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JOSÉ LUIS BONET FERRER FREIXENET
JOSÉ LUIS BONET FERRER FREIXENET Sant Sadurní d'Anoia, Barcelona Licenciado en 1963 – Doctorado en 1976 – Ejerce desde 1968
JOSÉ LUIS BONET FERRER FREIXENET Sant Sadurní d'Anoia, Barcelona Licenciado en 1963 – Doctorado en 1976 – Ejerce desde 1968

JOSÉ LUIS BONET FERRER FREIXENET Sant Sadurní d'Anoia, Barcelona Licenciado en 1963 – Doctorado en 1976 – Ejerce desde 1968

Obra:

Texto del 16/09/2008,
Fotografía cedida por José Luis Bonet.

Únicamente cuando se produzca de verdad un consenso razonado y firme por parte de todas las fuerzas políticas y sociales del país, hace notar el profesor José Luis Bonet, será el momento de abordar seriamente la reforma de nuestra Constitución. Por otra parte, recalca que la monarquía aportó una solidez indiscutible a la Transición y considera que el Príncipe don Felipe está preparado para suceder a su padre, el Rey don Juan Carlos, y realizar una labor tan sobresaliente como la que éste ha llevado a cabo las últimas décadas.

Importancia indiscutible del proceso de transición hacia la democracia

La importancia que tuvo para todos el proceso de transición en España es un hecho incuestionable. La Constitución nació de un meditado consenso, sin resquicios que permitieran la mínima vacilación, y reflejó la solidez de un pacto efectuado con la mejor voluntad posible por las fuerzas políticas y sociales del país. Con ella se abrieron definitivamente las puertas a la instauración de un Estado de Derecho moderno. Dicho con otras palabras: superar la dictadura franquista permitió alcanzar por fin una democracia a la altura de otros países políticamente desarrollados, lo cual se ve perfectamente reflejado en el entramado jurídico que poseemos. Asimismo, supuso un impulso definitivo para lograr adaptarnos al proyecto de la Unión Europea.

Debería renovarse el consenso que surgió durante la Transición

Una de las exigencias que debería tener siempre presente la clase política de nuestro país es la de luchar a diario por no perder la necesidad del consenso en algunas cuestiones fundamentales que todavía están pendientes de solución. Como complemento de este constante y saludable estado de alerta y compromiso, convendría además olvidarse un poco de los asuntos e intereses partidistas que, de forma irremediable, acaban por enfrentar a las distintas fuerzas de la clase política precisamente en aquellas materias que por sí solas, y con mayor contundencia, reclaman una alianza que habría de ser beneficiosa para el conjunto de la sociedad española. Casi obligatoriamente, tendría que renovarse entre nuestros representantes el consenso que germinó durante la Transición.

España es una realidad que deben reafirmar las comunidades autónomas

En sí mismo, el Estado de las Autonomías constituye sin lugar a dudas una de las grandes virtudes del modelo territorial que instauró la Constitución. Sin embargo, se tiende a olvidar que existe una realidad innegable que agrupa a todas las comunidades autónomas, y que esa realidad se llama España. Debemos cobrar conciencia de esta realidad española nuestra y defenderla como lo que es: un bien común de todos los ciudadanos. Hay que impedir a toda costa que este sistema descentralizado se pervierta a consecuencia de un exceso de celo por parte de los gobiernos autonómicos. Trabajar firmemente para alcanzar un mismo nivel de desarrollo de todas las comunidades es el objetivo del proceso de descentralización y resulta un elemento favorable para el pueblo español, el cual sabe y no olvida que España es una realidad que debe ser afirmada desde cada una de las autonomías. La clase política debería tener perfectamente claro esto y actuar en consecuencia.

Sólo si existe un consenso pleno se puede modificar la Carta Magna

Desde mi punto de vista, creo que cuantos menos retoques y modificaciones sufra nuestra Constitución, mejor será el resultado para todos y, en primer lugar, para ella misma. Por supuesto que se requieren ciertas mejoras en el orden institucional, necesarias para la sociedad, que habría que llevar a cabo cuanto antes, y que ello presupondría inevitablemente modificar algunos puntos del texto constitucional. Con todo, éste ha demostrado con creces su valía a lo largo de estos años vividos bajo el manto de un sistema democrático. Sólo cuando exista de verdad un consenso firme por parte de todas las fuerzas políticas y sociales del país en cuanto a la oportunidad de reformar cabalmente la Constitución, habrá llegado el momento idóneo para hacerlo.

Progresamos gracias al esfuerzo legislativo que se ha hecho

Opino que se han realizado esfuerzos legislativos substanciales que han contribuido de forma determinante al progreso general de la democracia española. La adaptación a la normativa comunitaria europea nos ha ayudado a su vez a avanzar en todo lo que se refiere al Derecho interno del país y ha propiciado la consolidación de una estructura jurídica modernizada. La legislación exige una voluntad de adaptación considerable, de ahí, entre otras cosas, la continua necesidad de especializarse a la que se ven abocados de uno u otro modo los letrados.

El Consejo General del Poder Judicial goza de suficiente independencia de criterio

En cuanto a la estructura de aplicación del Derecho, estimo que también se han producido avances importantes en los últimos años. Si bien es cierto que han surgido –y siguen surgiendo– problemas en lo relacionado con la Justicia, no lo es menos que una disposición férrea a solucionarlos como la que hoy por hoy se da en España supone un lenitivo de los mismos. Sin duda la parsimonia con que se resuelven algunos casos es uno de sus más pertinaces problemas, así como la carencia notable de medios técnicos y humanos. No obstante, en conjunto creo que se ha progresado bastante. Igualmente, tengo la certeza de que el Consejo General del Poder Judicial goza de una suficiente independencia de criterio y, en todo caso, el concepto que me merecen los jueces que lo integran no puede ser más que positivo.

Es conveniente para las empresas el asesoramiento jurídico continuo

Es realmente beneficioso que las empresas dispongan de sentido jurídico, que posean abogados propios perfectamente capacitados para prestar el mejor servicio jurídico posible y, de este modo, ofrecer las mejores soluciones a los problemas de sus representados. O, en todo caso, que se acostumbren a acudir con naturalidad a consultar a profesionales con el fin de velar por sus intereses y gozar al mismo tiempo de un servicio jurídico eficiente. Las empresas deberían recurrir a este tipo de asesoramiento como método preventivo ante futuros problemas. Es importante disponer de un apoyo jurídico con el que contar en cualquier momento, y destinar las complicaciones más concretas o de superior enjundia a la minuciosidad de los especialistas.

Acierto y utilidad de una simbiosis entre la empresa y la enseñanza

La enseñanza, debo decir, me ha sido a lo largo de mi vida extraordinariamente provechosa para desarrollar mi propio sentido del negocio. Me consta que una actitud pedagógica bien asumida resulta profundamente útil si se aplica a la empresa y que el conocimiento de los entresijos del mundo empresarial contribuye por su parte a dotar de peso específico las enseñanzas de los profesores. El mundo de los pedagogos debiera tener más contacto del que tiene con el mundo empresarial y viceversa; habrían de incardinarse el uno en el otro para sacar el máximo beneficio respectivamente. Por mi trayectoria profesional, yo soy un tercio empresario, otro tercio profesor y un tercio más gestor de una serie de intereses colectivos.

Propiciar doctorados y postgrados cercanos al mundo empresarial

Habría que promocionar los doctorados y propiciar estudios de postgrado cercanos al mundo empresarial; promover tesis específicas con objeto de poder progresar después dentro de las empresas y crear planes de estudio a partir del conocimiento que pudieran transmitir los ejecutivos empresariales. La posibilidad de que éstos trasladaran su saber práctico a los científicos sería en verdad interesante y muy fructífero. Una unión estratégica de la empresa y la universidad daría como resultado un mayor desarrollo del país. En este sentido, hay que reconocer que todavía queda un largo camino que recorrer.

Un alumnado preparado para comenzar en el mundo empresarial

He sido durante algunos años profesor de Introducción a la Economía y a la Hacienda Pública. Lo que se estudiaba en el programa que impartía era suficiente, a mi juicio, para que los alumnos adquirieran un bagaje considerable de conceptos fundamentales de la economía con el que ellos pudieran manejarse una vez se involucraran profesionalmente en ese mundo. Contamos, por consiguiente, con una generación de gente bien preparada para hacer crecer el mundo de la empresa en España.

Conocimiento, rigor y espíritu de progreso del Príncipe don Felipe

El conocimiento personal que poseo del Príncipe don Felipe me invita sobradamente a declararme a favor de que llegue a reinar en un futuro en España. Considero que sus actuaciones están preñadas de rigor y buen sentido, y que, además, atesora un formidable conocimiento de las diversas realidades sociopolíticas del país, algo fundamental para quien aspira a ser la cabeza visible del Estado español. Por otro lado, el Príncipe de Asturias evidencia un claro espíritu de progreso. Su padre, don Juan Carlos, ha sido y es –y no creo que haya nadie que lo ponga en duda– un gran Rey al servicio de nuestra nación. Con su figura, la monarquía, incuestionablemente, aportó solidez y determinación a la Transición. En cuanto a si el pueblo debería conocer más en profundidad la labor que desempeña nuestro Monarca, pienso que de momento las cosas están como debieran. Muchos, quizás suficientes, sabemos que Su Majestad despacha con miembros del Gobierno regularmente y que realiza una labor diplomática impagable y reconocida en el ámbito internacional, además de llevar a cabo sus obligaciones con absoluta discreción; sólo el tiempo dirá cómo habrá de realizarse la sucesión monárquica.