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JUAN JOSÉ DÍAZ MOLINA.

JUAN JOSÉ DÍAZ MOLINA. GRUPO CONTROL EMPRESA DE SEGURIDAD

Obra:
Texto del 06/04/11 .
Fotografía cedida por Juan José Díaz.
 

Juan José Díaz Molina lleva el carácter emprendedor en los genes y el amor por su proyecto empresarial en la ardua pero gratificante labor del día a día. Luchador incansable, manifiesta su desinterés por la huera acumulación de dinero y reivindica la cara más humana de los empresarios; la cuenta de resultados le interesa sólo como reflejo del esfuerzo común de un equipo de personas. Para él, la clave del triunfo son tanto los éxitos como los fracasos.

Emprendedor infatigable

Mi actividad empresarial se inicia en Almería en la década de los 60, cuando comienzo a colaborar en la empresa familiar de representación de maquinaria y materia prima para panadería, hostelería y restauración. En 1981 creo mi empresa principal, Grupo Control Empresa de Seguridad, S.A., dedicada a la seguridad privada. Durante el período de crecimiento de Grupo Control, han sido varias las sociedades en las que he participado, y que incluso he creado y explotado de forma directa, para dar respuesta a los clientes que demandaban otras líneas de negocio que la empresa matriz no prestaba, y así fidelizar su confianza. Puedo decir que mi vida es mi empresa, más aún si pensamos que mi hijo mayor, Juan José, lleva varios años incorporado a la entidad, y que siempre he contado con el respaldo infatigable de mi mujer, María Dolores Balaguer, que ha sido –y es– un pilar fundamental en mi vida laboral y personal.

Seguridad en el concepto más amplio del término

Prestamos servicios de seguridad a instituciones públicas, empresas privadas y personas físicas. Tenemos dos líneas de negocio: Sistemas Electrónicos de Seguridad y Vigilancia. Nuestro departamento de sistemas realiza instalaciones de sistemas de alarma así como circuitos cerrados de televisión y control de accesos, y contamos con una Central Receptora de Alarmas que opera más de 7.000 clientes las 24 horas todos los días del año. Por otro lado, disponemos de una plantilla de más de 600 vigilantes de seguridad que realizan sus funciones en Andalucía, Murcia, Alicante y Madrid. El resto de empresas del grupo presta servicios auxiliares y outsourcing para otras compañías. En conjunto, el grupo de empresas que dirijo supera los 1.200 trabajadores. En cuanto la crisis remita, queremos expandirnos en todas las autonomías, una tarea nada fácil porque cada una tiene legislación propia y obliga a una implantación personalizada.

 Aumento de la inseguridad en España

La evolución general de la sociedad evidentemente proporciona enormes ventajas, pero en algunos casos genera inconvenientes, tales como el hecho de aumentar los índices de criminalidad y la necesidad de tomar medidas de protección. Esta situación acelera el crecimiento natural del negocio. Gracias a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, así como a la estrecha colaboración de las empresas privadas de seguridad, dicha evolución se contiene y se toman medidas encaminadas a disminuirla.

 Relación entre las empresas de seguridad y las fuerzas del Estado

Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado son la base de la seguridad de nuestro país: incluso controlan a las empresas de seguridad privada. Son responsables de procurar establecer los límites entre los asuntos públicos, en los que actúan de forma directa, y los privados, que gestionamos las empresas de privadas con su supervisión. La colaboración entre ambas genera sinergias que favorecen la actividad.

Innovación y formación constantes y homologaciones cualitativas

En cada una de nuestras líneas de negocio introducimos continuamente elementos innovadores. En el caso del área de vigilancia, por ejemplo, hemos combinado elementos propios de la seguridad electrónica en el sector de la construcción con servicios de vigilancia, lo que ha bajado mucho los gastos en seguridad de nuestros clientes y ha aumentado la eficacia respecto a los sistemas tradicionales. A su vez, en nuestra línea de sistemas hemos lanzado una plataforma en Internet que permite a los clientes controlar sus sistemas de vídeo vigilancia y seguridad desde su teléfono móvil o su ordenador, lo que les posibilita un control sobre sus instalaciones hasta ahora impensable. Además, contamos con todos los certificados de calidad que concede AENOR a nuestra actividad y cumplimos con un calendario de acciones formativas que se programa anualmente y que cubre las necesidades de nuestros trabajadores para el desempeño de sus funciones y su reciclaje constante.

He coleccionado de éxitos y fracasos

La ciudad de Almería se enmarca en un medio natural austero. Tradicionalmente ha sido, pues, un lugar escaso en iniciativas empresariales. Quizá por ello, a medida que he ido creando negocios me he ido encontrando sin competencia. De ahí que la principal característica de mi grupo de empresas –casi diría microempresas– sea la diversificación. Nuestra actividad está siempre enfocada hacia las necesidades del cliente; somos muy cercanos a sus inquietudes, procuramos detectar sus necesidades y le damos la mejor solución que le permita centrarse en su actividad. De hecho, he coleccionado tantos fracasos como éxitos, aunque en esta vida siempre acostumbremos a hablar sólo de los últimos. Sin embargo, soy de los que piensan que aprendemos a andar a base de tropiezos, sabiendo más lo que no debemos hacer que no lo que debemos hacer.

Toda empresa ha de ser un equipo

Una de las mejores decisiones que he tomado ha sido la de orientar a mis directivos hacia el resultado empresarial, al implantar criterios variables en las retribuciones del personal en función de la productividad. Políticas de empresa antiguas y cerradas tendían a no compartir la información con los mandos intermedios, lo que evitaba hacerlos partícipes de la realidad de la entidad y de sus resultados. De forma natural, las personas se comprometen cuando existen unas variables que les motivan a hacer las cosas mejor y a no conformarse con resultados mediocres. Puedo decir que el nivel de compromiso de mi personal es muy alto gracias a que participan tanto en las decisiones como en los resultados de la empresa.

Ser un colaborador para el cliente y un apoyo para el trabajador

La filosofía de mi iniciativa empresarial es mantener la cercanía con el cliente y con el trabajador, de forma que sepamos cuáles son las verdaderas necesidades del primero y ayudemos al segundo a responder a ellas convenientemente. Se trata de adquirir un compromiso con nuestra clientela, preocupándonos por sus intereses, y con nuestra plantilla, velando por la calidad de su labor. El buen empresario se siente comprometido con su entorno. Conozco las vicisitudes de todos mis empleados como si de mi familia se tratara, y procuro que mi nivel de compromiso sea parte de su seguridad. Para mí, clientes y trabajadores son los que realmente forman la empresa y nunca me olvido de ello.

 Por una nueva visión de las relaciones entre empresarios y trabajadores

Tradicionalmente, la imagen del empresario se ve perjudicada por estereotipos caducados, basados en la gestión unipersonal, oportunista y especuladora. En buena parte, ello ha sido alimentado por las grandes fortunas generadas por empresarios en los últimos 20 años, en la llamada cultura del pelotazo. Es una imagen bajo mi punto de vista injusta, porque un empresario es un generador de empleo, cumple una función social raramente reconocida y se juega cada día todo lo que tiene en su proyecto. Relaciones basadas en la confianza, diálogo y compromiso entre trabajadores y empresarios, así como orientadas a la productividad, son las que realmente generan un tejido empresarial sólido y competitivo.

Pacto social siempre postergado

Hace meses que se habla de reuniones entre gobierno, patronal y sindicatos para definir un nuevo pacto social. La gestión en positivo de la relaciones laborales encaminadas a formar y recolocar los trabajadores de sectores afectados deberían centrar los esfuerzos de los interlocutores. Ambas partes, patronal y sindicatos tienen la responsabilidad de llegar a acuerdos que permitan adaptar las relaciones laborales a la situación actual.

 Soluciones traumáticas por culpa de la precipitación

La falta de previsión ante la situación económica actual y la ralentización de las medidas correctoras han llevado a la necesidad de tomar medidas urgentes que resultan más incómodas y menos eficaces.

 Excesiva dependencia de los bancos

Las entidades financieras han pasado de conceder operaciones financieras casi sin garantías a cortar el crédito a empresas que lo necesitan para el desarrollo de su actividad. No se trata de que ahora no se concedan créditos, sino de que antes se concedieron con demasiada ligereza. La dependencia económica de algunas empresas respecto a bancos y cajas es tal que estas entidades se han acabado convirtiendo en el socio mayoritario e imponen sus necesidades. Por consiguiente, obtienen más beneficios que las propias empresas; eso, cuando no les limitan el crédito. Sólo existe una manera de minimizar esta relación perversa: no embarcarse en un negocio si no se tiene, al menos, la mitad del capital. De lo contrario, no me cabe ninguna duda de que el negocio ya nace muerto.

 En vez de activar el país, la Administración lo frena

Las Administraciones públicas en España generan un volumen de trabajo, en muchos casos, orientado a justificar puestos de trabajo y poco encaminado a criterios de productividad, con burocracias innecesarias y trámites duplicados que frenan el crecimiento. Aunque poco popular, la medida propuesta por Alemania sobre gestionar la Administración pública con criterios de productividad provocaría grandes beneficios para la economía de nuestro país.