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JOSEP YXART VENTOSA
JOSEP YXART VENTOSA BECERRA ADVOCATS Barcelona Licenciado en 1953 – Ejerce desde 1958
JOSEP YXART VENTOSA BECERRA ADVOCATS Barcelona Licenciado en 1953 – Ejerce desde 1958

JOSEP YXART VENTOSA BECERRA ADVOCATS Barcelona Licenciado en 1953 – Ejerce desde 1958

Obra:

Texto del 22-07-2008 .
Fotografía: Àngel Font.

Descendiente de un consolidado y extenso linaje de abogados, el letrado Josep Yxart Ventosa posee un amplio bagaje profesional, con cincuenta años de dedicación exclusiva a la abogacía. Especialista en asesoramiento de empresas en temas de Derecho tributario, societario y mercantil, forma parte de distintos consejos de administración de renombradas empresas nacionales. Actualmente ejerce como presidente de Becerra Advocats, uno de los bufetes de prestigio y solera de Barcelona.

Tercera generación en la abogacía, 50 años ejerciendo

Pertenezco a la tercera generación de una familia de letrados y he coexistido con el Derecho durante toda mi vida. En el año 1958 me incorporé a Becerra Advocats, donde hasta el día de hoy he desarrollado una actividad plena y exclusiva. Bufete pionero en sus orígenes, Becerra Advocats fue fundado en 1918 como despacho colectivo, condición que ha mantenido a lo largo de toda su trayectoria. Actualmente el bufete cuenta con 45 profesionales y colaboradores que ejercen en los distintos campos del Derecho, como el tributario, mercantil y administrativo, el Derecho social, la economía de empresa y la auditoría de cuentas.

 

Satisfacción por la evolución del país desde los años 60 a nuestros días

Hacia 1959, en España se inició un período que originó un cambio en el orden económico y que significó el principio de una etapa de desarrollo que ha trascendido hasta nuestros días. Desde principios de los 60 hasta la llegada de la crisis de los 90, el país experimentó una de las épocas más dichosas en cuanto a avance económico y social se refiere. Los españoles debemos sentirnos muy satisfechos de este extraordinario proceso, una transformación que sigue evolucionando día a día, a pesar de las crisis naturales que responden a ciclos propios de todo proceso histórico, económico y social.

 

Durante la Transición eclosionó la clase media

Durante el período de la Transición española, los letrados no tuvimos más protagonismo que el que tuvieron otros ciudadanos, y no considero que debamos ser dotados de un mérito superior, aunque tampoco hay que rebajar nuestra figura. La abogacía fue un elemento más de aquel extraordinario proceso que se originó, sencillamente, porque en el ámbito social el país estrenaba la denominada clase media, algo que facilitó de forma extraordinaria el transcurso de nuestro cambio político. Si a este elemento le añadimos el reconocimiento a las figuras que, con un gran sentido de la responsabilidad histórica, lo hicieron posible, el resultado es un cambio democrático modélico.

Aproximación al Estado de Derecho en el tardofranquismo

Aunque existieron algunas excepciones en casos muy extremos, concretamente en ciertas actuaciones contra conductas o ideas relacionadas con el comunismo, durante la última etapa del régimen franquista ya advertimos la presencia de una aproximación al Estado de Derecho. Si al tardofranquismo se le obviara su temor hacia las ideologías de izquierda, se vería que el resto de relaciones humanas eran reguladas por un sistema jurídico equivalente a cualquier otro de un país democrático.

 

Gran parte del desarrollo de España se debe a su avance económico

España ha mejorado socialmente y se encuentra en un proceso de evolución muy favorable. Aunque nuestro país todavía no pueda equipararse a naciones culturalmente más desarrolladas, no hay duda de que sigue una trayectoria ascendente. Quienes hemos vivido los últimos 50 años somos plenamente conscientes de que este proceso ha sido extraordinario. Creo en la interpretación económica de los hechos de la historia y, por consiguiente, no considero que debamos otorgar una importancia excesiva a las instituciones jurídicas o a las instauraciones derivadas de la Constitución. Gran parte de de la evolución de nuestro país se ha conseguido a través del desarrollo económico, algo que no necesariamente es consecuencia de las libertades políticas.

 

La masificación: el gran problema de nuestra Justicia

No observo diferencias fundamentales entre el funcionamiento de la Justicia vigente y la de períodos anteriores. Quizás, el aspecto más negativo de la Administración de Justicia actual responda a su masificación. Hoy en día, la gran cantidad de asuntos ha requerido jueces más jóvenes y con menor experiencia. Dentro de otras administraciones del país, frecuentemente advertimos cómo se realizan esfuerzos para acomodarse a las necesidades del momento, algo que, sin embargo, nunca atañe a la aplicación de la Justicia, la cual sigue sin sintonizar con los nuevos tiempos.

 

Se promulgan demasiadas leyes y algunas son desafortunadas

Siempre se ha tendido a legislar en exceso y pienso que gran parte de las leyes que se están promulgando actualmente son desafortunadas. Estoy convencido de que la mayoría de las nuevas normas son fruto de la necesidad de justificar la excesiva presencia de parlamentos en nuestro país. Considero un error que se convierta en mérito el hecho de aprobar gran cantidad de leyes. Personalmente abogo por la aplicación de pocas leyes bien constituidas para su cumplimiento.

 

Plantear fórmulas que nos lleven a un sistema judicial más efectivo

Los métodos judiciales fallan y también las personas que los aplican. Este problema no es una cuestión que concierne únicamente a España; existen muchos países en donde la Justicia no funciona bien. Creo que sería importante plantearnos, a nivel supranacional, una serie de sistemas o fórmulas que nos llevaran a un sistema judicial más efectivo.

 

Muchos de los problemas judiciales responden a errores humanos

Generalmente, al defender su independencia, se le otorgan al juez unas facultades y atribuciones cuyo mal uso es una de las causas del funcionamiento deficiente de la Justicia. Es un sistema estructurado con una organización gremial de defensa muy férrea. Muchos de los conflictos de la jurisprudencia son, simplemente, problemas humanos de mala ejecución. Frente a esta situación no parece existir ningún poder u orden capaz de subsanarla, por lo tanto seguimos encontrándonos con actuaciones erróneas que nadie controla o sanciona.

 

Existen una serie de instrumentos legales más o menos erróneos

En el ámbito del Derecho público, y concretamente en el Derecho penal, es urgente resolver una serie de deficiencias graves, como el constante fracaso de la reinserción de presos. También desconozco dónde pueden llevarnos episodios como los nuevos delitos derivados del código de circulación; en este sentido, habrá que hallar una fórmula que evite que sobrevengan miles y miles de sumarios. Tampoco creo demasiado en los sistemas aplicados a ciertos casos de violencia doméstica. En definitiva, todo me hace suponer que en España existen una serie de instrumentos legales más o menos equivocados que se han visto influidos por la legislación de otros países.

 

Penalizar sigue siendo el sistema más eficaz

Algunos afirman que, para evitar que la población incurra en delitos, es preferible educar a penalizar. Personalmente pienso que es difícil ser rotundo en esta cuestión, pues creo que simplemente con la educación es complicado alcanzar dicho objetivo: las personas debemos tener cierto temor. Si observamos lo sucedido en otros países que poseen una educación superior a la nuestra, pronto advertimos que han optado por la iniciativa del castigo. Quizá, en un aspecto puramente teórico, ciertas normativas no tienen demasiada defensa, pero es posible que, en cuanto a su eficacia, la penalización sea el sistema más efectivo.

La Justicia se está convirtiendo en un lujo

En cierto modo, más que en una necesidad, la Justicia se está convirtiendo en un lujo, pero es la propia sociedad la que no demanda con suficiente fuerza la existencia de un sistema al alcance de todos. Tenemos ejemplos que demuestran que, cuando algo se pide con insistencia, finalmente se obtiene. El sistema tributario español es una muestra de ello, puesto que se trata de una modalidad relativamente joven que ha devenido uno de los procedimientos más adelantados del mundo para sufragar el gasto público.

 

Una de las grandes injusticias tributarias de España: el impuesto sobre el patrimonio

Los ciudadanos debemos admitir que pagar impuestos es necesario y, actualmente, podemos afirmarlo con mayor optimismo, puesto que la tributación ha tendido a descender. Recientemente hemos visto cómo un gobierno socialista eliminaba el impuesto sobre el patrimonio, un tributo que personalmente siempre había considerado injusto. Realmente, en este aspecto, debemos felicitar al actual presidente del Gobierno por tener la valentía de corregir una de las grandes injusticias tributarias del país.

 

Dudas sobre la efectividad del Estado autonómico

Mantengo mis dudas acerca de la efectividad para el ciudadano del Estado de las Autonomías. Es evidente que el funcionamiento de la burocracia autonómica no es positivo, pues actúa de forma compleja y rígida. Además, aunque desconozco su coste, imagino que debe de ser considerable. Y si reparamos en las corporaciones municipales, que por su condición de instituciones locales deberían ser más eficaces, tampoco se advierte en ellas mayor eficacia.

 

Las tendencias monárquicas o republicanas son fruto de una tradición

Percibo la continuidad dinástica de nuestro país sin mayores problemas; estoy convencido de que Su Majestad, el Rey don Juan Carlos, dejará una buena herencia. Su Alteza Real, el Príncipe de Asturias, es una persona que ha recibido una buena formación y no advierto peligro alguno para la monarquía española en el futuro. Siempre he creído que las tendencias monárquicas o republicanas son fruto de una tradición, de un sentimiento heredado familiarmente, y no de una convicción.