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JOSÉ BLAS BARRAGÁN BARRERA.

JOSÉ BLAS BARRAGÁN BARRERA. LEONVET

Obra:
Texto del 04/07/11  .
Fotografía cedida por José Blas Barragán.
 

Este empresario leonés encarna una forma de hacer negocios en la que la ilusión, el esfuerzo, la innovación y la responsabilidad social son esenciales. Al frente de una entidad dedicada a la distribución de productos zoosanitarios, capea la crisis merced a una actitud prudente y a una filosofía de reinversión continua en la empresa. Defiende que la rivalidad entre empresarios y trabajadores debe acabar si se quiere avanzar.

 Productos zoosanitarios en trece provincias

En 1996 me decidí a emprender la aventura empresarial. Partía del conocimiento del sector, por mi labor como delegado de Laboratorio de Veterinaria durante más de una década, y de la convicción de que había una necesidad en el mercado pendiente de cubrir. Así nació Leonvet, una empresa dedicada a la distribución de productos zoosanitarios (medicamentos, instrumental, aparataje, biblioteca, vestuario, nutrición…), tanto para animales de producción (ovino, vacuno, porcino, equino, avicultura) como en el ámbito de animales de compañía. En la actualidad, somos un equipo de 22 personas, implantado en 13 provincias españolas (comunidades autónomas de Asturias, Cantabria, Galicia y Castilla y León), con servicio 24 horas (48 horas en el caso de la nutrición) y con presencia diaria en la mayoría de ellas.

 Eslabón intermedio entre el fabricante y el cliente final

El producto que recepcionamos en nuestras instalaciones llega a nuestro cliente en las cantidades y condiciones requeridas. Para ello contamos con comerciales que visitan diariamente a los clientes, personal de oficinas dedicado a la atención telefónica, profesionales que ofrecen soluciones técnicas, personal de almacén que prepara con detalle el producto que saldrá por la agencia de transporte al cliente correspondiente… Distribuimos marcas determinadas que llegan, desde Leonvet, a cientos de clientes que pertenecen a grupos veterinarios, farmacias, cooperativas, comerciales veterinarias y clínicas de animales de compañía.

 Mutua colaboración con los laboratorios

Tenemos a nuestro lado a fabricantes que han confiado en nuestra manera de trabajar y que han dejado en nuestras manos la comercialización de sus productos. Hemos vivido conjuntamente momentos de cambios, desafíos más duros y menos duros; por eso valoramos tanto que sigamos apostando los unos por los otros. Entre los fabricantes con los que trabajamos se encuentran: Merial, MSD, B/Braun, Esteve, Calier, Dechra, Nestlé, Fatro Iberica, Bioplagen, Bioiberica, Ovejero, Jaer, Pfizer, Ceva, Arc y Super’s Diana. Estamos muy orgullosos de poder mencionarlos.

 “Confianza, Formación y Colaboración”

Desde Leonvet siempre buscamos dar servicio de calidad, y el cambio de instalaciones en 2006 nos ha permitido avanzar en esta búsqueda. Estamos satisfechos de haber celebrado, a día de hoy, 300 reuniones, a las cuales han asistido más de 8.000 profesionales. Estas reuniones de formación, profesionales o de promoción de producto suponen una inversión elevada, porque, en colaboración con los laboratorios, procuramos y conseguimos, como ponentes, a los mejores especialistas y catedráticos nacionales e internacionales; pero estamos seguros de que el esfuerzo merece la pena, ya que el profesional formado y actualizado siempre valora más la calidad del servicio y el producto. Esta relación con el fabricante del producto, con el cliente y con el formador nos lleva a afianzar cada día más nuestra identidad: “Confianza, Formación y Colaboración.” También luchamos para que estas señas de identidad estén presentes en el equipo humano de la empresa, dado que es imposible dar lo que no tienes.

 Instalaciones acordes con nuestro proyecto

Nuestro almacén cubre 1.500 m2 de superficie, y contamos con una cámara refrigerada para los biológicos de 130 m2. Las oficinas ocupan 800 m2, en los que se incluyen salas de formación, imprescindibles en nuestra apuesta por las charlas formativas. Estamos satisfechos con las nuevas instalaciones, pero no olvidamos de dónde venimos: las antiguas nos ayudaron a descubrir nuestras necesidades y comenzar nuestra andadura con costes asumibles.

 Somos lo que comen los que nos comemos

Ofrecemos a nuestros clientes la trazabilidad de todos los productos que vendemos, porque estamos obligados por ley y porque creemos que es la forma de trabajar productos de estas características. Esta labor es más fácil cuando se trabaja con productos de confianza, que tienen detrás una inversión importante en I+D+I. Hace cinco años participamos en un proyecto sobre la receta electrónica, un avance importante en el sector, que ayuda al profesional, al cliente final y al expendedor del producto a introducirse en una cadena legal y de trazabilidad que facilita el registro de uso. Hemos participado en las “XXIX Jornadas de Marketing Zoosanitario” (Veterindustria, Madrid, 30 de junio y 1 julio de 2011), donde hemos expuesto nuestro punto de vista y nos hemos definido como una distribución dinámica que no está cerrada a nada pero que da mucha importancia a la relación personal con el cliente. Estar inmersos en la misma cadena del fabricante y el profesional veterinario, y tratar el producto con las condiciones que requiere nos lleva a tener la tranquilidad de que el producto se utilice en óptimas condiciones.

 Un sector muy regulado y controlado

Cuando en el sector de productos zoosanitarios se lanza un producto al mercado ya está homologado por la Administración, después de un trabajo de investigación y de campo. De ahí que sean muy escasas las posibilidades de que surja algún problema en el ser humano. La reacción ante cualquier alerta sanitaria es inmediata. Es un sector muy rígido, con numerosos controles e inspecciones, por lo que el consumidor final puede tener las máximas garantías de seguridad y calidad.

 Los golpes al sector primario nos repercuten seriamente.

Dependemos en un porcentaje importante de este sector. Si las explotaciones ganaderas no son rentables, la inversión que se hace es mínima, por lo que se ven perjudicados los grupos veterinarios, las comerciales veterinarias, las cooperativas, etc., lo que supone una pérdida de ventas para nosotros. Las pérdidas que se producen en el sector ganadero nos influyen directamente.

 Ver la llegada de la crisis de cerca nos permitió reaccionar a tiempo

En 2008, pese a que no se reconoció la crisis abiertamente, dentro de las empresas los indicios eran clarísimos. De repente, nos encontramos con clientes que tenían problemas con las entidades financieras y sin liquidez para hacer frente a los pagos; o con clientes que pasaban de hacer pedidos grandes a mucho más pequeños, ya que la baja rentabilidad del ganadero y la inseguridad que se palpaba en el ambiente obligaba a ello. Desde el primer momento tomamos medidas: se imponía trabajar más para conseguir menos, pero no se podía parar porque siempre es mejor que una crisis te encuentre trabajando. Hemos ido actuando en base a lo que ocurre en la realidad, con prudencia e inseguridad en muchos casos, pero no hemos dependido en exceso de los mensajes institucionales.

 Las entidades financieras no nos han enterrado

Nuestra facturación está repartida entre un gran número de clientes, lo que diversifica el riesgo, pero, además, siempre hemos tenido claro que la empresa hay que cuidarla, no se puede descapitalizar y que hay que ser consecuentes con los proyectos. Los beneficios anuales de la actividad quedan en la empresa y sabemos que esta práctica no es habitual en el mundo empresarial, pero no vemos otra manera de fortalecerla. Quizá esta forma de actuar nos ha seguido dando acceso a pólizas de crédito y al resto de productos financieros que utilizamos. Si esto no hubiera sido así, sería difícil estar sobreviviendo en estos momentos en los que, por ejemplo, algunas de las multinacionales con las que trabajamos nos han recortado los días de giro, es decir, han disminuido el riesgo de impago. Este recorte es muy difícil transmitirlo a nuestros clientes, por lo que la multinacional disminuye riesgo y nosotros lo aumentamos.

 En contra del antagonismo entre empresarios y trabajadores

Tenemos que desterrar del imaginario colectivo la idea de que empresarios y trabajadores son antagonistas, porque no es así. El trabajador necesita al empresario y el empresario necesita al trabajador, y es evidente que los hay malos y buenos en ambas partes. Deberíamos madurar, usar la lógica, los valores humanos y el sentido común y poner fin definitivamente a esta dicotomía maniqueísta. Antes de tener una responsabilidad laboral en la vida, somos personas; personas que salimos educadas de casa. A nivel laboral se pueden aprender técnicas, pero la parte humana no se aprende en la empresa, como mucho se puede practicar.

 Todo lo que no mejora tiende a empeorar

Para ser empresario, además de comprar y vender, hay que llevar la gestión contable, fiscal, laboral, financiera o informática, y no es fácil, porque es imposible conocer exhaustivamente todos los campos. Aunque se deje guiar por alguien, aunque confíe esos aspectos a un técnico, la última palabra la tiene siempre el empresario. No tomar decisiones no es ninguna solución, porque todo lo que no mejora tiende a empeorar; por lo tanto, es menester llevarlas a cabo y poner todas las precauciones que nos aseguren el máximo nivel de acierto. Una empresa de nuestras características sufre la imposición de muchas obligaciones por parte de la Administración, que consumen tiempo que no se tiene y dinero que cuesta desembolsar; pero si lo tenemos que hacer, procuramos hacerlo bien y que nos sirva para mejorar en nuestro trabajo. No nos gusta hacer las cosas para cubrir expediente.