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MANUEL VIÑALS ALLEPUZ.

MANUEL VIÑALS ALLEPUZ. CONTROLPACK

Obra:
Texto del 19/04/2012 .
Fotografía cedida .
 

La innovación en el ámbito de los embalajes en España y allende de sus fronteras resume el proyecto empresarial de un emprendedor que sabe de la necesidad de diversificar y renovarse para hacer sostenible su negocio. Creado y dirigido a medias con su hermano Nicolás, ambos ejemplifican al empresario de raza, que no se desanima ante la crisis y que cree en producir riqueza para la sociedad y en velar por el equipo humano, auténtico motor de la entidad.

Alternar un año de inversión con uno de consolidación

Controlpack nació a raíz de la crisis industrial de los años 80, cuando la empresa fabricante de sillas en la que trabajaba padeció problemas financieros. Decidí entonces capitalizar el subsidio de paro, comprarme una furgoneta y empezar mi actividad empresarial dedicada a la venta de productos y sistemas de embalaje con un capital inicial de 150.000 pesetas (algo menos de mil euros). Poco a poco, y reinvirtiendo en compras todo lo que ganaba vendiendo cinta adhesiva, la empresa fue consolidándose y creciendo. Nuestra tónica –y hablo en plural porque mi hermano Nicolás es mi socio al 50%– ha sido alternar un año de inversión con un año de consolidación, porque siempre hemos recelado de los crecimientos demasiado rápidos. Ello nos ha permitido crecer, también, durante estos últimos años de crisis.

Estamos al final de las líneas de producción de prácticamente todos los sectores

La diversificación de nuestra oferta nos has permitido acceder a todo tipo de sectores tan diversos como alimentación, logística, automoción o industria química. Raro es el producto que una vez fabricado no se paletiza y embala en plástico. Nuestro embalaje tiene por objetivo que el producto llegue en perfecto estado a su destino tras su transporte y con el menor coste posible. El hecho de estar en todos los sectores nos permite saber de primera mano cómo va la economía del país, porque estamos al tanto de los altibajos de los volúmenes de producción en cada uno de ellos.

Organizamos el proceso de paletización y embalado de nuestra clientela

La captación de clientes la llevamos a cabo en ferias, llamadas telefónicas y el trabajo de calle de nuestros comerciales. Estamos ubicados en La Sénia una población periférica; por lo tanto nos vemos obligados a trabajar a fondo nuestra página web. Cuando un nuevo cliente recurre a nosotros no debe preocuparse de nada. Nuestro equipo de ingenieros realiza un estudio de su final de línea para ahorrar costes; le ponemos las máquinas, el material necesario y organizamos el proceso. El cliente no debe invertir, solo poner personal para el manejo. Una parte de nuestro negocio radica en cobrar una cantidad por cada palé que produce.

Más de 4.000 clientes y presencia en África y Europa

Uno de nuestros clientes más importantes, que representó un balón de oxígeno para nosotros en el segundo año de crisis, el 2009, es Christian Salvesen. En realidad, clientes de esta dimensión en España solo podemos servirlos dos empresas, porque requieren una inversión muy grande y presencia de almacenes y servicio técnico en toda la península y Canarias. Tenemos cuarenta o cincuenta clientes que representan el 80% de nuestra facturación. El restante 20% se reparte entre un total de cuatro mil clientes en toda España. Contamos con almacenes logísticos en Murcia, Madrid y el País Vasco. También nos estamos abriendo camino en el sur de Francia, Marruecos y Rumanía para establecer filiales.

Ejercemos de socio tecnológico de una parte de la logística de las empresas clientes

Nuestra plantilla ronda la cuarentena de personas. Contamos, asimismo, con vendedores autónomos. No fabricamos casi nada: simplemente transformamos y mejoramos las prestaciones de los consumibles y maquinaria que vendemos. También ofrecemos servicio postventa 24 horas al día los 365 días del año, porque nuestra bandera siempre ha sido el servicio. Más que una empresa que vende embalajes somos un socio tecnológico, una consultoría de una parte de la logística que permite reducir hasta un 40% de costes al final de línea.

Patente de un embalado para los palés de fruta

Cuando llegó la crisis, nos planteamos la internacionalización. Pensamos que, si lo hacíamos bien, aguantaríamos, y que a nuestro lado habría alguien de la competencia que no aguantaría y que dejaría su cuota de mercado disponible. Tras varias ideas que no fructificaron, en 2010 creamos la patente de un producto para embalar los palés de fruta que permite que esta pueda respirar y minimiza su deterioro, una innovación que hoy ya estamos vendiendo en Alemania, Argentina, Colombia y Brasil.

Afrontar la crisis con valentía

Nuestro principal competidor, que siempre había estado por encima en ventas, en 2008 se dejó asustar por la crisis y empezó a despedir personal y a reducir la producción. Ello supuso un descenso de sus ventas a la mitad. Nosotros, en cambio, no despedimos y apenas redujimos medio punto la producción. Cuatro años después, nosotros vendemos 17 millones y ellos rondan los 8 o 9. También empezamos a diversificar nuestra oferta en 2006 creando nuevos productos.

A favor de los grandes pactos de Estado

En cuanto a ideología, me siento más de izquierdas que de derechas. Pero, ideologías políticas aparte, he de reconocer que el nuevo Gobierno me inspira más confianza que el anterior. Por lo menos, consigue transmitir mejor que hay alguien que gobierna. No me parecen mala idea los grandes pactos de Estado, e incluso los gobiernos de concentración nacional, sobre todo en momentos tan críticos para nuestro país como el presente. Parte de la buena andadura alemana de estos últimos años se debe a un pacto nacional entre derechas e izquierdas.

Los convenios colectivos han perjudicado mucho a las empresas

La reforma laboral era una necesidad, y por ello se ha hecho muy rápido y se ha explicado poco y mal; aunque quizá sea así como deben hacerse estas cosas, de lo contrario, un exceso de diálogo en una sociedad latina como la nuestra, sin un sentido claro de comunidad como en Alemania o Suecia, puede eternizarlas. En general, no creo que sea, como se está diciendo, una reforma ni tan mala para los trabajadores ni tan buena para los empresarios. Tenía que llevarse a cabo debido a la presión de los mercados, y se ha hecho. Yo la celebro, sobre todo, porque no creo en los convenios colectivos, que han perjudicado mucho a las empresas pequeñas.

Un modelo empresarial de futuro que reparte beneficios y pérdidas

Lo del empresario explotador ha pasado a la historia; de hecho, los que yo conozco están orgullosos de que sus trabajadores puedan ir en coches tan buenos como los suyos, porque esto es indicativo de que a su lado se ganan bien la vida. En mi opinión, el modelo empresarial de futuro es el que entiende que, cuando las cosas van bien, vayan bien para todos, y cuando van mal, vayan mal también para todos. En Controlpack, por ejemplo, hemos establecido un sistema de premios en función de los beneficios que ha sido muy bien recibido por nuestra plantilla. Mi objetivo es que todos vayamos contentos a realizar nuestra jornada.

Hemos olvidado cómo se produce

Nunca he sido partidario de la economía especulativa. Me parece una absoluta perversión, y lo peor es que a su rebufo hemos liquidado la economía productiva, la única que genera riqueza. El gran problema de nuestro país es que no sabemos cómo recuperar la economía productiva. Por otro lado, se encuentra la economía sumergida, que, a largo plazo, descapitaliza las empresas y los países. Las empresas porque todo el dinero sumergido empobrece los balances y el país por todo este dinero que se va a paraísos fiscales. Hasta que no nos concienciemos todos de que tenemos que pagar, no seremos un país serio y creíble.

Ideas, fe y coraje

Una gran medida que ha tomado el Ejecutivo de Mariano Rajoy, quizá la mejor de todas, es proporcionar dinero a las administraciones locales para que paguen sus deudas, porque ello puede salvar a muchas empresas acreedoras. En la coyuntura actual, no podemos dejarnos llevar por el pesimismo reiterado ni por el optimismo incondicional e irracional. Ni antes éramos tan fenomenales ni ahora somos tan incapaces. En cuanto entremos en una dinámica positiva, con ideas, fe y coraje, todo mejorará. Nunca me he creído demasiado la crisis, porque de alguna manera es un escenario de ficción, diseñado y creado en algunos despachos de Nueva York; por el contrario, también veo que la sociedad se la ha creído demasiado, gracias a los constantes mensajes negativos de los mass media.

Crear algo sólido que nos sobreviva

Controlpack sigue ubicado en La Sénia: una tierra de la que me siento parte. Por ello voy a hacer cuanto esté en mi mano para no tener que trasladar la empresa a otro lugar, por mucho que crezca. Si fuéramos una multinacional, ya hace tiempo que nos habríamos deslocalizado, porque nuestra población no deja de ser periférica. Con ello quiero decir que los empresarios, esos personajes sin escrúpulos, según el tópico y el prejuicio, no solo vamos buscando los beneficios. También nos mueven resortes sentimentales e íntimos, como el deseo de crear algo sólido que nos sobreviva.

Dos caracteres que se compensan

Soy una persona curiosa, hecha a sí misma. He aprendido siete idiomas y batí el récord de Julio Verne dando la vuelta al mundo en 79 días, peripecia que plasmé en un libro. En los negocios, tiendo a la temeridad, por lo que mi hermano Nicolás, mucho más metódico y organizado, ha sido un puntal imprescindible para que todo, hasta ahora, nos haya ido bien. Por poner un símil, diría que yo voy muy rápido y él va muy lento, pero entre los dos viajamos a la velocidad de crucero óptima.