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MARIANO DE FRUTOS ÁLVAREZ.

MARIANO DE FRUTOS ÁLVAREZ. FACHADAS Y ESTRUCTURAS PREFABRICADAS (FEPRESA)

Obra:
Texto del 23/05/11 .
Fotografía cedida por Mariano de Frutos.
 

Dotado de un espíritu emprendedor que no se resigna, a este ingeniero industrial asturiano le gustaría reinventar su empresa en los mismos parajes verdes que le vieron nacer, aunque la incertidumbre actual le lleva a proyectarse hacia horizontes foráneos. Con vehemencia, expresa su malestar por la actitud individualista de los políticos españoles. Su voz es la voz de todos los empresarios cuando reivindica el derecho a realizar su actividad sin trabas.

 De la vinculación familiar a la vocación individual

Mis inicios en el mundo laboral y profesional, desde muy joven, se sitúan en una empresa de materiales prefabricados de la que mi padre, médico de profesión, era socio. En aquella empresa estuve trabajando con mis dos hermanos hasta que conseguimos tenerla en propiedad. De aquí nació Fepresa, en el año 1999, y en 2004 adquirí las acciones de mis hermanos y me convertí en el único titular del negocio. Nuestra actividad está dedicada a la industria auxiliar de la construcción. Fabricamos paneles de hormigón que se aplican exclusivamente en fachadas. Substituimos el tradicional ladrillo plano visto por unas piezas de distinto tamaño de hormigón prefabricado, con distintas formas y texturas. Es un tipo de trabajo que se valora de forma muy distinta en las diferentes comunidades del territorio español.

Visión de los materiales prefabricados en Asturias

La reputación de los materiales prefabricados va estrechamente asociada a su historia. En Asturias empezaron a utilizarse este tipo de paneles hace 30 años, pero lo cierto es que se tuvieron que revisar y rehabilitar todos los edificios al cabo de una o dos décadas: la causa, los aditivos que se añadían como acelerantes en aquella época en el hormigón, los cloruros de sal, que provocaban la corrosión de las armaduras. Esta memoria histórica es la que ha dificultado, especialmente en Asturias, la reintroducción de este tipo de piezas en la construcción.

 Paneles de hormigón autoportantes para fachadas

Actualmente dedicamos más de un 90% de la producción a la fabricación de paneles autoportantes para fachadas, aunque también realizamos montajes de mobiliario urbano. Todas nuestras piezas pasan los controles de las normas ISO de garantía de calidad y medio ambiente. La colocación de las piezas se realiza mediante el anclaje por soldadura o atornillado. Es un sistema de rápida ejecución que permite reducir mucho el tiempo de entrega de la obra y su coste. Nuestra área comercial comprende el norte de Madrid, Galicia y el País Vasco. Nuestros clientes más habituales son los constructores, pero también hemos participado en la realización de escuelas, auditorios, pabellones y, más recientemente, en obras de vivienda social.

Un caparazón a medida para el esqueleto del edificio

Nuestro sistema de paneles necesita una estructura que puede ser también prefabricada, in situ, o la tradicional de pilares, vigas y forjado. Se toman medidas durante la construcción del armazón y el despiece se diseña a medida, según las necesidades de cada obra. Con este procedimiento conseguimos que una vez acabado el esqueleto del edificio ya tengamos a punto las piezas para su montaje.

 Con el hormigón, hay infinidad de texturas, acabados, efectos y colores

Las posibilidades de acabados, efectos, texturas y colores con hormigón son infinitas. Hay dos colores naturales del hormigón, el blanco y el gris, que responden de distinta manera. Sabiendo cómo reacciona el material experimentamos hasta conseguir el efecto buscado, aprovechamos los propios efectos de la luz, la posición de los paneles y la propia textura del hormigón. En nuestros trabajos más recientes estamos aplicando un hormigón con efecto de óxido, que reproduce fielmente la sensación del material original, y estamos investigando el modo de producir un hormigón pulido, algo inédito en nuestro país.

“Cada maestrillo tiene su librillo”

El mundo del prefabricado de hormigón tiene sus singularidades. Cada fabricante tiene su propio sistema de anclaje y cada empresa investiga por su cuenta cómo perfeccionarlo. Aunque todos conocemos los sistemas de los otros fabricantes, existe una cierta competencia en esta materia.

Se empleó el eufemismo desaceleración en vez del término crisis

El Gobierno ocultó la crisis a los ciudadanos, por eso no se vio venir. En 2006 solicité financiación para la ampliación de la fábrica y ya entonces el propio banco me advirtió de la situación que se avecinaba. No ha habido respuesta por parte de los responsables, y sigue sin haberla. Se cambió el término crisis por el de desaceleración. Como empresario, aunque también pasé la del 93-94, es la crisis más dura que he vivido.

 El descontrol de la banca, terreno abonado para la especulación

Las entidades bancarias empezaron a conceder créditos sin ningún rigor, y el Banco de España permaneció impasible ante este descontrol financiero. En cuanto la banca dejó de disponer de dinero, se produjo el crac. Si las empresas tuviéramos financiación saldríamos de la crisis en relativo poco tiempo. Pero hemos de reconocer que en este país tenemos una manera de ser que nos lleva a que procuremos obtener el máximo rendimiento con el mínimo trabajo. Con esta mentalidad, la especulación fue la empresa de muchas personas.

¿Fraude o necesidad?

Todos conocemos de primera mano la dramática situación de muchas familias. En el sector de la construcción, la práctica de trabajos por parte de personas que no tienen legalizada su actividad profesional es habitual. Por otro lado, la capacidad de Hacienda para descubrir estas situaciones de economía sumergida es limitada y no creo sinceramente que se trate de cantidades astronómicas. El Gobierno debería mantener otro discurso y reflexionar sobre el cierre de la mitad de las pequeñas y medianas empresas, o sobre los dos millones de parados generados en estos dos últimos años.

Hay poco sentimiento de pertenencia a la empresa entre los trabajadores

Por mi experiencia he observado que, en general, la implicación emocional de los empleados en la empresa donde trabajan es muy reducida. Cumplen con su obligación horaria y lo que realmente determina su interés es el sueldo. El éxito de una empresa depende de todos los que la integran, y del esfuerzo que realice cada uno en el puesto en el que desarrolla su tarea. Necesitamos un cambio global de actitud, por parte de todos los estamentos sociales, y empezando por la propia clase política que, al fin y al cabo, es la que debe marcar las directrices en la evolución del país.

 En otros países, todo son facilidades para la actividad empresarial

Personalmente tengo la responsabilidad de mantener una familia, mi mujer y mi hijo. Tengo hipotecas que pagar y, además, la actividad empresarial implica llevar a cabo una actividad de elevado riesgo, dadas las circunstancias. Ignoro el período de tiempo que seguiré trabajando con mi empresa en mi tierra. Me he fijado en el mercado exterior, porque no tengo otra alternativa y porque resulta que en otros países son todo facilidades, tanto en cuestiones administrativas como de personal, lo contrario de lo que ocurre en nuestro país. Los políticos responsables deberían reflexionar sobre las consecuencias de su más que cuestionable actuación para que los empresarios no tengamos que hacer las maletas.

 Generación de silenciosos que protesta por primera vez

Los que éramos niños cuando la Transición nunca habíamos salido a la calle para expresar nuestra disconformidad. La política no nos interesaba demasiado. Las concentraciones de protesta en las plazas de muchas ciudades del Estado son una respuesta lógica si tenemos en cuenta la actitud egoísta de los políticos que están en cartelera, que dan una lectura inequívocamente interesada de los acontecimientos. Los que gobiernan ahora no admiten errores y por eso no los subsanan; los que vendrán, se sienten satisfechos por su inminente victoria en las elecciones generales, en vez de estar preocupados por la actual situación de su país. Y, en medio, una ciudadanía tan atónita como airada.

 Movilizaciones tardías

Los españoles tenemos muchos motivos para plantarnos; sin embargo, creo que este levantamiento popular se hubiera podido producir antes. No entiendo por qué ha tenido lugar una semana antes de las elecciones municipales, ni la razón de que solo haya habido una huelga general después de todo lo que ha estado sucediendo estos últimos años.

 Aprovechar la crisis para innovar e investigar

Probablemente, el sector de la construcción es el que más ha acusado la crisis. Aunque ya hace tiempo que estamos buscando productos nuevos, la reducción de la producción nos proporciona más tiempo para la investigación, como hacer probetas para comprobar la reacción del material o cooperar más con los arquitectos. A pesar de todo, tenemos algunas obras encomendadas, en las que vamos a aplicar las novedades que hemos creado. Subsistimos porque hemos sido capaces de innovar y ese es nuestro sello de distinción.

 Mercados exteriores, la única alternativa a corto plazo

Sin ser una empresa muy grande, producimos alrededor de 60.000 m2 al año de prefabricados. No podemos mantener esta producción dentro de nuestras fronteras. Los mercados exteriores son nuestro futuro más próximo. Es la única alternativa para seguir trabajando; desde hace poco más de un año, hemos centrado nuestra estrategia comercial en esa dirección. Hemos iniciado negociaciones con algunos países de Sudamérica y Oriente Medio, y tenemos previsto, en un plazo de pocos meses, instalar una fábrica en Brasil y otra en Kurdistán. Se trata de países poco avanzados en el sector de la construcción, con muchas necesidades de vivienda.