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MIGUEL ÁNGEL CURBELO GUACHE.

MIGUEL ÁNGEL CURBELO GUACHE. MACG Y AUDITORES ASOCIADOS

Obra:
Texto del 14/02/12 .
Fotografía cedida por Miguel Ángel Curbelo.
 

El orgullo de pertenecer a una generación de profesionales de un sector que ha contribuido a una profunda revisión de la gestión empresarial y de la tributación se patentiza en el atemperado pero crítico discurso de un profesor mercantil de extensa formación, director de sendas empresas de asesoramiento y auditoría de cuentas, que defiende la necesidad de una estricta ética individual y colectiva para acabar con muchos males que acucian el mundo.

 Soy afortunado porque recibí una formación académica rigurosa, exigente y abierta

Pertenezco a la generación del bocadillo, a aquella de la primera postguerra que creció entre la penuria y la pobreza. Pude estudiar en una época y un lugar en que no era frecuente, mi familia puso en práctica la recomendación de los maestros de la época, de manera que compaginé el estudio del Bachiller con la colaboración en las tareas agrícolas familiares. En 1966 comencé los estudios en la Escuela Profesional de Comercio de Santa Cruz de Tenerife y alcancé en 1968 el grado de Peritaje Mercantil. Continué los estudios y finalicé en 1971 con el grado de Profesor Mercantil. Me considero muy afortunado porque recibí una formación académica personalizada, rigurosa, exigente y abierta, no solo desde el punto de vista teórico y práctico, sino sobre todo humano.

Recuerdo a don Arístides Ferrer y García

Viví como universitario y aprendí el valor de la generosidad, el altruismo y el compromiso con la sociedad a través de los docentes, que, como mi mentor, don Arístides Ferrer y García, profesor de Geografía Económica, habían sido represaliados por sus ideas políticas, pero que, sin embargo, nos instruían sin resentimiento, desde la esperanza y el optimismo. Compaginé la formación superior con colaboraciones, como auxiliar, en el despacho del profesor Ferrer, donde aprendí los fundamentos de la profesión y, sobre todo, a enfrentarme y superar las dificultades con un espíritu responsable y emprendedor.

 Apuesta vital por el conocimiento

En 1976 oposité y obtuve el título profesional como censor jurado de cuentas, y en el año 1979 realicé un curso, especial para profesores mercantiles, que permitía la obtención de la licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales. Mantengo el compromiso de la formación continua, y en estos momentos estoy cursando un máster en Estudios Humanísticos y Sociales y soy doctorando de la Universitat Abat Oliba.

 Tarea docente

Siempre me ha interesado la divulgación del conocimiento; he impartido cursos, he dado charlas y he dictado conferencias sobre temas relacionados con la fiscalidad, la auditoría de cuentas y el mundo de la empresa.

 Censor jurado de cuentas y asesor fiscal

Después de realizar el servicio militar obligatorio, que compatibilicé con el trabajo como contable en Frigoríficos del Atlántico, S.A., me incorporé como jefe de administración de esta entidad. En 1976 fui contratado como director financiero, para Tenerife, por Endiasa, y en paralelo colaboré con Sodican. Al fin, en 1979 me establecí por mi cuenta como censor jurado de cuentas y asesor fiscal de empresas.

 Nuestro despacho está conformado por dos entidades independientes

Cada una ellas la componen unos 12 profesionales, más el personal colaborador y el de mantenimiento y limpieza. Una de las sociedades se encarga de la consultoría y el asesoramiento empresarial y la otra está especializada en la realización de auditorías. Como consultores y asesores, pretendemos dar respuesta a todas las necesidades de gestión y asesoramiento de una corporación; y en tanto que auditores ofrecemos, entre otros, los servicios de auditoría de cuentas, de sistemas de calidad, del medio ambiente y nuevas tecnologías.

 Empleados que combinan la formación teórica con el trabajo práctico

Apostamos por el fichaje de profesionales que aspiren a una carrera profesional activa, compatibilizando su preparación teórica con el trabajo práctico, de manera que vayan ampliando a la par su currículum académico y laboral.

 Reciclaje permanente

Creemos que el mayor capital de una empresa son sus empleados, y que estos deben caracterizarse por su afán de superación, su responsabilidad y su dinamismo. Los miembros de nuestros equipos humanos superan con creces el requisito de asistir a 120 horas de reciclaje y formación permanente por trienio, ya que nuestra media se halla en las 200 horas. Cada vez que aparece una novedad legislativa, se asiste a cursos, para reciclar nuestro conocimiento, o los preparamos para poder explicar los cambios a nuestros clientes.

 Colaboración con la universidad en la formación de futuros asesores

Colaboramos con la universidad en la formación de futuros profesionales mediante la realización, durante tres meses, de prácticas en nuestras oficinas. Desde nuestro punto de vista, el período es muy escaso y haría falta incrementar las horas de práctica profesional de los futuros graduados. A pesar de esta traba, las planteamos como una parte importante de la formación de los alumnos e intentamos inculcarles que el éxito se alcanza con el esfuerzo, la responsabilidad y el comportamiento ético.

 Prestamos servicio básicamente a pymes

En el entorno de las Islas Canarias, nos consideramos un despacho medio que da servicios a empresas de todos los sectores, sean del ámbito turístico, de la construcción, del suministro de aguas o bien agrícolas, de servicios y otras. Nuestros servicios están atomizados porque el sector empresarial de las islas se hilvana básicamente a partir de empresas familiares.

 Una media anual de un centenar de auditorías

Somos una firma de auditores contrastada y consolidada en las Islas Canarias. Realizamos una media anual de un centenar de auditorias, las cuales se llevan a cabo a petición de los clientes, ya sean obligatorias –mercantiles o subvenciones– o voluntarias.

 La vigente Ley Concursal no cumple las expectativas depositadas en ella

Con la llegada de la crisis, y la aplicación de la nueva Ley Concursal, estamos llevando a cabo una extensa e intensa tarea de asesoramiento en este ámbito, lo que nos permite percibir que la ley vigente no cumple las expectativas que se habían depositado en ella. Aunque en teoría fue promulgada para salvaguardar la supervivencia de las empresas en dificultades, muchas personas, profesionales o no, la han interpretado como una vía de liquidar compañías. Los auditores se ven obligados a elaborar informes sobre la viabilidad de las empresas a medio y largo plazo, lo que constituye un ejercicio subjetivo poco lógico que tiene más que ver con vaticinios esotéricos que con las previsiones económicas. Al final son los jueces, con escasos conocimientos contables, los que deben tomar una decisión en función de unos documentos en que la contabilidad es la clave para interpretar el pasado, presente y futuro de la entidad.

Un estricto sentido de la ética es fundamental en nuestra labor

Tener y aplicar unos rectos criterios éticos es fundamental en el asesoramiento empresarial y en la realización de auditorías, pues nuestra tarea parte de un compromiso con la sociedad: contribuir al cumplimiento de las obligaciones legislativas de los empresarios. La auditoría constituye un ejercicio de análisis riguroso y objetivo de la situación de una sociedad que debería dar pie a una única lectura. Durante los últimos años, a veces se han llevado a cabo interpretaciones sesgadas e intencionadas que pervierten la esencia del ejercicio auditor y sus beneficios para la sociedad.

 Pedagogía empresarial

De hecho, la ética es esencial en todos los ámbitos de la vida. En este sentido, me enorgullezco de pertenecer a una generación de asesores empresariales que ha debido llevar a cabo una importante labor divulgativa y didáctica entre los empresarios con cada una de las múltiples modificaciones que se han producido desde la década de los 70.

Acceso al crédito muy limitado

A diferencia de otras crisis, en las que existía la posibilidad de financiación, aunque fuese a un interés elevado, en estos momentos el acceso al crédito es muy limitado, lo que está impidiendo la superación de esta recesión. Se deben hallar soluciones privadas o públicas de financiación para las empresas, aunque sea a costa de abandonar proyectos innecesarios o no apremiantes de infraestructuras.

 La economía sumergida es la respuesta colectiva ante la inoperancia histórica del Estado

En el contexto actual, dada la inusual y alarmante cifra de parados, la economía sumergida cobra una importancia transcendental, de manera que todo el mundo se llena la boca hablando de la necesidad de su persecución, pero lo cierto es que es una práctica económica muy arraigada entre los españoles de todos los segmentos sociales que, de un lado, responde al fracaso del sistema socioeconómico para ofrecer una fuente de ingresos digna para todos sus ciudadanos y, de otro, es la respuesta colectiva de un país ante la inoperancia histórica del Estado. Creo, además, que existe una gran hipocresía al respecto porque no se miden con el mismo rasero las actividades de subsistencia o pequeño medro social de la economía sumergida que la fuga de capitales a los paraísos fiscales.

 Doble moral de los países del Primer Mundo

En materia de solidaridad económica, los países del Primer Mundo actuamos con una doble moral que roza el cinismo. Desde la perspectiva colectiva, deseamos que todos nuestros ciudadanos gocen de un elevado nivel de confort, sin importarnos, sin embargo, que para ello trabajadores de otros países deban vivir en condiciones infrahumanas; desde la perspectiva individual, si podemos evadimos capitales a paraísos fiscales para ahorrarnos la contribución al Estado del bienestar.