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Sr. Manuel López Pecero et alia
MANUEL LÓPEZ PECERO.
Fotografía cedida por Estudio fotográfico José Luis Castaño

MANUEL LÓPEZ PECERO. GRUPO LÓPEZ BOLAÑOS

Obra:
Texto del 14/11/11 .
 
La calmada visión de este empresario del sector auxiliar de la construcción contiene un mensaje de esperanza y optimismo para la continuidad de las compañías españolas; la honestidad, la confianza, la creación de lazos laborales estables, la versatilidad, la reinversión de los beneficios y la innovación constante son las claves, a su parecer, para adaptarse y superar las variables necesidades e incidencias de un entorno cada vez más exigente.
 

Innata vocación por el mundo de los negocios

Nací en el pueblo extremeño de La Fuente en el seno de una familia de agricultores. Aunque mi padre se esforzó por darme una educación, desgraciadamente resulté ser poco aplicado, puesto que no me interesaban los conocimientos académicos. Mi padre, observando la situación, me llevó al campo a trabajar con él, pero la opción aún me gustó menos.  Después surgió la posibilidad de adquirir una droguería en el pueblo y empecé a gestionarla con mi tío Miguel. Fue un negocio ruinoso porque generaba escasos beneficios, pero dejaba mucho tiempo libre. Poco después empecé a realizar pequeños encargos y finalmente tuve que empezar a utilizar el doblado –almacén agrícola– de mi padre como improvisado taller porque esta actividad lúdica se convirtió rápidamente en una gran vía de negocio, en parte por la oportunidad que nos brindaron dos grandes constructoras y los carpinteros de La Fuente.

Pintar y perfilar

En la actualidad nuestra línea de negocio se materializa a través de diversas entidades. No obstante, grosso modo, nos dedicamos a pintar y perfilar lamas de las persianas de aluminio, que después cortamos en piezas estándar de seis metros lineales y las empresas clientes convierten in situ en persianas según las necesidades de los consumidores finales.

Explotación agrícola

Durante la crisis de 1992 tuvimos problemas de impagos y nos vimos obligados a quedarnos, en 1995, con una explotación agraria, la cual, al no saber cómo comercializar debidamente los artículos que obtenemos, no resulta significativa. Es más un homenaje a mi pasado familiar agrícola que una apuesta empresarial seria de presente o de futuro.

Compañía de gestión y de espíritu familiares

Mi esposa, María Isabel Bolaños, colabora en la gestión de la empresa desde un área fundamental: la contabilidad. Desde el punto de vista humano, ha sido mi faro y mi guía en la aventura empresarial, ya que me ha apoyado en todo momento. Recientemente, uno de mis hijos, Manuel López Bolaños, se ha incorporado al negocio, y ahora realiza labores comerciales. Su trayectoria tiene puntos concomitantes con la mía, puesto que tampoco se ha mostrado muy interesado por los conocimientos académicos. Su incorporación y afianzamiento en la empresa ha garantizado la continuidad del negocio y ha aportado una nueva perspectiva comercial muy enriquecedora. Mi gran ilusión es que, para cuando nos jubilemos su madre y yo, y al encontrarse ahora mi hija, Inmaculada López Bolaños, estudiando Industriales, los dos hermanos fuesen de la mano en esta misma labor y siguiera todo esto en generaciones posteriores.

A favor de la estabilidad laboral

Hemos apostado por la confianza y la fidelización de nuestros trabajadores. Optamos por relaciones laborales estables, basadas en la responsabilidad y la honestidad de las partes, y el modelo ha funcionado, porque los empleados están comprometidos con el proyecto y se han ido reciclando a lo largo de los años con una ilusión y esfuerzo constantes. Por ello, podemos presumir de tener en plantilla operarios preparados, motivados, versátiles y predispuestos a adaptarse a los cambios de coyuntura.

Un volumen de facturación internacional cercano al 60%

Tenemos la suerte de vender 70 millones de metros lineales de persianas al año en los cinco continentes, y en mercados tan competitivos como el chino. De hecho, cada vez el volumen de facturación internacional es más destacado, y hoy se aproxima al 60%. Para ello nos adaptamos a las necesidades específicas del país a través de la información que recogen los comerciales locales, y hemos apostado siempre por la innovación. Mayoritariamente manufacturamos en España, pero también disponemos de una fábrica en Bahía Blanca, Argentina, pensada para dar respuesta a las necesidades locales y en parte a las de un mercado emergente tan poderoso como el brasileño. En algunos casos, nuestra línea de exportación es histórica, como la portuguesa, con dos décadas a sus espaldas; en otros, en cambio, se ha establecido y expandido hace poco, como en el caso francés.

España: país referente en el ámbito de las persianas

El hecho de que nuestra empresa tenga una clara trayectoria exportadora responde en parte al hecho de que España es un país referente, junto con Alemania, en la manufactura de persianas de aluminio.

En busca de la autosuficiencia de las materias primas

Por lo general compramos la bobina de aluminio cruda a dos empresas, que se dedican a la compra de chatarra, la fundición y el laminado del aluminio resultante. Nos gustaría en el futuro poder controlar todo el proceso productivo y poder elaborar nosotros mismos el aluminio. De hecho, en estos momentos ya recogemos chatarra, pero nuestro reto es llevar a cabo la función y el laminado, lo que garantizaría nuestra solvencia y sostenibilidad.

Investigar en nuestro campo es rentable gracias a las ayudas del Ministerio de Ciencia y Tecnología

Los comerciales nos informan acerca de las necesidades y propuestas de innovación de los clientes. Después el equipo de investigación va desarrollando los proyectos, gracias en parte a las ayudas a fondo perdido y a los créditos blandos, al 0%, del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Así, la investigación en nuestro campo resulta rentable, porque el coste que supone a priori conlleva además deducciones importantes por I+D en el impuesto de sociedades.

Rasgos propios de identidad empresarial

Nos diferenciamos de la competencia gracias al almacenamiento de gran cantidad de stocks, lo que permite satisfacer las demandas de los clientes en un tiempo récord, y a la fábrica de pinturas del grupo, que ha permitido atender demandas fuera de lo convencional también en períodos muy ajustados.

Consecuencias de la crisis para la entidad

Después de años de enormes beneficios, en el ejercicio de 2008 tuvimos impagos por valor de cinco millones de euros. Este enorme déficit pudo ser subsanado gracias a los fondos de garantía existentes, porque siempre reinvertimos todos los beneficios. Desde el 2008 no se puede asegurar el cobro de una factura hasta que no se hace efectiva. Sin embargo, el empresario debe seguir actuando desde la confianza hacia sus clientes y con absoluta honestidad.

El gran problema de los impagados y la falta de crédito

Es posible que las consecuencias de la crisis hubiesen sido menos dramáticas si esta se hubiese reconocido antes. Seguramente los problemas de solvencia serían menores, y ello podría haber contribuido en alguna medida a la activación de la economía. Sin embargo, el gran problema actual son los impagos y la recuperación del crédito por parte de los particulares y las compañías, lo que propiciaría de nuevo la expansión de estas.

Amnistía fiscal como medida para acabar con la economía sumergida

Hace falta sanear las cuentas del Estado y de las entidades bancarias para abrir de nuevo las líneas de crédito y dar liquidez. Una buena medida, que además permitiría acabar con una de nuestras grandes lacras socioeconómicas, la economía sumergida, sería la promulgación de una amnistía fiscal, junto con otras medidas conciliadoras, que reflotase las grandes cantidades de dinero negro que circulan. Se estima que el capital clandestino supone un 25% de nuestro PIB. De hecho, su importancia cuantitativa explica que no se hayan producido revueltas populares a pesar de la elevadísima tasa de desocupación.

Sólidos valores morales

Soy un firme partidario de las relaciones laborales estables porque considero que conllevan un compromiso laboral y moral positivo para ambas partes. La estabilidad y capacidad de superación fidelizan y motivan a los trabajadores. Esta entrega otorga a las empresas como la nuestra una mayor flexibilidad y eficiencia. Al mismo tiempo creo que el empresario mantiene un compromiso social: ha de crear riqueza, proteger a los más desfavorecidos y contribuir a mejorar e igualar la calidad de vida de toda la población.

Unificar las distintas modalidades de contrato y reducir la indemnización por despido

La diversidad de contratos laborales existentes perjudica al trabajador, la parte más débil de la relación. Lo más adecuado sería que todos los tipos existentes se redujesen a una modalidad única y más estable pero con una indemnización por despido menor a la actual. Seguro que los potenciales contratados verían con buenos ojos la existencia de un único contrato que preservase sus derechos y permitiese al empresario adaptarse en mejores condiciones a las diversas coyunturas.

Irresponsabilidad de los bancos, los políticos y los ciudadanos

Parte de los ciudadanos son corresponsables de la crisis porque el sentido común dicta que jamás se puede gastar más de lo que se ingresa. No olvidemos que el futuro es impredecible; contraer deudas cuantiosas a muchos años vista es, como mínimo, osado. Es evidente, sin embargo, que los bancos facilitaron préstamos de elevadas cantidades a trabajadores que no los podrían afrontar si perdían su puesto y que se aprovecharon de un tabú cultural nuestro: la necesidad de posesión de la vivienda en que residimos. Los políticos deberían haber promulgado leyes eficaces que diesen respuesta a las necesidades de vivienda de los sectores menos favorecidos.