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JUAN JOSÉ QUIXANO BURGOS.

JUAN JOSÉ QUIXANO BURGOS. AMBITEC/EIFFAGE

Obra:
Texto del 02/05/11 .
Fotografía cedida .
 

Fiel a un código de comportamiento ético en el que prima el esfuerzo ilusionado como medio de adquirir la estima y el respeto de sus clientes y colaboradores, este ingeniero barcelonés ha sabido asumir riesgos y tomar iniciativas para lograr conformar una empresa sólida con un futuro ya asegurado. Respecto a la realidad económica del país, no oculta su escepticismo ante la posibilidad de alcanzar el ansiado pacto social entre sindicatos y empresarios.

Un ingeniero industrial con vocación de empresario

Empecé a trabajar cuando aún estudiaba Ingeniería Industrial en Barcelona; ya en Zaragoza fui empleado de una empresa dedicada al mundo de las instalaciones de acondicionamiento de aire desde 1975 a 1978. Este mismo año, junto a un socio mayoritario y otros dos minoritarios, fundé Ambitec. En 1995, y con la idea de reforzar una actividad que en aquellas fechas ya denotaba la trascendencia que tendría en un futuro inmediato, creamos otra empresa dentro del grupo: Ambitec Mantenimiento. Una tercera sociedad se inauguraría en 2003, Ambitec Sistemas, dedicada a la gestión técnica centralizada de edificios. En el año 2007 vendimos el 100% de las tres empresas del grupo a una multinacional francesa llamada Eiffage, y posteriormente se unificaron en una sola manteniendo el nombre de Ambitec. Desde 2007 estoy al frente de esas tres sociedades como director general y participo en las tareas que eventualmente el grupo Eiffage me encarga en España.

Una empresa de servicios

Por encima de todo somos una empresa de servicios, y como tal nos dedicamos al diseño y ejecución de instalaciones de acondicionamiento de aire e instalaciones mecánicas en general, tanto en edificación como en industria, y a su mantenimiento, además de controlar los sistemas de gestión técnica que llevan aparejados.

Asegurar un futuro al esfuerzo de muchos años

Al no contar con una continuidad familiar en la empresa, decidí vender mi participación. La compensación económica que obtendría como resultante me movió a ello, claro, pero además deseaba evitar que el esfuerzo de tantos años se malograra. La tremenda evolución del mercado de la construcción en España presagiaba un futuro preocupante para una instaladora tan tecnificada como la nuestra. Entonces se trataba de apostar por el futuro, de garantizar el funcionamiento de la empresa asegurando una cierta viabilidad a medio y largo plazo.

Mi objetivo es ser prescindible

Figura en el contrato de venta que se mantendrán los hábitos y las formas de trabajo de la empresa, así como el mismo equipo que ha venido trabajando conmigo a lo largo de estos 25 años. La empresa que compró Ambitec no ha tenido necesidad de incorporar personal ajeno a la estructura. “La visión de la empresa”, como dicen los expertos, la línea que rige las decisiones estratégicas, sigue siendo la misma de siempre. Mi objetivo primordial es que los equipos que trabajan conmigo crezcan hasta el punto de alcanzar la madurez y la capacidad suficientes para que yo me convierta en prescindible.

Perseguir beneficios invita al consenso

El choque contra la natural rigidez de una multinacional era inevitable. Pero en seguida he reparado en que lo importante para que la relación se prolongue es que ambas partes se encuentren a gusto. El día a día, sin embargo, no es fácil. La dificultad surge de las pequeñas cosas, de no coincidir, por ejemplo, en la definición de una determinada línea estratégica. En esta lucha interna uno ha de ser capaz de recibir y asumir órdenes con las que puede no estar de acuerdo. Hasta ahora siempre hemos encontrado una solución de consenso, pues nuestra dirección es en esencia una y la misma: obtener el mayor beneficio posible.

El respeto como única autoridad moral

Hay dos cosas que nunca podrán ser democráticas: la empresa y la familia. Considero que la autoridad siempre es moral, no económica. La autoridad basada en el miedo al superior es falsa; la única autoridad fiable es la que impone el respeto al trabajo de aquel que se esfuerza igual o más que los demás y asume riesgos, toma iniciativas y conforma un equipo sólido y bien dirigido.

Apuesta por una gestión técnica de calidad

Vendimos Ambitec antes de que llegara la crisis, por lo que no puedo decir que esta determinara realmente mi decisión. Por otra parte, tampoco me arrogo ningún poder visionario. El futuro se está decantando en nuestro sector por las multinacionales y constructoras cuyos modos de operar y valorar son muy diferentes de los de la mediana empresa. Nosotros hemos apostado siempre, y continuamos haciéndolo, por una alta cualificación técnica. Nuestro departamento técnico es proporcionalmente mucho mayor que el de otras empresas, y procuramos enfocar nuestra estrategia comercial en el análisis técnico de soluciones y mejoras de las instalaciones en que participamos.

Buscar el valor ético de una empresa y no la mera compensación económica

Durante los tres años en que estuve trabajando para aquella empresa de instalaciones en Zaragoza aprendí una cosa importantísima: aprendí lo que no tenía que hacer para que una empresa de nuestro sector funcione. Un empresario, para sentirse moralmente satisfecho, ha de buscar el valor ético de su propósito y no la mera compensación económica. Ha de tener valor y poseer valores, enriquecerse y enriquecer a la sociedad al mismo tiempo, pues el mundo de la empresa no deja de ser sino un reflejo de la sociedad en que vivimos. Estimo que sufrimos una cierta quiebra de los valores éticos y morales. La cultura del pelotazo, que posibilitó un enriquecimiento inmediato, fue el gran pecado de las inmobiliarias, y las consecuencias las estamos pagando todos ahora.

Evolución tecnológica del aire acondicionado

La tecnología básica del aire acondicionado no ha cambiado demasiado en los principios en que se fundamentan los equipos, aunque sin duda ha evolucionado de forma significativa, pensando sobre todo en el confort acústico y ambiental. Vivimos en la era de la eficiencia energética, y las instalaciones lo son ahora más que nunca. Se busca, por un lado, ahorro de consumo y, por otro, emitir menos CO2 a la atmósfera para preservar la capa de ozono.

Invertir en trabajo e inteligencia

Nos hemos equivocado, en el mundo de la construcción, al potenciar el lado especulativo en detrimento del industrial. Así no se crea valor ni riqueza, y la banca ha sido copartícipe en esta catástrofe. No debió invertir tan solo pensando en el aspecto crematístico, sino también en el trabajo y la inteligencia. Ahora, como resultado de ello, se está dando el caso de grandes empresas que tratan a toda costa de diversificar su producto y salir al extranjero, algo que, tarde o temprano, nos tocará hacer a todos.

Importancia de la formación profesional

Tenemos un acuerdo con dos escuelas de formación profesional. Cada año nos envían estudiantes en prácticas que gozan de la oportunidad de quedarse a formar parte de nuestros equipos, como en efecto así sucede en muchos casos. Y desde hace unos años, a la mayoría de los técnicos que recibimos la empresa les paga un máster o un posgrado en técnicas energéticas de acondicionamiento de aire. Invertimos dos años en un técnico para que este alcance el nivel que la empresa le exigirá. En este sentido, estimo que falta una sintonía real entre universidad y empresa.

ATECYR, una satisfacción personal

ATECYR (Asociación Técnica Española de Climatización y Refrigeración) es una asociación altruista de ámbito nacional, con sede en Madrid, que está compuesta exclusivamente por técnicos, sin ningún tipo de componente empresarial. La presido actualmente por un período de dos años. Se trata, en efecto, de una presidencia rotatoria, lo que considero muy saludable. Sumamos alrededor de 1.600 socios, con un presupuesto superior al millón de euros y tenemos agrupaciones territoriales en toda España. Nuestro objetivo es divulgar el conocimiento entre los técnicos, y desde 1980 redactamos los reglamentos que regulan la legislación de todas las técnicas de aire acondicionado. Mantenemos contacto directo con la Administración y el Gobierno. No trabajamos para empresas sino para los técnicos que trabajan en el sector. Somos, pues, una asociación de técnicos, de la que me siento profundamente satisfecho.

¿Nos lo podíamos permitir?

La vivienda y la obra pública constituyen los dos grandes problemas de la construcción. El segundo ha sido la enseña de los partidos políticos para la captación de votos, su gran reclamo. Pongamos el ejemplo del AVE. No digo que sea malo, todo lo contrario, es algo magnífico, teníamos que hacerlo. La cuestión es: ¿Nos lo podíamos permitir?

Desencanto político de los empresarios

En cuanto a la crisis, diría que la guerra por obtener los votos llevó a nuestros dirigentes a enmascarar y hasta negar la realidad. La clase política española piensa más en sus partidos que en la sociedad. Durante algún tiempo, mantuve la esperanza de que el Gobierno, en un gesto de gallardía y honestidad, realizara un buen servicio a la sociedad tomando las medidas necesarias, por muy impopulares que estas pudieran llegar a ser. Los empresarios, en general, estamos desencantados y procuramos huir de cuestiones políticas.

Nuestra sociedad no está madura para un pacto social

Hoy día el empresario tiene que convencerse de que ganará menos que hace años y de que deberá aprender a vivir de un modo distinto. Ha de aceptar que ahora el dinero no está en Europa, sino en el denominado Tercer Mundo, lo cual es bueno, lógico y justo. El trabajador, por tanto, tendrá que apretarse el cinturón. Todavía no está maduro el pacto social, y no lo está porque no hay voluntad política de conseguirlo.