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Sr. Julio Martínez Álvarez
JULIO MARTÍNEZ ÁLVAREZ.
Fotografía cedida por Julio Martínez.

JULIO MARTÍNEZ ÁLVAREZ. SERVICTORIA

Obra:

Texto del 10-05-2011

La juventud de este empresario vallisoletano no le impide exigir a nuestros dirigentes un compromiso en el ejercicio de sus responsabilidades. Convencido de que el tejido empresarial es la base para la creación de empleo, reivindica una menor presión fiscal para facilitar la sostenibilidad de las pymes, así como una revisión en la disposición de los recursos del Estado. Tras expandir el negocio familiar, hoy apuesta por la consolidación de lo logrado.

Tercera generación en el negocio familiar

Mi abuelo inició el negocio familiar en el año 1952, con una gasolinera provista de restaurante. En 1998, dejé los estudios de Empresariales para empezar a trabajar, junto a mi madre, en nuestra empresa. De esta experiencia nació mi voluntad de expandirnos. En la actualidad, gestionamos varias estaciones de servicio, diversas cafeterías y un restaurante, y tenemos una distribuidora de gasóleos en camiones, que abastece en un 80% al sector de la agricultura y de la calefacción y en un 20% al transporte para cooperativas de camiones. Hoy me hago cargo de la dirección de personal y las ventas y mi hermana, que se incorporó al organigrama en cuanto terminó la carrera de Económicas, es responsable de la parte fiscal y contable.

Juventud y experiencia al frente de la empresa

Los jóvenes quizá tenemos más fuerza para tirar adelante, más ambición, pero también nos puede a veces el desaliento. Mi madre, Cristina Álvarez, ya ha pasado por tres trances parecidos a este y nos aconseja prudencia. Ella pone la consciencia y la paciencia en nuestra empresa. Nos ha proporcionado, a mi hermana Cristina y a mí, el carácter de ser así, la constancia y el esfuerzo en los actos y las inversiones que acometemos.

Preparación y formación constantes

Aunque abandoné la carrera universitaria nunca he dejado de prepararme gracias a la manera de trabajar de las multinacionales, a las cámaras de comercio de la confederación vallisoletana de empresarios y, por supuesto, a la ambición de prosperar. A medida que fuimos desarrollando la empresa se iba generando la necesidad de adquirir más conocimientos. Realicé cursos de contabilidad, de análisis de balances, de gestión de empresas, de marketing… En definitiva, la formación que me ofrecía la posibilidad de rentabilizar mejor nuestros recursos y nuestras ideas. 

En España hay poco hábito de comprar en las áreas de servicio

Viajando por las carreteras de España se cruza por muchos pueblos y ciudades y no es necesario parar en las áreas de servicio, se puede hacer en las propias poblaciones. Ello ha provocado un menor desarrollo de este tipo de instalaciones. Ocurre lo contrario en otros países europeos, donde las distancias son mucho más largas, por lo que disponen de áreas de servicio de extraordinario nivel. Además, el cliente español todavía no tiene el hábito de comprar en las áreas de servicio, quizá porque persiste la idea de que son tiendas caras y poco surtidas. Aun así, hay estaciones de servicio modernas y muy bien equipadas. De todas formas, las empresas más pequeñas del sector tenemos un handicap, y es que Repsol es una empresa muy potente y es muy difícil competir con ella. 

Un buen trato como medio de fidelización de los clientes

Las grandes empresas consiguen la fidelización de los clientes por los precios, pero nosotros lo que ofrecemos es un buen trato. Creemos que lo que necesita un usuario de este tipo de servicio es un lugar de confianza, porque, si un día le pasa algo, sabe que tiene un sitio donde le conocen y que pueden responder por él. 

Protocolo de alta seguridad

Nuestro trabajo conlleva una gran responsabilidad, ya que se manejan cantidades importantes de dinero, si bien abordamos esta cuestión con un protocolo de alta seguridad. De hecho, cuando los empleados asumen los estándares de actuación para solucionar problemas ganan en seguridad.

Estandardización de los productos para asegurar la rapidez del servicio

En los restaurantes de carretera, lo que se trabaja es la rapidez del servicio. Esa rapidez se consigue con una estandarización de productos para que el cliente sepa más o menos lo que tiene que pedir y el servicio sea más ágil. En lo que respecta al alcohol, se bebe menos. En la cafetería que tenemos dentro del área de servicio, no servimos alcohol, solo cerveza, y hemos detectado que, de cinco años para acá, se vende tanta con alcohol como sin. En cuanto al vino, hemos dejado de vender el llamado vino peleón y los clientes suelen tomarse un cortito o un chato de Ribera de Duero, que es mucho más suave. 

El temor a la sanción ha moderado al conductor

Más que consciencia por el control de velocidad, lo que los conductores quieren es que el combustible que cargan les dure más. Por otro lado, se respeta más el límite de velocidad porque también hay mucha presión por parte de las autoridades. Hoy día, por fuerza tienes que ir a una velocidad razonable porque si no lo haces puedes perder puntos o pagar una sanción. 

Las electroestaciones, un futuro inminente

El uso de vehículos eléctricos va a cambiar los hábitos de los conductores, pues estarán más tiempo parados en las estaciones de servicio para recargar los vehículos. Nuestra línea de negocio a largo plazo es esa, invertir en ese sector de servicios y en hostelería. Sin embargo, el gasoil, que es imprescindible para el transporte pesado, va a seguir siendo negocio más años que el retail (venta al detalle), ya que el transporte por ferrocarril no está demasiado desarrollado.

Derivados del petróleo y servicios de hostelería

Antaño, donde había una gasolinera había un restaurante o una fonda al lado, que atendía las necesidades de descanso de los conductores. Ahora, los servicios de hostelería están dando muchos más beneficios que las propias gasolineras que los originaron. El volumen de venta de combustible ha bajado un 30%, lo que contrasta con el incremento de ventas en las tiendas de conveniencia y las cafeterías, cada vez mayor.

Crecer mediante los servicios adicionales

En cuanto la situación cambie, creo que hay que encontrar nuevos puntos donde agregar servicios adicionales, porque en lo que respecta a los derivados del petróleo no se ve, a largo plazo, que vayan a bajar los precios. Tenemos muy poco margen de beneficio, así que el crecimiento puede llegar más bien por los servicios adicionales. Hay que arriesgar e invertir mucho más para ganar casi lo mismo que antes. Además, desde el Ministerio de Medio Ambiente se está imponiendo mucha normativa, con lo que la inversión se incrementa considerablemente.

 Aguantar el embate de la crisis

Lo único que podemos hacer ahora es aguantar, resistir el embate de esta situación económica tan adversa. A principios del 2009, cuando vimos la situación, hicimos cálculos a tres años vista para seguir consolidados, con el control de los gastos, hasta el 2012. En el 2011 se está recrudeciendo la situación. Uno de los gastos más importantes que tienen las áreas de servicio es el de personal. Hay que decir que la hostelería es la actividad que realmente nos mantiene la tesorería para seguir adelante con las otras líneas de negocio. 

La clase política sostenía un discurso ajeno a la realidad

Cuando el Gobierno reconoció que España había entrado en una profunda crisis, pero no reaccionó, causó gran perplejidad. Esa etapa coincidió con un cambio importante en mi propia vida; pasé de la ambición por crecer a la preocupación por mantenerme. Veía cómo los políticos sostenían un discurso que no se correspondía con la realidad. 

¿Por qué se da dinero a quien no tiene trabajo y se presiona a quien puede darlo?

No sé si el problema es lograr un gran pacto sociolaboral o que haya algún político que realmente valore más su compromiso con los ciudadanos que su carrera política y que tenga ganas de arreglar las cosas. Al final, todas las soluciones se han quedado cortas o ni siquiera las ha habido. Sigo sin entender cómo se da dinero a las personas que se han quedado sin trabajo y, sin embargo, a los empresarios que lo proporcionan, en lugar de ayudarles, se les presiona más. 

Economía sumergida motivada por la presión fiscal

Una vez, alguien me dijo que en cualquier país a partir del 20% de paro habría un gran alzamiento social y que si en España no estaba ocurriendo esto, o no se movilizaba la gente, era porque existía economía sumergida. El empresario tiene que ajustar precios para conseguir clientes, pero la presión fiscal es tanta que, para que fuera sostenible para él, tendría que elevar los precios y ello volvería a parar la economía. Es un tema delicado. 

Por un apoyo decidido de nuestros políticos hacia las pymes

Soportamos una gran presión fiscal por parte del Estado. Creo que la pequeña y mediana empresa necesita urgentemente el respaldo de una adecuada acción política, si consideramos que su actividad es la que da más empleo. Tengo la sensación de que en algunas cosas se derrocha y en otras, quizá más necesarias, no llega nada. Creo que, en el fondo, nadie se ha planteado que todo esto se solucione.

Cultura y empresa no son incompatibles

Toda mi familia se ha dedicado al ámbito empresarial, dentro de un sector u otro. Me gustaría apostillar que, hasta hace tres años, antes de que empezara esta crisis tanto de valores como de confianza, un empresario joven o alguien que se esforzaba dentro de una pequeña empresa estaba peor visto que alguien que tuviera estudios universitarios. Parecía que ir a trabajar en una empresa que no fuera una multinacional era como si carecieras de nivel cultural. Al final, casi todos en mi familia hemos acabado teniendo estudios universitarios y hemos tirado adelante con nuestras empresas.