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RAFAEL JIMÉNEZ DE LA RUBIA.

RAFAEL JIMÉNEZ DE LA RUBIA. AGLOMERADOS, OBRAS Y CANTERAS DELTA

Obra:
Texto del 18/05/11 .
Fotografía cedida por Rafael Jiménez.
 

Ilicitano e ingeniero técnico de obras públicas, Rafael Jiménez de la Rubia es un emprendedor cabal, trabajador incansable de sol a sol, que comprende el recelo que despierta hoy en día el sector constructivo, pero que no lo comparte; para él, los responsables de la burbuja inmobiliaria no fueron los empresarios. Exhorta a la regeneración política y defiende la labor callada y honesta de la mayoría de españoles que, siendo mileuristas, mueven el país.

Empresa joven y dinámica

Hace cinco años, junto a mis socios Enrique Deltell y Lorena Marín emprendimos el reto de la empresa constructora Aglomerados, Obras y Canteras Delta. Nuestros inicios fueron lentos; sin oficinas, utilizando nuestras casas particulares para este fin. Hacíamos de todo: de jefe de obra, de encargados, de comerciales y de administrativos; los típicos comienzos de cuando no se tiene nada. Al principio facturábamos en torno a 200.000 euros al año y ahora rondamos los seis o siete millones. Comenzamos especializándonos en obra civil, y actualmente construimos también obra de edificación para organismos públicos (museos, auditorios, centros culturales, etcétera). Somos una empresa muy joven, muy dinámica, de trato muy directo tanto con los clientes como con los empleados. Intentamos que sea una empresa de trato familiar, sin los defectos de las grandes empresas impersonales.

95% de obra pública

Nuestra mayor facturación actual (un 95% aproximadamente) es obra pública, tanto de ayuntamientos o diputaciones como de comunidades autónomas. Las obras públicas del Estado central escapan de momento a nuestras posibilidades. Para poder presentarnos a concursos y optar a una obra pública se nos exige una probada solvencia económica, financiera y técnica y estar al corriente de los impuestos y no tener deudas con la Seguridad Social. Luego está el precio, que también por lo general tiene un gran peso en la adjudicación. La valoración final es la suma de la oferta económica y la valoración técnica de la obra. La suma de todos estos factores mencionados determina el adjudicatario del concurso.

Actuación mayoritaria en la provincia de Alicante

Desde Elche, nuestro ámbito se extiende a toda la provincia de Alicante. Eventualmente emprendemos obras en otras provincias vecinas, como ahora, que estamos construyendo con otras dos empresas una cooperativa de 157 viviendas para la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), en Valencia capital. Tuvimos suerte cuando cerramos este negocio hace un año y medio, porque hoy la CAM selecciona mucho a la hora de invertir en ese tipo de obras, debido a los recientes cambios acontecidos en el sector de las cajas de ahorro.

Prestar un servicio público haciendo las obras en las mejores condiciones

La relación entre la empresa constructora y la dirección de obra, en ocasiones es dificultosa por ambas partes, pero debemos buscarla, porque tanto la dirección de obra como la constructora nos debemos a un promotor, que en nuestro caso, la mayoría de las veces se trata de un ente público. Siempre se entablan discusiones y surgen discrepancias, y es normal que sea así. Como solemos inculcar a todos nuestros trabajadores, “desde el momento en que firmamos para un ente público somos funcionarios laborales pero funcionarios hasta que se termine la obra”. De lo que se trata en definitiva es que todas las partes implicadas nos encaminemos hacia un mismo fin: hacer una obra en las mejores condiciones posibles y dotar de un nuevo servicio público a la ciudad.

Elogio a Santiago Calatrava

El concepto de feo y bonito en arquitectura se ha revolucionado desde que las estructuras de los edificios ya no solo no se ocultan, sino que se lucen, lo cual no deja de reflejar una confluencia entre arquitectos e ingenieros. De lo que se trata en arquitectura, funcionalidad aparte, es que un arquitecto tenga su propia firma y se le reconozca en cada una de sus obras. Calatrava es el ejemplo más elocuente, un ejemplo que por su proyección mundial debe llenarnos de orgullo.

Mejor cuarenta obras de un millón que una obra de cuarenta millones

Valencia es un referente en lo que se refiere a la modernización del espacio urbano. Elche y Alicante se mueven en una escala menor, pero es evidente que todo alcalde quiere que su ciudad sea mejor que la de al lado, y cada legislatura intenta dejar una obra emblemática para la posteridad, ya sea un auditorio, un centro cultural o un palacio de congresos. Es cierto que ahora no es momento de obras emblemáticas, y que quizá convenga más gastar el dinero público en 40 obras de un millón de euros que en una de 40 millones. Ahora mismo, por ejemplo, la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia no se podría hacer.

Trabajar con ayuntamientos

Un ayuntamiento puede emprender obras por dos vías: encargándolas a sus propios técnicos en plantilla –si es un gran ayuntamiento– o encargándolas a gabinetes externos. En el segundo caso, la sensibilidad del proyectista es determinante, porque los políticos no entienden o no tienen por qué entender de la materia, ya que su función es gestionar.

Malos tiempos para la construcción

Todas las empresas de la construcción pasamos malos tiempos, qué duda cabe. Pero es evidente que aquellas empresas que hicimos bien los deberes en tiempos de bonanza somos las que ahora estamos capeando mejor el temporal. Aún así, el arranque de 2011 ha sido muy duro. Afortunadamente, de cara al verano el volumen de encargos aumentará, pero no será ni mucho menos el mismo volumen de hace cuatro o cinco años, cuando no parábamos. Ahora de lo que se trata es de conseguir un mínimo de obras para que la empresa pueda subsistir y podamos mantener la plantilla.

Las constructoras y la burbuja inmobiliaria

Nuestra empresa nació al final del boom de la construcción. Vivimos intensamente los entresijos de aquella coyuntura tan particular y ello me permite afirmar con rotundidad que las constructoras no fuimos las culpables de la posterior burbuja inmobiliaria. El constructor es constructor: construye lo que se le contrata. Nosotros no promovemos viviendas, no somos quienes las vendemos. Las venden los promotores, las inmobiliarias o los bancos. La culpa de la burbuja debe repartirse entre algunos malos promotores y la mayoría de las entidades financieras.

No existe la contratación en negro en la obra pública

Nosotros como empresa no contratamos, y aunque quisiéramos contratar, no podríamos. Las obras que ejecutamos son obras encargadas por organismos públicos que tienen sus propias direcciones de obra y que establecen rigurosos controles de seguridad y salud. Este sistema, que no ha sido ideado por las empresas, impide totalmente la contratación en negro, que en nuestro sector, donde el riesgo de accidentes laborales es alto, es un modo de actuar que las constructoras que trabajan para empresas públicas no se pueden permitir: ni podemos ni debemos ni queremos. En otro orden de cosas, estamos pagando unos impuestos abusivos del 35% de los beneficios, y encima debemos realizar el pago por adelantado, cuando aún no hemos materializado el efectivo.

Bondades del Plan E

El Plan E fue un acierto para activar el sector de la construcción, que es más amplio de lo que parece; ayudó a constructores, a fabricantes de azulejos, de ladrillos, de hormigón, de pintura… Y no solo a ellos; también a muchos sectores subsidiarios, que son más de los que se suele pensar: vendedores de electrodomésticos, concesionarios de vehículos, agencias de viajes, etcétera, porque cuando una familia ingresa un sueldo mensual consume en otros sectores no vinculados a la construcción. El sector de la construcción ha sido muy demonizado –y quizá nos lo hemos ganado a pulso– pero es que es un sector que mueve otros muchos, aparentemente no relacionados. Estaría bien que entre todos bendijéramos un poquito más a quienes construyen.

Urge una regeneración política

Es necesaria y urgente una regeneración política, que siempre sanea y oxigena. Seguro que hay gente muy válida en todos los partidos políticos. Lo que está claro es que quien lo ha hecho mal es probable que lo siga haciendo mal. Hay que conceder la alternativa a gente nueva, que no esté quemada por estos últimos años, a políticos que no puedan intercambiarse reproches por lo que antes hicieron o dejaron de hacer. En la clase política falta también mucha capacidad de autocrítica.

Jóvenes indignados

Nos debe hacer reflexionar qué es lo que está pasando en nuestro país para que los jóvenes se hayan echado a la calle. Los mensajes que están lanzando los jóvenes de la generación mejor preparada en la historia de nuestro país son sensatos y razonables. Debemos reflexionar sobre si estamos yendo por el buen camino, porque no debemos perder de vista una cosa: al final los que mueven un país son aquellos que ganan mil euros, no los que ganan 100.000.

Ser empresario todos los días

Se suele pensar que los empresarios ganamos cien mil euros al mes, cuando en realidad quizá ganemos mil. Nos peleamos cada día. Todos los días nos levantamos a las 6 de la mañana y llegamos a casa a las 11 de la noche. Un trabajador cumple su horario y se marcha a su casa. Los empresarios, en cambio, estamos siempre pendientes de si tendremos dinero a final de mes para pagar sueldos, facturas, impuestos…

Enamorado de Elche

Mi ciudad, Elche, tiene 200.000 habitantes, más que muchas capitales de provincia españolas. Es una ciudad muy bonita, centro de una importante área de influencia. Tenemos dos grandes orgullos, reconocidos por la UNESCO como Patrimonios de la Humanidad: el Misteri, una maravillosa representación religiosa que se celebra en el mes de agosto, y nuestro espectacular Palmeral, uno de los mayores de Europa.