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MIGUEL ÁNGEL GIL MUGA
MIGUEL ÁNGEL GIL MUGA GIL & BERROCAL ABOGADOS Valdemoro y Leganés, Madrid Licenciado en 1996 – Ejerce desde 1998
MIGUEL ÁNGEL GIL MUGA GIL & BERROCAL ABOGADOS Valdemoro y Leganés, Madrid Licenciado en 1996 – Ejerce desde 1998

MIGUEL ÁNGEL GIL MUGA GIL & BERROCAL ABOGADOS Valdemoro y Leganés, Madrid Licenciado en 1996 – Ejerce desde 1998

Obra:

Texto del 16/04/2008
Fotografía cedida por el Sr. Miguel Ángel Gil

Una amplia trayectoria permite a Miguel Ángel Gil detectar las carencias del sistema judicial español y proponer medidas para mejorarlo. Criminólogo y abogado, siente un gran respeto hacia su profesión, sólo equiparable a la pasión que dedica a cada caso. Define la abogacía como el arte de solucionar problemas; por ello, desde su bufete desarrolla una práctica generalista y multidisciplinar. Señala la independencia judicial como pilar democrático.

Juventud y experiencia en la misma balanza

Soy licenciado en Derecho y diplomado en Criminología. Tuve la suerte de comenzar a trabajar con 24 años, nada más finalizar la licenciatura. Me siento afortunado por ello, ya que en esta profesión hay mucha competencia. Gil & Berrocal Abogados es el nombre la firma que dirijo junto a mi socio, Miguel Ángel Berrocal. Tenemos un despacho en Valdemoro y otro en Leganés. Además, colaboramos con otros bufetes de Madrid y con asesorías jurídicas y contables. Trabajamos asuntos relativos al Derecho civil, laboral y penal, y nuestros clientes son tanto empresas como particulares. Personalmente, me decanto por el tema penal: me gusta ir a los juzgados. Estoy convencido de que la principal misión de un abogado es la de solucionar problemas.

Eficiencia significa ofrecer un servicio integral

No creo en la especialización de los abogados. Es muy habitual que las diferentes ramas del Derecho se solapen en un mismo caso. Por ejemplo, si en un procedimiento laboral se plantea una manipulación de documentos, se inicia una querella criminal. Un buen abogado, por tanto, tiene que desenvolverse perfectamente en todas las áreas del Derecho.

Demasiadas cargas fiscales para las empresas españolas

En España, las pymes y los autónomos soportan mucha presión fiscal, una política que me parece equivocada y que no beneficia a nadie, ni a los trabajadores, quienes reciben sueldos más bajos para que la empresa pueda hacer frente a sus impuestos. Hay que tener en cuenta que el empresario es alguien que contribuye al desarrollo económico del país.

Urgente inversión para favorecer algunos avances en el sistema judicial

Acaecen en España pocos errores judiciales a pesar de la escasez de medios que el gobierno presta a un ministerio tan importante como el de Justicia. Una prueba de ello está en el hecho de que, en Madrid, hasta hace poco existían juzgados que no disponían de sistemas informáticos. Como compañero de profesión, es preocupante constatar unas condiciones laborales tan arcaicas. Es necesario un cambio urgente, que parta de la base de un buen presupuesto para solventar problemas como la falta de personal, desde secretarios judiciales a oficiales y agentes, o como la insuficiente retribución de los jueces de primera instancia o de instrucción, cuya importante labor no recibe un sueldo en consonancia con la responsabilidad que implica su ejercicio. Junto a ello, sería necesario aplicar planteamientos de gestión y de actuación totalmente diferentes a los actuales. Por ejemplo, en los partidos judiciales pequeños, el juez no puede ascender de categoría, de forma que deviene habitual que la estancia de los jueces sea breve y, en cuanto obtienen un cargo superior, abandonan el juzgado y dejan muchos casos abiertos. El nuevo juez ha de repasarse todos esos pleitos, con la consiguiente pérdida de tiempo y de efectividad que ello comporta. Otra particularidad de nuestro sistema judicial es encontrar, en los juzgados de primera instancia, a jueces que aún son demasiado jóvenes para dirimir sobre temas de los cuales no han tenido conocimiento vital, como puedan ser los relacionados con la violencia de género o con separaciones, divorcios… La falta de experiencia suficiente a veces puede impedir la correcta aplicación de la ley. En definitiva, creo que habría que solventar este tipo de desajustes en nuestro sistema judicial: ello llevaría al país a progresar y a avanzar. Hay que pensar que el buen funcionamiento de la Justicia aporta seguridad ciudadana.

Escasa validez de la ley sobre la violencia de género

Mi experiencia me lleva a afirmar que la Ley de la Violencia de Género debe ser reformada. Aunque sea encomiable su rotunda condena a los malos tratos familiares, me parece no obstante una ley injusta, puesto que parece olvidarse de la realidad jurídica. Para empezar, vulnera el principio de igualdad del artículo 14 de la Constitución, dado que, cuando se produce violencia familiar, no sólo las mujeres son agredidas, sino que también pueden serlo los hombres u otros familiares, como los hijos, y ello solamente tiene una consecuencia jurídica menor: se resuelve con una multa. Por otro lado, existen mujeres y compañeros de profesión que hacen mal uso de esa ley, y la responsabilidad que ello conlleva es mínima. He visto como, a menudo, para agilizar una demanda de separación o de divorcio, cuyo proceso puede durar entre seis meses y un año, la esposa interpone una denuncia por maltrato psicológico, lo que comporta un juicio rápido y las consiguientes medidas civiles para el marido: abandono de la vivienda, pago de una pensión de alimentos o pago de una pensión compensatoria. Esta lamentable situación está produciendo una abundancia de faltas y denuncias que saturan los juzgados y, por tanto, perjudican a aquellos casos que, efectivamente, responden a maltratos graves.

Unos cambios en la Constitución pueden ser necesarios

Creo que la reticencia que existe a modificar nuestra Carta Magna tiene relación con la cuestión del Estado de las Autonomías. Parece que cualquier cambio constitucional atenta contra la unidad de la nación, pero la España de 1978 no es la España de 2008, así que debería sopesarse la posibilidad de ciertos retoques.

Descentralización, autonomías y progreso

Aunque hayamos denominado a nuestra configuración estatal “Estado de las Autonomías”, a la práctica vivimos en un estado federal. Opino que la descentralización ha sido muy positiva para el progreso de España. Sin embargo, no todas las autonomías han gestionado igual sus competencias y ello ha provocado desigualdades importantes entre ellas. Considero justo que, si existen transferencias que han sido mal administradas, se puedan revocar y que las recupere el estado central. Pero una acción así resulta muy complicada de ejecutar actualmente. Me siento orgulloso de ser español y de vivir en un estado con tal diversidad cultural; lo que no entiendo son las pugnas separatistas cuando estamos insertos en la Unión Europea y en un mundo globalizado. La realidad histórica presente demuestra que la unión es lo que resulta competitivo y rentable económicamente.

La cuestionable independencia del poder judicial

Hasta hace poco, ni los ciudadanos ni los que poseemos más conocimientos jurídicos sabíamos de la lucha que existe entre los diferentes partidos políticos para poner a un magistrado afín a sus respectivas ideologías en un cargo del Consejo General del Poder Judicial. Semejante manipulación política contraviene el principio de independencia judicial y produce sonrojo.

Recursos de amparo no resueltos por el Tribunal Constitucional

El Tribunal Constitucional tendría que estar menos influenciado por la política y llevar a cabo una mayor actividad. A lo largo de mi ejercicio profesional he presentado bastantes recursos de amparo, en la medida en que he creído que se había podido vulnerar algún derecho fundamental de mis clientes y, después de esperar un año porque dicho tribunal se hallaba colapsado, me ha llegado el auto denegado. Según tengo entendido, hay letrados contratados para buscar algún tipo de inadmisibilidad de los recursos y así evitar ahondar en temas “menores”. Parece ser que el Constitucional dedica su tiempo y esfuerzo a los recursos políticos, que son los más complejos y mediáticos.

Los efectos de la Transición en las nuevas generaciones

Realmente, soy de una generación hija de la Transición. Nací en 1972 y Franco murió tres años después, así que poco viví esa etapa. Lo que conozco de ella es lo que me ha transmitido mi familia: que entonces existía una mayor sensación de seguridad. Pero realmente no puedo opinar sobre el cambio de régimen: sólo puedo afirmar que me considero un demócrata y que, por ello, no temo votar a derechas o a izquierdas.

La Monarquía es respetada en España gracias a la figura del rey Don Juan Carlos

Creo que en España no somos monárquicos; somos juancarlistas, esto es, partidarios de la persona del Rey, no de la institución que representa. Su Majestad es alguien a quien debemos mucho y a quien apreciamos. En su testamento, Francisco Franco dejó claro que Don Juan Carlos era su sucesor: “os pido […] que rodeéis al futuro Rey de España, Don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido.” Sin embargo, el Rey, a través de las potestades que le había otorgado el dictador, impulsó la ley hacia la democracia y renunció a ejercer el poder. Cuestión a parte es la descendencia de nuestro monarca; tendrá que ser muy recta porque se la cuestionará. Y si, finalmente, se acaba realizando un referéndum sobre la Monarquía, ello entra dentro de las reglas democráticas.

Sincero homenaje a un gran humanista

Quisiera agradecer enormemente los buenos consejos que en su época me ofrecía mi padrino, el historiador, filólogo y licenciado en Derecho Emilio García Gómez, quien fuera director de la Real Academia de Historia de España y Príncipe de Asturias de Humanidades. Gracias a su influencia, junto a la de mi familia, hoy me dedico al mundo de la abogacía.