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Sr. Justino Damián Corchero Montero
JUSTINO DAMIÁN CORCHERO MONTERO.
Fotografía cedida por Justino Damián Corchero.

JUSTINO DAMIÁN CORCHERO MONTERO. JACOLIVA

Obra:

Texto del 30-11-2011

La visión de este licenciado en Empresariales ante la situación de España emana energía y fe; la Unión Europea, con personalidades como Angela Merkel, le parece sobradamente capaz de superar la recesión con un saldo positivo, vigorizante. Responsable de una entidad dedicada a la producción de aceite de oliva que da trabajo a más de seis mil pequeños agricultores, se muestra contrario a la especulación y clama por un modelo productivo basado en la inventiva y el esfuerzo.

Compramos la producción de siete mil minifundios de la zona

Los primeros registros del molino tradicional que dio origen a la actividad aceitera de nuestra familia datan de 1878, cuando mi bisabuelo lo compró. En 1989 nos constituimos como la empresa Jacoliva, dedicada a la elaboración de aceite de oliva. Cada año convertimos siete millones de kilos de aceitunas, producidas por unos seis mil o siete mil minifundios de nuestra zona, en un millón de litros de aceite. Yo pertenezco a la cuarta generación aceitera de los Corchero. Tengo un hijo de seis años que el día de mañana quizá forme parte de la quinta generación, pero lo veo complicado, porque la realidad del campo no es muy halagüeña. Hoy los costes son muy elevados, y la agricultura moderna, muy competitiva, está arrinconando la agricultura tradicional, que es la nuestra. Piénsese que solo tenemos diez trabajadores y facturamos cuatro millones anuales.

Recogemos las aceitunas en nuestros centros de compra, seleccionando las mejores

Obtener aceite de oliva virgen es tan sencillo como exprimir zumo de naranja. Primero, obviamente, recogemos las aceitunas en nuestros centros de compra, seleccionando las mejores; luego se muelen para extraerles el zumo por sistemas de centrifugación, y por fin, lo enviamos a una bodega para comercializarlo tras someterlo a diversos análisis. La tecnología nos permite que ese proceso se realice lo más rápido posible, porque ello redunda en la calidad del producto final.

Jacoliva, El Lagar del Soto y OlivaOlivae

Mi padre tuvo que invertir mucho en maquinaria en un tiempo en que nuestra actividad se asociaba mucho a problemas medioambientales. Yo me he dedicado más a la comercialización, una tarea nada fácil en un sector en el que a menudo parece que solo exista la marca Carbonell. El resto suelen estar, por lo general, muy relacionadas con su entorno geográfico, como en el caso del vino. Nuestras tres marcas son Jacoliva, la que creara mi padre, la más querida y la que nos reporta más beneficios; luego está El Lagar del Soto, creada por mí, que fue considerado el mejor aceite ecológico de España en el año 2005, y, finalmente, OlivaOlivae, nuestra línea de cosmética, con champú, gel, exfoliante y demás elaborados con esta materia prima.

Una línea de cosmética

Para crear nuestra línea de cosmética destacamos un especialista en este campo a un laboratorio para crear nuestras propias formulaciones. Esto es básico para producir con libertad y fabricar donde nos apetece. Hoy fabricamos en un laboratorio familiar que trabaja a un ritmo muy artesano, pero con el que estamos muy contentos. La comercialización la realizamos a través de nuestros canales habituales de venta de aceite. En realidad, no contemplamos que la línea de cosmética crezca en volumen. Nos gusta mantenerla en este nivel artesano.

En todos los supermercados de El Corte Inglés

Nuestro éxito radica en haber mantenido la relación calidad-precio. En nuestro país hay mucho desconocimiento sobre los aceites, y se suele pensar que todos son iguales, aunque, por otro lado, hay gente que compra aceites muy caros pensando que son los mejores, y no es así: hay otros buenísimos a precios competitivos. Nosotros hemos pretendido siempre ofrecer productos para todos los bolsillos. Vivimos en la comunidad autónoma con la renta más baja de España, y un litro de aceite a cinco euros no tendría salida, aunque ello no quiere decir que no tengamos nuestro elaborado de alta gama que se vende, por ejemplo, en todos los supermercados de El Corte Inglés.

Aceituna manzanilla cacereña

Contamos con un producto único: la aceituna manzanilla cacereña, autóctona de nuestra zona y única en España. Queremos sacar de esta aceituna el mejor aceite posible que nos permita la tecnología actual. Nuestro objetivo es conseguir un producto de altísima gama muy ligado a los efectos saludables de sus propiedades. Estamos trabajando en ello desde principios de 2011 y la investigación durará tres años.

España, Europa y Shanghái

Vendemos en nuestro entorno, donde estamos muy bien posicionados y somos muy conocidos. También vendemos en Madrid, el País Vasco y en el extranjero, en especial el elaborado ecológico, sobre todo en Francia, Inglaterra, Bélgica, Alemania e Italia, el país que más aceite comercializa en el mundo. Además, hace poco firmamos una sociedad que va a ser un consorcio de exportación para el mercado chino, y abriremos una oficina comercial en Shanghái para todo el entorno asiático. Estamos convencidos de que es un mercado de futuro, puesto que no solo venderemos aceites; también quesos, licores, aceitunas y probablemente vinos, embutidos y jamones, toda la gama de productos de la tierra extremeña.

Decenas de miles de personas dependen del sector

No tiene nada que ver la repercusión social de un latifundio olivarero con la que contamos nosotros, que tenemos como proveedores a seis mil o siete mil pequeños agricultores. Desde un punto de vista social, mantenemos pues, al menos parcialmente, esas explotaciones familiares, lo que significa que algunas decenas de miles de personas dependen del sector. Con esto no estoy pidiendo a las autoridades que nos cuiden más, pero tampoco sería de recibo que nos perdieran de vista, porque ya sabemos que la niña de los ojos de la actividad olivarera en el momento actual es la agricultura intensiva. En España hay hoy 1.600 almazaras, y más o menos otras tantas empresas productoras de aceite. Nosotros estamos posicionados en el ranking por debajo de las cincuenta primeras.

El Gobierno debe levantarnos los ánimos, pero sin edulcorar la realidad

Conozco en persona al futuro presidente Rajoy. Estuve un día con él en Coria, un pueblo cercano. Él probablemente no se acordará de mí, pero lo saludé. Si volviera a tener la oportunidad de encontrarlo, le diría que una de las tareas más perentorias que debe realizar es infundir confianza a la sociedad, convencernos de que somos capaces de salir de esta. El Gobierno debe levantarnos los ánimos, pero sin edulcorar la realidad: tiene que decirle al país que sin esfuerzo no se consigue nada. Tras el esfuerzo viene la recompensa, y tras la recompensa la reinversión. Así es como deberíamos funcionar.

Las gentes de las Hurdes tradicionalmente han sido muy trabajadoras y ahorradoras

El trabajador tiene que esforzarse para cumplir los objetivos de su organización. No nos podemos permitir tanta sopa boba como nos hemos permitido. Además, hemos especulado, y la especulación no es manera de trabajar a largo plazo. Ganar dinero no es fácil, no debe serlo. Hay que pensar en el medio y largo plazo, porque la vida es larga. No se trata de inventar nada, sino de recuperar los valores. Las gentes de las Hurdes tradicionalmente han sido muy trabajadoras y ahorradoras, y aquí nunca se había comprado a crédito; solo se compraba si se disponía de dinero.

Qué sería de nosotros si no hubiéramos entrado en Europa

Las dificultades financieras de los Estados son muy grandes. Por suerte, estamos en la Unión Europea. Creo que estamos en buenas manos y confío en Angela Merkel, que está realizando grandes esfuerzos para ayudarnos. No quiero ni pensar qué sería de nosotros si no hubiéramos entrado en Europa, pero lo cierto es que en España se ha producido un dispendio y un derroche enormes, tan enormes que no los podremos subsanar en dos o tres años.

El Plan E fue un error absoluto

Si el Gobierno veía que el déficit público crecía de manera galopante, lo que de ninguna manera podía hacer es meterse todavía en más gastos. El Plan E fue por ello un error absoluto. Las obras que se emprendieron no fueron estructurales, ni productivas, sino a corto plazo. Lo único que se consiguió fue retrasar el paro de unos cuantos miles de personas. Pan para hoy y hambre para mañana, nunca mejor dicho. De hecho, este país ya empezó a ir hacia atrás desde el primer día del gobierno de Zapatero. Un político tiene la obligación de dejar las arcas mejor que cuando las recibió, un principio básico que los gobernantes parecen no compartir.

No hay libertad laboral

Muchos empresarios tenemos miedo a contratar, a crear puestos de trabajo. No hay libertad. Y eso no solo nos perjudica a nosotros, sino también a los trabajadores, porque a veces tienen que mantenerse en un puesto de trabajo a falta de una alternativa. Si hubiera más libertad laboral, el trabajador también tendría más libertad de movimiento y no se vería tan obligado a estar a desgana en un empleo. Las relaciones laborales tienen que modernizarse. En un país avanzado, en el que personas del mismo sexo pueden casarse, sin embargo el mercado laboral sigue aún esquemas del siglo XIX.

Los empresarios somos innovadores natos

En Jacoliva trabajan también mi hermano y mi mujer, Cristina Ruiz, y todos los trabajadores son de municipios del entorno. En mi familia siempre se ha respirado un ambiente empresarial. Los empresarios somos innovadores natos y no estamos en esto solo por ganar dinero, sino porque nos estimula pensar en nuevos proyectos, en nuevos caminos. A veces hay que arriesgar dinero para explorar esos caminos, pero se asume el riesgo porque es más saludable que estancarse o quedarse parado.