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Sra. Gispert
SRA. NÚRIA DE GISPERT CATALÀ.
Fotografia: Àngel Font

SRA. NÚRIA DE GISPERT CATALÀ. Expresidenta del Parlamento de Catalunya

Obra: ,

Text del 10/01/2017

NÚRIA DE GISPERT CATALÀ

Barcelona

Jurista, fue funcionaria de la Administración autonómica, diputada, consejera de la Generalitat y la primera mujer Presidenta del Parlamento de Catalunya. Autonomista convencida durante treinta años, se declara independentista desde hace solo dos. Asegura que el referéndum se celebrará y que será vinculante, porque la ley catalana prevalecerá sobre la ley española. Votará «Sí» por una Catalunya mejor, por sus cuatro hijos y por sus ocho nietos.

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Español

Primera generación del nuevo funcionariado autonómico

Estoy casada y soy madre de cuatro hijos y abuela de ocho nietos. Tras licen-ciarme en Derecho, hice oposiciones y empecé a trabajar en la Administración pública; concretamente, en la Diputación de Barcelona. En 1980, de la mano de Josep Tarradellas, formé parte del primer contingente de trescientos funcionarios que nos incorporamos a la naciente Administración autonómica. Me he dedicado a la política activa durante veinticinco años. Viví la Transi-ción, negocié durante veinte años el traspaso de competencias del Estado a Catalunya, fui consejera con el Presidente Pujol, diputada en el Parlamento de Catalunya y, durante los últimos cinco años, la primera Presidenta de esta institución, un honor que ni siquiera habría imaginado en el pasado.

El Procés empezó en 2010

Actualmente, me dedico a impulsar mi nuevo partido, Demòcrates de Catalunya, surgido tras la escisión de Unió Democràtica de Catalunya, donde milité 30 años, y que tuve que abandonar por su negativa a asumir el independentismo. Antepuse Catalunya al partido, porque, sin la inde-pendencia, nuestro país no tendrá prosperidad ni perspectivas. Hay que resolver la incomodidad, incomprensión e insatisfacción que Catalunya siente dentro de España, manifiesta, al menos, desde hace unos cien años. Este sentimiento tuvo su punto de inflexión en la sentencia contra el nuevo Estatuto emitida por el Tribunal Constitucional en 2010. Desde entonces, miles y miles de catalanes han decidido replantear su relación con España. Yo entre ellos.

Ha cambiado la correlación de fuerzas

Nadie puede reprocharme no haber creído en la España autonómica. Siempre estuve convencida de que, aun tratándonos en Madrid como extraños, nunca como propios, acabaríamos entendiéndonos conforme a los intereses comunes. Pero llegó la sentencia y vi que el acuerdo era una quimera. Al Estado español, los catalanes solo le interesamos por nuestro dinero y nuestros recursos. No le importa nuestro país como una identidad diferenciada, ni nosotros como personas con un sentimiento de pertenencia diferente. El Procés, este período histórico iniciado en 2010, reconocible por un cambio en la correlación de fuerzas respecto a la cuestión nacional, ya dura seis años. Y no va a extinguirse, porque surge del pueblo. Los políticos acompañan y lideran, pero es el pueblo quien, de una manera mayoritaria, ha cambiado su manera de percibir el Estado español.

Judicializar el conflicto no es la solución

Nada justifica que una norma suprema refrendada por el pueblo sea después impugnada con criterios políticos por un tribunal técnico. Un tribunal que, como el Constitucional, además debería haberse renovado años atrás, y que en el momento de emitir la sentencia no respondía al espíritu para el que fue creado. El contencioso entre Catalunya y España no se resolverá en los tribunales, sino entre los respectivos poderes ejecutivos o legislativos. Queremos ser independientes, entre otras razones, para que los altos tribunales sean también catalanes, para que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya no sea un mero apéndice de Madrid que solo tiene de catalán su ubicación física.

Dinamarca en el sur de Europa

Seremos un pequeño gran Estado independiente. Somos un país próspero. Estamos en la primera división europea en lo tocante a ciencia, investigación y tecnología. Nuestros proyectos en todos estos campos son, año tras año, reconocidos por la Unión Europea. Por superficie, por PIB, por capacidades y por voluntad podemos ser la Dinamarca del sur del continente. Ya somos un gran país a pesar de que una parte importante de la riqueza que generamos se vaya a Madrid para no volver. No es difícil imaginar todo el potencial que podríamos desplegar si no perdiéramos esa riqueza por criterios políticos.

Somos solidarios y un país de acogida

También somos un país solidario. Nuestras familias han superado la crisis a base de solidaridad. Y, por ende, somos un país de acogida, una tierra de oportunidades. Empezamos a serlo en 1889, cuando llegaron de otras tierras miles de emigrantes para trabajar en la Exposición Universal de Barcelona. Vinieron, se quedaron y se integraron. Y desde entonces ha sido una constante histórica.

Cuando Pujol se ganó a Rodríguez Ibarra

Desde Catalunya siempre hemos buscado tender puentes. En 2001 la Generalitat de Catalunya organizó una exposición itinerante llamada «Cataluña, tierra de acogida» para intentar acercar nuestro país al Estado español. La exposición recorrió las capitales de las diecisiete comunidades autónomas. Cuando estuvimos en Extremadura, nuestro anfitrión fue Juan Carlos Rodríguez Ibarra, a la sazón Presidente de la Junta de Extremadura y azote verbal del catalanismo y de Jordi Pujol, el entonces Presidente de Catalunya. Durante el almuerzo con el que nos agasajaron, Pujol le explicó a Ibarra el viaje que hizo a las Hurdes en 1950, y fue prolijo y apasionado desplegando los conocimientos sobre aquella tierra que había ido atesorando a lo largo de su vida. También le regaló a Ibarra un libro sobre la historia de su tierra que éste desconocía. Agradecido y admirado ante tanto saber, el Presidente de Extremadura lamentó haberle atacado en el pasado y prometió no volver a hacerlo.

Muchos otros países lo consiguieron

No es ningún secreto que el Estado español está empleando a fondo su diplomacia para frenar el proceso de Catalunya en el exterior. Y la Unión Europea, como institución, no puede hacer otra cosa que apoyar a uno de sus miembros. Ello no ha de desanimarnos. Debemos pensar que la inde – pendencia es posible, que muchos otros países consiguieron tener su propio Estado antes que nosotros, y con adversarios tan o más potentes que España. La clave de todo será el referéndum. Si podemos celebrarlo y ganarlo, el Es-tado español se verá obligado a sentarse en una mesa de negociación bajo el arbitrio de la Unión Europea. Yo veo muy posible ganarlo. Téngase en cuenta que la consulta participativa del 9-N se convocó con solo tres semanas de margen, y movilizó casi a dos millones y medio de personas, casi la mitad del censo.

Un referéndum bien preparado

Un referéndum bien preparado es un instrumento casi infalible. Tenemos un censo electoral, colegios electorales y el Parlamento para aprobar leyes. Tenemos también la Ley de Transitoriedad Jurídica, que ya está redactada y consensuada; una ley que permite, desde el mismo instante de su aprobación, dar preeminencia a la legalidad catalana sobre la legalidad española. En ese ínterin, que puede ser de un cuarto de hora, de ocho horas, o de días, el Parlamento convocará el referéndum. Así, nos aseguramos de que la participación sea alta y de que vote todo el mundo, también los contrarios, que lo harán por si acaso, por si la nueva legalidad se consolida. No habrá boicot. Y el Estado español no podrá detenerlo, porque a los cinco minutos habremos ya captado la atención de Washington, Londres o Moscú. No tenemos otra salida que hacerlo así. Lo hemos intentado por las buenas, y se nos ha ignorado. Queremos ser independientes y queremos saber si el resto de los catalanes desean serlo. El referéndum se hará. Y si envían a la Guardia Civil a impedirlo, entonces la victoria estará asegurada.

Podrían precipitar el Procés

Me identifico plenamente con mi sucesora y habría actuado exactamente igual. Si el Estado español comete la imprudencia de inhabilitar a Carme Forcadell, Presidenta del Parlamento de Catalunya, nos encontraríamos, entonces, en un punto de inflexión que podría precipitarlo todo, ya que la rehabilitación de la propia Presidenta supondría el primer gran quebranto de la legalidad española. Ya no nos intimidan las amenazas de supresión de la autonomía. Ni las cancillerías europeas ni la Unión Europea aceptarían un escenario tan drástico. No es lo mismo querellarse contra el poder ejecutivo que contra el legislativo. No pueden llevar las cosas tan lejos, por muy desesperados que estén.

Tras un «No» habría tarde o temprano un «Sí»

Si votáramos y saliera el «No», yo no vería la independencia. Pero mis hijos, la verán algún día. Soy independentista desde hace solo dos años. Antes no lo era, pero ver que en Madrid, en vez de negociar, contraatacan con resoluciones, reales decretos y leyes que menoscaban nuestro autogobierno me ha abierto los ojos. Mis hijos ni siquiera se plantean una realidad que no sea la independencia, y no sienten como propio el marco legal de una Constitución que no votaron. Y como mis hijos, todos los hijos que conozco de mi entorno. Mientras haya catalanes, habrá independentistas. Algún día Catalunya será independiente, esta vez o la siguiente. Y no porque tengamos nada en contra de nadie, sino para poder colaborar mejor con todo el mundo. Hace cuarenta y cinco años, Pau Casals, en la sede de las Naciones Unidas, se afirmó catalán y glosó Catalunya como nación milenaria que ya en el siglo XI se reunía para buscar la paz en las asambleas de Pau i Treva (Paz y Tregua). Esta es nuestra historia y de allí venimos.

English

 

She is a jurist and has been a civil servant in the autonomous government, a member of the Congress of Deputies, a minister in the Catalan Government andthe first woman President of the Catalan parliament. A fervent supporter of the autonomous community system for thirty years, she declared herself a supporter of independence only two years ago. She says that the referendum will be held and the result will be binding, because Catalan takes preference over Spanish law. She intends to vote “Yes” to achieve a better Catalonia for her four children and eight grandchildren.

First generation of the new autonomous system civil servants

I am married and a mother of four children and a grandmother of eight. After obtaining my Law Degree I took a public exam and started to work in local government, specifically in the Provincial Council of Barcelona. In 1980, at the invitation of Josep Tarradellas, I formed part of the first contingent of three hundred civil servants who joined the incipient autonomous government. I have been an active politician for twenty-five years. I experienced the Transition, negotiated the transfer of power from the Spanish state to Catalonia for twenty years and I served as minister under the Catalan President Pujol, in addition to being a member of the Catalan parliament. During the last five years I was the first woman President of the Catalan Parliament, an honour that I certainly would never have imagined in the past.

The Procés took root in 2010

Right now, I am concentrating on promoting my new party, Demòcrates de Catalunya, which arose following the division of Unió Democràtica de Catalunya, a party in which I was a militant for 30 years and which I was forced to leave after it refused to support Catalan independence. I put Catalonia before my party because without independence, our country would have no prosperity or prospects. It is necessary to eliminate the discomfort, lack of understanding and dissatisfaction that Catalonia has experienced in Spain for at least the last century. This feeling reached a point of no return in the ruling against the new Statute issued by the Spanish Constitutional Court in 2010. Since then thousands of Catalans have decided to reconsider their relations with Spain, and I am one of them.

The correlation of forces has changed

No-one can reproach me for not having believed in the Spanish autonomous system. I always thought that even though Madrid treated us as foreigners and never as equals, we would eventually find common ground. But then the ruling was issued and I realised that the agreement was merely a delusion. The Spanish state is only interested in the Catalans for our money and our resources. They don’t care about our country and our different identity, or about us as people with a different feeling of belonging. The Procés, this historic period that began in 2010, and is recognised in the change in the correlation of forces with respect to nationalism, has lasted for six years now and it will continue to exist because it emanates from the people. Politicians support and lead, but it is the people of Catalonia who have for the most part changed the way they perceive the Spanish state.

Judicialising the conflict is not the solution

Nothing justifies the fact that a supreme regulation supported by a people is challenged by a technical court, based on political criteria. A court such as the Constitutional Court, whose members should have been renewed years ago and which failed to respond to the spirit with which it was created when the ruling was issued. The conflict between Catalonia and Spain will not be settled in the courts, but by the respective executive or legislative powers. We want to be independent, among other reasons, to allow the high courts to also be Catalan, so that the Higher Court of Justice of Catalonia is not a mere extension of Madrid, since the only Catalan thing about it is its location.

Denmark in southern Europe

We will be a small, but great, independent state. Ours is a prosperous country. We are in the first division in Europe in science, research and technology. Our projects in all these fields are recognised year after year by the European Union. Based on our Surface area, GDP, capacities and our will, we can become the Denmark of southern Europe. We are already a great country, despite the fact that a large part of the wealth we generate goes to Madrid and never returns. It is not difficult to imagine all the potential we could deploy if we were not deprived of that wealth for political reasons.

We are a generous and inclusive land

We are also a solidary land. Our families have overcome the crisis through their solidary. And we are an inclusive country, a land filled with opportunities. We started to be this in 1889 when thousands of emigrants from other countries arrived to work at the Universal Exhibition in Barcelona. They came, they stayed and they were integrated into our culture, and since then, this has been a historical constant.

When Pujol beat Rodríguez Ibarra

We Catalans have always been able to build bridges. In 2001 the Catalan Government organised an itinerant exhibition called «Catalonia, a land of inclusion» to try and bring our country closer to Spain. The exhibition was staged in the capitals of the seventeen autonomous communities. When we were in Extremadura, our host was Juan Carlos Rodríguez Ibarra, at that time President of the Council of Extremadura, who was radically opposed to Catalanism and Jordi Pujol, then the President of Catalonia. During the lunch organised in our honour, Pujol explained to Ibarra that he had visited Las Hurdes in 1950 and passionately expressed his thorough knowledge of this region which he had gained during his lifetime. He also gave Ibarra a gift in the form of a book on the history of his country, which was quite unknown to Ibarra. The President of Extremadura expressed his thanks and his admiration for this knowledge and said he was sorry for having attacked him in the past, and promised not to do so in the future.

Many other countries achieved this

It is no secret that the Spanish state is using diplomatic channels to halt the process in Catalonia in the eyes of the world. As an institution, the European Union has no other option but to support one of its members. This must not discourage us and we must think that independence is possible, that many other countries have managed to establish their own state before us, and with adversaries as powerful as Spain or even more so. The key to all this is the referendum. If we are able to hold it and win it, the Spanish state will be obliged to sit down at a negotiation table, with the European Union as the arbitrator. I think we will win it. Bear in mind that the participative consultation held on the 9th of November was organised in only three weeks, and it mobilised almost two and a half million people, almost half the population census.

A correctly-organised referendum

A correctly-organised referendum is a practically infallible instrument. We have an electoral census, polls and the Parliament to pass laws. We also have the “Transitoriedad Jurídica” Act which has now been drafted and agreed; this law enables Catalan Law to take priority over Spanish Law from the time it is passed. During that time, which could be fifteen minutes, eight hours or a matter of days, the Catalan Parliament will call the referendum, and this will enable us to make sure the participation levels are high and that everyone votes, even those not in favour of independence, who will vote just in case the new legal situation becomes consolidated. There won’t be a boycott and the Spanish state will not be able to stop it, because in five minutes we will have attracted the attention of Washington, London and Moscow. We have no other option but to do this. We have tried to do so nicely but we have been ignored. We want to be independent and we want to know whether other Catalans feel the same. The referendum will take place and if they send in the Civil Guard to stop it, then victory is assured.

The Procés could be brought forward

I fully agree with my successor and I would have done exactly the same. If the Spanish state is foolish enough to disqualify Carme Forcadell, the President of the Catalan Parliament, from office, then we would be at a point of no return that could precipitate matters, as the reinstating of our President would be the first major action taken against Spanish Law. We are no longer afraid of their threats to suppress the autonomy. Neither the European chancellor, nor the European Union would accept such as drastic scenario. It is one thing to oppose executive power and quite another thing to oppose legislative power. They will not be able to go that far, no matter how desperate they are.

After a “No”, sooner or later there will be a “Yes”

If the “No” wins, I will not see Catalan independence. But my children will see it one day. I have been in favour of independence for only two years. I was not in favour before, but after seeing Madrid counterattack with decisions, decrees and laws that undermine our self-government instead of negotiating, my eyes have been opened. My children do not even imagine a reality that is not Independence and they do not identify with a Constitution that they never voted for. And all the children I know feel the same as mine. As long as there are Catalans there will be people in favour of independence. One day, Catalonia will be independent, either sooner or later. Not because we have someone that opposes us, but in order to better cooperate with the whole world. Forty-five years ago, Pau Casals proclaimed he was a Catalan at the UN Headquarters and described Catalonia as a millenary nation that had already gathered to seek peace at the Pau i Treva (Peace and Truce) assemblies in the eleventh century. This is our history and this is where we come from.

Français

Ancien Présidente du Parlement de Catalogne

Cette juriste a été fonctionnaire de l’administration autonomique, députée, conseillère de la Generalitat et la première femme présidente du Parlement de Catalogne. Autonomiste convaincue pendant trente ans, elle se déclare indépendantiste depuis seulement deux ans. Elle assure que le référendum aura lieu et qu’il sera inaliénable, car la loi catalane prévaudra sur l’espagnole. Elle votera « oui » pour une meilleure Catalogne, pour ses quatre enfants et ses huit petits-enfants.

La première génération du nouveau fonctionnariat autonomique

Je suis mariée et je suis mère de quatre enfants et grand-mère de huit petits-enfants. Une fois mon diplôme de droit en poche, j’ai passé des concours de recrutement et j’ai commencé à travailler dans l’administration publique, plus concrètement dans la députation de Barcelone. En 1980, sous la houlette de Josep Tarradellas, j’ai intégré le premier contingent de trois cents fonctionnaires à rejoindre les files de la toute nouvelle Administration autonomique. Je me suis consacrée à la politique active pendant vingt-cinq ans. J’ai vécu la transition, j’ai négocié pendant vingt ans le transfert des compétences du gouvernement espagnol à la Catalogne, j’ai été conseillère sous la présidence de Pujol, députée au Parlement de Catalogne et ces cinq dernières années, la présidente de cette institution, un honneur que je n’aurais même pas imaginé par le passé.

Le Procés a commencé en 2010

Actuellement, je me consacre à impulser mon nouveau parti, Demòcrates de Catalunya, qui a vu le jour après la scission d’Unió Democràtica de Catalunya, où j’ai milité pendant trente ans et que j’ai dû abandonner car il refusait d’assumer l’indépendantisme. J’ai préféré la Catalogne au parti car, sans l’indépendance, notre pays ne peut prospérer et n’a aucune perspective. Il faut résoudre le malaise, l’incompréhension et l’insatisfaction que ressent la Catalogne au sein de l’Espagne et qui est manifeste depuis une centaine d’années. Ce sentiment a atteint son apogée en 2010, lors de la décision du Tribunal Constitutionnel contre le nouveau Statut. Dès lors, des milliers et des milliers de catalans ont décidé de revoir leur relation avec l’Espagne et je me compte parmi eux.

La corrélation des forces a changé

Personne ne peut me reprocher de ne pas avoir cru en l’Espagne des communautés autonomes. J’ai toujours été convaincue que, même si le gouvernement de Madrid nous traitait comme des étrangers, jamais comme un des leurs, nous finirions par nous mettre d’accord sur les intérêts communs. Mais la décision est tombée et j’ai vu que l’accord était une chimère. Seuls l’argent et les ressources des Catalans intéressent le gouvernement espagnol. Il ne voit pas notre pays comme une identité différenciée ni nous-mêmes comme des personnes possédant un sentiment d’appartenance différent. Le Procés, cette période historique qui a démarré en 2010, reconnaissable par un changement dans la corrélation des forces vis-à-vis de la question nationale, dure depuis six ans. Et elle ne prendra pas fin car elle vient du peuple. Les hommes politiques accompagnent et dirigent, mais c’est le peuple qui, en masse, a changé sa façon de percevoir l’État espagnol.

La solution ne passe pas par judiciariser le conflit

Rien ne justifie qu’une norme suprême ratifiée par les citoyens soit contestée par la suite selon des critères politiques par un tribunal technique. Un tribunal qui, comme le Constitutionnel, devrait avoir été renouvelé des années auparavant et qui au moment de prononcer la décision ne répondait pas à l’esprit pour lequel il a été créé. Le contentieux entre Catalogne et Espagne ne se résoudra pas dans les tribunaux mais entre les pouvoirs exécutifs ou législatifs respectifs. Nous vou-lons être indépendants, entre autres raisons, pour que les cours suprêmes soient elles aussi catalanes, pour que le Tribunal Supérieur de Justice de Catalogne, qui n’a de catalan que son emplacement, ne soit pas un simple appendice de Madrid.

Le Danemark au sud de l’Europe

Nous serons un grand état indépendant. Nous sommes un pays prospère. Nous jouons en première division européenne en matière de science, de recherche et de technologie. Chaque année, nos projets dans ces domaines sont reconnus par l’Union européenne. En termes de superficie, de PIB, de capacités et de volonté, nous pouvons être le Danemark du sud du continent. Nous sommes déjà un grand pays, même si une partie importante de la richesse que nous générons part à Madrid et n’en revient pas. Il n’est pas difficile d’imaginer tout le potentiel que nous pourrions déployer si des critères politiques ne nous privaient pas de cette richesse.

Nous sommes solidaires et une terre d’accueil

Nous sommes aussi un pays solidaire. Nos familles ont surmonté la crise grâce à la solidarité. Et, par conséquent, nous sommes une terre d’accueil et d’opportunités. Nous avons commencé à l’être en 1889, lors de l’arrivée de milliers d’émigrants venus travailler sur l’Exposition Universelle de Barcelone. Ils sont venus, sont restés et se sont intégrés. Et depuis, c’est une constante historique.

Quand Pujol gagna les faveurs de Rodríguez Ibarra

La Catalogne a toujours tendu des ponts. En 2011, la Generalitat de Catalogne a organisé une exposition itinérante appelée « Catalogne, terre d’accueil » dans une tentative de rapprocher notre pays de l’État espagnol. L’exposition a visité les capitales des dix-sept communautés autonomes. En Estrémadure notre hôte était Juan Carlos Rodríguez Ibarra alors président du Conseil d’Estrémadure très critique sur le catalanisme et sur Jordi Pujol, le président de Catalogne de l’épo-que. Pendant le déjeuner auquel nous étions conviés, Pujol a raconté en détail à Ibarra son voyage à Hurdes en 1950, en partageant sa passion et ses connais-sances de cette région qu’il avait adoré tout au long de sa vie. Il a également offert à Ibarra un livre sur l’histoire de sa région, que celui-ci ne connaissait pas. Reconnaissant et impressionné par tant de savoir, le président d’Estrémadure a regretté de l’avoir attaqué par le passé et promis de ne plus le faire.

Beaucoup d’autre pays y sont parvenus

Tout le monde sait que l’État espagnol emploie à fond sa diplomatie pour freiner le processus de Catalogne à l’étranger. Et l’Union européenne, en qualité d’institution, ne peut qu’appuyer l’un de ses membres. Cela ne doit pas nous décourager. Nous devons penser que l’indépendance est possible, que beaucoup d’autres pays avant nous y sont parvenus et ont obtenu leur propre état, contre des adversaires aussi puissants, si ce n’est plus que l’Espagne. Le référendum sera la clé de tout. Si nous pouvons le célébrer et qu’il se solde par la victoire du « oui », l’État espagnol sera obligé de s’asseoir à la table des négociations arbitrée par l’Union européenne. Je crois très possible de gagner. Il ne faut pas oublier que la consultation participative du 9-N, convoquée avec une marge d’à peine trois semaines, a mobilisé près de deux millions et demi de personnes, soit près de la moitié des électeurs.

Un référendum bien préparé

Un référendum bien préparé est un instrument quasiment infaillible. Nous disposons d’électeurs, de bureaux de vote et du Parlement pour approuver les lois. Nous avons également la loi de « Transitoriété », rédigée et ratifiée ; une loi qui permet, dès l’instant de son approbation, de prioriser la légalité catalane sur la légalité espagnole. Pendant ce laps de temps, qui peut durer un quart d’heure, huit heures ou plusieurs jours, le Parlement convoquera le référendum. Nous nous assurons ainsi que le taux de participation soit élevé et que tout le monde vote, même les opposants qui voteront au cas où, si la nouvelle légalité se consolide. Il n’y aura pas de boycott. Et l’État espagnol ne pourra pas l’arrêter, car au bout de cinq minutes, nous aurons attiré l’attention de Washington, Londres ou Moscou. Nous n’avons pas d’autre issue. Nous l’avons tenté de bon gré et nous avons été ignorés. Nous voulons être indépendants et nous voulons savoir si les catalans veulent l’être. Le référendum aura lieu. Et si le gouvernement central envoie la police pour nous en empêcher, la victoire est assurée.

Le Procés pourrait se précipiter

Je m’identifie pleinement avec mon successeur et j’aurai agi exactement pareil. Si l’État espagnol commet l’imprudence de démettre Carme Forcadell, présidente du Parlement de Catalogne, nous serions à un tournant qui risque de tout précipiter car la réhabilitation de la présidente impliquerait la première grande transgression de la légalité espagnole. Les menaces de suppression de l’autonomie ne nous intimident plus. Ni les chancelleries européennes ni l’Union européenne n’accepteraient un scénario aussi drastique. Se quereller contre le pouvoir exécutif est une chose, contre le pouvoir législatif en est une autre. Ils ne peuvent pas aller aussi loin, aussi désespérés soient-ils.

Un « Non » serait suivi tôt ou tard par un « oui »

Si le vote se solde par la victoire du « non », je ne connaîtrai pas l’indépendance, mais mes enfants la verront un jour. Je suis indépendantiste depuis seulement deux ans. Avant je ne l’étais pas, mais voir que le gouvernement de Madrid, au lieu de négocier contrattaquait avec des décisions, des décrets royaux et des lois qui portent atteinte à notre autonomie m’a ouvert les yeux. Mes enfants n’envisagent même pas une réalité qui ne soit pas l’indépendance et ne se sentent pas identifiés au cadre légal d’une Constitution qu’ils n’ont pas votée. Or, dans mon entourage, tous les enfants des autres pensent comme les miens. Tant qu’il y aura des catalans, il y aura des indépendantistes. Un jour, Catalogne sera indépendante, cette fois-ci ou la prochaine. Et pas parce que nous ayons « une dent » contre qui que ce soit, mais pour pouvoir mieux collaborer avec tous. Il y a quarante-cinq ans, au siège des Nations Unies Pau Casals s’est déclaré Catalan et a dépeint la Catalogne comme une nation millénaire, qui au XIe siècle déjà se réunissait pour chercher la paix dans les assemblées de Pau i Treva (paix et trêve). Cette Histoire est la nôtre et nous en sommes les descendants.

Deutsch

Ex-Präsidentin des Parlaments von Katalonien

Juristin, Beamtin der autonomen Verwaltung, Abgeordnete, Ministerin der Generalitat und erste weibliche Präsidentin des Parlaments von Katalonien. Seit dreißig Jahren überzeugte Anhängerin der Autonomie, befürwortet sie erst seit zwei Jahren die Unabhängigkeitsbewegung. Sie ist der festen Überzeugung, dass das Referendum stattfinden und bindend sein wird, da die katalanischen Gesetze Vorrang vor den spanischen besitzen. Beim Referendum wird sie mit „Ja“ für ein besseres Katalonien, ihre vier Kinder und acht Enkel stimmen.

Erste Generation der neuen autonomen Beamten

Ich bin verheiratet, Mutter von vier Kindern und Großmutter von acht Enkeln. Nach meinem Jurastudium legte ich die Auswahlprüfung für den öffentlichen Dienst ab und begann, in der öffentlichen Verwaltung zu arbeiten, und zwar für die Provinzverwaltung von Barcelona. 1980 war ich dank Josep Tarradellas Teil des ersten Kontingents von insgesamt 300 Beamten, welche die neu entstandene autonome Verwaltung bildeten. Ich widme mich seit 25 Jahren der aktiven Politik. Ich habe die Transition miterlebt und 20 Jahre lang die Übertragung von Zuständigkeiten des spanischen Staates an Katalonien mit verhandelt. Ich war Ministerin unter Präsident Pujol, Abgeordnete im Parlament von Katalonien, dessen Präsidentin ich in den letzten fünf Jahren war, eine Ehre, die ich mir in der Vergangenheit niemals hätte vorstellen können.

Der Procés begann im Jahr 2010

Gegenwärtig setze ich mich für meine neue Partei Demokraten Kataloniens (Demòcrates de Catalunya) ein, die nach der Abspaltung von der Demo-kratischen Union Kataloniens (Unió Democràtica de Catalunya) entstand, in der ich 30 Jahre lang als Aktivistin tätig war, die ich jedoch angesichts ihrer Ablehnung der Unabhängigkeitsbewegung verlassen musste. Ich habe Katalonien meiner Partei vorangestellt, da unser Land ohne Unabhängigkeit weder Wohlstand noch Perspektiven haben kann. Es muss eine Lösung für das Unbehagen, Unverständnis und die Unzufriedenheit gefunden werden, die Katalonien seit mindestens hundert Jahren innerhalb von Spanien empfindet. Dieses Empfinden gelangte 2010 anlässlich des Urteils des spanischen Verfassungsgerichts gegen das neue Autonomiestatut an einen Wendepunkt. Seit diesem Zeitpunkt haben Abertausende Katalanen entschieden, ihre Beziehung zu Spanien neu zu überdenken. Unter anderem auch ich.

Das Kräfteverhältnis hat sich verändert

Niemand kann mir vorwerfen, nicht an das Spanien der Autonomen Gemeinschaften geglaubt zu haben. Obwohl wir in Madrid immer wie Fremde und nicht wie Einheimische behandelt wurden, war ich immer davon überzeugt, dass wir uns schließlich beruhend auf unseren gemeinsamen Interessen verstehen würden. Dann kam das Urteil und ich musste erkennen, dass eine Einigung ein frommer Wunsch war. Der spanische Staat ist an den Katalanen nur aufgrund unseres Geldes und unserer Ressourcen interessiert. Er schert sich weder um die differenzierte Identität unseres Landes, noch um uns als Personen mit einem unterschiedlichen Zugehörigkeitsgefühl. Der Procés, dieser 2010 entstandene historische Zeitraum, der an einer Änderung des Kräfteverhältnisses erkennbar ist, dauert inzwischen sechs Jahre an. Und er wird nicht erlöschen, da er vom Volk ausgeht. Die Politiker mögen den Procés begleiten und anführen, es ist jedoch das Volk, das mehrheitlich seine Wahrnehmung des spanischen Staats geändert hat.

Eine Judikalisierung des Konflikts ist nicht die Lösung

Es ist durch nichts gerechtfertigt, dass ein per Volksbefragung bestätigtes oberstes Recht anschließend aufgrund politischer Kriterien von einem technischen Gericht angefochten wird. Ein Gericht, das wie das spanische Verfassungsgericht zudem schon vor Jahren hätte erneuert werden müssen und zum Zeitpunkt des Urteils nicht mehr der Geisteshaltung entsprach, mit der es geschaffen wurde. Die Streitsache zwischen Katalonien und Spanien wird nicht vor Gericht gelöst werden, sondern von der jeweiligen Exekutive und Legislative. Wir wollen unter anderem deshalb unabhängig sein, damit die hohen Gerichte ebenfalls katalanisch sind, damit der Oberste Gerichtshof von Katalonien nicht länger ein reines Anhängsel von Madrid ist, dessen einziges katalanisches Merkmal derzeit sein Standort ist.

Dänemark im Süden Europas

Wir wollen ein kleiner, jedoch großer unabhängiger Staat sein. Wir sind ein wohlhabendes Land. Wir spielen in Sachen Wissenschaft, Forschung und Technologie in der ersten europäischen Liga mit. Unsere Projekte in diesen Bereichen werden jedes Jahr von der Europäischen Union anerkannt. Von der Fläche, dem BIP, den Kapazitäten und unserem Willen her können wir das Dänemark im Süden des Kontinents sein. Trotz der Tatsache, dass ein Großteil des von uns erwirtschafteten Reichtums unwiederbringlich nach Madrid geht, sind wir bereits jetzt ein großes Land. Man kann sich leicht unser gesamtes Potenzial vorstellen, wenn dieser Reichtum nicht mehr aufgrund politischer Kriterien verloren geht.

Wir sind solidarisch und ein Zufluchtsland

Wir sind jedoch auch solidarisch. Unsere Familien haben die Krise dank ihrer Solidarität überwunden. Darüber hinaus sind wir ein Zufluchtsland, ein Land der Möglichkeiten. Unsere Anfänge als Zufluchtsland gehen auf das Jahr 1889 zurück, als Tausende Emigranten aus anderen Landesteilen eintrafen, um auf der Weltausstellung von Barcelona zu arbeiten. Sie kamen und integrierten sich. Diese Gastfreundschaft ist seitdem eine historische Konstante.

Als Pujol den Präsidenten von Extremadura, Rodríguez Ibarra, überzeugen konnte

Katalonien hat schon immer versucht, Brücken zu schlagen. 2001 organisierte die Generalitat de Catalunya eine Wanderausstellung zum Thema „Zufluchtsland Katalonien“, um unser Land dem spanischen Staat näher zubringen. Die Ausstellung wurde in den Hauptstädten der siebzehn Autonomen Gemeinschaften gezeigt. Gastgeber bei unserem Aufenthalt in Extremadura war Juan Carlos Rodríguez Ibarra, damals Präsident der Regionalregierung von Extremadura und verbale Geißel des Katalanismus und Jordi Pujols, dem damaligen Präsidenten von Katalonien. Während des Mittagessens sprach Pujol mit Ibarra über seine Reise durch die Region Las Hurdes im Jahr 1950, wobei er diesen Teil Extremaduras sehr umfangreich und leidenschaftlich beschrieb und dabei Kenntnisse bewies, die er im Laufe seines gesamten Lebens angesammelt hatte. Außerdem schenkte er Ibarra ein Buch über die Geschichte seines Landes, das dieser bisher nicht kannte. Zum Dank und aus Bewunderung angesichts eines derartigen Wissens bedauerte der Präsident von Extremadura, Pujol in der Vergangenheit angegriffen zu haben, und versprach, dies in Zukunft zu unterlassen.

Viele andere Länder haben es geschafft

Es ist kein Geheimnis, dass der spanische Staat seine gesamte Diplomatie einsetzt, um den Prozess Kataloniens im Ausland zu bremsen. Zudem bleibt der Europäischen Union nicht anderes übrig, als eines ihrer Mitglieder zu unterstützen. Dies darf uns jedoch nicht entmutigen. Wir müssen daran glauben, dass die Unabhängigkeit möglich ist, da vor uns viele andere Länder mit genauso starken oder sogar noch stärkeren Gegnern wie Spanien ihren eigenen Staat erreicht haben. Der Schlüssel dazu ist das Referendum. Sollten wir das Referendum durchführen und gewinnen, wird der spanische Staat sich gezwungen sehen, sich unter der Schirmherrschaft der Europäischen Union an einen Verhandlungstisch zu setzen. Ich halte einen Sieg für sehr gut möglich. In diesem Zusammenhang darf nicht vergessen werden, dass die partizipatorische Konsultation des 9. November mit einer Vorlaufzeit von lediglich drei Wochen anberaumt wurde und beinahe 2,5 Millionen Personen mobilisierte, fast die Hälfte der Wahlberechtigten.

Ein gut vorbereitetes Referendum

Ein gut vorbereitetes Referendum ist ein nahezu unfehlbares Instrument. Wir verfügen über ein Wählerverzeichnis, Wahllokale und ein Parlament, um Gesetze zu verabschieden. Darüber hinaus verfügen wir über das Gesetz der Transitoriedad Política (Gesetz über den juristischen Übergang), das bereits verfasst und vereinbart wurde. Dieses Gesetz erlaubt ab dessen Verabschiedung, der katalanische Legalität Vorrang vor der spanischen Legalität einzuräumen. In dieser Zwischenzeit, die eine Viertelstunde, acht Stunden oder auch Tage andauern kann, wird das Parlament das Referendum anberaumen. Auf diese Weise wird gewährleistet, dass die Beteiligung hoch ist und alle abstimmen werden, auch die Gegner, die zu den Urnen gehen werden, um eine Konsolidierung der neuen Legalität zu verhindern. Es wird keinen Boykott geben. Der spanische Staat wird dies nicht aufhalten können, da wir nach fünf Minuten bereits die Aufmerksamkeit von Washington, London oder Moskau auf uns gezogen haben werden. Dies der einzige Ausweg, der uns noch verbleibt. Wir haben es auf einvernehmlichem Wege versucht und wurden ignoriert. Wir wollen unabhängig sein und möchten wissen, ob der Rest der Katalanen dies ebenfalls will. Das Referendum wird stattfinden. Und wenn der spanische Staat die Guardia Civil schickt, um dies zu verhindern, ist uns der Sieg sicher.

Dies könnte den Procés beschleunigen

Ich identifiziere mich vollständig mit meiner Nachfolgerin und hätte genauso gehandelt. Sollte der spanische Staat die Unvorsichtigkeit begehen, Carme Forcadell, die Präsidentin des Parlaments von Katalonien, für unfähig zu erklären, befinden wir uns an einem Wendepunkt, der alles beschleunigen könnte, da die Rehabilitierung der Präsidentin einen ersten großen Verstoß gegen die spanische Legalität bedeuten würde. Drohungen, die Autonomie abzuschaffen, schüchtern uns nicht mehr ein. Ein derart drastisches Szenario würde weder von den europäischen Regierungen noch der Europäischen Union akzeptiert werden. Mit der Exekutive zu streiten, ist nicht dasselbe wie ein Streit mit der Legislative. So weit können sie es nicht kommen lassen, ganz gleich, wie verzweifelt sie auch sind.

Auf ein „Nein“ wird früher oder später ein „Ja“ folgen.

Sollte sich bei der Abstimmung das „Nein“ durchsetzen, werde ich selbst die Unabhängigkeit nicht mehr erleben. Aber meine Kinder sehr wohl. Ich selbst trete erst seit zwei Jahren für die Unabhängigkeit ein. Vorher war das nicht der Fall. Nachdem ich jedoch in Madrid feststellen musste, dass man uns anstatt zu verhandeln mit Beschlüssen, königlichen Erlassen und Gesetzen angreift, die unsere Selbstverwaltung beeinträchtigen, wurden mir die Augen geöffnet. Meine Kinder können sich eine andere Realität als die Unabhängigkeit nicht vorstellen und empfinden den Rechtsrahmen einer Verfassung, die sie nicht gewählt haben, als etwas Fremdes. Und wie meine Kinder denken alle Kinder, die ich in meinem Umfeld kenne. Solange es Katalanen gibt, wird es Verfechter der Unabhängigkeit geben. Eines Tages wird Katalonien unabhängig sein, wenn nicht heute, so morgen. Und nicht etwa, weil wir etwas gegen andere haben, sondern weil wir besser mit der gesamten Welt zusammenarbeiten wollen. Vor 45 Jahren bezeichnete sich Pau Casals im Sitz der Vereinten Nationen als Katalane und schilderte Katalonien als tausendjährige Nation, die sich bereits im 11. Jahrhundert versammelte, um den Frieden in den Versammlungen Pau i Treva (Gottesfrieden) zu suchen. Dies ist unsere Geschichte, aus der wir herv,