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Sr. Julio Gil Castro et alia
JULIO GIL ÁGUEDA y JULIO GIL CASTRO.
Fotografía cedida por Julio Gil.

JULIO GIL ÁGUEDA y JULIO GIL CASTRO. SEMBRADORAS GIL

Obra:

Texto del 13-06-2012

Cuando no se concibe más economía que la productiva, la estabilidad y el rigor son inherentes. Fabricar, comercializar o dar un servicio: así ve la labor empresarial el ingeniero técnico agrícola director de esta entidad familiar de maquinaria de cultivo con más de medio siglo de trayectoria; una responsabilidad que lo faculta para lamentar el desprestigio del oficio de agricultor siendo la industria agroalimentaria la segunda en importancia del país. 

Exportamos alrededor del 50% de nuestra producción

Sembradoras Gil empezó su andadura en el año 1954 de la mano de tres hermanos: Juan Pablo, Julio y Genaro Gil Águeda. Tras quedar huérfanos en la guerra, aprendieron el oficio de herrero de su tío y se decidieron a montar su propio taller. Al principio, el grueso de sus encargos consistió en reparar y manufacturar utensilios de labor de la época, para luego también a acondicionar máquinas de importación. Entonces determinaron diseñar maquinaria propia, adaptándola al terreno de labranza de la zona, principalmente sembradoras y arados. El ámbito de actuación de la empresa fue extendiéndose a las provincias aledañas, más tarde a todo el país y, por fin, al extranjero. Hoy en día exportamos alrededor del 50% de nuestra producción a países de nuestro entorno mediterráneo como Francia, Italia, Argelia, Marruecos y Túnez.

Líderes en el norte de África

La competencia es lo que mueve a una empresa a ampliar mercados en el exterior. En España tenemos una media de un distribuidor por provincia. No llegamos a la cornisa cantábrica ni a Levante, pero sí al resto del país. Empezamos a internacionalizarnos hace casi 30 años, cuando yo apenas llevaba dos incorporado a la empresa, y orientamos nuestra voluntad exportadora hacia el norte de África, donde hoy somos líderes, porque nuestros productos (máquinas de siembra, arados y cultivadores) están muy bien adaptados al suelo del sur de España, que es similar al de los países del Magreb. También nos ha ayudado el hecho de que tengan una parecida forma de ver la agricultura.

España es uno de los países más desarrollados en tecnología agrícola

Nuestras máquinas están sometidas a mucho desgaste, porque tienen contacto con el suelo y porque van tiradas por tractores cada vez más potentes. Otra de sus características es que suele ser maquinaria estacional, en muchos solo usada un mes al año. De ahí la importancia de un manteniendo constante que garantice su perfecto estado, puesto que debe dar todo su rendimiento en el período hábil. Pensemos que España es uno de los países más desarrollados en tecnología agrícola, un sector que está viviendo una continua revolución. Las sembradoras en la década de los 60 abarcaban dos metros y medio de ancho; hoy llegan hasta los seis u ocho. Y en algunas regiones se ha pasado de la tracción animal a tractores autoguiados por GPS en menos de 30 años. Se ha iniciado una nueva era: la de la comunicación entre máquinas.

El Departamento de I+D+i es imprescindible en nuestra actividad

En nuestra actividad, la investigación, el desarrollo y la innovación son insoslayables si queremos ser competitivos y ofrecer el mejor producto posible a nuestros clientes. De ahí que el Departamento de I+D+i de nuestra entidad posea un gran peso específico. Su denodada labor permite a nuestra gama de fabricación gozar de constantes mejoras, así como la creación y el diseño de máquinas prácticas, modernas y novedosas; de hecho, tenemos registradas varias patentes. Es precisamente este afán constante de ofrecer tecnología punta y de optimizar al máximo nuestros procesos uno de los factores clave de nuestro éxito. Por otro lado, alguna vez hemos colaborado con universidades en nuestros esfuerzos investigadores pioneros, pero el sector académico tiene un tempo mucho más pausado que el del mercado y, para nosotros, es imprescindible llevar una línea de investigación a su término definitivo con mucha mayor agilidad.

Las ferias nos sirven de escaparate, no para abrir mercados nuevos

Asistimos a varias ferias internacionales cada año, sobre todo en los países donde ya tenemos mercado; sin embargo, la experiencia nos ha demostrado que intentar abrirse mercado mediante este método es poco productivo. Las ferias son un escaparate pero, para introducirse de verdad en un nuevo mercado, hace falta mucho más; es una labor tenaz, constante y complicada, más teniendo en cuenta que nuestros productos son muy particulares y están concebidos para un tipo concreto de suelo.

Sembradora neumática plegable Airsem y Cultichísel

Ahora mismo, nuestros productos estrella a escala mundial, quizá sean la sembradora neumática plegable modelo Airsem y, en el trabajo de preparación del suelo, el Cultichísel. Son tan populares que incluso los modelos que nos ha imitado la competencia se conocen en el mercado con nuestros nombres.

Una logística óptima o deficiente posibilita o traba la exportación

Llevar pronto el producto a destino puede hacer que aumenten las ventas entre un 1% y un 5%. De hecho, una óptima o deficiente logística posibilita o traba la exportación. Por eso, continuamente estamos solicitando ofertas de transporte y embalaje e ideando nuevos sistemas para apilar la mercancía o transportarla semidesmontada. No hay otra forma de ser competitivos. Transportamos en camiones la mayoría de nuestros productos, salvo, lógicamente, los facturados al norte de África.

Nunca vivimos la supuesta bonanza de otros sectores

En poco de tiempo, hemos pasado de tener carencia de personal cualificado a amontonar currículos. Para nosotros, los momentos de la supuesta bonanza fueron especialmente difíciles, porque todo el mundo se enriquecía pero nosotros seguíamos con nuestro margen de beneficios habitual. Ello impedía que pagáramos los sueldos de otros sectores, de forma que muchos trabajadores se iban a ganar el doble en otras empresas, sobre todo del ámbito de la construcción. Para evitar que se nos desmantelara la plantilla, nos vimos obligados a aumentar los salarios año tras año a costa del margen de beneficios.

Acabar con el menosprecio del oficio de agricultor

La sociedad española está acomplejada respecto al campo, quizá porque el éxodo rural es un fenómeno reciente. El de agricultor siempre ha sido un oficio infravalorado, como si trabajar la tierra fuera el último recurso de quien no está preparado para emigrar a la ciudad en busca de un trabajo más contemporáneo. Semejante concepción es absurda, sobre todo si comprobamos el prestigio y la buena imagen de que goza en Francia o en los Estados Unidos, donde el agricultor se asocia al productor de los alimentos que consumen los ciudadanos. Ciertamente –todo hay que decirlo– son países en los que llueve más, y por tanto la productividad es mayor, de forma que el poder adquisitivo de un agricultor de estas zonas triplica el de un agricultor español.

El reciente rescate de 100.000 millones de euros recibido por la banca española

Es dudoso que el reciente rescate de 100.000 millones de euros que ha recibido la banca española haga fluir el crédito ni hacia las empresas ni hacia los particulares. Si los bancos van a tener que pagar unos intereses del 8’5%, ¿a qué precio nos pondrán ellos el dinero a nosotros? Cuesta discernir si lo que está pasando a este respecto es bueno o es malo. Entiendo que es bueno que la banca pueda seguir funcionando; pero siempre que sea seria y profesional, no como la que hemos tenido estos últimos años. Si el rescate ha de servir solo para tapar los agujeros que ellos mismos han provocado, será lamentable, porque con la décima parte de esa cantidad podrían haberse salvado miles de empresas que han cerrado y que hubieran sido viables si hubieran podido pagar a proveedores, refinanciarse o internacionalizarse.

Si bien bancos y gobiernos tienen su gran parte de culpa, los particulares también deberíamos hacer acto de contrición

Por otro lado, si bien bancos y gobiernos tienen su gran parte de culpa, los particulares también deberíamos hacer acto de contrición. Empleados nuestros, en cuyas casas solo entraba un sueldo, han firmado operaciones crediticias que difícilmente podrían pagar, como al final así ha sido. En cambio, recuerdo que, cuando contraté la primera hipoteca, en casa trabajábamos los dos, y fuimos muy cuidadosos conque la cuota mensual no superara el 40% de nuestros ingresos conjuntos: una cuestión de pura lógica que no ha abundado estos últimos años.

Trabajar más e invertir en educación

No sé ver otra salida definitiva de la crisis que trabajar al máximo y, a más largo plazo, invertir en formación hasta que cambiemos nuestra mentalidad colectiva. No superaremos la actual coyuntura si no recuperamos valores como la capacidad de sacrificio. La crisis nos está obligando a reconocer nuestro verdadero estatus, que no es el de una potencia económica, puesto que no lo hemos sido nunca; a lo sumo, nos dijeron tanto que lo éramos que, desgraciadamente, nos lo creímos. Pero, en realidad, somos, y siempre lo hemos sido, más bien pobres. Mentalicémonos y pongámonos manos a la obra para diseñar y levantar un modelo económico basado en la economía productiva. 

Ver Los Monegros convertidos en un vergel o cultivos en el desierto del Sahara

Los países emergentes están comprando tierras en todo el mundo para asegurarse la producción de alimentos, pues se estima que, en unos 20 años, podría haber ya escasez a escala planetaria. No es nada descabellado, si la tecnología sigue avanzando, que en un plazo relativamente breve veamos Los Monegros convertidos en un vergel o cultivos en el propio desierto del Sahara. Dependerá, también, de cómo evolucione la situación política.