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Sr. Juan González de la Cámara
JUAN GONZÁLEZ DE LA CÁMARA.
Fotografía cedida por Juan González.

JUAN GONZÁLEZ DE LA CÁMARA. GRAMMATA

Obra:

Texto del 04-01-2012

El rigor y la perspicacia analítica que se les supone a los hombres de ciencia son dos cualidades de este físico teórico y especialista informático, cuya gran apuesta en la actualidad es el libro electrónico. Convencido de que la banca no entiende de negocios ni de innovación, reclama una flexibilización del mercado laboral que acabe con el temor a contratar, y cree que España debería tomar a Alemania como ejemplo para superar la actual tesitura.

Vendimos nuestro primer libro electrónico un mes antes que Amazon

Era funcionario del Registro Mercantil Central en Madrid, hasta que en 1995 dejé la función pública y me vine a Granada para montar una empresa en Internet, cuyo éxito hizo que estuviéramos, incluso, a punto de salir a bolsa. Hoy, por fortuna, es una de las pocas compañías punto com que todavía funcionan. De hecho, en la actualidad es la segunda empresa en informes comerciales de España, con una facturación cercana a los treinta millones y una plantilla de doscientos cincuenta trabajadores. La vendí en 2006 para capitalizarme con vistas a dedicarme al libro electrónico, un nuevo reto que quería abordar desde 1999. Cuando creo en un proyecto, pongo toda la pasión en él, y así nació Grammata, empresa que tiene el honor de haber vendido en España un libro electrónico en noviembre de 2007, un mes antes que Amazon.

En espera del soporte ideal

La génesis de Grammata se remonta a 1999, tras una reflexión sobre la naturaleza de los soportes utilizados durante la historia por la humanidad (piedra, papiro, pergamino y papel). Estaba convencido de que el soporte que sustituyera al papel sería un gran negocio. Sony sacó un dispositivo para libro electrónico en 2004. Lo compré, pero no me convenció. Por fin, en 2006, tanto Sony como una filial de Philips, lanzaron nuevos dispositivos que sí que me gustaron. Vi claro entonces que iban a sustituir al papel, me decidí a montar la empresa y encargué a proveedores chinos que hicieran mi soporte, el Papyre. Hoy somos la empresa líder en España en venta de dispositivos de libro electrónico.

Físico teórico apasionado por la informática

De formación soy físico teórico, pero al acabar la carrera descubrí la informática y me apasioné. Mis padres nunca han acabado de entender que habiendo estudiado una cosa, finalmente me haya dedicado a otra. Lo cierto es que la física y la informática no son dos ámbitos tan opuestos como parece en primera instancia. Ambas comparten aspectos matemáticos, lógicos y racionales. Tengo una debilidad especial por las matemáticas, que son la base de toda la ciencia; y, en contra de lo que parece, quizá sea la disciplina que se acerca más a Dios.

Vaticiné que en 10 años el libro electrónico se quedaría con el 90% del mercado

En el 2008, en la sede de la Feria del Libro de Sevilla, hice una apuesta pública: vaticiné que en diez años el sector del libro electrónico se quedaría con el 90% del mercado. El mercado de papel, que movía entonces 3.400 millones de euros, según mis cálculos, en 2018 retendría solo la décima parte, unos 340 millones. El resto serían libros electrónicos. Hoy sigo manteniendo ese vaticinio. Lo que ha pasado con el mercado de la música durante los últimos 10 años puede ser una buena pista. Estoy hablando de una pérdida de mercado anual en soportes analógicos del 10%.

Subirse a la ola o ser arrastrado

El paso del papel al libro electrónico es inexorable. Las escuelas sin papel son ya un hecho, y los niños, consumidores de libros del mañana, crecen rápido. Es hasta cierto punto lógico que las editoriales no estén por la labor de apostar decididamente por el nuevo formato. Yo, si fuera editor, no iría en contra del progreso y me sumaría al futuro. No entiendo que los editores no se suban a la ola que llega y que, por el contrario, la intenten contener. Es un error, porque la ola los va a arrastrar de manera irremisible, como ya ha sucedido con las discográficas hostiles a Internet.

A favor de la propiedad intelectual

Soy de los pocos que defienden el tema de la propiedad intelectual. La solución que se ha adoptado en la Ley Sinde, la del control de los enlaces, no vale para nada porque va contra la esencia de la Red. En cuanto la ley cierre algo, los internautas van a multiplicarlo por diez, van a crearle diez clones. Yo lo que pido es la libertad de decidir a qué precio vendo un objeto digital en Internet. Me parece una libertad básica dentro de una sociedad de mercado y me da la sensación de que los gobernantes están muy lejos de la realidad de la Red, que hoy es algo parecido al Farwest, que primero se llenó de colonos, pero no fue hasta más tarde que llegaron la ley y el orden.

Sustituir la mochila escolar de doce quilos por un Papyre de medio

Según un estudio realizado en Estados Unidos, a partir del decimocuarto libro que se lea en un Papyre como el nuestro ya se han ahorrado dos euros. Por otro lado, huelga decir el ahorro en madera y en celulosa –en bosques–, que entraña la desaparición del libro de papel. Las ventajas no se acaban aquí: cuando vendemos un dispositivo –Papyre o “tableta”– lo hacemos ya con mil libros clásicos incorporados. Con una simple operación comercial, una familia tiene acceso de repente a una biblioteca básica inimaginable en formato de papel por su alto coste. También me preocupa el confort de los escolares: sigo pensando en la manera de sustituir la mochila de 12 kilos de peso por un Papyre educativo de 500 gramos. Téngase por seguro que no cejaré en mi empeño hasta conseguirlo.

Innovar a través de las universidades

Cuando tengo una idea innovadora me pongo en contacto con alguna de las universidades con las que colaboro. No todas tienen la misma política de investigación, así que hay que saber elegir muy bien entre ellas. Les expongo lo que quiero, asumo el coste de la investigación y, por lo normal, acaban encontrando soluciones satisfactorias. Opino que los grupos investigadores de las universidades deberían ser más pragmáticos e implicarse más en este tipo de tareas, no estar tan pendientes de publicar.

El mejor canal de ventas son los grandes almacenes

Vendemos en toda España. Además, ya contamos con oficinas en Argentina y en México. Latinoamérica en su globalidad es nuestro próximo objetivo, incluido Brasil. Para ello, buscamos un socio local. Al principio, pensamos en canalizar los dispositivos a través de librerías y escuelas. La experiencia nos está demostrando que el mejor canal es la sección de electrónica de los grandes almacenes (Media Markt, Carrefour, El Corte Inglés…), no la sección de librería. En lo que respecta al volumen de ventas, este año pasado habremos vendido unas cien mil unidades.

El libro electrónico, ni perjudica la vista ni gasta en exceso

La pantalla de los Papyre, a diferencia de la de los i-pads, no emite luz. Es importante que se sepa para contrarrestar la opinión de quienes han dicho que leer libros electrónicos puede pasar factura a la visión. La lectura de un libro electrónico funciona a partir del principio físico de reflexión, exactamente igual que sobre una superficie de papel. Sobre su consumo energético también se han vertido datos inexactos. El tiempo de batería se mide por pasos de página. Si no se pasa de página, no se gasta. Se calcula que una carga equivale a ocho mil o nueve mil pasos de página. Una batería puede durar, pues, semanas.

En general, el sector financiero no entiende de negocios ni de innovación

Zapatero estuvo mal al no reconocer la crisis a tiempo. Yo soy partidario de llamar a las cosas por su nombre, y de que los políticos se dirijan a la ciudadanía en términos adultos. Pero prefiero ser más crítico con los bancos, que en 2009, en el momento en que necesité puntualmente crédito para cerrar una gran operación, no supieron dármelo. Si a mí, que podía acreditar que era un empresario de éxito, no me concedían un crédito, ¿a quién se lo concederían? La respuesta es a nadie. Los bancos de este país solo han tenido crédito para el sector de la construcción. No entienden de negocios en general.

Hay miedo a contratar

Una de las primeras medidas que debería tomar el nuevo Gobierno es la flexibilización del mercado laboral. No lo digo por mí ni por mi empresa, porque yo no echo a nadie. Intento que la gente que trabaja conmigo sienta la empresa como suya. Pero sé positivamente que hay otros empresarios que sí padecen este problema y que tienen miedo a contratar. A la persona que arriesga para establecer un negocio habría que valorarla más. No es el malo de la película, como hasta ahora nos han hecho creer.

Una sociedad que creía en el dinero fácil

El Plan E fue un disparate parecido a echar miles de millones sobre una ciudad desde un helicóptero. Sirvió para seguir manteniendo unos pocos puestos de trabajo en el sector de la construcción durante un breve espacio de tiempo y poco más. No fue una inversión productiva, estructural. En realidad, desde el punto de vista sociológico fue una iniciativa muy coherente con la sociedad española del momento, nada productiva y muy especulativa, cuando no amoral, como expresa perfectamente en su programación alguna cadena televisiva líder. Hemos vivido el delirio de una sociedad que creía en el dinero fácil.

Alemania como ejemplo

Si no hubiéramos pecado de tanta inacción, las directrices europeas no habrían sido necesarias. Aun así, debemos reconocer que Alemania es un ejemplo a seguir en materia de austeridad y trabajo. Es increíble que después de la unificación, que no fue nada fácil, sufran hoy solo un 6% de paro. A pesar de que todavía se ciernen sobre su economía algunas amenazas, sigue siendo el país de la Unión Europea que está mejor.