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JORGE SENDAGORTA GOMENDIO.

JORGE SENDAGORTA GOMENDIO. SENER

Obra:
Texto del 23/11/11 .
Fotografía cedida por Sener.
 

La certidumbre sobre el actual potencial de España, mucho mayor que el de hace unos años, y la necesidad de restablecer la confianza en el país adelgazando la Administración condensan la sutil visión de la presente coyuntura económica por parte de este eminente doctor en Ingeniería Naval, presidente de la empresa de ingeniería más innovadora del mundo, entre las diez primeras en turbinas de aviación y líder indiscutible en energía termosolar.

Toda clase de proyectos basados en innovaciones tecnológicas o combinaciones de tecnologías

En 1981, cuando tenía 29 años, tuve la oportunidad de crear una pequeña empresa de ingeniería, mi primera experiencia como emprendedor. Con dos hijos a mi cargo, reconozco que me decidió a crearla el hecho de que, en caso de que fuera mal, mi familia me podía cubrir. Emprender teniendo las espaldas cubiertas es mucho más fácil. Hoy Sener, la compañía que presido, centra su actividad en toda clase de proyectos basados en innovaciones tecnológicas o combinaciones de tecnologías, tanto para terceros como para inversiones generadas por nosotros mismos. Nuestro éxito lo refleja el hecho de que incluso nuestros competidores nos reconocen como la empresa de ingeniería más innovadora del mundo, mediante la cual podemos llevar a cabo nuestra auténtica vocación: servir a la sociedad.

Más de cinco mil personas en plantilla

Por servir a la sociedad entendemos buscar soluciones tecnológicas que mejoren la vida en el mundo. Ello no significa que no persigamos la rentabilidad económica, que por supuesto lo hacemos, por nosotros mismos y por las 5.070 personas –el 65% de ellas ingenieros– que trabajan para nosotros en plantilla, más otras 700 con contratos de obra, que cobran cada mes. Asimismo, porfiamos en crecer para tener un equipo de ingeniería cada vez más potente y capacitado.

Ingenieros y tecnología de Sener en cuatro continentes

Las más de 5.000 personas que trabajan para Sener no lo hacen todas en España. Estamos presentes, también, en México, donde tenemos casi 800 personas, o en Argentina, donde contamos con 260. Además, tenemos equipos de decenas de personas en el Reino Unido, Polonia, Argelia y Portugal. Quiero resaltar que trabajan allí de manera permanente. Son organizaciones que forman parte de la estructura de Sener, que dan servicio desde una base estable. Ello no significa que a la vez no podamos destacar de forma temporal a trabajadores nuestros para proyectos concretos, como el que tenemos entre manos ahora en Dunquerque, donde participamos en una terminal de LNG (gas natural licuado).

Participamos de ITP, empresa española de turbinas

Hemos invertido nuestro capital en otros muchos proyectos. Por ejemplo, hace más de 20 años que participamos de ITP, una empresa española de turbinas con unas ventas anuales superiores a los 500 millones de euros, que suponen más de un 40% de nuestra facturación. Más de 2.000 personas de nuestro grupo están trabajando en ITP. En turbinas de aviación somos la quinta empresa europea y una de las 10 más importantes del mundo.

Torresol Energy, nuestra alianza con el gobierno de los Emiratos Árabes

En el área de energía y medio ambiente, estamos en Zabalgarbi, que tiene una planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos en Bilbao basada en un proceso tecnológico nuestro. Asimismo, participamos en tres proyectos de tratamiento de residuos agropecuarios, también con un proceso nuestro; y en Torresol Energy, nuestra alianza con el gobierno de los Emiratos Árabes, que representa para Sener una inversión de 940 millones de euros para desarrollar tres proyectos termosolares. Para acabar, nuestro proyecto más reciente se ubica en Brasil, compartido con Petrobrás, para poder reutilizar aceites lubricantes usados.

Líderes mundiales en energía termosolar, con una cuota del 30%

El primer molino eólico que se instaló en España, el de Tarifa, fue un proyecto nuestro. Por esas fechas (1983) el sector de la energía eólica no estaba aún regulado, y un proyecto de aquella naturaleza no tenía viabilidad económica. La iniciativa no disfrutó de continuidad, lo cual siempre ha sido una lección para nosotros. Ahora no estamos en el sector de la energía eólica porque lo que podemos aportar a esa tecnología, que ya es muy madura, creemos que es muy poco. Tampoco estamos en el sector de la energía fotovoltaica, ya que la mayoría de la producción se ha desplazado a Asia. En energía termosolar, sin embargo, somos líderes mundiales, con una cuota de prácticamente el 30% de esta tecnología que se produce en el mundo. También contamos con un largo historial en plantas nucleares.

Uno de los logros más significativos de los diez años de existencia de nuestro departamento de I+D

Nuestro último proyecto termosolar, con tecnología propia en su totalidad, es una planta de torre con almacenamiento térmico en Sevilla que inauguraron el Rey de España y el Príncipe Heredero de Abu Dabi en octubre de 2011. Su tecnología, desarrollada con elementos asequibles para la industria española, es la más barata del mercado y tiene por ello una gran proyección de futuro. Es uno de los logros más significativos de los diez años de existencia de nuestro departamento de I+D.

Crecimiento de un 16% anual acumulativo y multiplicado por 10,4 la plantilla

Desde siempre Sener ha mantenido una estrategia fundamentada en introducir innovaciones en los proyectos de manera continua, buscando de forma incansable nuevas tecnologías. Eso requiere un trabajo de I+D importante, con una inversión económica considerable. Pero hay que decir que el I+D forma parte ineludible de nuestro trabajo, está en nuestro ADN. Afortunadamente, puedo decir que es una inversión rentable, ya que durante los últimos 25 años Sener ha crecido un 16% anual acumulativo, y hemos multiplicado la plantilla por 10,4. No son indicativos fáciles de conseguir para una empresa.

La confianza se transmite comunicándola, pero también actuando

Mariano Rajoy tiene muy claro que su prioridad es restablecer la confianza de los españoles en nuestra capacidad de hacer cosas. España no es un país cualquiera. Tenemos unas magníficas señas de identidad económicas: un sector turístico que es líder en el mundo, la cuarta empresa de telefonía y unos bancos que están entre los primeros del globo; y lo mismo puede decirse de algunas grandes constructoras, ingenierías… Sin embargo, cuando nos juntamos cuatro españoles y hablamos, nos sale el ramalazo derrotista. Hace años todas estas señas de identidad económicas no eran ni mucho menos tan importantes. Con ello quiero decir que, a pesar de todo, estamos mejor posicionados en el mundo que antes. La confianza se transmite comunicándola, pero también actuando. De momento, Rajoy conserva un margen moderado de confianza. Debemos aprovecharlo para empezar a recuperar el tiempo precioso que hemos perdido en estos últimos dos o tres años de desorientación.

En cuanto los inversores recuperen la confianza, empezaremos a movernos hacia delante

No podemos esperar milagros, por muy bien que lo haga el Gobierno. Sin embargo, por nuestro potencial como país, sí que debemos esperar más de lo que nos decimos unos a otros en estos momentos, porque los propios españoles ahora nos creemos menos de lo que somos. En cuanto veamos que se cumplen los compromisos, en cuanto se nos tranquilicen los ánimos, en cuanto los inversores recuperen la confianza, empezaremos a movernos hacia delante.

Está en juego la credibilidad del euro

Es muy duro pedirles a los alemanes que nos saquen las castañas del fuego, porque, aunque estén convencidos del proyecto europeísta, sería abusar de ellos. La solidaridad interterritorial siempre despierta quejas en la parte rica, en la que subvenciona, pero no tenemos tiempo para discutir. Nos estamos jugando la credibilidad del euro. Entre todos nos hemos metido en un proyecto interdependiente muy complejo y entre todos vamos a tener que sacarlo adelante. Cuando lo hagamos, habrá que establecer nuevas reglas para que no se repitan los errores.

Blindar constitucionalmente un límite de déficit público no me parece muy realista

La idea de modificar la Constitución para limitar el déficit público no me parece muy realista, porque pueden sobrevenir necesidades que exijan elasticidad en esa materia. Aún así, entiendo que había que tomar medidas para impedir la exuberancia del gasto público; y me ha parecido bien la celeridad y eficacia con que los dos grandes partidos nacionales se han puesto de acuerdo en este asunto.

Homenaje a Enrique Sendagorta, un fichaje de don Gregorio López Bravo

Mi padre, Enrique Sendagorta, fundó Sener en 1956. Él fue quien empezó a generar la cultura y los valores que hoy aún mantenemos. Dejó la empresa muy pronto, porque su compañero de promoción en la carrera de ingeniería naval, don Gregorio López Bravo, lo fichó para una dirección general cuando era ministro de Industria y Comercio. Estuvo unos años en la Administración pública y al terminar fue propuesto para la Dirección General de la Sociedad Española de Construcción Naval. En una etapa posterior, fue elegido presidente de Petronor y después consejero delegado del Banco de Vizcaya. Aún así, nunca estuvo lejos de Sener. Cuando pasó al Ministerio, dejó Sener en manos de mi tío José Manuel, ingeniero aeronáutico que acrecentó la vertiente tecnológica e innovadora de la entidad. En 1986, por una grave enfermedad de mi tío, mi padre asumió la presidencia y yo entré en la dirección general. En el 2000 mi padre me cedió también la presidencia y él quedó como presidente de honor. A sus 87 años aún asiste a todos los consejos de administración y sigue dándonos claves para continuar sin perder la altura de miras.