementos negativos educacionales –no debe tenerse miedo al fracaso– e inculcar desde la escuela la importancia de destacar si se quiere triunfar en la vida.

Que fluya el crédito lo antes posible

No he recibido ningún crédito bancario desde hace dos años. De hecho, mantengo detenido un proyecto que aseguraría la ocupación de al menos diez personas por espacio de medio año debido a la falta de financiación. Asimismo, he visto a dos empresas propias pasar el concurso de acreedores. Que fluya el crédito lo antes posible es, por tanto, una necesidad perentoria que, confiemos, se produzca en breve.

Ningún agente social clama por la supresión de duplicidades administrativas

El sector público de nuestro país sigue sin privatizarse. La Administración debe aprender a externalizar sus funciones y sobre todo a suprimir algunas de ellas. Pero ninguna voz en el país exige acabar de una vez con las duplicidades administrativas. Quizá la reforma bancaria nos lo acabe imponiendo y nos obligue, y en buena hora, a establecer una legislación única para todas las comunidades.

Los bancos convirtieron en tóxico el activo de las viviendas

Tuvimos la posibilidad de disfrutar de una sociedad con viviendas de titularidad pública alquilables a precios razonables y de haber continuado la reconversión de las infraviviendas en las grandes ciudades. Ahora se quiere hacer tarde y mal. Los bancos no vieron que los ataques contra el sector inmobiliario eran ataques contra ellos mismos. Convirtieron en tóxico un verdadero activo: las viviendas.

Quien permitió las abultadas concesiones hipotecarias fue el Banco de España

Las cajas de ahorro tenían un peso específico en la financiación de las actividades de las pequeñas empresas del país. Sirviendo a intereses tendentes a abonar el terreno para dinamitar este sector de la economía, el Banco de España fue quien dio instrucciones a la banca para permitir las abultadas concesiones hipotecarias sobre el valor de tasación.

El inversor español seguirá asustado hasta que no goce de seguridad jurídica

Comprar vivienda no debería seguir siendo una buena salida para invertir, pero hoy por hoy, vista la legislación española, me temo que lo va a seguir siendo, porque no se están tomando medidas sobre el núcleo del problema, que reside en la inseguridad jurídica de los españoles que ahorran o invierten y que, por ese motivo, temen verse estafados.