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Sr. José Luis García Menéndez
JOSÉ LUIS GARCÍA MENÉNDEZ.
Fotografía cedida por José Luis García.

JOSÉ LUIS GARCÍA MENÉNDEZ. CAFÉS TOSCAF

Obra:

Texto del 16-05-2012

Segunda generación al frente de esta relevante empresa cafetera, José Luis García apuesta por la investigación y mejora continuadas para prevenir y superar los efectos de la crisis, así como propugna la necesidad de que se produzca, a partir de la base educativa, una profunda transformación de nuestro sistema de valores que incremente el grado de responsabilidad individual respecto a las obligaciones y los derechos personales en un Estado de bienestar.

Compañía creada en 1954 por mi padre, José Luis García Martínez

La empresa fue creada por mi padre, José Luis García Martínez, en 1954, con la finalidad de producir y comercializar café y de conseguir un puesto de liderazgo dentro de este sector alimentario, muy competitivo y dominado, aún hoy, por las grandes marcas multinacionales. Como consecuencia de la fundación de Toscaf, mi padre fue testigo directo de la evolución de la sociedad española a partir de los años 50, y la compañía presenció y participó en la reactivación económica que protagonizó nuestro país a partir de entonces. De forma paulatina, la actividad de la corporación fue diversificándose y en la actualidad comercializa sus manufacturas a través de una marca propia y es, además de fabricante, distribuidora. Entre los artículos creados, destacan los alimentarios de uso doméstico, los destinados a establecimientos hosteleros, los de vending y OCS (Office Coffee Services, por sus siglas en inglés), etcétera.

Formación en la empresa familiar

Toda mi trayectoria profesional ha estado vinculada exclusivamente a la sociedad familiar. De hecho, ya antes de acabar mi etapa de formación universitaria, como perito mercantil y diplomado en Relaciones Laborales, colaboraba de forma activa en el grupo empresarial y había pasado por todos los departamentos de cada una de las entidades que conformaban el grupo Toscaf. 

Valores y principios éticos

Desearía destacar los valores y principios éticos que mis padres me inculcaron y que me han servido para actuar siempre con un sentido moral como ser humano y como empresario. También me gustaría destacar el papel de mi esposa, que ha reforzado las enseñanzas morales aprendidas durante mi infancia y me ha ayudado a saber gozar de cada uno de los pequeños instantes de la existencia. Tanto mis progenitores como mi cónyuge han actuado con el más necesario y menos común de los sentidos: el sentido común.

Cuarto lugar del escalafón de las compañías cafeteras españolas

En nuestras seis décadas de historia hemos conseguido alcanzar un puesto de liderazgo en el mercado, porque ocupamos el cuarto lugar del escalafón de las compañías cafeteras españolas, conservando nuestras señas de identidad de empresa familiar y con capital exclusivamente nacional.

Segmento de los cafés singulares

En los próximos años deseamos continuar expandiéndonos con las mismas premisas teóricas que han guiado nuestra trayectoria empresarial hasta el momento: introduciéndonos en mercados sólidos y estables y rehuyendo los complejos y temporales. En la práctica, estamos trabajando para consolidar nuestra posición en el segmento de los cafés singulares, adecuándonos para ello a las necesidades particulares de nuestros clientes del gremio de la restauración y la hostelería.

I+D+i como claves de bienestar y crecimiento a medio y largo plazo

La continuidad y el desarrollo futuro de la economía industrial pasan por incentivar de verdad la I+D+i en las empresas, con la colaboración de universidades y centros de investigación públicos. Por desgracia, hasta el momento no se ha propiciado la investigación privada, salvo en las compañías del sector tecnológico, y esta actividad se ha visto más como un gasto que como una inversión. Por eso se debe trabajar con ahínco para fomentar una verdadera cooperación entre empresas e investigadores, porque además ello evitará la fuga de cerebros de nuestros jóvenes científicos y enriquecerá enormemente nuestro tejido productivo y social. 

Una oferta excesivamente homogénea estanca el consumo

Uno de los motivos genéricos de la crisis, a menudo obviado, es el estancamiento del consumo por la homogeneidad de la oferta existente: cuando todos los manufacturadores ofrecen el mismo tipo de artículos, el mercado se satura, puesto que se da un exceso de oferta, y esta saturación determina el estancamiento de la economía y la búsqueda de nuevas alternativas productivas. Por ello, la mejor manera de prever las recesiones es adelantarse a las necesidades del mercado y aportar un plus de originalidad a los artículos creados gracias a la investigación.

Simplificar los trámites burocráticos para propiciar riqueza y nuevas fórmulas empresariales

La burocracia supone una verdadera barrera, incluso un muro, con el que se topan los emprendedores. Se deberían simplificar los trámites administrativos para propiciar la creación de riqueza y de nuevas fórmulas empresariales. En este sentido, cabe destacar que la fórmula de la franquicia, tan en boga en la actualidad, es la estrategia utilizada por los inversores para expandir su firma sin mayores trabas burocráticas, pero que, por otro lado, impide la apuesta por soluciones innovadoras, diferenciadas y originales.

Modelo de gestión público que tienda a la agilidad y eficacia del sector privado

Los gobiernos deberían asumir la responsabilidad de operar con rigor, sentido crítico y márgenes de tiempo estrechos para corregir las desviaciones económicas de los Estados. Su modelo de gestión ha de transformarse para aproximarse a la agilidad y rapidez en la toma de decisión de las empresas privadas y ganar así eficacia.

Sistema laboral que exija, y también premie, la productividad

Los detractores de la reforma laboral promulgada en fechas recientes hacen hincapié en la reducción de la indemnización que recibirán los trabajadores en caso de que sean despedidos. Sin embargo, las compañías jamás contratan pensando en el momento de la posible rescisión del contrato; en cambio los trabajadores sí lo hacen cuando se han acomodado en su puesto y lo viven como indefinido por la cuantía que supone para la empresa rescindir el contrato en vigor. Al mismo tiempo, no obstante, es poco ético que las empresas se puedan aprovechar de esta nueva coyuntura más favorable, por lo cual es necesario continuar reivindicando la necesidad de una justa remuneración de los trabajadores e incidir en que la entrada en vigor de un nuevo marco de relaciones laborales más flexible no tiene por qué suponer una reducción de los salarios. En definitiva, deberíamos encaminarnos hacia un sistema laboral que exigiese, premiase y retribuyese la productividad, lo que otorgaría estabilidad a los puestos de trabajo.

Subsidio de desempleo a cambio de servicios comunitarios

Solamente se valora aquello que ha supuesto un esfuerzo. Por tanto, si bien las personas que se encuentran en situación de desempleo necesitan recibir algún tipo de remuneración económica para subsistir, esta no ha de ser percibida como un subsidio sino como una gratificación a cambio de algún tipo de servicio que se preste a la comunidad.

Asfixiante falta de crédito

La falta de crédito está provocando la quiebra de muchas empresas que se ven incapaces de afrontar las facturas pendientes ante el cierre de sus pólizas de crédito. Los bancos deberían estar obligados a facilitar un porcentaje de su capacidad crediticia al tejido económico del país para permitir la continuidad, la reactivación y el dinamismo de la vida productiva. Asimismo, es menester que la ciudadanía y la clase política tomen conciencia de la necesidad de que estas entidades sean flexibles y capaces de adaptarse a las nuevas tesituras socioeconómicas.

Vivimos una crisis de valores

Nuestra sociedad ha creído hasta el momento que el nivel de prestaciones sociales de que disfrutaban los ciudadanos era un derecho adquirido incuestionable, una conquista social, y ha obviado, de forma voluntaria o involuntaria, que todo derecho implica una obligación como contraprestación y que toda retribución tiene que ser la compensación por el esfuerzo invertido en alguna actividad. La asunción de este error colectivo pone de relieve la grave crisis de valores y de responsabilidad que vive nuestra sociedad.

Conservar el Estado del bienestar mediante un cambio educativo en profundidad

Cualquier ser humano desea vivir con el máximo confort posible, pero esto supone un coste económico que algún agente social ha de asumir. Si queremos conservar total o parcialmente la sociedad de bienestar, alcanzada de forma un tanto artificial, es necesario invertir en educación para transformar el sistema de valores sociales imperante y propugnar un nuevo modelo de sociedad basado en el tesón, el esfuerzo, la constancia, la productividad, la persecución de la excelencia y la responsabilidad individual, cualidades imprescindibles para costear económica y socialmente –y valorar desde un punto de vista ético– cada uno de los servicios que la sociedad de bienestar brinda a los ciudadanos.

Falta de una auténtica identidad europea

El gran problema actual de la Unión Europea es la falta de una conciencia de unidad. Los 27 países que la conforman han mantenido, y defendido, su concepto de identidad nacional, de manera que no compartimos ni unos valores ni un horizonte unitario, lo que convierte a la UE en un ente teórico, en que las instituciones políticas, al menos por el momento, son meramente testimoniales, sin fuerza exterior. La creación de una identidad europea es el gran reto de los europeos en la actualidad, y solo se conseguiría a través de la difusión y educación en la conciencia de pertenecer a una misma unidad económica, fiscal y política.