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MIGUEL SANTOS COLL.

MIGUEL SANTOS COLL. GRUPO ASINEM

Obra:
Texto del 28/12/11 .
Fotografía cedida por Miquel Santos.
 

Que la Administración pública imponga excesiva burocracia a la labor de la pequeña  empresa, cuando precisamente es esta la que conforma el tejido productivo español, es uno de los mayores problemas que el diplomado en Empresariales y asesor Miguel Santos observa en nuestra legislación. Asimismo, se hace eco de la dificultad de reducir el gasto público dentro del actual Estado autonómico y de la necesidad de apostar por una Europa con un modelo federal.

El pequeño empresario siempre está necesitado de ayuda y consejo

Los que nos dedicamos a asesorar no solo tenemos que sacar adelante nuestro propio negocio sino que además tenemos que orientar a otras empresas. Debemos estar muy al día de todas las normativas actuales y cambios políticos, algo muy difícil de conseguir porque se suceden demasiadas modificaciones legales que complican nuestra labor, la cual constituye una valiosa aportación a la sociedad. Mi mercado de trabajo en León lo forman principalmente pequeñas sociedades familiares, autónomos y trabajadores particulares. Llevo una cartera de alrededor de doscientas pequeñas empresas; la mayor de ellas no supera los doce trabajadores. El pequeño empresario siempre está necesitado de ayuda y consejo y, aunque a muchos les asusta el papeleo y buscan despreocuparse, a veces intento explicarles el porqué del mismo, aunque lo importante es que ellos se vean libres del laberinto administrativo y se concentren en su trabajo para hacer más viables sus empresas.

León, una ciudad de servicios sin apenas tejido industrial

El problema fundamental de las empresas a las que asesoro es la difícil situación actual del mercado y el escaso consumo que hoy se realiza, algo que afecta en especial a León, ciudad de servicios sin apenas tejido productivo industrial y llena de pequeños comercios destinados al consumidor final. La construcción, por su parte, se ha parado de forma radical, y existe mucho funcionariado a quien se le ha rebajado el sueldo. La crisis, en suma, se ha notado de modo extraordinario. También le perjudicó en su día –y le sigue perjudicando a la provincia– la entrada de España en el Mercado Común, al que se hicieron demasiadas concesiones. La ganadería, la agricultura y la minería han desaparecido prácticamente.

Importancia del sector tecnológico en nuestra ciudad

El sector tecnológico, sin embargo, sí está adquiriendo cierta importancia en León. Nuestro Parque Tecnológico invita a grandes y pequeños empresarios a llevar a cabo sus proyectos, tanto en lo referente al mundo de la investigación como en el terreno de la biodiversidad, algo ahora muy en boga. El grupo Hewlett‑Packard, por ejemplo, ha apostado por descentralizarse de las grandes ciudades y acaba de abrir sede aquí, pero avanza muy despacio. La pena es que, debido a la dificultad de encontrar inversores privados con vistas a largo plazo, esta semilla positiva de innovación no acaba de fructificar. Nos sigue faltando mentalidad de riesgo.

Hay que reinvertir y diversificar los beneficios obtenidos

Uno de los grandes errores de los constructores que ganaron mucho dinero durante el boom inmobiliario es que después se dedicaron a reinvertir sus ganancias en polígonos y a comprar nuevas propiedades en lugar de diversificar los beneficios en otros sectores empresariales con la idea de precaverse de cara al futuro e intentar así continuar generando riqueza al ofrecer otro tipo de servicios. Sin duda ha habido algunos que han sabido diversificarse y sacar rentabilidad a sus ganancias, pero la mayoría, por desgracia, no lo ha hecho.

Buscamos alternativas para que las pymes eviten tomar decisiones drásticas

En un tiempo en que escuchamos poco o nada a nuestro prójimo, nuestra función es precisamente la de escuchar los problemas de nuestros clientes. Los tratamos con solicitud y atendemos sus inquietudes personales, intentando siempre animarles y ofrecerles soluciones y esperanza. El descenso del consumo está siendo definitivo para muchas empresas, un 90% de las cuales ha sufrido una reducción importante en su volumen de negocios. Es el sino de todas las empresas de servicios. Nuestra función es buscar posibilidades que ayuden a evitar tomar decisiones drásticas. La Administración pública pone excesivas trabas al pequeño empresario, demostrando así una gran falta de visión de futuro.

Regulaciones laborales específicas para a cada tipo de empresa

No puede ser que a un gran grupo como El Corte Inglés le cueste lo mismo despedir a un empleado que lo que le cuesta a una pequeña empresa. Para el grande, donde el trabajador apenas es un número, el despido resulta insignificante, pero para el pequeño, donde, el empleado adquiere pronto rango familiar, puede suponer la pérdida del negocio e incluso de su propio patrimonio. Confío en que el Gobierno actual se muestre sensible a esta desproporción enorme. Aplicar a todas las empresas el mismo baremo, un convenio regido por la Inspección de Trabajo, no tiene sentido. A cada una habría que aplicarle una regulación ajustada a sus características.

En España todo son derechos y ninguna obligación

Sin duda existe en nuestro país un cierto abuso del absentismo laboral que un autónomo, por ejemplo, no se puede nunca permitir. Partimos de la base de que en España todo son derechos y apenas parece haber obligaciones para nadie. Seguimos practicando la picaresca para engañar al Estado y a la propia empresa y habría que intentar controlar este tipo de irregularidades.

Facilitar cuanto antes el acceso al crédito

Uno de los handicaps que sufre el sector empresarial es la falta de recursos para iniciar nuevos proyectos. En mi entorno surgen personas con ilusión y genuino talento. Darse de alta y empezar no es tan difícil, pero habiendo abortado la banca toda financiación y siendo mínima la que proporciona el Gobierno, es difícil arriesgarse y salir adelante. Se impone facilitar cuanto antes el acceso al crédito para que las empresas con dificultades no cierren y para, al mismo tiempo, apoyar la creación de nuevas empresas.

Conveniencia de que el Estado cree un banco para reactivar el consumo y la inversión

Puesto que la banca privada no facilita ningún tipo de crédito a las empresas, no considero descabellada la posibilidad de que fuera el propio Estado quien, mediante la creación de un banco bueno, le hiciera la competencia a aquella, no solo con el fin de ayudar al empresario, sino de que la inversión privada se reactivara.

Medidas recientes que propician una cierta competencia desleal

También es cierto que centrarse únicamente en facilitar el, por otra parte necesario, surgimiento de nuevos negocios genera una suerte de competencia desleal, puesto que a las empresas ya establecidas se les añade el problema de luchar con empresas mejor armadas y protegidas que ellas. Que surjan unas para que desaparezcan otras nos deja empatados y no avanzamos.

Reconocer a tiempo la crisis hubiera permitido que ahora estuviéramos mejor

Aunque el Gobierno hubiera reconocido la crisis en su momento y tomado medidas al respecto, la crisis nos habría alcanzado igual, pues se trata de un problema de dimensión global. Pero, sin duda, el no haberla negado como se hizo nos situaría ahora en una posición más ventajosa.

Las autonomías han encarecido sobremanera el gasto público

Una de las graves inconsecuencias de nuestra Administración pública es la duplicidad de entidades. No sé si el Estado de las Autonomías ha sido una solución para el país, pero no cabe duda de que ha encarecido desorbitadamente el gasto público. Cuando se creó, hablaban de que pronto acabarían con las diputaciones, pero estas continúan funcionando. Creo que, con atender las demandas de tres o cuatro autonomías, habría sido suficiente. No hacerlo así ha creado en España una especie de reinos de taifas donde las ansias de poder y la corrupción han sido moneda corriente. Lo raro es que hayamos aguantado tantos años a este ritmo.

Sería positivo que el Gobierno diera ejemplo de austeridad

Hay que replantearse la cuestión autonómica. Una clase política que no tuviera miedo al voto y eliminara las diputaciones, pasando directamente las responsabilidades a los entes locales, y que mantuviera una sola cámara en el Congreso –pues la segunda solo sirve para ratificar las decisiones de la primera– sería de gran ayuda para el país. Supondría dar ejemplo de austeridad, algo de lo que tanto se habla hoy día.

Regular la responsabilidad de la clase política

El ciudadano de a pie no entiende que se estén llevando a cabo obras que en realidad no resultan en absoluto necesarias. Habría que regular la responsabilidad de políticos y poderes públicos que gastan de forma indiscriminada y no se responsabilizan de ello. En otros países de nuestro entorno este tipo de actuaciones se penalizan con la cárcel. Es una lástima que las decisiones políticas sigan respondiendo a intereses particulares.

Por una Europa con un modelo político y económico federal

Si queremos una Europa de verdad unida y fuerte tendremos que acercarnos más al modelo federal de Estado que rige los Estados Unidos. En España, por desgracia, nadie quiere perder su parcela de poder, lo que dificulta la creación de federaciones. Un Banco Central Europeo que actuara de forma independiente sería muy positivo, pues nos haría más viables y competitivos. La solución ha de venir de Europa o no vendrá, pero nunca antes de que cada país haga bien sus propios deberes. Debemos aceptar y respetar una disciplina europea para sacar adelante entre todos un proyecto común. En realidad estamos a un paso de una Europa federal. Esperemos que esta crisis suponga el empujón definitivo en esa dirección.