Testimonios para la historia, S.L. Editora. Avda. Diagonal, 612 6º 4ª y 5ª Barcelona 08021. Télefono: 930 18 16 16 Contacta
Sr.Manuel Jiménez Serrano
MANUEL JIMÉNEZ SERRANO.
Fotografía cedida por el Sr.Manuel Jiménez

MANUEL JIMÉNEZ SERRANO. GECI ESPAÑOLA, GRUPO GECI

Obra:

Texto del 07-05-2012

Casi veinte años de internacionalización y el espíritu inquieto de su fundador, formado en los Estados Unidos, han convertido esta empresa en una de las más sólidas del outsourcing, el consulting y la alta tecnología de infraestructuras aéreas. Para afrontar la crisis sugiere releer a Einstein y confiar en España, un país serio y trabajador aunque se nos tache peyorativamente de PIIGS por culpa de la desunión, valga la paradoja, de la Unión Europea.

Forjado en la US Navy

Trabajé con la Marina estadounidense como director de mantenimiento, supervisando a 800 personas. Pasado un tiempo, sentí que me estaba estancando y decidí montar mi propia empresa, que llamé Geci, dedicada a realizar estudios de suministros para proyectos de los Estados Unidos en sus bases militares europeas y españolas. Los comienzos fueron muy duros pero, poco a poco, a base de lucha, conseguí mi cuota de mercado mediante clientes como el Ministerio de Defensa o AENA. Posteriormente me introduje en Cuba, donde aún sigo trabajando bastante, y abrí oficina propia en Venezuela, donde he construido, entre otros encargos, 50 torres de control. Para crecer en España, fundé una empresa en Valencia, que hoy se llama Geci Española Levante, S.A. También creé y levanté una empresa con Iberia, ISM, de la que tengo el 51% de las acciones.

Actividad relacionada con el mundo de la aviación

Una de mis máximas empresariales es la necesidad de diversificar. Cuando se me pregunta a qué me dedico, lo primero que respondo es que diseño y construyo aeropuertos llaves en mano. Pero lo cierto es que en Geci también reparamos y realizamos la puesta a punto de aviones y tenemos una empresa con Iberia que nos da trabajo día a día. Como puede verse, todo está relacionado con el mundo de la aviación. En unos casos son contratos negociados y, en otros, los obtenemos presentándonos a concursos, aunque cabe decir que debemos presentarnos a muchos para conseguir el 15% de ellos, que es nuestro porcentaje aproximado.

Aeropuertos y energías alternativas en África, Asia y América

Además de las ya mencionadas delegaciones en Cuba y Venezuela, la expansión a nuevos mercados, que emprendí hace más de 18 años, me ha llevado a montar oficinas y tener personal trabajando en Ecuador, Colombia, Barbados, Sudán, la República Democrática del Congo, Angola, Mozambique, Pakistán, Vietnam y Afganistán, sobre todo en aeropuertos y en el sector de las energías alternativas. Contra lo que se suele hacer, no se deben menospreciar los países africanos: por citar solo dos casos, estoy construyendo el tercero de siete aeropuertos en Angola y llevando a cabo la ejecución de contratos en varios aeropuertos de Mozambique. Gran parte de los contratos en África están financiados por el Banco Africano del Desarrollo, lo cual es una garantía a la hora de cobrar. También estoy ejecutando el contrato para el diseño, el suministro, la instalación y la puesta en marcha del equipamiento de la Torre de Control del Aeropuerto de Ho Chi Min, en Vietnam.

El mercado español vive una situación muy delicada

Gracias a la internacionalización estoy consiguiendo capear la presente crisis con cierto éxito, y puedo pagar todos los salarios a final de mes. Ahora mismo, el mercado español está viviendo una situación muy delicada, aunque lo cierto es que España nunca ha sido un mercado fácil. Por ejemplo, aquí siempre se pide experiencia para un puesto, pero, ¿cómo se puede tener si no se da la oportunidad de trabajar? En mi caso, tuve que salir del país para obtenerla, y aun así no fue fácil, porque en general la experiencia adquirida fuera tampoco es apreciada. A pesar de ello, trabajamos para AENA y para diversas empresas españolas que conforman un buen mercado nacional, pero la situación es complicada.

Plantilla española y estadounidense

Trabajo con ingenieros españoles y estadounidenses. Me acostumbré a trabajar como se trabaja en Norteamérica, donde hay que dar el 100% todos los días y formarse de manera continua. En general, los universitarios españoles –incluso los ingenieros– terminan sus licenciaturas con muchos déficits, por ello es preciso complementar su formación y estar muy encima de ellos.

Contratos de ingeniería, de construcción y de supervisión

Desde hace unos cinco años contamos con un arquitecto en plantilla que se encarga del diseño de los aeropuertos. Una vez aprobado este, procedemos a realizar todos los planos de ingeniería, que representan mucho trabajo. Nos encargamos de firmar los tres tipos de contrato que suele haber en una obra de este tipo: de ingeniería, de construcción y de supervisión. Ello es un orgullo, porque pocas empresas se atreven a asumirlos. Todo lo referente a los aviones lo canaliza un ingeniero aeronáutico superior que trabaja en nuestra sede de Valencia.

Unos responsables políticos que no resuelven problemas

El ladrillo nos dio un nivel de vida ilusorio, que no nos correspondía. Cuando se acabe la crisis deberíamos volver al nivel del que nunca tendríamos que habernos movido. Si ahora estamos como estamos es porque los responsables políticos en su día obviaron la realidad y luego no han tenido capacidad de reacción. Lo peor no es que no resuelvan los problemas, sino que crean más, al desperdiciar dinero público en temas innecesarios y perder de vista la economía productiva.

Releer a Einstein

Una serie de sentencias de Albert Einstein recogen muy bien cómo veo yo la situación actual: “Hay que acabar con la única crisis realmente amenazadora: la tragedia de no querer luchar para superarla”; “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”; “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque trae progresos”; “La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias”; “Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar superado”; “Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo el viento es caricia”… Estas citas y otras muchas más tendrían que ser de cabecera para todos nosotros, sobre todo para políticos y agentes sociales.

Una Unión Europea desunida

El nuevo Gobierno francés apuesta por un pacto de crecimiento, pero los alemanes persisten en su pacto por la austeridad. Nos encontramos, pues, ante una nueva pugna francogermana, la enésima a lo largo de los siglos. Y hoy no somos simples espectadores, como lo fuimos en el pasado, sino parte implicada. Me declaro a favor de un pacto de crecimiento, pero sin subvenciones a fondo perdido. Todo lo que ocurre, ocurre porque la Unión Europea tal y como la conocemos actualmente está mal concebida. No es lógico que Alemania y Austria vayan viento en popa y los países meridionales o católicos arrastremos el sambenito de PIIGS, acrónimo peyorativo de Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España (Spain en inglés). Cuando las cosas son así, es que algo funciona mal, y no siempre es culpa nuestra.

Reforma laboral y Administración hipertrofiada

Confío en que la reforma laboral emprendida por el Gobierno de Mariano Rajoy surta efecto. Aunque a nuestra entidad dicha medida no le afecta, puesto que no solo no tenemos previsto reducir plantilla, sino que queremos incorporar a más personal, lo cierto es que muchas empresas estaban esperando una reforma de este tipo porque de lo contrario se veían abocadas a cesar su actividad. Junto a ello, sería conveniente reformar la Administración del Estado en profundidad, pues tenemos instancias burocráticas cuya finalidad es, cuanto menos, difusa. ¿Alguien sabe, por ejemplo, cuál es el cometido de las diputaciones? Ningún país puede funcionar manteniendo administraciones que sirven para nada o para muy poco. Así es imposible ajustar el gasto, que debería disminuirse desde aquí y no desde la sanidad y la educación.

España siempre ha trabajado duro

Mi modesto consejo a los empresarios de este país es que ante todo sean conscientes de que son empresarios, no especuladores a corto plazo. Un empresario crea empresa, cree en la gente que trabaja para él. Ser empresario es ser consecuente y saber que la verdadera crisis es la de la incompetencia. Ser empresario es trabajo y dedicación. España siempre ha trabajado duro. Hemos sido durante siglos labriegos y pastores, sabemos lo que es trabajar, lo llevamos en el ADN. Lo de estos últimos años ha sido una ilusión.

Cuidemos el turismo

El turismo ha sido para este país una bendición. No sé si valoramos lo suficiente este hecho. Gracias a él, en su día despegamos de una economía autárquica a la de un país moderno. Pero parece que estemos convencidos de que es algo que no hace falta cuidar porque no lo perderemos nunca, y no es así. Nada es eterno, y nos están surgiendo buenos competidores. Desconozco si el personal de restaurantes y hoteles de nuestras zonas turísticas está profesionalizado, aunque me temo que hay mucho trabajador esporádico o temporal que, evidentemente, a menudo deja bastante que desear en lo que se refiere al trato con el cliente.

Una familia que rema en la misma dirección

Tengo tres hijos: el mayor es propietario de un colegio muy prestigioso, el English Center, en el que trabaja codo a codo con su madre. Mis otros dos hijos trabajan conmigo. El chico, formado en Inglaterra, no para de viajar por el mundo. Y la chica, economista por la Universidad Americana de París, lleva las finanzas de la empresa junto a nuestro experto. Es una alegría que estén trabajando con nosotros, pero ello no significa que anhele jubilarme y dejarlo todo en sus manos. La verdad es que no me imagino jubilado: no sabría vivir.