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JESÚS JIMÉNEZ VILLAR ARES.

JESÚS JIMÉNEZ VILLAR ARES. GABINETE TRIBUTARIO Y DE GESTIÓN

Obra:
Texto del 11/01/12 .
Fotografía cedida por José Antonio Lacarta.
 

La humildad, el esfuerzo y la confianza son los valores que rigen el trabajo de Jesús Jiménez, creador de la mayor consultoría de la provincia de Soria. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y con más de 25 años de experiencia en el sector, cree que la falta de crédito es el gran problema que hoy aqueja a la economía española, pues está propiciando, entre otras cosas, cierta tensión entre las empresas, obligadas a financiarse unas a otras.

Nos centramos en las necesidades de las empresas sorianas

Me licencié en Ciencias Económicas y Empresariales y en mi vida laboral he pertenecido a un número importante de consejos de administración. Decidí crear mi propia consultoría de empresas, Ares Gabinete Tributario y de Gestión, tras más de 25 años de experiencia profesional en este campo. Además, he ido adquiriendo formación en las especializaciones con las que he trabajado. Somos una consultoría de empresas que está constituida por nueve profesionales, lo que nos convierte en la más grande de la provincia de Soria. Como enamorado de mi tierra, preferí quedarme aquí en lugar de probar suerte en otra ciudad más grande, donde probablemente me hubiera especializado en algún ámbito concreto de la gestión. Aquí hemos tenido que adaptarnos, y desarrollamos nuestra labor en un entorno pequeño. Hemos conseguido introducirnos en el mercado con éxito porque nos fijamos en las necesidades de las empresas sorianas.

Gestión de algunas de las mayores entidades de la provincia

Trabajamos con más de 300 empresas españolas; las más grandes llegan a los cien trabajadores y son de las mayores de Soria. Se trata de entidades de servicios, comerciales y de la industria maderera. Cada empresa tiene sus necesidades, algunas necesitan externalizar determinadas áreas y otras, no. Nuestra tarea es la gestión; planteamos programas de reestructuración empresarial pero no litigamos, aunque, si algún cliente lo necesita, tenemos colaboradores externos que llevan los temas jurídicos.

La especialización generalista como clave del éxito

Llevamos a cabo la consultoría interna y externa, y nos desplazamos a las empresas cuando es preciso. Seguimos el concepto de la especialización generalista, que consiste en tratar todas las necesidades del mundo empresarial de modo casi integral. Tenemos que abarcar todos los ámbitos porque resolvemos consultas de cualquier sector de la gestión. Nos dirigimos a un perfil de empresa donde contratar a un especialista les pueda resultar costoso o inaccesible y suplimos ese vacío. Llegamos a todos los niveles: asesoramiento, gestión fiscal y financiera y reorganización de las empresas.

Un estilo propio y personal consolidado por una década de trabajo continuo

Concebí la empresa como un proyecto muy personal. A través de la formación creé un equipo de trabajo al que inculqué los valores que, según mi criterio, tenían que guiar la consultoría. Consideré que seguirlos nos daría ventaja competitiva en el mercado, junto con una buena imagen y una forma de vendernos atractiva. El estilo de entender y afrontar una consulta es determinante: el cliente quiere que le resuelvas un problema o que des valor añadido al servicio que quiere externalizar. Creo que, después de diez años, hemos conseguido ese estilo personal propio que intenté imponer al principio, que se ha ido nutriendo de los estilos de todos los colaboradores.

El compromiso con el cliente, la piedra filosofal

El empresario que empieza con una idea y se encuentra solo necesita de esa persona que le da ánimos y estudia su proyecto. Para caracterizar nuestra forma de trabajar, el valor principal es el compromiso; después también cuentan el rigor, la humildad, el optimismo y la honestidad. Siempre digo que nuestro compromiso tiene que ser mayor que el de los clientes porque hay que afrontar el problema como si fuese nuestro. Se trata de una cuestión difícil ya que puede generar frustración, pero es fundamental para marcar la diferencia.

Valores humanos que han de regir la actividad empresarial

La honradez, el esfuerzo y el sacrificio han constituido mis referentes durante toda la vida. Lo heredé de mis padres y siempre he intentado ponerlo en práctica en el ámbito laboral. El mundo empresarial se basa en relaciones humanas y siempre hay que contar con unos valores que rijan tu actividad. En nuestro asesoramiento siempre decimos a las empresas que tengan en cuenta el trato humano con los clientes.

Aportar puntos de vista complementarios sin entrometerse en la labor de los clientes

No concibo que, por ser expertos en gestión empresarial, tengamos que estar por encima del cliente e intentar que lleve el negocio como a nosotros nos parezca. Respeto mucho cada estilo y estoy seguro de que saben liderar sus empresas. Nuestro trabajo consiste en aportar puntos de vista diferentes sin entrometernos en las acciones de los clientes. Para que funcione hace falta que confíen en nuestra capacidad, por eso nos esforzamos para entenderles y hacernos entender.

Hemos constatado que la Ley Concursal solo sirve para liquidar empresas

Tenemos un perfil de cliente al que le hacemos un seguimiento periódico, pero también llevamos a cabo intervenciones puntuales en algunas empresas. Como es lógico, con los primeros podemos aportar más y anticiparnos en alguna medida o consejo. Hemos colaborado con clientes que se encuentran en procesos concursales y hemos constatado que la Ley Concursal solo está sirviendo para liquidar empresas. Se implantó sin explicar su propósito y sin hacer pedagogía con los empresarios, que conciben el concurso de creedores para liquidar y no para salvar. Se tendría que formar a los empresarios en las escuelas de negocios a este respecto.

La principal dificultad ante la crisis es lograr financiarse

En la actualidad dedicamos una gran parte de nuestro tiempo a ayudar pequeñas y medianas empresas a financiarse, y es una tarea muy ardua porque no tienen acceso a las fuentes de capital. El sistema financiero abandonó la buena práctica bancaria cuando había bonanza y se abrió el crédito sin seguir ningún criterio ni contención. Al llegar la crisis se restringió el préstamo de forma automática, sin comprobar la solvencia de las empresas, y la adjudicación de los pocos créditos que se dan los tramitan los departamentos de riesgo de los bancos, que se rigen por valores muy restrictivos.

Autofinanciación conveniente y endeudamiento a largo plazo

Es muy doloroso que se estén cortando trayectorias empresariales con futuro. En estas ocasiones intentamos perseverar para lograr la financiación. A nuestros clientes siempre les recomendamos la autofinanciación conveniente, en unos niveles que soporten y garanticen su solvencia. Pero la mayoría de empresas se han encontrado con la crisis de golpe, y la primera tentación que tienen es endeudarse a corto plazo para salir adelante. Pero eso solo debilita su situación financiera, y yo intento por todos los medios que se endeuden a largo plazo, que retrasen todo lo que puedan las obligaciones para intentar defenderse y generar recursos.

Crisis de confianza en las relaciones empresariales

La economía española no ha quebrado porque hay empresas más solventes que están poniendo en riesgo su capital para ayudar y mantener a otras, ya sea de forma voluntaria o por obligación, lo que ha generado una crisis de confianza enorme que está rompiendo las buenas relaciones entre empresarios, que son una parte muy importante del éxito empresarial. Recuperarlas no se logrará fácilmente. Para evitar estas situaciones, concebimos obras de ingeniería contable porque, si se realiza un buen análisis, muchas veces te das cuenta que la empresa no tiene que cerrar, pero alguien tiene que tener esa habilidad contable y para eso es relevante nuestra tarea.

Creación de un banco público como la antigua Argentaria

Ahora mismo el principal problema de una empresa que tiene un proyecto y quiere desarrollarlo es el financiamiento. Hay que habilitar formas de financiación, como la creación de un banco público como la antigua Argentaria, que ya tuvo éxito porque contaba con la garantía del Estado. Tendría que estudiarse la viabilidad de los proyectos a fondo y distinguir entre los nuevos y los obsoletos. No se trata de separar entre empresas existentes y nuevas, sino de la calidad y la visión de futuro de sus proyectos.

Medidas de urgencia que no afecten a la responsabilidad social del empresario

Las leyes que rigen el mercado laboral agravan la crisis pero nadie se atreve a afrontar el problema. Tendrían que habilitarse formas de contratar con costes y obligaciones menos exigentes para regular las cifras del paro, aunque solo como soluciones de urgencia a corto plazo. De hecho, el mercado laboral no se puede basar en medidas que desfavorezcan al trabajador, porque también se da la irresponsabilidad por parte de algunos empresarios, que tendrían que haberse anticipado y prever el coste de los trabajadores. Para evitar esas situaciones, yo aconsejo generar fondos de regulación en momentos de bonanza para ayudar a gestionar mejor las coyunturas difíciles.

Atacar la economía sumergida en tiempos de bonanza

Otro ámbito que debería abordarse es la economía sumergida. Hoy está ayudando a soportar la crisis, por eso la Administración no la afronta. La solución es hacerlo cuando hay recursos, aplicar el peso de la ley para cortar de raíz las bases de esta economía. Ahora el instinto de supervivencia es superior a las leyes. Hay que tener el sentido común en frente y aplicar las medidas cuando se disponga de los recursos para hacerlo. Esa coherencia es inherente a mi trabajo e intento que mis clientes lo perciban así.