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JUAN PARÉS BOJ.

JUAN PARÉS BOJ. TEXTIL SANTANDERINA

Obra:
Texto del 11/05/11 .
Fotografía cedida por Javier Rosendo.
 

Culto y preclaro, este empresario cántabro aboga por la construcción de una nueva estructura de pensamiento que permita aprender de los errores y crecer individual y colectivamente. En su opinión, ser un buen profesional significa, sobre todo, rodearse de gente muy válida y saber escuchar. Hace suyas las palabras de Albert Einstein, las que dicen que hay que acabar definitivamente con la crisis más amenazadora, la de no querer luchar por superarla.

Orígenes y evolución de la entidad

Actualmente soy responsable de un conjunto de 15 empresas de diversos ámbitos productivos, con una facturación cercana a los 250 millones de euros, unos 800 trabajadores. El origen de ello es la entidad Textil Santanderina, nacida en 1923. Hemos vivido una evolución común dentro del sector textil; empezamos como una empresa básicamente industrial, dedicada a la fabricación y venta de tejidos, y hemos acabado siendo una compañía con vocación comercial, de servicio, al haber introducido dos factores muy importantes, como son la innovación en el producto y la presencia constante en el mercado, mediante la incorporación de tecnología puntera y la asunción en nuestro core business de las nuevas dinámicas del mundo globalizado.

Innovar es pensar diferente todos los días

Nuestra sociedad está regida por una serie de factores macroeconómicos que los responsables empresariales no podemos dominar, por ejemplo, la fluctuación de los precios de las materias primas. Sin embargo, todos sabemos que existen diferentes ciclos, recesivos o expansivos, y que es menester adelantarse en lo posible a los acontecimientos. Por tanto, siempre que hagamos algo bien, tendremos que aspirar a hacerlo aún mejor. Para ello, la fórmula es muy sencilla: trabajar, trabajar y trabajar para realizar la tarea cada día mejor.

La necesidad de saber escuchar

Es imprescindible saber escuchar para poder tener presencia constante en el mercado: a los clientes, a los proveedores, a los empleados… Ello permite conocer de primera mano las necesidades de unos y otros, una información vital para orientar apropiadamente nuestra labor y evitar malgastar tiempo y recursos.

Orientados a las demandas de la clientela

Nuestra estrategia es mantener el nombre con el que somos mundialmente famosos dentro del sector y producir para todos los clientes que venden tejidos de moda. Así, en Estados Unidos nos compran firmas como Gap, Nostrum, etcétera, mientras que en Europa lo hacen, entre otras, H&M, C&A o Marks & Spencer. Como hemos de adecuarnos al estilo, las cantidades y los plazos de entrega de cada cliente, hemos creado una estructura empresarial muy flexible, basada en la diversificación mediante pequeños equipos con conocimientos específicos sobre cada ámbito y sobre las exigencias de cada una de las empresas que abastecemos. Nosotros les ofrecemos ideas y diseños y les resolvemos toda la logística; y lo hacemos con una rapidez excepcional, porque en 40 días somos capaces de situar las  prendas necesarias en el punto final. Podemos decir que, en la actualidad, somos una de las tres primeras compañías del sector a nivel español, mientras que estamos muy bien posicionados en el ámbito europeo.

Un buscado perfil de notoriedad baja

Hacemos desde uniformes de protección hasta vaqueros de rabiosa actualidad. Cada una de nuestras empresas se dedica a un área concreta. Tienen, además, nombres distintos, sin una marca o una compañía que las integre. Aunque resulte algo atípico, el anonimato del que gozamos de cara al gran público es una ventaja, porque hay que medir muy corto las acciones de marqueting que hace una empresa, habida cuenta de que todo lo que es excesivamente positivo puede devenir excesivamente negativo.

Lo transitorio cambia; lo esencial, no

Nos movemos en un campo muy marcado por la volatilidad de las tendencias. Sin embargo, hay una serie de elementos básicos que siempre permanecen. Lo habitual es que se cambie el nombre del producto, que se vuelva a poner de moda después de décadas y que se le dé una importancia que una vez ya tuvo. Ello justifica que, junto a jóvenes dinámicos e ilusionados, estemos incorporando en nuestra plantilla a profesionales de 45-50 años, personas con unos conocimientos y una experiencia poco habituales, que nos aportan rigor, serenidad y capacidad de esfuerzo.

El valor de poner en práctica una idea

Si se tiene una idea, lo importante es tener el valor de ponerla en práctica; y si termina por no ser válida, tampoco hay que tener miedo de desistir de ella. De hecho, más importante que triunfar o fracasar es saber por qué un proyecto es factible o por qué no. Cuando somos capaces de comprender los motivos que la han propiciado, sacamos partido de cualquier coyuntura, nos sea esta propicia o adversa.

España es tal como la hemos hecho los españoles

Los políticos que ahora nos dirigen, y que han sido incapaces de sacarnos de la crisis, los hemos elegido nosotros. Como decía Bernard Shaw, la democracia es el sistema que garantiza que no gocemos de unos gobernantes mejores de lo que nos merecemos. Por tanto, deberíamos reflexionar si nos gusta o no la clase de país que tenemos y, si la respuesta es negativa, lo que hay que hacer es cambiarlo y no limitarse a criticar.

Por una estrategia de consenso en el pacto sociolaboral

Opino que ahora mismo se tendría que estar redactando una serie de leyes o disposiciones relativas al marco laboral entre los dos partidos de poder y un grupo de expertos con experiencia reconocida para que, al día siguiente de las elecciones generales, fueran aplicadas dichas medidas con independencia de quien saliera ganador. Tener una estrategia consensuada y bien definida en este aspecto nos permitiría no perder el tiempo y sería el inicio de un cambio radical en España.

A mayor capacidad, mayor responsabilidad

Aunque es necesario cambiar el marco de relaciones laborales en el que ahora nos movemos, ello debería hacerse en la dirección correcta; en este sentido, yo soy muy crítico con los empresarios. Cierto que toda la sociedad, en general, ha vivido por encima de sus posibilidades, pero no es menos cierto que el ansia por enriquecerse de muchos mediante prácticas que lindan con la ilegalidad es la gran lacra de nuestros días. Las responsabilidades van en función de las capacidades y, lógicamente, más culpable es un empresario que un trabajador si la economía no funciona, porque debería ser más consciente de la trascendencia colectiva de sus actos y comprometerse más con su entorno social. Los empresarios, o, mejor dicho, cierta clase de empresarios dedicados a ganar dinero rápidamente han demostrado ser los grandes causantes de la recesión que vivimos, más que los políticos.

Educación, sanidad y sistemas energéticos

En nuestro país deberían dejarse resueltos definitivamente temas esenciales que aún no están regulados como debieran. Me refiero a un sistema de energías que fuera claro, concreto y con una visión a medio plazo (unos 25 años); a una sanidad igualitaria y universal, y, sobre todo, a una reforma educativa que garantizara un nivel de conocimientos básicos y que fomentara valores como el esfuerzo y el civismo.

Hay que cambiar la estructura de análisis y pensamiento de lo que necesita el país

En la Transición llegamos a un gran pacto de Estado que se correspondía con su época; hoy el mundo ha cambiado, y deberíamos crear una dinámica de leyes adaptadas a la nueva realidad, que sobre todo aspiraran a proyectarse hacia el futuro. Pensar en lo que se hizo antes es útil como punto de partida, pero más allá puede resultar hasta contraproducente. Si no somos capaces de cambiar la estructura de análisis y de pensamiento de lo que realmente necesita el país seguiremos empleando tiempo, dinero y esfuerzo en cosas que realmente no necesitamos. Más que los errores que se cometen en este sentido, tendríamos qué preguntarnos quién los comete y por qué; solo así podríamos superarlos.

Por una forma de organización empresarial más coherente y unida

Nuestra entidad forma parte de Texfor, asociación con sede en Sabadell que agrupa las manufactureras del sector textil dedicadas a la lana, la seda, el algodón y los acabadores. Opino que debería impulsarse esta estructura de asociación gremial en toda España. Se trataría de buscar agrupaciones que fueran coherentes, con sentido: uniones de empresas asociadas por intereses comunes, que estarían englobadas dentro del Ministerio de Industria, desde donde focalizarían su acción en función de las problemáticas específicas de cada sector. Por ejemplo, todos los manufactureros estamos sometidos a las exigencias de la estacionalidad. En este sentido, unirnos nos permitiría hacer reformas en ámbitos tan importantes para nuestra actividad como los sistemas de aduanas en los casos de subcontratación, etcétera. Ello incrementaría notablemente nuestra competitividad.

Ser recordado como un buen padre y un buen esposo

En el campo empresarial, mi máxima aspiración es ser un gran profesional, como lo fue mi padre, Joan Maria Parés, de quien heredé la voluntad de superación junto con el negocio. Considero que las personas no se miden por lo que tienen ni por ser más o menos inteligentes o bellas, sino por intentar ser buenas cada día; para ello hace falta actuar con lealtad hacia uno mismo y carecer de deseos desorbitados que solo crean envidias e insatisfacciones. Por mi parte, siempre me he visto como un profesional al servicio de una empresa y como un miembro de una familia con la responsabilidad de tirar adelante un proyecto empresarial. Aunque, en honor a la verdad, aquello que en realidad me gustaría es ser recordado como un buen padre y un buen esposo.