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Sr. Rafael Valls Serrano
RAFAEL VALLS SERRANO.
Fotografía cedida por Rafael Valls.

RAFAEL VALLS SERRANO. GRUPO ITC

Obra:

Texto del 25-01-2012

Con una vocación emprendedora de estirpe familiar, Rafael Valls patentiza un espíritu creativo y perseverante, capaz de ver en toda crisis la semilla de nuevas oportunidades. Conocimiento, talento y experiencia se alían a un temperamento inquieto y luchador que cree que la sociedad ha de abandonar su letargo e intentar hallar soluciones de forma conjunta; de lo contrario, la potencialidad de España quedará ahogada por el empuje de los países emergentes.

Del mundo del juguete al de la promoción

Ibi es una ciudad conocida por su larga tradición en juguetería. De muy joven empecé a colaborar en la empresa de mi padre, Carlos Valls, quien contaba con el apoyo de Alborada, mi madre. Me gustaba trabajar a su lado y sentirme útil. Aunque venía de una realidad agrícola, mi padre era un pequeño emprendedor y un gran creativo. Creaba juguetes y los patentaba. Siempre me transmitió que hay que trabajar con ilusión mirando hacia el futuro con optimismo. Con él me di cuenta de que el sector del juguete estaba ya saturado y casi no permitía crecimiento. Por entonces la mano de obra suponía un porcentaje muy alto y encarecía el producto, con lo que resultaba imposible luchar contra la competencia asiática. Analicé cuál era la situación de la empresa y vi que teníamos mucha creatividad y facilidad para construir moldes de plástico y hacer montajes con rapidez, una virtud que trasladé al mundo promocional.

Diversificar productos y mercados es fundamental

Empezamos a realizar promociones para empresas de alimentación y, una vez dentro del sector, observamos un nicho de mercado en el diseño de packaging, en el cual nos introducimos paulatinamente. Al mismo tiempo defendemos los productos PLV (publicidad en el lugar de venta). Un 65% de nuestra venta está constituido por los embalajes. La diversificación de mercado y producto es muy importante para nosotros, en especial en estos momentos de crisis.

Proveemos a grandes empresas como Mercadona o Nestlé

Nuestra oficina técnica es muy importante, porque de ella nacen todas nuestras ideas. Estudiamos una necesidad de mercado determinada, la desarrollamos en equipo y a continuación entregamos al cliente un proyecto en maqueta que le pueda ser útil y le ilusione. A veces es el cliente quien nos solicita realizar su propio proyecto pero, aunque él sabe cuáles son sus necesidades concretas y lo que necesita su mercado, preferimos la primera forma de trabajar. Proveemos a Mercadona y a Nestlé en toda Europa, y con este último mantenemos una gran confianza mutua, lo que nos permite desarrollar proyectos muy interesantes y abrirnos al exterior.

Apuesta por exportar el 65% de la producción

Nuestra política de futuro es exportar un 65% de nuestra producción. Mi padre, cuya experiencia considero valiosísima, fue un visionario en su día al darse cuenta de que España era un mercado pequeño donde una fuerte competitividad obligaba a abrirse a otros mercados. Gran parte de su facturación, en pleno auge de su negocio, se la proporcionaba Hispanoamérica: siempre lo he tenido en consideración. Intentamos por eso acercarnos al cliente mediante la creación de pequeños centros logísticos situados junto a sus centros de negocio y proveerlos desde allí para evitar que el coste de transporte suponga una desventaja. Exportamos a Francia, Italia, Portugal y al centro de Europa, además de a Australia y Canadá.

La necesidad agudiza el ingenio

Lo que nos impide crecer más en exportación es el hecho de que algunos productos no sean aún lo suficientemente pequeños. Pero de los retos difíciles siempre se aprende y la necesidad agudiza el ingenio. Hemos conseguido soluciones muy novedosas, como reducciones de espesores y mejoras de apilabilidad.

Diseño, logística y coste medioambiental, una constante

La logística es lo primero que nos planteamos cuando realizamos un nuevo producto. Procuramos diseñarlo para que el almacenaje y transporte sean perfectos y, dentro del coste final del producto, representen lo mínimo. También intentamos que el coste medioambiental sea ínfimo. Todo ello se consigue hoy en día mediante la formación del personal. El nuestro está muy bien formado y tiene a su alcance unos recursos informáticos que le permiten solucionar la mayoría de los problemas. Gracias a ello estamos avanzando muchísimo en el sector del packaging. 

Invertir para mejorar

Hemos invertido mucho dinero en planta para ser capaces de producir más rápido y de forma más segura. Cuando trabajamos con productos delicados como el helado, tener pequeños almacenes cerca de la planta del cliente le proporciona a este una gran seguridad de servicio. El cliente no tiene stock propio, pero sí un proveedor que le garantiza el servicio. El coste logístico es altísimo para nosotros, aunque procuramos rentabilizarlo.

Abiertos a la innovación

Cuando empezamos, el espesor de nuestro embalaje mínimo era de un milímetro y dos décimas y ahora estamos trabajando con tres o cuatro décimas solamente. Es decir, hemos reducido 60 veces el espesor. Si antes un envase pesaba 100 g, ahora pesa 20 g. Nuestra principal materia prima es el polietileno. Nos reunimos cada tres meses con nuestros proveedores, que son grandes multinacionales, y les hacemos ver nuestras necesidades, a las que ellos ofrecen soluciones. Estamos abiertos a todas sus novedades.

Toda la materia prima que adquirimos lleva su certificado de garantía alimentaria

El proceso desde que se compra la materia prima hasta que el producto se deposita en la gran superficie o en la tienda se halla muy controlado. Estamos asociados a institutos tecnológicos agroalimentarios como Ainia que nos certifican cada uno de nuestros procesos. Toda compra de materia prima ha de llevar su certificado de garantía alimentaria. Nuestro proceso de trabajo garantiza todos los pasos críticos, aunque, en realidad, sea crítico cada momento del día, puesto que debemos asegurarnos de que nunca crearemos ningún problema sanitario a nuestros clientes.

Unas inmejorables relaciones de equipo

Nuestra cultura empresarial es la de la ilusión y el esfuerzo. Cuento con un equipo de colaboradores del que me siento honrado y a cuyos componentes considero como hijos míos. Está liderado por Rafael Mira, nuestro director general, quien realiza una labor intermediaria entre la propiedad y el trabajador y logra mantener un ambiente familiar a diario. Los trabajadores saben que cualquier cosa que pasa en la empresa les repercute directamente y que, sin ellos, ITC no funcionaría.

El futuro de ITC está en Beatriz

La formación de todos los miembros que componemos la empresa es un proceso continuo. Beatriz, mi hija, se encarga en la actualidad de la atención al cliente, pues quiero que, cuando ocupe mi sitio, haya trabajado en todos los departamentos de la empresa y conozca de primera mano cuáles son las necesidades de nuestros trabajadores y clientes.

Por la reinstauración de la figura del aprendiz

En Ibi había tres grandes empresas: Juguetes y Estuches, Payá y Rico, y las tres tenían una escuela dentro de la fábrica donde daban formación profesional. Nosotros seguimos esa filosofía porque en todos nuestros departamentos tenemos aprendices que, con el tiempo, se convertirán en grandes profesionales.

Flexibilizar plantillas acabaría con el paro y transmitiría confianza

Por desgracia, se está instaurando en España una cultura del titulismo en detrimento del esfuerzo y el conocimiento real, a pie de planta. Creo que es una tendencia general de un país que, como el nuestro, vive cada vez más de los servicios y menos de la productividad, del valor añadido, de crear el producto. Se debería fomentar dentro de las universidades la utilidad del aprendizaje y dejar un poco de lado la memorización; crear un equilibrio entre el estudio y la gestión práctica en la industria, que es donde se generan los recursos.

En España se ha dependido en exceso del crédito bancario

En España tal vez hemos dependido demasiado del crédito. Conviene entonces buscar algún tipo de solución mientras nos ajustemos a la nueva realidad, conseguir que el Gobierno lo facilite, pero al mismo tiempo dejando claro al empresario que no puede vivir fuera de la realidad y ha de apostar por proyectos de innovación a largo plazo. Esta es una cuestión que debe resolverse cuanto antes. Por lo demás, considero que habría que intentar evitar el mezclar el patrimonio personal y la empresa; esta ha de funcionar por sí misma.

A favor de una legislación laboral más flexible

La flexibilidad laboral es absolutamente necesaria: acabaría con el paro y transmitiría confianza a empresarios y trabajadores. Generaría negocio para todos. Por lógica, el empresario debe poder contratar cuando tenga trabajo y rescindir contratos cuando no lo tenga.

Establecer límites a la importación asiática

Por otro lado, convendría plantearse una política que limitase la importación asiática, exigiendo un mínimo de calidad a sus productos e imponiendo unas condiciones normativas similares a lo que viene de fuera y a lo autóctono. Seguir como hasta ahora implica una suerte de competencia desleal a favor de lo extranjero, aparte de que fomenta la explotación en los países de origen.

Un Gobierno que predique con el ejemplo

Es básico para el país que tengamos un Gobierno serio en todos los sentidos. No es normal crear leyes que no se cumplan y que las autoridades no castiguen su incumplimiento. Resulta imprescindible que quien lidere el país predique con el ejemplo; no es serio que la Administración se retrase como lo hace en sus pagos y el empresario deba contratar un seguro que garantice el cobro de sus servicios. Sigamos el ejemplo alemán en este sentido.