Testimonios para la historia, S.L. Editora. Avda. Diagonal, 612 6º 4ª y 5ª Barcelona 08021. Télefono: 930 18 16 16 Contacta
Sr. Joan García Girona
JOAN MARIA GARCIA GIRONA.
Fotografía cedida por Joan M. Garcia.

JOAN MARIA GARCIA GIRONA. BASF ESPAÑOLA

Obra:

Texto del 19-03-13

Al frente de la filial peninsular de BASF, multinacional alemana que, mediante una inversión ingente y continua en I+D+i, ha devenido la industria química más importante del mundo, este químico incide en la necesidad de asumir la nueva coyuntura económica del país y de aplicar medidas colectivas e individuales que permitan superar la crisis, estableciendo un orden de prioridades e incentivando la austeridad, la formación y la economía productiva.

Filial española de la corporación química más importante del mundo

Nuestra compañía, fundada en 1865 por Friedrich Engelhorn, Carl y August Clemm y el banquero Seligmann Ladenburg en la ciudad alemana de Ludwigshafen para la manufactura de tintes, hoy es la corporación química más importante del mundo. Se estableció en España en 1969, cuando empezó a manufacturar en Tarragona poliestireno expandible, y en los años siguientes, tras sucesivas ampliaciones de las instalaciones, diversificó su producción hacia la fabricación de plastificantes, disolventes orgánicos, dispersiones, soluciones poliméricas, artículos de alimentación animal, fitosanitarios y componentes auxiliares para la industria textil, papelera y de detergentes, y un largo etcétera. Además de ser un centro de investigación y producción muy relevante para el grupo, la filial española también actúa como base para la distribución de unos cinco mil artículos elaborados en otras factorías del grupo: componentes químicos orgánicos e inorgánicos, catalizadores, plásticos, colorantes, materias primas para la industria de las pinturas, tinturas y colorantes, aditivos para carburantes y lubricantes y componentes para el sector alimentario, cosmético y farmacéutico.

Amplia preparación formativa e implicación profesional con la entidad

Provengo de una familia de agricultores tarraconense, pero ya desde niño deseé estudiar y desarrollar mi profesión dentro del ámbito de la química. Me formé en la Universidad de Barcelona y, mientras cursaba la licenciatura, pude salir al exterior gracias a una beca Erasmus, que me permitió completar mi preparación universitaria inicial en París, donde estudié Ingeniería Química; después tuve la oportunidad de residir y estudiar en Inglaterra y Bélgica, y, ya asentado en Tarragona, completé mi formación químico-científica con un máster MBA en la Universidad Rovira y Virgili, que permitió que me iniciase en la gestión empresarial. Comencé a trabajar en BASF en 1995 y fui ascendiendo en la estructura de la corporación hasta asumir, en 2006, la vicepresidencia y dirección de operaciones del grupo en la Península con la responsabilidad de gestionar los centros de producción de nuestro país y de Portugal. Mi filosofía vital y laboral es la persecución de la mejora continua y la asunción de la excelencia en todos los ámbitos y acciones cotidianos. 

Exportación como sinónimo de excelencia

Los artículos que se manufacturan en nuestras plantas se venden a granel o con etiquetajes propios en otros países (un 60%) o en territorio español (un 40%), sobre todo en Catalunya (el 25% de las ventas nacionales), a causa de la relevancia química de esta comunidad. En caso de que sea necesario adaptar o personalizar los pedidos, se derivan a la central en Alemania, donde se diseñan y ejecutan las modificaciones, porque, para BASF, la consolidación en un mercado exterior debe basarse en la excelencia cualitativa y productiva de los artículos, lo que determinará que los usuarios se decanten por ellos a pesar de los costes y las dificultades de transporte.

La globalización ha fragmentado y dispersado la cadena productiva

La globalización ha cambiado los procesos de manufactura industrial tradicionales, fragmentando y dispersando la cadena productiva. En nuestro grupo, un ejemplo es la elaboración de pesticidas, compuestos que inhiben amenazas específicas en una planta durante una etapa determinada: se parte de moléculas desarrolladas en Alemania, que se generan por ejemplo en Brasil, y cuya eficacia se pone a prueba en nuestras instalaciones de Utrera.

Elevada inversión en I+D+i para lograr elevados resultados

BASF destina más de un billón de euros (1,75 billones en 2012) a la I+D+i cada año, porque la excelencia solo se consigue invirtiendo grandes sumas de capital. Cada molécula desarrollada requiere una inversión media de unos 250 millones de euros en un proceso que se puede alargar entre 10 y 12 años, del que no se saben las expectativas comerciales reales hasta que el producto sale al mercado (puesto que se desconoce si la competencia está desarrollando otros similares) y cuya explotación comercial en exclusiva no pasará jamás de los 10 años porque este es el límite para las patentes que establece la legislación actual. Todos estos factores determinan que la I+D+i origine productos excepcionales, pero también precios más elevados, que el consumidor debe asumir si desea que se avance y que se mejore en el sector.

Sinergia empresa-universidad

Nuestra filial no se ha especializado en la investigación básica, pero sí en el análisis y la mejora continua de los procesos productivos a través de la colaboración con la Universidad Rovira y Virgili, con el Centro Tecnológico de la Química de Cataluña y con el Institut Català d’Investigació Química. En ambos casos, se establecen pequeños grupos de trabajo mixto que analizan los procesos productivos existentes y los intentan mejorar, pues la colaboración en proyectos de investigación entre empresas y universidades genera sinergias muy positivas: de un lado, las universidades perciben las necesidades reales en materia de investigación de las empresas; del otro, las corporaciones se nutren del talento de los jóvenes investigadores, a los que en muchos casos incorporan después en sus plantillas. 

Importancia del sector químico en Tarragona

El 60% de las operaciones realizadas en el puerto de Tarragona –el cuarto en tránsito marítimo comercial del país– las protagoniza el sector químico, lo que informa de la relevancia de una ciudad en la que se manufactura el 25% de los artículos químicos producidos en nuestro país; toda esta vasta producción se elabora, además, con total seguridad y garantía, lo que permite que, a muy pocos kilómetros, desarrolle su actividad PortAventura, el parque de atracciones con más visitantes del sur de Europa.

Desmintiendo tópicos sobre la industria química

La industria química no es la responsable del agotamiento de los recursos naturales: de hecho, solo transformamos entre un 4% y un 6% de los combustibles fósiles demandados anualmente en materiales y objetos, que en la mayoría de los casos se pueden reciclar o se convierten en residuos inertes cuya presencia no daña el medio ambiente.

Reciclar es una opción útil siempre que su coste energético y medioambiental sea reducido

El reciclaje resulta una opción eficiente cuando su coste energético y medioambiental es reducido. Ejemplifiquemos esta afirmación de forma ilustrativa: se habla a menudo de las ventajas del uso de envases reciclables de vidrio sin tener en cuenta el gasto energético que supone la limpieza y puesta a punto para una nueva utilización; los envases de plástico, por el contrario, son de un único uso, después del cual se desechan, pero su combustión genera energía, por lo que, en definitiva, resultan más eficientes y menos perjudiciales para el medio ambiente.

Asumir el empobrecimiento general para ganar competitividad

Tenemos que reflexionar de forma individual y colectiva para comprender los factores desencadenantes de la recesión y poder vislumbrar las vías de superación partiendo de la obviedad de que el crecimiento económico debe basarse en la economía productiva y de que es imposible que este sea indefinidamente superior al 3%. Hemos de asumir la actual coyuntura, esto es, plegarnos a las circunstancias que exigen un empobrecimiento general para ganar competitividad y apostar por una cultura del esfuerzo y la producción de bienes y servicios que nos permita exportar tecnología y conocimientos a países menos desarrollados que el nuestro.

Déficit de excelencia académica e investigadora

Durante los años de bonanza, ni nuestro sistema educativo ni nuestro paradigma social consiguieron generar el volumen adecuado de investigadores y estudiantes sobresalientes. Los recortes en investigación sin duda incrementarán aún más nuestro déficit de excelencia académica y conducirán a una devaluación salarial forzosa, puesto que la única vía de incrementar nuestra productividad exterior, al carecer de tecnologías punta y de élites intelectuales, será abaratar los costes de manufactura de artículos, que jamás podrán competir con los punteros, fruto de cuantiosas inversiones en I+D+i y de la labor de excelsos investigadores.

Recortes sociales de dramáticas consecuencias

Nuestra sociedad ha forjado un Estado de bienestar que resulta insostenible. Los recortes son, desde la perspectiva social, realmente dramáticos, pues suponen el fin de un sistema de vida estable y equitativo. Además, por el momento no han servido para paliar la crisis económica de la deuda externa. Sin embargo, racionalizar el gasto resulta imprescindible si deseamos conservar alguno de los beneficios sociales obtenidos; para ello deberíamos seleccionar nuestras prioridades bajo la óptica de la sostenibilidad.

Inquietud de las empresas extranjeras ante el auge nacionalista catalán

Las multinacionales desean desarrollar su actividad productiva y comercial en un marco de relaciones sociopolíticas estables. Por ello, Artur Mas debería tranquilizar a los inversores internacionales, que ahora están desorientados por los continuos cambios de estrategia del Ejecutivo catalán en cuanto a sus reivindicaciones, y expresar sin ambages sus futuros planes políticos.