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Sr. Juan Antonio Cano Cano
JUAN ANTONIO CANO CANO.
Fotografía cedida por Juan Antonio Cano

JUAN ANTONIO CANO CANO. TRANSINTERCANO

Obra:

Texto del 09-03-2011  

La anticipación a la competencia y la constante mejora de los servicios de Transintercano son el eje de la acción empresarial de Juan Antonio Cano Cano. Trabajador incansable, convencido de que ser empresario implica sufrimiento, lamenta que el Gobierno no ayude a los sectores productivos con proyección de futuro, como el logístico o el agrícola. No entiende que el gasoil del transporte sea gravado como un lujo, cuando en realidad es su materia prima.

Vivir por y para la empresa

En 1991, dos socios a partes iguales creamos Transintercano. Tres años después, le compré las acciones a mi socio y desde entonces soy el único propietario. Hoy doy empleo a 385 personas. Siento, por ello, mucha responsabilidad, y más con los tiempos que corren. Uno de los efectos positivos de la crisis es que no te permite relajarte; en la actividad empresarial, relajarse suele pagarse caro. Lucho y sufro cada día, porque ser empresario sin sufrir es imposible. No tengo ningún reparo en afirmar que vivo por y para mi empresa, aunque sé que en este país afirmaciones así suelen acogerse con cierta condescendencia. Quizá por eso estemos como estamos. 

Contar con un buen equipo

Mis trabajadores son también mi familia. Es lógico porque pasamos gran parte de nuestra vida juntos. El éxito de una empresa depende de un buen sistema de funcionamiento, pero sobre todo de un buen equipo humano. El mejor método operativo del mundo puede desbaratarse si una sola persona del equipo se lo propone. El equipo humano debe estar cualificado, pero, además de saber, debe querer. Aptitud más voluntad, esa ha de ser la suma. 

Un mercado muy agresivo

Tenemos una competencia nacional y extranjera muy agresiva, que trabaja cada vez a precios más ajustados. Nosotros contraatacamos manteniendo los mismos precios pero aumentando los servicios. Quien crea que la clave del éxito empresarial consiste en reventar precios, se equivoca. El acierto de una empresa radica en ofrecer a sus clientes algo que no sea capaz de ofrecer la competencia, en idear algo mejor y al mismo precio. En definitiva, se trata de innovar. Y claro que se puede innovar en el sector de los transportes; nunca está todo inventado.

Productos perecederos y transparencia

El transporte de productos perecederos es quizá el más delicado. En Transintercano somos capaces de mimar y cuidar el perecedero mucho mejor que la competencia. Es un tipo de transporte que requiere una entrega puntual y rigor en las condiciones durante el tránsito. Los equipos informáticos de nuestra central reflejan constantemente la temperatura o la humedad con la que viajan los productos, una información a la que nuestro cliente puede acceder en todo momento por ordenador, gracias a una clave que le proporcionamos: nos gusta trabajar con total transparencia.

De Almería y Cardedeu a Europa central

Desde Almería transportamos a Europa central. Debido a la regulación a la que está sometido el sector en materia de tiempos de conducción y descanso, nos hemos dotado de base en Cardedeu, a pie de autopista. Desde allí, un par de conductores que se turnan llegan en una sola jornada a Holanda, Bélgica o Alemania. Nuestro know how está pensado para que los productos frescos que transportamos lleguen a la mesa del consumidor cuanto antes. La media del trayecto de Almería a Holanda son unas 30 horas, non stop. Y es un orgullo decir que pocas empresas de transporte de Almería pueden competir a tal nivel.

Sacar rendimiento al retorno

Volver de vacío de Europa es un lujo que no nos podemos permitir. Cuando nuestros camiones regresan, deben aprovechar el viaje, cosa no siempre fácil. De Europa a España hay poco mercado de productos perecederos y está mal pagado, así que hay que buscar otros, como mercancías de alto valor. Ese es, preferentemente, nuestro mercado de retorno. Ello es posible debido a la transparencia antes mencionada. El hecho de que nuestros clientes puedan controlar informáticamente dónde está su mercancía en todo momento facilita que depositen su confianza en nosotros para mercancías delicadas.

Un nuevo concepto de logística

Durante demasiado tiempo, el sector del transporte en España se ha limitado a llevar la mercancía de un punto a otro; eso ha empezado a cambiar. Transintercano tiene una serie de premisas en el transporte de nuestros clientes, como son la seguridad de la mercancía, la puntualidad en las cargas y descargas, la transparencia y la trazabilidad de las rutas. No se trata de ofrecerle al cliente lo que necesitamos nosotros, sino lo que necesita él, de ahí que apostemos por una diversidad de servicios y posibilidades de carga.

Afán recaudatorio del exceso de legislación

Es difícil no ver en el exceso de legislación que nos abruma un afán recaudatorio. El nuevo límite de velocidad a 110 km/h no es una medida seria de ahorro, porque en el caso de los camiones ya van limitados a 90 km/h. Se debería mirar en otras muchas –y mejores– direcciones para un verdadero ahorro energético, sobre todo en el sector público. Pensemos que en Francia se sanciona a los conductores que comenten infracciones y aquí es responsable la empresa si un conductor excede las horas de conducción o minora su descanso; es más fácil y efectivo cobrar a la empresa bloqueando sus tarjetas de transporte u otro tipo de medidas. Se nos debe mirar como medios productivos para nuestra economía en crisis y no como objetos de recaudación.

Ni político ni apolítico

No me siento atado de manos políticamente. Siempre he votado al político que lo ha hecho bien y he dejado de votar al que lo ha hecho mal, fuera cuál fuera su partido. Nuestro último presidente ha sido demasiado generoso con el dinero de todos los españoles, malgastando recursos públicos y no dirigiéndolos a sectores que generan empleo y riqueza, y el resultado son las arcas públicas vacías y que haya que volver a llenarlas; todo un contraste con el resto de países europeos, que no han sido tan generosos y encima han hecho los deberes.

Nuestras fábricas están en el campo

España ya no es competitiva para la instalación de multinacionales extranjeras. Cada vez fabricamos menos televisores y coches y nuestra economía va más allá del ladrillo. La apuesta de futuro de España deben ser los agricultores. Las fábricas de Almería son los invernaderos. Por desgracia, nuestros agricultores reciben pocas ayudas cuando se debería mimar el campo español para que siguiéramos siendo la despensa de Europa y no perdiéramos competitividad respecto a otros países que están intentando imitar nuestro sistema de producción intensiva y con costes de mano de obra más baratos. Necesitamos ayudas para la renovación e innovación en nuevos sistemas productivos. Con el sol que tenemos aquí, si el Gobierno invirtiera en el sector agrícola, España sería una potencia comparable a California. El sol no se puede llevar de una región a otra pero el agua, sí.

Ni una sola subvención y seguridad social por las nubes

En materia de subvenciones, el sector del transporte es la cenicienta. Transintercano no ha obtenido jamás ni una. El sector del vehículo industrial está totalmente olvidado, solo el plan renove para coches. Cuando se introdujo el sistema GPS, fuimos pioneros en adoptarlo en Andalucía. Aunque se anunciaron subvenciones del 60% para que las empresas lo incorporaran, fue mera propaganda, no recibimos nada. Luego está el tema de la Seguridad Social. Competir con una empresa de transportes polaca o rumana, por ejemplo, es imposible. Sólo en Seguridad Social, ellos pagan en torno a una cuarta parte menos que nosotros. Y es sólo un aspecto, porque, si comparáramos todos los que conforman la viabilidad de una empresa en cada país, quizá nos deprimiríamos. ¿No se pregunta la Administración por qué bastantes empresarios españoles están creando empresas de transporte fuera? ¿Quizá porque los beneficios fiscales y laborales que ofrecen compensan?

La penalización del gasoil, el gran problema del sector transportista

En España se dan ayudas para el gasoil agrícola y de la pesca, pero no para el gasoil del transporte. Solo recibimos unos céntimos de euro por litro consumido trimestralmente, pero el precio caro ya está pagado hace tres meses. Del precio de gasoil que pagamos los transportistas, más del 50% son impuestos sobre el precio del petróleo. Estamos pagando en gasoil cada mes cerca de un millón de euros, más de la mitad impuestos. Es como si a una empresa de construcción le estuvieran gravando el cemento un 50% en impuestos. El gasoil es nuestra materia prima básica, no un lujo. Y no es que no nos ayuden, es que incluso nos penalizan. ¿Por qué le cargan al transporte el céntimo sanitario? Así es muy difícil que una empresa de transporte española sea competitiva respecto a las europeas. Un dictamen de la Comisión Europea de 6 de mayo de 2008 establece que el Impuesto sobre Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos de España incumple el Derecho Comunitario. Confiemos que, ya que el Estado español no se pronuncia al respecto, sea una resolución del TJCE quien así lo determine.

Sindicatos y patronal del transporte alejados de los problemas reales

Durante la última gran huelga del transporte, la patronal y los sindicatos del transporte no hicieron hincapié en los auténticos problemas del sector, y en cambio paralizaron drásticamente el país por un impuesto que grava el seguro del camión solo unos 20 euros por vehículo al año. Ello fue así porque son organizaciones que manejan intereses, si no turbios, sí poco transparentes. Hay que velar más por los intereses de todos los transportistas y no politizar actos y decisiones de sindicatos y patronal.