Testimonios para la historia, S.L. Editora. Avda. Diagonal, 612 6º 4ª y 5ª Barcelona 08021. Télefono: 930 18 16 16 Contacta
MANUEL PÉREZ CASTELL Alcalde de Albacete desde 1999
SR. MANUEL PÉREZ CASTELL Alcalde de Albacete desde 1999
MANUEL PÉREZ CASTELL Alcalde de Albacete desde 1999

SR. MANUEL PÉREZ CASTELL Alcalde de Albacete desde 1999

Obra:

Texto del 01/06/04,
Foto cedida por el Ayuntamiento de Albacete.

Los albaceteños han revalidado la gestión de Manuel Pérez Castell, un vecino tan accesible como la ciudad que administra. Bautizada por los árabes como Al-Basit, “la llanura”, se convirtió en el mayor centro económico de la comarca, cuando Felipe V le concedió una Feria anual. Reforzada su identidad, dentro de Castilla-La Mancha, ha crecido espectacularmente y ha vuelto a ser una ciudad de comerciantes, que atrae la atención de todos, gracias a la política participativa impulsada por el presidente  municipal.

El filósofo puede convertirse en alcalde

Soy catedrático de Filosofía, licenciado en Filosofía, por la Universidad Complutense, y licenciado en Teología, por la Universidad Pontificia de Comilla. Como es fácil deducir, empecé mis estudios en un seminario, concretamente en el Seminario Diocesano de Ciudad Real, y después terminé la licenciatura en la Universidad Comillas, en Madrid. En la Grecia antigua, Platón apuntaba que, en el estado ideal, el filósofo podía ser el rey, pero en mi caso, el filósofo se ha convertido en alcalde.

Una vida vinculada a la docencia

Toda mi vida ha estado marcada por la carrera docente. He sido profesor de enseñanza secundaria en Madrid, también en el instituto de bachillerato Núñez de Arce, de Valladolid, donde fui jefe de estudios. Ya en Albacete, desarrollo mi actividad en el instituto de bachillerato Sabuco, como profesor de Filosofía y director. Por otro lado, también soy Presidente de la Federación Española de Universidades Populares, y sigo en contacto con el entorno académico, en el que también fui Secretario del Consejo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha. Este continuado trayecto pedagógico enlaza con la dedicación política en el año 1985, cuando ingreso en el PSOE. A partir de ahí, comienza mi trayectoria en la vida política. Ocupé la concejalía de Cultura, fui portavoz municipal en el año 1991, parlamentario regional desde 1995 a 1999. Este último año tomé posesión del cargo como alcalde de Albacete, responsabilidad que los ciudadanos también me otorgaron en las últimas elecciones municipales de 2003. Además, soy el presidente de la Comisión de Cultura de la Federación Española de Municipios y Provincias.


Las asociaciones ciudadanas son la mejor escuela

Para comprender los fundamentos de la política, sería aconsejable que los gobernantes empezaran su carrera ejerciendo en algún municipio, concretamente en el ámbito de las asociaciones vecinales. El ayuntamiento puede ser una excelente cantera de políticos, siempre y cuando se acerque a los ciudadanos. Yo resumiría este pensamiento diciendo: “antes vecino que alcalde”. Albacete se caracteriza hoy por ser un gran foro de la participación ciudadana. Y son los mismos vecinos quienes, directa o indirectamente, toman las decisiones. Sobre el debate acerca de cuál sería el período ideal de legislatura de un alcalde, pienso que primero hay que matizar que existe una gran diferencia entre el gobierno de una nación y la administración de una ciudad. Nuestra provincia tiene 350.000 habitantes y la capital ronda los 200.000. Si estos vecinos viven felices porque en su entorno encuentran las infraestructuras y servicios que necesitan, si tienen calles iluminadas, bien asfaltadas, y  disfrutan de numerosas y fantásticas plazas, es lógico que piensen que no hay motivos para cambiar. Los alcaldes tienen un ritmo distinto, porque, en definitiva, dependen de la proximidad de sus convecinos. No obstante dos mandatos son un tiempo adecuado para ejercer una responsabilidad.

Nos sentimos más autónomos en Castilla-La Mancha

Murcia no nos quiso y se equivocó. No nos quiso con la Universidad y tenemos Universidad castellano-manchega; no nos quiso con el agua, y hemos conquistado el agua del Júcar. Es decir, pertenecemos a una región en la que nos sentimos más autónomos que si nos hubiésemos quedado en el viejo reino de Murcia y Albacete. Hasta el propio Valcárcel, presidente de la región, reconoce que se equivocaron. Con Castilla-La Mancha, hemos unido cinco provincias, comenzando de nuevo, pero manteniendo nuestra autonomía e identidad. Albacete ha recuperado lo que fue en un principio. Nacimos como municipio en el siglo XIV, con el Privilegio de Villazgo otorgado por el Marqués de Villena en el 1.375, y cuando Felipe V, el 6 de marzo de 1710, nos otorgó el privilegio de una Feria anual, Albacete se convirtió en la sede de el certamen ganadero más importante de toda España,  y crecimos como una ciudad comercial de excelencia. Integrados en nuestra autonomía, nos sentimos ahora más fuertes y seguimos prosperando, como refleja la reactivación comercial, industrial y urbanística, experimentada por nuestra ciudad durante los últimos años.  Todo ello, sin dejar de mirar al Sureste, ya que formamos parte de una de las regiones con mayores expectativas de desarrollo de todo el continente europeo.

Hemos duplicado el suelo industrial

Desde 1999, hemos duplicado la superficie de suelo industrial en la ciudad de Albacete, pasando de 3,5 a 7 millones de metros cuadrados. Actualmente, tenemos tres polígonos industriales, uno dedicado especialmente a la industria del motor, y contamos también con un importante parque industrial de 1.500 empresas, fundamentalmente manufactureras. Sin olvidar el centro del grupo Gamesa, una compañía de 400 trabajadores, que está produciendo palas para energía eólica y es, posiblemente, de las mayores, independientemente de las familiares afincadas en la zona. Por otro lado, existe un sector que se mueve a caballo entre la artesanía y la industria, como es la cuchillería. La seña de identidad por excelencia de Albacete es la navaja pero, curiosamente, aquí no tenemos acero. Albacete no se caracteriza principalmente por ser productora de materias primas. Somos gente hacendosa, emprendedora, comercial, capaces de trabajar cualquier materia, pero, fundamentalmente, de distribuirla, por lo tanto nos consideramos, ante todo, comerciantes. Las célebres navajas albaceteñas tienen dos vertientes: por un lado, representan una artesanía muy preciada y, por otro lado, es una industria importante. Las cifras hablan por sí solas, ya que la exportación anual de cuchillería asciende a 36 millones de euros. Esto significa que aquí se produce el 90% de estos utensilios que se consumen en España.

Incentivos para la creación de pequeñas empresas

En Albacete hay 5.000 empresas familiares que se dedican al pequeño comercio. Si alguien se pregunta si puede el Ayuntamiento desarrollar políticas que conduzcan a una mejor formación y preparación, les diría que desde nuestro Consistorio, hemos preparado 480 pequeñas empresas, con unos 1.000 trabajadores. Son negocios de tres o cuatro personas, a las que hemos ayudado en todo aquello que necesitaban para empezar, desde la  formación al proyecto de viabilidad, pasando por la asesoría jurídica o la tramitación de subvenciones. Todo el engorro del papeleo, que tanto preocupa al pequeño empresario, se simplifica, gracias a los programas que se ofrecen en el propio municipio. Basta decir que el 10% del presupuesto municipal se destina a favorecer el empleo.

Queremos construir más viviendas protegidas

Hemos construido directamente, en estos cuatro años, 600 viviendas de promoción pública, cuyas escrituras y llaves he entregado, siendo alcalde. Si disponemos del suelo suficiente, el objetivo para los cuatro próximos años apunta hacia la construcción de 2.250 viviendas protegidas, de alquiler y de compra, con la finalidad de reducir a cero la lista de espera en viviendas de protección oficial.

Apuesta por la recuperación del patrimonio

Albacete es una ciudad muy moderna que en los años 60 se nos rompió a causa del desmesurado afán por construir, en lugar de conservar, y de los 300 edificios modernistas que había sólo queda la mitad. Pero ahora abogamos por la conservación de nuestro patrimonio. En esta dirección, hemos recuperado el Teatro-Circo y varios edificios muy importantes, como por ejemplo, la Fábrica de Harinas Fontecha, de 1917, y los Depósitos del Sol, es decir los depósitos del agua primitivos de 1920, para la biblioteca pública. También se ha colocado en su lugar histórico la Cruz de Término.

Unas cuantas razones para disfrutar de la ciudad

Es innegable y visible el hecho de que nuestra ciudad se queda bastante despoblada los fines de semana, principalmente cuando empieza el verano, pues es difícil sustraerse a la tentación de las playas alicantinas, que se encuentran a apenas una hora de trayecto por magníficas autovías. Pero siempre hay una buena razón para retener a los albaceteños. Nosotros inauguramos cada semana una exposición, una obra de teatro o un concierto de música. Y del 7 al 17 de septiembre disfrutamos de uno de los acontecimientos que define a la ciudad, la Feria, que concentra a unas 600.000 personas. Acompaña a la Feria un festival taurino de 10 corridas de abono. Tenemos una escuela taurina municipal con 52 muchachos y muchachas. Asimismo, somos la ciudad más accesible, según declaración de los discapacitados físicos de Madrid, como muestran las 3.500 personas disminuidas que han venido de otras provincias y se han quedado en Albacete.  Los árabes la llamaron Al-Basit, que significa “la llanura”, por lo tanto no tiene cuestas, apenas tenemos tres altozanos, que son los que representan los tres torreones de nuestro escudo.

Nos visita un turismo comercial

Debido a nuestras condiciones climatológicas extremas, no somos receptores de un turismo tradicional, pero sí recibimos un número importante de visitantes relacionados con el comercio y los negocios. A este respecto, hemos cambiado el ritmo de la ciudad, con la institución ferial, y ya estamos a punto para inaugurar el Palacio de Congresos y un espléndido recinto ferial de alrededor de los 72.000 metros cuadrados. Convocamos once ferias en la ciudad cada año, cuando antes se hacía sólo una. Sin olvidar otros atractivos como nuestro Circuito de Velocidad, el Campo de Golf o la actividad cinegética. Y que, desde 2.003, además de por carretera y ferrocarril a Albacete se puede llegar por avión, gracias a la puesta en marcha del aeropuerto civil de la Base Aérea de los Llanos.

Buena dotación socio-sanitaria

En cuanto a centros de salud, la dotación es buena,  pues tenemos siete áreas sanitarias en el municipio y, debido al crecimiento de la propia ciudad, estamos construyendo otras tres áreas nuevas. Teníamos un handicap, y era que a nuestro hospital universitario le faltaba el departamento de radioterapia, una pieza importantísima en la sanidad. Pero, una vez realizadas las transferencias, a los seis meses ya empezó a funcionar este servicio, lo que supuso una bendición para las personas afectadas de cáncer. Antes, estos pacientes decían irónicamente, que “hacían turismo sanitario” cuanto tenían que desplazarse hacia  Valencia o a Madrid en busca de tratamiento. Asimismo, contamos con un centro de transeúntes o de personas sin hogar, que es un auténtico hotel de lujo.

El Estado de las autonomías es un modelo ejemplar

Soy un defensor especialmente agónico, en el mejor sentido de la palabra, del municipalismo. Creo que la base de los Estados reside en los municipios. En cuanto al Estado de las autonomías me parece un modelo acertadísimo el de 1978, de modo que, sin poder dar paso a un estado federal, yo creo que esta concepción es prácticamente federal. Sólo hay que ver los estatutos de autonomía, dotados prácticamente de todas las competencias posibles. Por tanto, creo que el modelo de Estado que tenemos en España es ejemplar.

Europa debe ser más municipalista

La Comunidad Europea se nace el tratado firmado en la ciudad de Roma. Europa tiene que tratar necesariamente a las regiones, sabiendo que somos regiones geográficas históricas, culturales, plurales, que muchas veces no coinciden con los lindes marcados en una provincia administrativa. Europa debe ser más municipalista, de tal forma que, en el concierto europeo, no solamente hablaremos de la Europa de las regiones o de los estados, sino también de la Europa de los municipios.

La Constitución debe ser flexible como un junco

Las constituciones se tocan y no tienen por qué romperse, hay que ser flexibles y no quebradizas, como los juncos, cuya fortaleza reside precisamente en saber adaptarse a los fuertes vientos, sin quebrarse. El intento, en de los últimos años, de patrimonializar la Constitución por determinadas fuerzas políticas, cuyos máximos dirigentes ni siquiera la habían votado, nos tenía asfixiados a todos. Con el argumento del respeto, lo que se conseguía en realidad era violentarla. Tocar la Constitución no es ningún problema, siempre que se haga con el mismo respeto que tuvieron los padres de la Carta Magna al redactarla.  Así, se reformar el Senado, para que sea una cámara territorial de unión entre los pueblos o para que haya igualdad entre hombres y mujeres también en el acceso al Trono.

Reformas en los estatutos de autonomía

Habría que cambiar constitucionalmente, si fuera preciso, y profundizar en los estatutos de autonomía, pero no para disgregarnos, sino para que el Estado español mejore. Me siento radicalmente castellano, manchego, albaceteño, pero también me gusta vivir en un contexto de costumbres plurales, para unirnos y para ayudarnos todos los pueblos.

Principio de igualdad

Los Estados deben conformar el principio de la igualdad básica de las personas. No se trata de tener más raigambre en la historia, la historia comienza prácticamente con cada generación, lo decía Cicerón, mi historia y mi futuro o mi raigambre comienza conmigo. Todo el mundo es radicalmente igual, con independencia de dónde y cuándo haya nacido y la cultura que tenga, porque las personas tienen los mismos derechos. Esto es lo importante y es lo que debemos pensar y, por tanto, esto condiciona el planteamiento del reparto de los ingresos del Estado, y de los ingresos de cada autonomía.

El Rey le debe mucho al pueblo español

Tengo 56 años y he vivido la época de la transición, como una etapa importante de mi vida. La Constitución española, la modélica transición, tantos años de paz, el concierto de los pueblos de España, la autoridad en los pueblos de Europa… todo esto ha sido posible, ciertamente, con la colaboración del Rey, y ahí está como testigo el 23 de febrero de 1981. Pero también digo, con todo el respeto del mundo, que Don Juan Carlos le debe mucho al pueblo español, porque el Monarca ha contado con un pueblo muy valiente y generoso.

Crónica del 23-F: “Esto es una vergüenza”

Ésta es la crónica del 23-F, de aquel fatídico día que nos tuvo en vilo a todos los españoles: Yo estaba en Valladolid, saliendo de casa para subir a un R-5 y en ese momento, desde la ventana, mi mujer me dice: “Manuel, tiros en el Congreso”; subo a casa, oigo el primer grito de Tejero; me voy al instituto, saco a mis alumnos de clase, me voy a la Plaza de San Pablo, donde estaba la capitanía general y el señor Campano como capitán general y dije “esto es una vergüenza”. Esto es lo que hice hasta las tres de la madrugada del 23 de febrero de 1981, estar en la plaza de San Pablo diciendo con mi gente, que eran profesores y alumnos del instituto Núñez de Arce de Valladolid, que aquello era una vergüenza.

La Monarquía tendrá continuidad

El dibujo del Estado español que hizo la Constitución de 1978 se puede calificar de muy correcta y productiva y eso incluye, ciertamente, a la Corona, con independencia de los valores que Juan Carlos tenga, que de hecho los tiene, y de su modo de estar, que ha sido solemne. Hay quien opina que la Corona debería implicarse más en las tareas de gobierno. La imagen de la Reina es el emblema y símbolo de que se puede gobernar con mucha prudencia. De esta forma, creo en la continuidad de la monarquía. Deseo que esta estabilidad dure mucho tiempo, así como deseo ser recordado por mis vecinos como un alcalde que vivió en Albacete, donde tuvo hijos y amores.