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Sr. Jesús Grueso Caravaca
JESÚS GRUESO CARAVACA.
Fotografía cedida por Jesús Grueso.

JESÚS GRUESO CARAVACA. ROYCONGEL

Obra:

Texto del 04-02-13

La plena asunción del cambio de coyuntura económica actual, que implica operar, individual y colectivamente, según las nuevas directrices del mercado y, por otro lado, el justificado desapego de la ciudadanía hacia una clase política con comportamientos y fines espurios y egoístas destacan en el análisis llevado a cabo por este empresario, que en tres décadas ha pasado de representante a propietario de una empresa de procesamiento y distribución de alimentos congelados.

De Ciudad Real a Albacete

Nací en Tomelloso, una localidad de la provincia de Ciudad Real situada a 90 kilómetros de La Roda; fue el azar, tan importante en el éxito empresarial, el que me trajo aquí. Pertenezco a una familia humilde, y tuve que abandonar los estudios a los 11 años para dedicarme primero a las labores familiares del campo y luego a la construcción. Hace 28 años, sin embargo, me encontré desempleado y se me ofreció la posibilidad de distribuir los productos de la marca Helados Royne en la provincia de Albacete. Mi esposa y yo decidimos aceptar la propuesta, aunque supusiese abandonar nuestra población de origen y empezar de nuevo, porque deseábamos encontrar una salida laboral y ver prosperar a nuestra familia. Con la gran ayuda de los hermanos Fernández Somavilla, fundadores de Helados Royne, se inició nuestra aventura empresarial.

Congelados para establecimientos de alimentación y restauración

Distribuimos productos congelados para establecimientos de alimentación y de restauración, ampliando posteriormente nuestra actividad a la transformación de algunos de estos alimentos. Pasamos de ser distribuidores de una marca concreta de helados a serlo de diversas firmas y a crear nuestra propia marca especializada en el corte y la presentación de pescados congelados para atender a las necesidades específicas de cada cliente.

Proyecto familiar marcado por el esfuerzo y el trabajo diarios

Nuestra evolución constante y progresiva se ha basado en la calidad y el servicio esmerado que ofrecemos a nuestros clientes a través del esfuerzo y del trabajo diario de los miembros de nuestra familia, que intentan dar ejemplo con cada una de sus actuaciones a nuestro equipo humano. En la actualidad, mi esposa, Rosario Moreno, y dos de mis tres hijos, Jesús y José Luis, siguen implicados en un proyecto que emplea a otros 20 trabajadores.

Distribuidores para marcas de congelados de gran tamaño y renombre

Aprovechando que en las últimas décadas las grandes firmas han optado por prescindir de una red propia de distribución, muchos de nuestros proveedores son primeras marcas del sector, como Pescanova, Eurofrits, Frinca, Krustagroup, Icelandic, etcétera, para las que actuamos de distribuidores en establecimientos comerciales y de restauración.

ROYCONGEL marca propia dedicada al corte y la presentación de pescados

En nuestras instalaciones de 5.400 m2 llevamos a cabo las labores de transformación de algunos alimentos para poder garantizar la excelencia en el servicio; sobre todo, nos encargamos de cortar en frío los pescados adquiridos en la subasta de la lonja de Vigo (como la merluza, el pez espada, etcétera) para comercializarlos ya troceados en porciones y envases, según las demandas y necesidades de los clientes actuales, también comercializamos nuestros propios artículos bajo la denominación de Roycongel, aunque la producción de alimentos que requieren un tratamiento específico, como la cocción de mariscos o el pelado de sepia y calamar, se externaliza para incrementar la gama de productos y la eficiencia de la empresa.

Satisfacer las necesidades del pequeño comerciante

Disponemos de un equipo vendedores y repartidores que distribuyen todos los artículos de nuestro catálogo en tiendas de alimentación (pescaderías, supermercados, ultramarinos, etcétera) y en establecimientos de restauración (bares, restaurantes y hoteles). En el caso de los comercios, nos hemos centrado en satisfacer las necesidades de los pequeños comerciantes porque pensamos que es el segmento de mercado ideal, dadas nuestras dimensiones.

Socialmente, seguimos actuando todavía como en la época de bonanza

La magnitud y las consecuencias de la contracción económica actual evidencian que no nos hallamos ante una recesión puntual sino ante un drástico y negativo cambio de ciclo económico desde el que las empresas –y los particulares– tendremos que operar a partir de ahora. Sin embargo, parece que no acabamos de ser plenamente concientes de ello y todavía, como individuos y como colectivo, seguimos actuando según los parámetros de la época de bonanza.

Errónea estructura estatal cimentada en el endeudamiento continuo para afrontar gastos corrientes

Una estructura estatal basada en el endeudamiento continuo para afrontar los gastos corrientes provoca siempre, a la larga, situaciones como la actual; y es que la economía de una nación no puede estar condicionada por el déficit de su administración. Por ello, tanto en los presupuestos nacionales, como particulares se deben ajustar los gastos en función de los ingresos y deben tenerse en cuenta los imprevistos y los cambios de coyuntura. La falta de previsión de nuestros dirigentes ha provocado que estemos recortando los pilares del futuro de las nuevas generaciones para saldar los intereses de una deuda que se vislumbra perpetua.

Ineludible reestructuración del Estado

La actual sobredimensión administrativa del país resulta insostenible porque acarrea un déficit perpetuo; sin embargo, la inevitable simplificación, que debería haber precedido a cualquier recorte en sanidad y educación, no se ha ejecutado aún porque va en contra de los intereses de la clase política: se debe reducir el número de ayuntamientos, eliminar las duplicidades administrativas existentes, simplificar nuestro poder legislativo, reducir el gran número de asesores de que disponen nuestros políticos –solo la alcaldía de Madrid cuenta con 70– y eliminar los cargos de confianza, que tanto han lastrado la función pública.

Pérdida de confianza en la clase política

Los ciudadanos han perdido la confianza en nuestros políticos porque no se consideran representados; por ende se sienten manipulados y sometidos a una operación constante de maquillaje de la realidad, ya que a la hora de presentar los datos macroeconómicos nuestros representantes acuden siempre a eufemismos y a indicadores que favorezcan su versión partidista de la situación. En definitiva, se tiene la percepción de que conforman una casta privilegiada que ha hecho de la política una carrera profesional, y que van asumiendo sucesivas responsabilidades, algunas más honoríficas que reales, a cargo del erario público hasta llegar a una jubilación dorada.

Inflación implícita

Las dimensiones de la presente crisis son en gran parte la consecuencia de nuestros elevados índices de déficit público, por lo que la recuperación y dinamización de la economía pasan por la pérdida de poder adquisitivo por medio de la contención salarial, lo que, de hecho y de manera implícita, equivaldría a tener que soportar una gran tasa de inflación, que esperemos aminore la magnitud de la deuda.

Crecimiento económico basado en nuestras capacidades y en nuestro esfuerzo

En un sistema económico capitalista, la especulación como forma de enriquecimiento rápido y sin esfuerzo es el ideal de todo ciudadano. Sin embargo, esta expectativa individual es insostenible a medio plazo y sus repercusiones son devastadoras para la comunidad; por eso debemos fundamentar el crecimiento económico en nuestras capacidades y en el esfuerzo personal, y para ello es imprescindible inculcar a las nuevas generaciones el valor del tesón y de la responsabilidad. No obstante, materializar esta transformación social resulta difícil cuando parece ser que desde los responsables políticos se fomenta todo lo contrario.

Frustración cívica ante la avalancha de casos de corrupción

Los ciudadanos tienen la percepción de que jamás llegan a conocer del todo las múltiples tramas de corrupción que denuncian los medios de comunicación porque la lentitud de la justicia diluye su trascendencia. Aunque la corrupción conforma el modus operandi político desde hace generaciones, y parece haberse consentido por el silencio de parte de la población, la gravedad de la situación actual la ha convertido en un motivo de especial indignación colectiva. El caso Bárcenas, sin ir más lejos, ha afectado a la maltrecha imagen que tenemos en el exterior pues en él está implicado incluso el actual presidente del Ejecutivo: no declarar los presuntos sobresueldos recibidos del partido es ilegal, pero, sobre todo, éticamente muy reprobable, porque nuestros representantes deben dar ejemplo de conducta.

Por la supervisión efectiva del BCE

Resulta evidente que la aparición “un nuevo BCE” podría paliar las desigualdades entre las instituciones de los diferentes países, corregir las posibles desviaciones e impedir la eclosión de otras crisis como la bancaria española –que el gobernador del Banco de España no quiso ver–, siempre y cuando, sin embargo, actuase con independencia, firmeza y coherencia.

Sacrificio de los servicios sociales salvaguardando la sobredimensionada Administracion

Como individuos y ciudadanos solo podemos disponer de aquellos bienes o servicios que podamos costearnos mediante nuestros ingresos, lo que tal vez no sea una situación justa, pero sí lógica; no obstante, una parte de la ciudadanía dotada de sentido crítico también percibe que la política de recortes ha sacrificado los servicios sociales mientras salvaguardaba una sobredimensión del Estado que no conlleva beneficio alguno para el conjunto de la población.