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Leopoldo Calvo Sotelo
LEOPOLDO CALVO SOTELO. Presidente del Gobierno de 1981 a 1982
Leopoldo Calvo Sotelo Presidente del Gobierno de 1981 a 1982

LEOPOLDO CALVO SOTELO. Presidente del Gobierno de 1981 a 1982

Obra:

Comentarios del Presidente Don Leopoldo Calvo Sotelo sobre la Transición Política Española

Encomiendo a estas líneas la contribución que se me pide para este libro sobre la transición y Jordi Pujol, en el final de su larga y brillante carrera política. Ortega y Gasset escribió en 1916: “El premio único, el premio suficiente, el premio máximo a que cabe aspirar es éste: poder irse tranquilo”. El presidente Pujol ha hecho por Cataluña más que cualquier otro catalán desde la Marca o Ramón Bereguer.

Cataluña le debe su consolidación política a unos niveles impensables hace un cuarto de siglo. Instalado en la certeza de una misión histórica cumplida (aunque a su juicio no acabada, porque es propia del nacionalismo una ambición que no se extingue).

Un hombre oportuno para días difíciles

El bochorno y la vergüenza ajena que todavía se siente cuando te vienen a la memoria las escenas del asalto al Congreso, sólo se borran recordando

la serenidad y el aplomo que don Leopoldo Calvo Sotelo dio seguidamente a todo el país. Su mandato fue como un aperitivo, que cuando empiezas a disfrutarlo ya se acaba. Sobrino1 de una víctima del revanchismo y el disparate nacional que vivió España durante décadas, tomó el relevo de un hombre agotado, tras un golpe de Estado bien fraguado (con tanques, cúpula militar y el mundo político revuelto, con maletas a medio hacer y exilios prestos), un monarca que tomaba el testigo en la jefatura del Estado (con un camino ante sí que debía hacerse al andar) y un pueblo que se temía lo peor.

El aplomo de don Leopoldo, hecho que ni pintado para la ocasión

Dos días después del golpe es proclamado presidente del gobierno por la mayoría absoluta de una cámara que fue ametrallada horas antes por un iluminado salvador de la patria. Impertérrito, Calvo Sotelo expuso su programa, trabajó, superó el ruido de sables, e incluso consiguió, poco después, adherir España a la otan2. No gobernó ni un año, pero es un hombre muy importante para

la transición. Con él, el pueblo vio que todo era superable. Con él nos sentimos seguros, estaba claro que la andadura iniciada por Suárez conducía hacia la ­alternancia política, que eran posibles las mociones de censura, las elecciones anticipadas, los cambios de signo político en el Gobierno, sin tener que volver a pasar por otros 23-F, ya que, con España en la otan era inconcebible. ¡Genial!

Una estación de paso necesaria

Don Leopoldo Calvo Sotelo tomó en marcha el tren del relevo, con la locomotora maltrecha y una vía accidentada. Los presupuestos no daban para maquinaria nueva. Sólo se podían ajustar las vías, un trabajo lento para el cual no ­dispuso de tiempo suficiente.

Su antecesor y su sucesor tuvieron todo lo que a él le faltó. Don Leopoldo acabó siendo jefe suplente de una estación de paso sin la cual la transición hacia la España del bienestar no habría sido posible.

Los futuros historiadores no deberán olvidar los meses de Calvo Sotelo, ­cometerían un lapsus histórico que tergiversaría los acontecimientos de aquel periodo de nuestra transición.

1          Leopoldo Calvo Sotelo es sobrino de José Calvo Sotelo (1893-1936), político monárquico, ministro de Hacienda durante la dictadura de Primo de Rivera. Líder de Renovación Española, partido notoriamente antirrepublicano, murió asesinado el 13 de julio de 1936 en represalia por el asesinato anterior del teniente de la guardia de asalto, José del Castillo, militante socialista. Su muerte fue usada ­como excusa propicia para la rebelión militar que dio comienzo a la guerra civil.
2          El 9 de diciembre de 1981 el gobierno español, presidido por Calvo Sotelo, firma el protocolo de adhesión a la otan. El proceso de negociaciones previas de cara al ingreso, que se había iniciado en abril, fue extraordinariamente rápido, de modo que suscitó, entre los partidos de izquierda, serias reticencias y la petición de un referéndum popular, que se hizo posteriormente.