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Josep Guardiola
JOSEP GUARDIOLA.Futbolista
Josep Guardiola Futbolista

JOSEP GUARDIOLA.Futbolista

Obra:

Texto del 27/10/2002
Fotografía cedida por J.G.

A pesar de la humildad con la que habla de sí mismo, Josep Guardiola ha sido sin duda uno de los futbolistas que más han marcado la trayectoria del Barça. Durante los largos años que lució el distintivo de capitán en su brazo supo ganarse el respeto de sus compañeros por la inteligencia de su juego, y el cariño y admiración de todos los catalanes por su coherencia y sentido de la responsabilidad.

Con la llegada de la democracia pudimos ejercer de nuevo el derecho a expresarnos

Uno de los primeros recuerdos políticos que tengo de la instauración de la democracia en España y la celebración de las primeras elecciones autonó­micas, es el día que acompañé a mi padre por las calles de Santpedor, donde ­nací, para ayudarle a pegar carteles electorales. A mi padre, que siempre ha sido muy convergente, o mejor dicho, muy pujolista (aunque en realidad supongo que ambas cosas van muy unidas), le emocionaba especialmente contar al fin con la posibilidad de hacer algo tan simple como pegar unos carteles de su opción política. En ningún momento cesé de hacerle pre­guntas, y él, entre otras cosas, me contaba que la libertad de expresión era algo que había estado prohibido durante muchos años y que, finalmente, había llegado la democracia y podíamos ejercer el derecho a expresarnos y mostrar libremente nuestras preferencias políticas.

Nunca me he considerado un referente social

Curiosamente, años más tarde, y de una forma que se escapa totalmente a mi voluntad, me veo convertido por algunos en una especie de símbolo de lo que representa Cataluña debido a mi posición como jugador dentro del Barça1. Sin embargo, es algo que nunca me he planteado. Uno tiene una imagen pública de sí mismo, por descontado, pero personalmente nunca he tenido conciencia de que pudiera convertirme por mi profesión en una referencia social para nadie. En realidad, nunca pensé, cuando pegaba los carteles con mi padre, que llegaría desde un pueblo tan pequeño a jugar en el Barça, ni siquiera imaginaba que acabaría siendo jugador de fútbol, ni tampoco que sería capitán de un equipo como el Barcelona, que ha pasado a la historia por sus títulos y por la calidad de su juego, entre otras muchas ­cosas. Pero si soy sincero, estando ya dentro del club, tampoco me planteé que podía significar algo más que una simple profesión. Me cuesta mucho asumir el papel de líder que se me otorga, nunca me he sentido cómodo en esa tesitura. Las multitudes a menudo me agobian y los elogios en general me suelen poner nervioso. En realidad, siempre he procurado poner un poco de distancia en todo esto.

El deporte en general es una institución con un nivel de repercusión social extraordinario

En Cataluña se vive el deporte con mucha intensidad, es verdaderamente importante a nivel social. Ahora que juego en Italia me doy cuenta de la diferencia que existe con respecto a este país. Por ejemplo, en los informativos televisivos italianos se habla muchísimo menos de fútbol. La sección que ­éstos dedican al deporte ocupa, como mucho, un par de minutos. En España ocurre lo contrario. En Cataluña el fútbol, el baloncesto, el balonmano, el hockey o el waterpolo, es decir, el deporte en general, puede fácilmente ocupar más de la cuarta parte del telenoticiario, especialmente si se trata de equipos catalanes.

No sé hasta qué punto este fenómeno responde a una política deportiva previamente diseñada por la Generalitat, ni tampoco si la que se ha llevado a cabo durante estos años ha sido lo suficientemente buena. Lo cierto es que la desconozco y no puedo juzgarla con detalle, pero sí que puedo decir que en la sociedad catalana, el deporte en general, y no sólo el FC Barcelona, es casi una institución, muy ­importante en muchos sentidos, con un nivel de repercusión mediática y social ­extraordinaria.

Considerar el FC Barcelona “más que un club” está justificado por las circunstancias concretas de la historia reciente de Cataluña

Sin embargo, cuando sales del país, tienes quizá una visión diferente de todo lo que rodea al Barça, por eso, la frase el Barcelona es más que un club, se carga de significación. La percepción que tengo ahora, tras haberme marchado, hace ya unos años, a jugar a otro equipo extranjero, y verlo todo desde la distancia (algo que deseaba poder hacer), es que somos en realidad excesivamente críticos con nosotros mismos, nos flagelamos mucho en ese sentido, cuando desde fuera la imagen que existe es mucho más positiva de la que se tiene aquí, desde luego predominan las virtudes mucho más que los errores.

Quiero decir con esto que sí considero que la frase más que un club está justificada, porque percibes que es distinto de otros clubes, especialmente por la importancia que ha tenido en él la particular historia de Cataluña, en esos años en los que el estadio se convertía en lugar de encuentro, en el que se podían manifestar opiniones libremente, expresar muchas cosas que en cierto momento histórico no estaban permitidas políticamente, y por ello, de alguna forma, ese hecho se ha institucionalizado. Pero los tiempos cambian y en ocasiones hay que dejar la barretina2 aparcada, aunque sin olvidar nunca que forma parte de tus propias raíces.

Cuando te encuentras lejos de tu lugar de origen es difícil asimilar todo lo que rodea a los clubes

Cuando vienen a jugar al Barça profesionales procedentes de otros países no sé hasta qué punto pueden llegar a comprender todo lo que rodea al Bar­celona, y tampoco es algo que podamos ni debamos exigirles, porque ­dependerá exclusivamente del interés cultural que tenga el futbolista ­extranjero que se va a incorporar, de la voluntad por conocer su nueva realidad o de la inquietud por adaptarse que éste pueda tener. No cabe duda que muchos lo han hecho, pero también es cierto que otros simplemente ven claro que han venido a jugar al fútbol y todo lo demás no lo consideran asunto suyo. Por tanto, es el club quien tiene que fomentar la integración de sus fichajes, debe hacerles entender todo lo que conlleva jugar en el Barça. Personal­mente, he de advertir que es completamente distinta la implicación que he tenido con el Barcelona, a la que tuve con el Brescia, o la que ahora tengo con el Roma. Por mucho que me lo proponga, no es posible que sienta lo mismo, porque el Barcelona, lo quiera o no, lo percibo mucho más adentro. Puedo hacer un esfuerzo por adaptarme a la nueva ciudad, a Roma en este caso, conocerla e informarme sobre ella, pero está claro que mi gran identificación será con su equipo, mucho más que con la ciudad.

Tuve la necesidad personal de conocer otros países y otras culturas

Uno de los aspectos que más claramente reflejan esta realidad es lo difícil que es para los jugadores de la cantera barcelonista irse a jugar a otro equipo español, especialmente el Real Madrid, no solamente porque sientes cierta desazón, sino debido a que existe una presión social importante al respecto. Personalmente he hecho lo que he juzgado apropiado, y en el momento que dejé el Barça no sentía la necesidad de jugar en España, ni tampoco es algo que me apasione en un futuro inmediato. Después de jugar en el Barcelona pude fichar por otro equipo español porque había un sitio para mí, y más emocionante y emotivo, y que reunía más cosas que jugar en el Barça. Pero para poder jugar al fútbol tengo que estar convencido absolutamente de lo que hago, y en los años que me quedan como futbolista, dudo mucho que decida fichar por otro equipo español. En realidad, tenía muchas ganas de conocer otros países, y aunque se ha hablado mucho de toda esta cuestión, lo cierto es que empezaba a estar cansado de ciertas cosas, y me llamaba extraordinariamente la atención la idea de vivir en otros lugares, conocer otra gente, nuevas lenguas y tener otras experiencias, sin más. Si en un momento dado quisiera jugar en el Valencia o en el Deportivo de La Coruña o en cualquier otro equipo, nadie me lo va a prohibir, si no lo hago es porque ahora no concibo hacerlo.

Tener una selección es importante para la identidad de Cataluña

Otro aspecto muy demostrativo de que el catalanismo tiene en el deporte una fuente de expresión importantísima, lo vemos en el poder de convocatoria que tiene la selección catalana3. Lo cierto es que participar en ella siempre han sido momentos muy gratos a nivel futbolístico, en los que he disfrutado enormemente. Destacaría especialmente que han sido encuentros en los que el campo ha rebosado de gente. Y llenar el Camp Nou no es fácil en absoluto, como tampoco lo es completar todo el aforo del Estadi Olímpic, y lo hemos hecho en partidos con selecciones internacionales, aunque generalmente fueran de un nivel futbolístico menor que el nuestro, excepto en el caso del Brasil.

Celebrar las victorias en la plaza Sant Jaume4 es especialmente emotivo

Es impresionante compartir la victoria rodeado por tantos ciudadanos de Barcelona, que acuden a la plaza Sant Jaume para celebrar conjuntamente el triunfo. Recuerdo la primera vez que ganamos la Liga, y también la segunda. Era algo que antes había visto muchas veces por televisión, pero ahora era yo el que estaba allí, en el balcón, junto con mis compañeros. Claro que, al vencer cuatro campeonatos de Liga consecutivos, lógicamente la afición debió empezar a acostumbrarse, esto explica que en la cuarta victoria el momento fuera algo menos intenso. Supongo que ahora todo el mundo pagaría por poder repetir una celebración como aquéllas. Son momentos compartidos con multitud de personas que te quieren bien, y que están tan contentas como tú por el triunfo conseguido. Es algo que trasciende a los once jugadores que consiguieron el premio. Es todo ese bagaje de sensaciones lo que ­define al Barça.

La cantera es el futuro del Club

Considero que las canteras propias de jugadores son fundamentales para el prestigio de los equipos. Yo mismo llegué al Barcelona con trece años procedente del Gimnàstic de Manresa. Las canteras son el futuro, quiero decir que cualquier deportista del mundo, el mejor, ha salido de alguna de ellas. Por ello pienso que es básico dirigir todo el esfuerzo del club en este sentido más que en ningún otro, porque en ellas se juega el futuro. Es imposible entender el Barça sin tener en cuenta la formación de sus propios alevines porque ellos constituyen un futuro jugador en potencia. En estos momentos, con integrantes del primer equipo como Puyol o Xavi, el club tiene un plus, un extra que otros jugadores no van a dar, porque es importante traer futbolistas de otros lugares, los mejores si es posible, pero la base tiene que estar en la gente de casa. Por otra parte, creo que los miembros que han salido de la cantera en los últimos diez años, han dado el máximo rendimiento posible en el Barça: son los que más tiempo han estado, son con los que la gente más se ha identificado, y los más ­rentables, por ejemplo, Ferrer, Sergi, Guillermo Amor, Puyol, Xavi, o Charly en su momento. Además, en el aspecto económico también es interesante tenerlos en cuenta, porque éstos cuestan mucho menos dinero al club y si tienen que hacer un esfuerzo extra, lo harán independientemente de lo que se les pague. Estoy convencido que es fundamental para el Barça optar por este camino.

Jordi Pujol tiene un gran sentido del humor que saca a relucir en momentos informales

Pujol tiene un extraordinario sentido del humor, quizás cuando ejerce de político guarda más la compostura, pero cuando ha estado con nosotros en alguna celebración en el balcón de la Generalitat, es una persona que llama la atención por su simpatía. Incluso en momentos como ése, de gran intensidad emotiva y cierta algarabía, ha tenido la deferencia de interesarse por cada uno de los integrantes del equipo y entablar alguna conversación privada con nosotros. Puede que con el paso del tiempo, cuando deje de la política y no tenga la responsabilidad actual inherente al cargo de President de la Generalitat, espero retomar esas conversaciones informales con él, que recuerdo como muy estimulantes y, hasta cierto punto, sorprendentes.

Su sucesor deberá hacer frente a las comparaciones

Supongo que el sucesor de Pujol lo va a tener bastante difícil porque es ine­vitable que lo comparen con él. Cuando alguien ha estado tanto tiempo ­gobernando, tiene la ventaja añadida de que cualquier error que no sea especialmente grave, queda difuminado, lo que a la vez le brinda la opción de ­seguir actuando. Verdaderamente la sociedad de hoy no deja demasiado tiempo para la reflexión, para pensar si se ha hecho bien o se ha actuado mal, los periódicos no dan opción a poder opinar, a formarse un criterio, exponen unos artículos con juicios de valor donde prácticamente establecen lo que se debe opinar. En este sentido, quizás el sucesor tendrá pocos problemas o menos de los que se ha encontrado Pujol, aunque siempre le pesará la comparación con su antecesor.

La política se ha alejado mucho de la sociedad

Me resulta muy difícil enjuiciar a un político, entre otras cosas porque creo que la política se ha alejado mucho de la sociedad, y eso es algo que nunca me ha gustado. Pienso que los escritores, los poetas o los pensadores deberían ser más activos socialmente, para paliar la distancia que existe entre los políticos y los ciudadanos. Pero es indudable que todo el ­mundo reconoce a Pujol su extraordinaria habilidad como estadista a lo largo de ­todos estos años. Lo que sucede es que no soy muy partidario de enjuiciar a nadie. A mí se me ha juzgado muchas veces a priori, sin que se me conozca realmente, y en ocasiones se han dicho cosas totalmente injustificadas que me han herido, así que no deseo cometer el mismo error.

Jordi Pujol ha hecho mucho en favor de la cultura, en el sentido más amplio de la palabra

Evidentemente la cultura y la educación de la sociedad es algo priori­tario. En este sentido la actuación de la Generalitat ha sido notoria. Pero también es cierto que Pujol ha llenado Cataluña de polideportivos, lo que siempre es bueno, ya que el ejercicio es muy saludable. Aunque la cultura y la educación de las personas sea algo primordial, no cabe ­duda  que el nivel deportivo de Cataluña, en cuanto a que el deporte también es cultura, es así mismo muy importante, y en ese sentido la Generalitat ha ejercido un buen papel. No obstante, queda mucho camino por recorrer, especialmente en el campo de la educación social.

El mercantilismo que existe en el fútbol corrompe el espíritu deportivo, que debería ser lo único importante

En el mundo del deporte existe una parte que es el juego en sí, la táctica, ganar, volver a ser un poco niño y recordar que jugar al fútbol es un placer, pero luego entra todo lo demás, los periódicos, el dinero, etc.; y nosotros estamos en medio, gente de diecinueve, veinte o treinta años, a los que todavía nos queda mucho por aprender, y que nos vemos obligados a sobrevivir entre unos valores mercantilistas que me parecen absolutamente equivocados. La gente quiere saber lo que ganas, lo que haces con tu dinero, y sólo se habla de competitividad y de ganar. Están conven­cidos que aquél que tiene más dinero es porque debe ser mejor que los otros. Lo lamentable es que no creo que esos criterios cambien, porque vivimos en un mundo basado en unos valores equivocados, donde suceden cosas inexplicables como lo que acaba de pasar con los chechenios en el teatro de Moscú5, o lo que sucede en Somalia, de la que nadie habla porque no interesa que se sepa lo que pasa, o el 11 de septiembre, o ahora esta guerra que se nos echa encima6. Supongo que todo responde a la propia naturaleza del ser humano.

El fútbol también es trabajo, por eso disfruto jugando

Como decía Cruyff, el fútbol tiene que ser divertido. Pero, además de su vertiente lúdica, también es trabajo, y uno en su oficio tiene que ofrecer lo mejor de sí mismo. Esto último se consigue con más facilidad si ejerces un oficio que te es grato, y que te permite disfrutar con lo que haces, lo que no significa que estés eludiendo tus propias responsabilidades. Quizás tendrás éxito o fracasarás, pero podrás irte a dormir tranquilo. Una de las razones por las que dejé el Barcelona fue precisamente porque sentía que había cubierto mi tiempo allí, y necesitaba probar otras cosas. Lo importante es disfrutar de todo en cada etapa. Ahora no sé lo que haré en un futuro inmediato. He aprendido a dejarme llevar por la vida,  antes creía tener el control de las cosas, pero me he dado cuenta que es la vida la que me lleva donde quiere. Lo que desde luego tengo claro, es que jugaré al fútbol.

1          El Fútbol Club Barcelona fue fundado el 29 de noviembre de 1899 por Hans Gamper. El Barça, como es conocido popularmente, ha sido tradicionalmente identificado con el sentimiento nacionalista catalán, lo que le ha llevado a ser considerado “más que un club”. Muchas de las aspiraciones catalanistas se han manifestado de forma muy directa a través de los logros deportivos de este equipo de fútbol, lo que supone que, a menudo, los enfrentamientos disputados entre el Real Madrid y el Barça acaben prácticamente convirtiéndose en un fenómeno tanto social y político como deportivo.
2          La barretina es un gorro típico de Cataluña que posee unas características inconfundibles, tanto por su color rojo, como por su forma alargada y caída. Es quizá, junto con la bandera, uno de los signos externos que más identifican lo catalán.
3          A lo largo de su historia la selección catalana, que se estrenó en 1904, ha disputado ciento treinta y seis partidos, con un balance de setenta triunfos, veintitrés empates y cuarenta y tres derrotas. Dicha selección responde a la voluntad de los sucesivos gobiernos nacionalistas de dotar a Cataluña de una entidad deportiva propia que sea reconocida al mismo nivel que el resto de las selecciones nacionales.
4          Al igual que se ha hecho tradicionalmente con ciertos acontecimientos de gran trascendencia histórica en Cataluña, es habitual que los éxitos deportivos se celebren multitudinariamente en el balcón del Palau de la Generalitat, así como en el balcón del Ayun­tamiento de Barcelona, situado exactamente enfrente del anterior en la plaza Sant Jaume. Especialmente emotivos y exultantes fueron episodios como la victoria del Barça en la Copa de Europa de 1992 y las cuatro ligas consecutivas durante los primeros años 90.
5          El 23 de octubre del 2002, un grupo armado chechenio secuestró a ochocientas personas que en ese momento asistían a la representación del musical Nord-Ost en un teatro de Moscú para reclamar el fin de la guerra en Chechenia y la retirada del ejército ruso de esa república caucásica. Tras largas horas de tensión, los rehenes fueron liberados por la policía en una maniobra muy criticada, tanto por la muerte de ciento dieciocho secuestrados, como por la de los secuestradores, que fueron abatidos estando inconscientes tras la ­inhalación del gas utilizado en la operación de rescate.
6          Se está refiriendo a la invasión de Irak por parte de los Estados Unidos, sucedida pocos meses después de la entrevista.