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JOAQUÍN TEJERA MIRÓ.

JOAQUÍN TEJERA MIRÓ. TEJERA CONSULTORES

Obra:
Texto del 12/12/11 .
Fotografía cedida por José Luis Tejera.
 

Experimentado asesor, político durante la primera década de nuestra democracia y aragonés de pro inquieto, preocupado e implicado en la sociedad civil: estas son las señas de identidad de un emprendedor polivalente que apuesta por el valor añadido y el servicio personalizado que supone la consultoría, así como por la adopción por parte del nuevo Ejecutivo de medidas que combinen la reducción del gasto público con la conservación del poder adquisitivo.

Diputado en la legislatura constituyente

En mayo de 1977, los entonces responsables de UCD de Huesca me propusieron formar parte de las listas de Unión de Centro Democrático (UCD) para las elecciones constituyentes del 15 de junio de 1977. Tras consultarlo con Lupe, mi esposa, acepté la propuesta porque era muy consciente de que representaba una oportunidad histórica para regenerar la política del país, y a las cuatro de la madrugada del 16 de junio recibí la llamada telefónica de UCD que confirmaba mi escaño en el Congreso de los Diputados, como uno de los 350 que el pueblo español me había otorgado. Esa misma tarde conocí a Adolfo Suárez, que se caracterizaba por su honestidad y carisma. Fui congresista solamente en la legislatura constituyente, porque me sentía un mero espectador en cuestiones que yo creía fundamentales, sobre todo la mejora de las condiciones del ámbito rural, donde nací y donde he desarrollado mi trayectoria profesional y personal.

Una década en política

A pesar de ello, pude colaborar, mediante la participación en la Comisión de Agricultura, en la redacción y promulgación de la Ley de Seguros Agrarios. Siempre fui humilde y discreto en mis intervenciones porque era muy consciente de que carecía de experiencia y de que mi aportación a la política española era testimonial. Por ello renuncié a presentarme a las primeras elecciones legislativas. La UCD de Aragón me propuso el nombramiento como consejero preautonómico de la Diputación General de Aragón (DGA), de manera que fui dos veces consejero: de Sanidad y de Transportes y Turismo de la DGA. Después también fui concejal del Ayuntamiento de Fraga, diputado provincial, diputado de las Cortes de Aragón y miembro asesor del consejo de RTVE en mi comunidad. Es curioso, pero durante los 10 primeros años de democracia participé en la primera andadura de todas las instituciones, excepto en el Senado.

Participación activa en la mejora del entorno

Siempre he sido una persona de consenso, que ha apostado por llegar a pactos mediante un diálogo enriquecedor en que las dos partes ceden para converger, y esta fue mi máxima durante mis años como político. Sin pretenderlo, participé en la vida política de mi país en un momento crítico, pero también muy ilusionante: pude observar cómo se ponían los cimientos para unas nuevas reglas de juego político que recuperaban las libertades y cómo se abrían paso instituciones hasta el momento impensables. Sin embargo, siempre fui consciente de que era una etapa transitoria, de que mi verdadera actividad profesional había quedado aparcada durante unos años y de que, una vez cumplidos mis objetivos de ser partícipe activo de la historia, debía reincorporarme al despacho. Y así lo hice. No obstante, es cierto que siempre he tenido una participación activa en la mejora de mi entorno, y que por ello también he ido ocupando cargos en entidades de la sociedad civil; de hecho, hoy soy presidente de la Asociación Empresarial Intersectorial del Bajo Cinca y directivo de CEOE-CEPYME (Huesca); al mismo tiempo, nunca me ha dejado de interesar la actualidad y el estado de mi comunidad y país, por lo que llevo 40 años colaborando con La Voz del Bajo Cinca.

Dar servicio a las pequeñas y medianas empresas

Como muchas personas de mi generación, me incorporé al mercado laboral con 14 años. Al mismo tiempo me formé y obtuve los títulos de Graduado Social y de Gestor Administrativo, y pude entrar a trabajar en el juzgado. Sin embargo, Lupe, mi esposa, fallecida en 1998, me propuso que creásemos un pequeño despacho para atender a las empresas familiares del área. Me animé y dejé aquella ocupación para dirigir una asesoría pensada en dar servicio en principio a las pequeñas y medianas empresas de una comarca con 24.000 habitantes. Después llegó la expansión, que permitió que también asesorásemos a pymes de los Monegros, Huesca, Zaragoza, Lérida y Reus.

Pymes y autónomos del sector agroalimentario

Nuestros clientes tipo son autónomos y pequeñas empresas, que dan empleo a entre dos y 10 trabajadores, fundamentalmente del sector agroalimentario, sobre todo frutícola, aunque en los últimos años también se ha incorporado el sector ganadero y los servicios mientras que se ha reducido el de la construcción. Nuestras empresas agrarias se dedican tanto a la producción, como a la transformación y comercialización, y algunas de ellas tienen unas dimensiones medianas.

Importancia del equipo humano

Nunca he pensado que mi participación fuese imprescindible para el éxito del proyecto; de hecho, durante mis años de trayectoria política, fueron mi mujer y mis empleados quienes la gestionaron, y en los últimos años son mis hijos –Gustavo, Susan, y Fernando– y mis compañeros de trabajo los que lo hacen. Formamos una gran familia, entre otras cosas porque trabajan en la asesoría otros familiares (mi hermano José Luis, por ejemplo), con una relación basada en la confianza en que cada miembro asume una parcela del trabajo.

En la gestión empresarial, ya no es posible la improvisación

Durante los primeros 40 años nos dedicamos al ámbito de la asesoría, pero después incorporamos los servicios de consultoría. Las empresas con las que colaboramos han entendido que en la gestión empresarial ya no es posible improvisar ni funcionar sin un plan estratégico, que elaboramos en conjunto y cuya aplicación supervisamos personalmente en las instalaciones de la propia empresa. Hoy me encargo, únicamente, junto con un economista, del área de consultoría. Nuestro cometido no es meramente teórico –la elaboración de los planes– sino que nos reunimos una vez al mes con los administradores in situ para realizar un seguimiento del estado de la empresa y aportarle un valor añadido mediante nuestro análisis objetivo. En nuestras intervenciones siempre incidimos en la necesidad de ajustarse al plan estratégico y de estar preparados ante los vaivenes económicos y posibles incidencias. Intentamos cambiar la mentalidad de los empresarios para que actúen de manera más sistemática y menos intuitiva.

Planes de viabilidad

La situación económica actual también nos ha obligado a elaborar planes de viabilidad para saber si una empresa podrá sobrevivir a las oscilaciones presentes. El dictamen en algunos casos pasa por la apertura de mercados, a través de la exportación, o de la ampliación de capital, difícil en la coyuntura actual. En cualquier caso, en esta situación resulta imprescindible analizar los planes de futuro de toda entidad y replantearlos.

El sector agrícola y alimentario se mantiene en fase de crecimiento

En nuestra comarca se han producido expedientes de regulación de empleo, pero por suerte no ha habido ningún concurso de acreedores, seguramente porque la crisis ha repercutido en menor proporción, ya que el sector agrícola y alimentario se mantiene en fase de crecimiento.

Mejorar los procesos industriales agroalimentarios

Hay que ampliar y mejorar los procesos industriales agroalimentarios para que obtengamos los beneficios de la plusvalía de la transformación. Hasta el momento, gracias a la colaboración de los Gobiernos autonómico y estatal y la Unión Europea, hemos conseguido que se inaugure la primera industria agroalimentaria de la zona. Ojalá haya otras muchas.

Labor pedagógica de los asesores

He vivido de manera intensa la reforma fiscal y el cambio de concienciación que se ha producido en el empresariado español. Honestamente creo que los asesores hemos llevado a cabo un notable ejercicio de pedagogía al demostrar a los emprendedores que era necesario que contribuyesen con parte de sus beneficios al progreso y bienestar del conjunto de ciudadanos del país.

Cambios estratégicos que debe afrontar el nuevo Gobierno

La población aguarda expectante el nuevo Gobierno, porque sabe que las decisiones políticas afectan a su día a día. El Ejecutivo electo deberá tomar decisiones, algunas drásticas, para atajar o minimizar la crisis: habrá de llevar a cabo una profunda reforma del mercado laboral, deberá tomar medidas que apoyen a los emprendedores y estimulen a los empresarios y pequeños autónomos y que fomenten la recuperación de la financiación, y tendrá que moderar el gasto público; pero todo ello debería ser compatible con el mantenimiento de la capacidad adquisitiva del conjunto de los ciudadanos para que se active el consumo y, por tanto, el crecimiento. En un segundo plazo, sería conveniente abordar el cambio de modelo energético para el país.

Tasa de paro

Es sorprendente que no haya habido grandes protestas con una tasa de cinco millones de parados. Solo una pequeña parte de la sociedad ha mostrado su insatisfacción con las medidas adoptadas por el nuevo Ejecutivo. La gran mayoría de los ciudadanos tiene asumidos los recortes como algo inevitable para salir de la crisis.

Clase política profesionalizada

La diferencia entre los políticos de hoy y los de la Transición es que ahora muchos de ellos están profesionalizados y a menudo han escogido esta carrera por motivos económicos y no vocacionales. Se ha perdido parte de la motivación y el altruismo de nuestra época, que determinaba que la ocupación a los asuntos públicos fuese transitoria, y también ha habido un abuso de poder de los partidos.