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Sr. Juan Manuel Erum Pascual et alia
JUAN MANUEL ERUM PASCUAL y EMILIO ERUM PASCUAL.
Fotografía: Toni Miranda.

JUAN MANUEL ERUM PASCUAL y EMILIO ERUM PASCUAL. ERUM GROUP

Obra:

Texto del 04-06-2012

La imposibilidad de conocer exactamente la salud económica del país, la deficiente política comunicativa del nuevo Gobierno y la parquedad de miras de la banca a la hora de apostar por proyectos intangibles son tres aspectos que lastran la realidad española presente en opinión de quien constituye la tercera generación al frente de este grupo, con más de medio siglo de historia, del sector del emperchado y el plástico elaborado con alta tecnología.

De la trapería a la juguetería

La aventura empresarial de mi familia la inició mi abuelo tras la Guerra Civil. Gracias a un par de tentativas como trapero y subarrendador de la plaza de toros de Alcoy, en la que vendía limonada y alquilaba almohadillas, fue acumulando un capital que le permitió invertir en una pequeña empresa de cortinas mosquiteras de cartón, el primer antecedente directo de la compañía y una de las actividades que hoy desarrollamos. En 1945, ya bajo la dirección de mi padre, Emilio Erum Candela, dimos un salto cualitativo con el cambio de los canutillos de cartón por canutillos de plástico, lo que nos obligó a invertir en máquinas de inyección de este material. Con el tiempo, incorporamos nuevos productos como el hilo de plástico para pesca y redes, y complementos (el famoso hula hoop, por ejemplo) para el sector del juguete de Ibi.

El 70% de nuestra producción lo constituyen las perchas para la confección

Nuestra clave es estar siempre donde quiere el cliente, tanto en el sentido literal del concepto como en el figurado. No basta con las tres B (bueno, bonito y barato), que ya se dan por entendidas; debemos atender cualquier demanda que nos planteen, por imposible de cumplir que parezca. Siempre hemos tenido claro que debíamos ir más allá de las perchas para la confección, aunque es justo reconocer que desde 1993 son nuestro producto estrella, pues representan el 70% de nuestra producción y nos han abierto las puertas de la internacionalización.

Fabricamos la estructura interior de los cascos de las Fuerzas de la Paz de la ONU

Cuando hablo de internacionalización, no me refiero a exportar, sino a fabricar en el extranjero. Tras una primera experiencia fallida en Francia, pasamos a Túnez, donde contamos con 90 empleados, y más tarde a Tánger, allí con 270 personas en plantilla. También tenemos dos fábricas en China, una en la India y otra en Bangladés, con un total aproximado de 800 trabajadores en Asia. No nos limitamos a fabricar perchas. Uno de nuestros productos más curiosos es la estructura interior del casco de los Cascos Azules de la ONU, algo que también nos llena de satisfacción porque de alguna manera ponemos nuestro granito arena por la paz en el mundo.

Abriéndonos camino en el ámbito de la automoción

La experiencia marroquí nos ha permitido introducirnos en el sector de la automoción. Fabricamos el contorno y la carcasa de los faros de los vehículos de la marca Citroën. Para BMW fabricamos, en cambio, cajas de fusibles. Otras grandes multinacionales del sector para las que trabajamos son Valeo, Ford y Audi. Se trata siempre de encargos muy sofisticados en los que debemos de trabajar al milímetro, teniendo siempre muy presente la tolerancia de los materiales.

El imprevisible mundo de la moda

Fabricar perchas es difícil porque el mundo de la moda tiene mucho de imprevisible. Nunca se sabe a ciencia cierta en qué parte de una prenda colgada en una percha puede formarse una arruga, o como encajará una hombrera; también es difícil de prever la gran variedad de tallas que se da en prendas infantiles, de caballero o de señora. Si un diseñador no está satisfecho con el cayente de una prenda, podemos encontrarnos en la necesidad de cambiar el diseño y modelo de percha.

“Tener buena percha”

Aunque la percha debe tener un diseño bonito, su principal cometido es práctico. Una percha acompaña a una prenda, a una marca comercial, para que esta muestre sus prestaciones, para realzarla. No debe, pues, rivalizar en diseño con ella, ni hacerle sombra. En el lenguaje popular, cuando se ve a un hombre o a una mujer a los que les sienta muy bien la ropa se suele decir que tienen buena percha, refiriéndose a su estructura ósea, que aunque no es visible, es la más bella del cuerpo, porque es la que da la estructura. Esa misma es, también, la función de nuestras perchas.

Continua colaboración con escuelas de arte e ingeniería

No tiene sentido llevar el traje a la tintorería y pagar para que nos lo dejen como nuevo, y que luego, al ir a recogerlo, nos lo entreguen en una percha de alambre de dos milímetros. Y sin embargo, suele pasar dado que las tendencias minimalistas hacen furor entre los diseñadores de perchas. Ni quiero entremeterme con la creatividad o estética de dichos colgadores, pero desde luego no hay nada como las perchas anchas de madera o plástico que imitan las formas del cuerpo humano. Ello no significa que no debamos innovar: siempre iremos más allá de un diseño, siempre cambiaremos, modificaremos y alteraremos, por eso participamos de continuo en escuelas de arte e ingeniería.

Trabajar por ilusión, no por dinero

Me hace gracia que digan que ahora estamos en crisis y antes no, porque yo no he conocido otro estado. No recuerdo un solo momento en que me haya repantigado en el sillón a contar vacas gordas. Sin duda, otros lo han hecho, pero yo no. Siempre me ha faltado dinero para algo, siempre me ha faltado algún recurso humano; cuando he tenido una peseta o en euro, lo he reinvertido, porque me gusta mi empresa y creo en ella. No trabajo por dinero sino por ilusión, para conseguir hitos. Tengo muy claro que el dinero es solo la recompensa necesaria, no el fin.

Somos un país de 45 millones de habitantes con un potencial magnífico

Los españoles somos grandes emprendedores. Tenemos talento e inventiva. Por desgracia, también tenemos miedo a lo desconocido, a salir fuera, a abrirnos paso en otros países. Con la tecnología de que disponemos, con nuestra agudeza, con nuestro saber hacer y nuestras ideas, reunimos las condiciones necesarias para triunfar en cualquier mercado. Nos falta saber vendernos, nos falta saber agruparnos, y tampoco tenemos muy claro adonde queremos llegar con lo que iniciamos. Dicho lo cual, me reafirmo: somos muy buenos, campeones en casi todo, ricos en casi todo. Somos un país de 45 millones de habitantes con un potencial magnífico. Somos y podemos. ¡Qué lástima que no nos lo acabemos de creer!

Solo podremos ir en la buena dirección si sabemos desde donde partimos

Es importante cuantificar al detalle cómo de mal estamos, poner encima de la mesa la autentica situación, sin maquillarla. Solo se puede ir en la buena dirección si se sabe donde se está. No sé si alguien sabe donde estamos a ciencia cierta, pero, si es así, lo que no debería hacer de ninguna manera es callárselo, porque en este país durante estos últimos años ya se nos han ocultado demasiadas cosas. Seamos realistas y dejemos, sobre todo, de cambiar de directrices cada semana, porque eso solo crea más desánimo y desorientación.

Existe también la psicología colectiva, tan importante o más que las demás formas de afrontar la crisis

Bajo ningún concepto estamos hundidos, pero qué duda cabe que estamos tocados. Por eso es muy importante que el Gobierno comunique muy bien sus actuaciones, y que los grupos mediáticos, en lugar de enfrascarse en batallas de afinidades ideológicas, vayan también a una, porque no todas las soluciones de la crisis son cuantificables en números. Existe también la psicología colectiva, tan importante o más que las demás formas de enfrentarse a la crisis.

La flexibilidad laboral es un imponderable

En el nuevo contexto globalizado, la flexibilidad laboral es un imponderable. La mayoría de los países de nuestro entorno ya la han afrontado, y en España todos sabemos que se pondrá en práctica tarde o temprano. Lo que está en juego es nuestro país, el de nuestros hijos. Por tanto rogaría que no nos hagan perder más tiempo aquellos agentes sociales que se resisten a aceptarlo; que se sienten a la mesa y arreglen la situación de manera seria y responsable; que todos los implicados en la resolución de este problema muestren una mayor altura de miras y se olviden del cortoplacismo que hasta hoy les ha caracterizado.

Bancos incapaces de valorar los proyectos intangibles

En este país los bancos no han aprendido a conceder créditos a proyectos empresariales. No cuentan con personal realmente preparado para valorar y calibrar la potencialidad de un proyecto de cualquier sector. ¿Por qué hay tantas patentes brillantes sin desarrollar? Porque los bancos las ven como intangibles. La ilusión de los emprendedores encuentra en ellos un muro infranqueable. Los bancos, por tanto, deberían concienciarse de este problema y, dentro de sus líneas de financiación, considerar un apartado para nutrir al mercado, con créditos destinados a dichas necesidades privadas.

Empresa con un núcleo familiar

Mi hermano mayor Emilio y yo conformamos el consejo de administración de la compañía y encabezamos la parte técnica y comercial respectivamente. Somos la tercera generación familiar al frente del negocio, y por suerte no vamos a ser la última porque la cuarta ya se ha incorporado a puestos de responsabilidad. Por un lado, contamos con mi sobrino Emilio, que trabaja en una nueva línea de negocio que hemos abierto en España, una empresa de reciclaje de productos plásticos y asesoría medioambiental. Además están mis hijos, Juan Manuel y las gemelas Blanca y Coral que han recibido en casa el espíritu empresarial de riesgo y constancia que ya tuvieran su bisabuelo Emilio Erum Verdú y sus abuelos, mis padres, Emilio Erum Candela y María Pascual Fontova.