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LLUÍS BASSETS I SÀNCHEZ.

LLUÍS BASSETS I SÀNCHEZ. EL PAÍS

Obra:
Texto del 13/04/12 .
Fotografía cedida .
 
Desde su labor periodística, iniciada en 1972, el actual director adjunto del diario líder en castellano ofrece una perspectiva única sobre el cambio de paradigma cultural, social y económico que vivimos en esta época de gran interés y enorme incertidumbre. En el umbral de un nuevo mundo tecnológico cuya dimensión aún no acertamos a fijar, pero que supondrá una suerte de mutación de la especie humana, debemos adaptarnos al cambio preservando los mejores valores del pasado.

 

Grupo Prisa, una de las compañías informativas más potentes en lengua castellana

El País es el diario líder y la marca informativa más potente e influyente en lengua española, tanto en España como en Latinoamérica y América en general. Forma parte del Grupo Prisa, empresa multimedia que viene del viejo mundo de la información y se halla ahora embarcada en su migración hacia el nuevo y naciente mundo digital, donde aspira a mantener su liderazgo. El grupo gestiona también Prisa Radio, la mayor filial radiofónica de España, poseedora de emisoras tan destacadas como Cadena Ser o Cadena Dial, cuya fuerza y protagonismo en América Latina es cada vez mayor. Aunque ya se vislumbran atisbos definidos de lo que supondrá para la sociedad la era digital, el paisaje del mundo en sí y el ámbito empresarial con que nos encontraremos cuando entremos del todo en ella aún permanece velado. Cómo será el periodismo de aquí a tan siquiera dos años, no lo sabemos.

 Aumentar paulatinamente la difusión digital de El País

En México tenemos una redacción encargada de recoger y transmitir las informaciones en la edición americana de El País. Para lograr llegar a todos los puntos del continente, hay repartidas desde Buenos Aires a Miami numerosas plantas de impresión. Además del diario base, realizamos diferentes revistas y suplementos del propio diario. El País Semanal de los domingos y el prestigioso suplemento literario Babelia son algunos de ellos. Pero el diario al final es la propia marca El País. Estamos aumentando cada vez más la difusión digital y, como les ocurre al resto de diarios nacionales, sufrimos desde hace años el anclaje forzoso de la venta en papel; por eso estamos centrándonos en hacer negocio en la Red a través de la búsqueda de lectores internautas mediante la publicidad y la suscripción digital.

 El papel dejará de ser el gran medio de transmisión cultural

El futuro será digital o no será. El papel acabará teniendo la misma función que tienen hoy día los coches de caballos en el transporte público. Aunque subsisten, son reliquias de museo, lujos que se permite uno de vez en cuando, residuos de un romanticismo impracticable dentro de la maquinaria social; es decir, han dejado de prestar un servicio público. Del mismo modo, el papel dejará de ser el gran medio de transmisión de cultura, de información, y lo que es más importante, de conformación de la opinión e influencia públicas tal y como lo han sido los diarios durante los últimos 150 años. En este sentido, Prisa cuenta con un departamento tecnológico que está investigando el cambio de paradigma social.

 Influir en la opinión pública ya no es solo función del periodista

Estamos viviendo una confusión entre la función del periodismo y el mundo de la información y su funcionamiento intrínseco. Nos encontramos frente al hecho incontestable de que el papel social que desarrollaba el periodista, influyendo con su labor en la opinión pública, lo puede realizar hoy un tuitero o un bloguero desde su teléfono móvil mediante la publicación en línea de un texto capaz de tocar la fibra sensible de cualquier ciudadano.

 Un mundo superficial sin margen para la reflexión

El tono peyorativo que siempre se ha empleado para hablar de la velocidad con que un periodista debe, de forma inevitable y necesaria, trabajar a diario, obligándole así a frivolizar los contenidos que trata sin haberlos valorado y contrastado antes, quedaría silenciado frente a la velocidad con que hoy se comunican los mensajes sociales. El que una persona cualquiera transmita una noticia por Twitter a través de un simple mensaje y otra la reciba en el acto es un hecho insólito que tendrá una honda repercusión en la sociedad. Sujetos a esta inmediatez, el mundo funciona de un modo superficial, sin apenas margen para reflexionar y profundizar en las cosas.

 Nos encontramos ante una auténtica mutación humana

Al neurólogo que, ante el supuesto poder deshumanizador de las nuevas tecnologías, teme que el ser humano delegue demasiada información en un dispositivo de almacenamiento digital o unidad de memoria en lugar de utilizar su propia capacidad natural de retentiva, le diría que no veo la cuestión en términos de patología sino de mutación de la especie. Cuando un cambio es irreversible, podemos tratarlo como una patología, pero ello solo servirá para angustiarnos. Antes bien, si somos capaces de reconocer y, de manera humana, aceptar el cambio, nos adaptaremos con éxito a dicha mutación.

 Conservar y transmitir al nuevo mundo los mejores criterios del viejo

El corolario de este nuevo mundo digital es que la función tradicional del periodismo, es decir de la cultura periodística de fondo, adquirirá un valor mucho mayor del que ha ostentado hasta ahora por ser justamente lo que faltará en la incipiente sociedad que está llegando. Así, conservar, valorar y transmitir esta cultura será una de las cosas más importantes que los profesionales del viejo oficio y las empresas tradicionales podamos hacer. Intentar, en suma, entrar en el nuevo mundo pertrechados de algunos de los mejores criterios del viejo.

 Costos de la información que se aproximan a cero

Un problema central de esta transición que se está produciendo es que los costos de la información se aproximan a cero. Existen muchas personas que realizan la función de los periodistas de forma gratuita o por una cantidad casi simbólica; por contra, el valor añadido que supone disponer de un enviado especial o corresponsal de talento en el extranjero requiere mucha inversión. Nuestro reto ahora mismo es conseguir que un negocio en declive no deje de transmitir la información con calidad.

 El periodismo: un negocio antes regido por la oferta y ahora, por la demanda

Las nuevas generaciones no compran diarios en papel; están acostumbradas al teléfono móvil o al iPad. Además, el lector ya no quiere que le digan desde la dirección de un diario lo que ha de leer, sino que le ofrezcan posibilidades abiertas para escoger a su gusto. El periodismo es un negocio que antes estaba regido por la oferta y ahora lo está por la demanda. Hemos de aprender a ofrecer al lector el material y dejar que él decida.

 Con un smartphone y talento se pueden hacer cosas extraordinarias

La prensa ya no es el cuarto poder. El poder se está desplazando desde Occidente hacia Asia, y al mismo tiempo está experimentando una relegación interna dentro de la sociedad misma. Una persona con un smartphone y talento puede hoy día hacer cosas extraordinarias. Publicar se reduce prácticamente a apretar un botón.

 

Vivimos uno de los momentos más interesantes de la humanidad

Del movimiento 15-M tenemos una visión esquemática. En realidad consistió en la demostración de poder de unos jóvenes mediante su capacidad de movilizar a todo un país con cuatro ideas simples y un teléfono móvil. Estamos viviendo uno de los momentos más interesantes e intensos de la humanidad. En un mundo tan estandarizado y horizontal como el nuestro, carente de jerarquías definidas, la gente es más exigente y estamos obligados a actuar con mayor rapidez y eficacia.

 Desconocemos cuáles serán los modelos productivos del futuro

Creo que lo que está sucediendo en las empresas es fiel reflejo de lo que sucede en todo el mundo y en todos los sectores sociales. Nos hallamos inmersos en una crisis de mediación. Un político, por ejemplo, no es más que un mediador, y su función determinante ha entrado en crisis a consecuencia de la tecnología. Desconocemos cuáles serán los modelos productivos del futuro.

 Una crisis compleja que se retroalimenta de forma constante

Celebro que haya gente que dé la crisis por acabada, pero creo que tan solo hemos dejado atrás la primera fase. Se trata de una crisis compleja bifurcada en diferentes tipos de crisis que se refuerzan entre sí. Comienza con la pujanza de los países emergentes y el aumento de la demanda mundial al surgir nuevas clases medias en América Latina y Asia. Sabíamos que China crecería, pero no sospechábamos que lo haría tan velozmente. Nos hallamos en el epicentro de un gran terremoto y no sabemos cuándo ocurrirá la próxima réplica.

 Poca Europa y demasiada Alemania

Las instituciones europeas poseen un protagonismo escaso y se ha producido un desplazamiento de poder fáctico a Alemania, que está impulsando políticas de rigor en detrimento de las políticas de crecimiento, lo que no deja de ser peligroso para la propia Europa, que necesita ser impulsada con una fuerte inyección presupuestaria. En una palabra, tenemos poca Europa y demasiada Alemania.

 Emprender, innovar y arriesgar carece de prestigio social en España

Al evidente problema de liquidez, España añade un cierto conservadurismo empresarial. Nos empeñamos en proteger y reforzar las empresas en funcionamiento y descuidamos la creación de otras nuevas. En Estados Unidos, país próspero y dinámico, el que una persona joven y talentosa pueda poner en práctica sus ideas es el motor de la sociedad. Aquí no enseñamos en la escuela una filosofía emprendedora y nos cuesta escapar del estereotipo secular de la base salarial fija y la cultura de la concesión. Emprender, innovar y arriesgar no tienen prestigio social.