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SR. MIGUEL ÁNGEL CELDRÁN MATUTE Alcalde de Badajoz desde 1995.

SR. MIGUEL ÁNGEL CELDRÁN MATUTE Alcalde de Badajoz desde 1995.

Obra:

Texto del 22/07/04,
Fotografía cedida por el Ayuntamiento de Badajoz

Badajoz es tierra de buenas gentes y de buenos alcaldes, como atestigua la fama del de la localidad pacense de Zalamea. Miguel Ángel Celdrán, alcalde de su capital, es buen ejemplo de ambas cosas. Su ciudad puede vanagloriarse de los excelentes resultados de su gestión y encarar el futuro con esperanza, con la vista puesta en el horizonte de progreso sostenido que se le avecina tras una larga etapa en que se ha visto sometida a cierto abandono institucional, una situación ya superada merced a los desvelos de sus tenaces responsables municipales.

Cierta alternancia política resulta conveniente

Llevo nueve años como alcalde de Badajoz y planeo retirarme del cargo al término de esta legislatura. Ingresé en política de la mano del grupo liberal que capitaneaba Joaquín Garrigues-Walker y que acabó englobado en la UCD. Tras la desaparición de este partido me retiré un tiempo de la actividad política hasta que con posterioridad el PP reclamó mi presencia en las listas municipales. Con ellos vengo trabajando en pro de la gestión local, he accedido a la alcaldía y he sido senador, pero no ansío a perpetuarme indefinidamente en los cargos políticos. Hay una etapa de ejercicio político que es prudente, digamos ocho años, como mucho doce, pero me parece que más de ese tiempo no es recomendable. Siempre es bueno que se produzcan cambios de rumbo en una ciudad, que afloren inquietudes distintas, que emerjan puntos de vista diferentes, gente nueva que sepa interpretar mejor todos esos sentimientos que los ciudadanos aportan diariamente a la vida local y de los que un Ayuntamiento debe ser fiel reflejo. Muchas veces se habitúa uno a la rutina cotidiana del cargo y eso no es bueno. Los alcaldes somos ni más ni menos como cualquiera, personas con las mismas virtudes y los mismos defectos que los demás. Lógicamente, por mucha ilusión que se tenga y que, sin duda alguna, se tiene por la tarea, lo cierto es que los problemas vienen siendo siempre los mismos —alguno de ellos irresoluble porque no depende de las alcaldías—, y al final esas contrariedades acaban minando las fuerzas propias y reclaman un gran esfuerzo personal para seguir adelante. En el término medio está la virtud, de manera que permanecer, como se ha dado el caso en algunos políticos, más de 20 años en el mismo cargo considero que no puede ser aconsejable, e incluso acaba siendo nefasto.

El municipio es la verdadera escuela de la política

Confío en que el día de mañana, si no el 100%, sí el 70% de los políticos procedan del ámbito municipal. Me parece que la experiencia que se adquiere en cuanto a responsabilidades en estas instituciones locales es única e impagable. La templanza, el aplomo o el rigor necesarios para llevar a buen puerto la gestión municipal son enseñanzas muy valiosas que perduran y pueden ser aplicables a otros estamentos políticos distintos. Pero hoy por hoy no es así. Todavía en España, sobre todo en las ciudades pequeñas o de tamaño medio como la nuestra, en un porcentaje muy elevado de ocasiones se busca como alcalde a la persona más idónea o que haya destacado en algún sector concreto, con una trayectoria personal o política notoria —incluso aunque sea dudosa—, en vez de dar oportunidades a jóvenes con ganas de iniciar una carrera política y de obtener una buena formación práctica en este nivel básico. Nos falta madurez democrática y tiempo para que la alcaldía sea la verdadera escuela de los políticos como ocurre en otros países.

Badajoz ha sabido dotarse de infraestructuras hidráulicas

La ciudad ha cambiado totalmente. Badajoz ha pasado de ser un pueblo grande, llamémosle grosero en el sentido de su aspecto urbanístico, a ser una ciudad de 165.000 habitantes de hecho, una ciudad de volumen medio en todos los campos: en el cultural, en el deportivo, en el sanitario, en cuanto a infraestructuras e instalaciones, etc. Sobre todo quiero destacar que hemos resuelto desde hace cuatro años el problema endémico del abastecimiento de agua, gracias a una inversión superlativa que era inasumible para el Ayuntamiento por sí solo —aunque ha contribuido en gran medida—, de modo que la solución está hoy garantizado por muchos años no sólo para la ciudad, sino también para sus diversas pedanías. En climas tan áridos y secos como éste nuestro es muy agradable dotar a la ciudad de infraestructuras hidráulicas que puedan refrescar el ambiente, como fuentes en nuestras plazas, siguiendo el ejemplo que nos legaron nuestros ancestros árabes, y eso es lo que hemos intentado hacer también, embellecer la ciudad y hacerla más habitable, sustituir asfalto y hormigón por hierba y agua, elementos que encierran mayor belleza. Es una tarea que nunca acaba, pero de la que como alcalde me siento enormemente satisfecho.

Recuperación del río Guadiana

Otra iniciativa relacionada con el tema del agua y con la política local de conservación del medio ambiente es el proyecto de recuperación de la margen derecha del río Guadiana a su paso por la ciudad —la izquierda se encuentra en mejor estado—, en el marco de la recuperación integral de todo el río que ha emprendido la Confederación Hidrográfica. Es un proceso lento y costoso, cuyo importe sobrepasa la economía municipal y precisa de la implicación de otros organismos, pero felizmente se ha podido superar esta traba y poco a poco se está haciendo realidad merced al Plan de Depuración de Aguas que sufragó la Unión Europea, al dragado del río a lo largo de sus siete quilómetros de tránsito por Badajoz y a las obras de reforma de su ribera, que estamos a punto de empezar. Confío en que pronto podamos tener un río en las condiciones que todos deseamos. Los pacenses sentimos nostalgia de ese vergel impresionante que era el Guadiana hace 40 años y ansiamos verlo de nuevo en todo su esplendor natural. Probablemente, no tendré la dicha de ver finalizado como alcalde este magno proyecto, tan solo habré participado en sus comienzos, pero tengo fe y quiero tener fe en que se van a solucionar todos los problemas y en que volveremos a gozar de un río maravilloso.

Conservación del patrimonio histórico

Me consta que quien visita Badajoz se lleva una grata impresión, muy alejada de la imagen estereotipada que desde siempre se ha tenido de esta ciudad y de esta región. Ahora bien, de cara a nuestra promoción turística conviene que no nos precipitemos, porque una cosa son los eslóganes y otra las realidades, y no se puede defraudar al visitante. Hace falta tiempo, paciencia y trabajo constante, por ejemplo para consolidar todo nuestro patrimonio monumental árabe, así como para restaurar el precioso casco antiguo de Badajoz. El Ayuntamiento destina cuantiosas partidas económicas a ambas cuestiones y lentamente se va avanzando al respecto. En el campo del patrimonio falta mucho camino por recorrer, pero somos conscientes del valor extraordinario de lo que tenemos, que no se limita a la Catedral y a las murallas, sino que tiene como máximo estandarte la Alcazaba árabe, una de las mayores de España y cuyo estado de conservación requiere mayor esfuerzo económico del que podemos asumir por nuestra cuenta y riesgo. Para su recuperación total todavía falta bastante, pero sin duda contamos con una base de gran riqueza artística sobre la que edificar recorridos turísticos de carácter cultural. Más adelantado se encuentra el proyecto de recuperación del casco antiguo. Se han concedido unas 400 licencias de obras de restauración de viviendas y se han emprendido infraestructuras necesarias para hacerlo más accesible y habitable. Somos pioneros en España en instalar un microbús gratuito que, a modo de taxi, simplemente levantando la mano a su paso le recoge y le lleva donde quiera dentro del barrio sin pagar nada. Además, diversas asociaciones culturales, de comerciantes y de vecinos están colaborando de manera importante en el resurgir de esta zona de la ciudad.

Badajoz, destino turístico

Para el desarrollo turístico de Badajoz no basta con dar a conocer su enorme potencial, sino que debemos contar con toda una serie de infraestructuras de patrimonio, de asistencia y de acogida, de entretenimiento, de ocio y de medio ambiente que respalden las diversas iniciativas en el sector. Por eso estamos intentando dotar a la ciudad de una feria industrial importante, se está construyendo un Palacio de Congresos, se ha terminado hace poco un nuevo campo municipal de fútbol y está en marcha la instalación de un parque temático. En estos últimos años hemos tenido una gran ampliación de plazas hoteleras, de las que estamos bien provistos y que aumentarán con la inaguración del casino con sus hoteles anexos, uno de ellos de cinco estrellas. Así pues, creemos que la ciudad, convenientemente puesta al día en las cuestiones que he comentado, podrá aprovechar la llegada del AVE y sus excelentes conexiones viarias con Portugal y con el resto de la región para convertirse en una base desde la cual efectuar diversas rutas turísticas. Estamos a 50 minutos de una ciudad medieval como Cáceres, a 30 de una ciudad romana como Mérida, a 50 de Évora y a una hora de Lisboa. Más allá de la oferta local, las posibilidades del entorno son numerosas y tentadoras, con el aliciente de descubrir una zona de España y también de Portugal tradicionalmente olvidada y todavía desconocida para el turista.

Futuro desarrollo industrial y comercial

La llegada del AVE transfronterizo también abre otras expectativas. En cuanto a la industria, Badajoz ha tenido un despegar muy fuerte en los últimos años. No quiero decir con esto que estemos en primera fila; pero en comparación con lo que teníamos se aprecia una gran inquietud y cierto desasosiego por instalarse en nuestra tierra, señal inequívoca como indican muchas encuestas y estudios económicos que a la ciudad se le presenta un porvenir muy halagüeño. En 2002 se amplió el polígono industrial y hoy prácticamente se ha cubierto el crecimiento previsto. La demanda de espacio industrial y comercial aumenta, sobre todo desde la instalación en la ciudad de El Corte Inglés, y se solicitan numerosos informes al Ayuntamiento y a la Cámara de Comercio, los cuales esperamos que en la mayoría de casos se resuelvan con la instalación de nuevas empresas y establecimientos comerciales. A nivel de promoción de empleo, Badajoz recibe ayudas de la Junta de Extremadura y de la Unión Europea que se concretan en varios proyectos, el más interesante de los cuales, a mi juicio, es la implantación de un observatorio del cambio, una especie de mesa redonda que reúne a destacados próceres locales de distintos sectores que recomiendan, asesoran, orientan y sacan conclusiones muy valiosas sobre la trayectoria que debe adoptar Badajoz para su progreso.

Presencia juvenil en la ciudad

Una de esas conclusiones es que Badajoz debe garantizar a sus jóvenes un modus vivendi, proporcionarles una formación adecuada acorde con las exigencias del mercado laboral de modo que se establezcan aquí y sirvan de base para cubrir los puestos de trabajo que generen las futuras industrias locales. De su formación se encarga en buena medida el campus universitario de Badajoz, así como en otro nivel los talleres ocupacionales que organiza el Ayuntamiento. Si analizamos su pirámide de población, la ciudad cuenta con una notable presencia juvenil a la que debemos atender. La Universidad congrega un censo anual de 12.000 alumnos, y la base militar de la ciudad alberga 4.000 jóvenes más, así que constituyen un sector importante de la población local que ansiamos mantener, favorecer y consolidar.

Viviendas asequibles para los jóvenes

En beneficio de esa población juvenil procuramos desarrollar políticas de adquisición de viviendas a precios asequibles, ya sea en régimen de alquiler o de compra. A mi llegada al Ayuntamiento me encontré con que la inmobiliaria municipal estaba muy endeudada, pero hoy está convenientemente saneada y estamos fomentando multitud de promociones inmobiliarias en la ciudad y en sus pedanías, de manera que el precio actual de las viviendas protegidas está en torno a los 48.000  euros.

Los Ayuntamientos padecen dificultades financieras

La famosa descentralización política española, que ahora está tan en boga en los debates y parece que se pretende ampliar, ha fracasado de pleno a nivel municipal. Los Ayuntamientos españoles cada día tenemos más necesidades que atender y cada vez disponemos de menos dinero, de manera que estamos pechando con muchas responsabilidades que son competencia legal de las comunidades autónomas. Llega un momento en que la situación, lógicamente, ya no se puede aguantar, y por fortuna parece que el presidente del Gobierno se ha dado cuenta, pues en el reciente congreso del PSOE ha elaborado ponencias sobre la necesidad de financiación de los entes locales. Los ciudadanos reclaman cada día más servicios, más bienestar, y en consecuencia recaen sobre los Ayuntamientos más competencias sin recibir la parte correspondiente al sufragio de esas competencias. Así es muy difícil salir adelante, cuesta obtener algo y cuando se obtiene parece otorgado graciosamente, como medida paliativa excepcional. Nuestros vecinos acuden con sus problemas al político más cercano, que es su alcalde, y no hay más remedio que proveer soluciones momentáneas. En el aspecto económico nos hallamos en un impass muy incierto del que costará salir sin ayuda. En este sentido tengo fe ciega en que, con la instauración de la futura constitución europea, los municipios de Europa van a sumar esfuerzos con los nuestros para aliviar el ahogo económico y convencer a los responsables estatales de la conveniencia de establecer una fórmula de financiación que garantice el funcionamiento correcto de la política municipal.

Balance positivo de la monarquía española

Sinceramente, confieso que soy monárquico, o que al menos la monarquía española me ha convencido tras la experiencia vivida en esta etapa democrática de nuestra historia reciente. Para la gente de mi edad la monarquía que nos impuso Franco era una institución desconocida que ha quedado convenientemente avalada a tenor de los resultados y, sobre todo, por el carisma del Rey. Se crió en la época franquista, pero qué duda cabe de que la propia trayectoria familiar y la formación específica que recibió le proyectaban ya hacia la instauración de una monarquía democrática, como finalmente ocurrió. Quizás no es mérito exclusivo suyo, sino de un grupo excepcional de políticos —entre los cuales figura— que tuvieron la suficiente fuerza de voluntad para encauzar la dificilísima transición. La mayoría de los españoles desconocemos las complejas tramas y preparativos que hubo que hacer para llevarla a cabo y la intervención concreta que el Rey sin duda tuvo en el asunto, pero en nuestra ignorancia sospechamos que su papel en la gestión resultó esencial, sabemos y reconocemos lo beneficioso que ha sido y sigue siendo para España. Su figura aporta estabilidad y tranquilidad al país, y por eso la gente deposita su confianza en la monarquía.

Confianza en la continuidad dinástica

Hoy la función de la Corona es distinta, pero también valiosa. Me imagino que en sus contactos mensuales con el presidente del Gobierno se pondrá al corriente de las directrices políticas de la nación y dará su opinión contrastada, sin implicarse propiamente en los asuntos de Estado, pero cumpliendo una función de tutela política muy necesaria y que conviene conservar. Al menos, más allá del debate sobre monarquía o república, un alto porcentaje de españoles así lo manifiesta con la admiración y respeto que le brindan y que he podido comprobar en sus numerosas visitas a Badajoz —pocas ciudades de nuestro calibre han recibido tantas veces la visita de algún miembro de la Familia Real—. Por eso tengo confianza en que el Rey dejará el tema de la sucesión tan bien dispuesto como lo ha hecho con anterioridad con otros asuntos. Creo, además, que nuestro Príncipe es un hombre moderno, muy preparado, que quiere a España tanto como el que más y la servirá lealmente. Manteniéndose fresco en la memoria colectiva el ejemplo de lo que ha hecho su padre por España, no hay peligro inmediato de que cambie el rumbo de la Corona. Sin ninguna duda, el Príncipe se está ganando día a día el afecto de los españoles y podrá ser un digno Rey de nuestro país.