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RAMÓN BATALLA CASANOVAS.

RAMÓN BATALLA CASANOVAS. GRUPO CAFÉS BATALLA

Obra:
Texto del 18/04/12  .
Fotografía cedida .
 

En los 50 se inició en España la posibilidad legal de tostar café, momento en que nació esta empresa familiar dedicada a un ámbito que encarna toda una cultura y que hoy, constituida en un holding, encabeza la segunda generación. A todas las reformas que se están llevando a cabo, su actual director añadiría la necesidad de contar con una clase política responsable y preparada que no dudara en redimensionar racionalmente sus cargos y las administraciones.

 Tradición empresarial de tres generaciones

Mi padre, Pere Batalla Tudela, lo empezó todo allá por los años 50, tras una experiencia empresarial frustrada con una zapatería. Pensó entonces en cambiar de sector y dedicarse al café, y montó con otro socio una empresa dedicada a tostar malta, y más tarde, cuando la ley lo permitió, a tostar café. En 1962 los socios se separaron y cada uno fundó su empresa, de donde salió Cafés Batalla, una laboral empresarial que siempre ha contado con el apoyo de mi madre, Isabel Casanovas. La entidad ha crecido y se ha consolidado con el tiempo; yo me incorporé a ella con tan solo 14 años, y hoy la tercera generación –dos de mis tres hijos, Lluís y Javier– ya está también al pie del cañón. Para su incorporación plena, tenemos un pacto no escrito que les exige acabar su carrera más dos años de mundología. Mi otra hija Patricia, que sigue su propio camino, es licenciada en ESADE, vive en Madrid y se ha especializado en consultoría estratégica.

 Las marcas Tarrazú, Tolesa, Aroma, La Garza y Montañá

En 1984, tras la jubilación de mi padre, asumí la gerencia, en aquel momento compartida con otro gestor porque estábamos fusionados con otra entidad en una compañía nueva llamada Tolesa. La experiencia duró un tiempo, hasta 1995, cuando decidí refundar Cafés Batalla apoyándome en mis dos hermanos, Jordi y Javier; este último, sin cuya aportación nuestro proyecto no sería posible, continua colaborando en la empresa, mientras que Jordi ejerce de abogado en Navarra. La entidad fue ampliada en febrero de 2005 con la compra de Industria Artesana del Café (Aroma) y el mayo del mismo año con la del 100% de acciones de Tolesa. Hoy nuestra marca más potente es Tarrazú, que debe el nombre a una región de Costa Rica productora de una variedad de café de gran calidad. Actualmente nuestras otras marcas son Tolesa, Aroma, La Garza y Montañá.

 Presencia en España y Europa

Nuestros cafés se venden en Cataluña, Aragón, Valencia, Castilla y Navarra, con algunos clientes, también, en Madrid. En el plano internacional, vendemos a Andorra y exportamos cafés de alto consumo a cadenas de supermercados de Hungría, y cafés ecológicos y de comercio justo a los países nórdicos, donde este tipo de productos son muy valorados. Todo esto lo hacemos posible con una plantilla de unas 40 personas.

 Comprar café en origen para proceder a su torrefacción y venta

Nuestro negocio consiste en comprar café en origen para proceder a su torrefacción y venta. A fin de comprar a un precio competitivo, formamos parte desde hace 22 años de una central de compras que agrupa a una treintena de empresas torrefactoras del ámbito nacional. Durante muchos años el café fue un comercio de Estado y nos abastecía la Comisión de Abastecimientos y Transportes. En 1980 se liberalizó el mercado y nos dimos cuenta entonces de que no entendíamos de la compra de café ni de la infinidad de variedades a las que podíamos tener acceso; de ahí surgió la central de compras. Hoy compramos unos 10 millones de kilos de café al año, y eso que somos solo la segunda empresa más importante de la central de compras.

 Unos 2.000 paquetes de un kilo de café al día

Tostamos y envasamos en Torrefactora del Valles (antiguo Montañá) de Sant Fost de Campcentelles. Cada martes, nuestro camión va al puerto de Barcelona a recoger el café verde que hemos encargado desde la central de compras. Nos llega de ultramar, de varios orígenes. Descargamos el café verde en la planta de Sant Fost y cargamos entonces el café que hemos tostado durante la semana anterior y procedemos a su reparto en nuestras distintas delegaciones. Antes de proceder al tostado del café verde, lo catamos para darle el visto bueno. Una vez hecho esto, aunque ya viene trabajado, lo limpiamos y cribamos de nuevo para quitarle las impurezas que todavía pueda haber. A continuación, procedemos a mezclarlo en los silos y a tostarlo. Y al final lo envasamos: unos 2.000 paquetes de kilo al día.

 Desde pequeños bares a máquinas de bebidas de grandes corporaciones

Contamos con clientes de hace muchos años. Sobre todo se trata de bares, cafeterías y restaurantes. Un bar o una cafetería que funcione pueden comprar seis kilos de café a la semana de media. Los restaurantes, que no acostumbran a ser grandes consumidores de café (salvo los de polígonos industriales o de banquetes), pueden ser buenos referentes. De manera directa llegamos a unos 1.800 clientes, y a otros tantos a través de distribuidores. También trabajamos para grandes corporaciones.

 El boom del café en cápsulas

Desde hace poco estamos viviendo el auge del café en cápsulas, y obviamente no podíamos quedarnos al margen. La empresa pionera fue la italiana Lavazza, que disfrutó de la exclusiva de las cápsulas de plástico durante más de 20 años, hasta que expiró el período legal de su patente de invención. Con la cápsula ya disponible para todo el mercado, nosotros también la adoptamos a la vez que grandes compañías como Nestlé, que es la que ha impulsado el boom actual de sus propias cápsulas a través de su marca Nespresso.

 No somos un país cafetero

Tenemos la percepción de ser un país cafetero, pero los datos lo desmienten. De hecho, consumimos cuatro kilos por habitante y año, una media parecida a la de Italia. Los países nórdicos, en cambio, rondan los 12 kilos. En cuanto a calidades y no cantidades, dentro del mercado español se detecta una mayor tradición cafetera en Cataluña. No es extraño, pues, que el precio medio de venta del café allí supere al del resto de España, donde a menudo, a la hora de comprarnos, se tiene sobre todo en cuenta el precio, si bien está subiendo el nivel de calidad.

 Apostar por la continuidad

Al inicio de la crisis (mediados de 2008), fui a la sede del BBVA a exponer que estaba decidido a comprar un par de empresas para hacer crecer al grupo Cafés La Garza y Cafés Montaña. Mis números les convencieron y pude llevar a cabo la operación. Me decidí porque tengo dos hijos en el negocio y en el futuro quiero dejarles un suficiente margen de actuación. Quiero que la empresa continúe, y estimulando a mis hijos y continuadores venzo la tentación de venderla dentro unos años, cuando alcance la edad de jubilación.

 Los bancos han catalogado como sector de riesgo el de la hostelería

La crisis todavía se alargará un tiempo, porque, por desgracia, aún quedan empresas que han aguantado hasta hoy pero que no van a poder ir más allá. El empresario tiene un problema con la banca y no se aprecian visos de que se vaya a resolver. Sabe que acercarse a una oficina bancaria a pedir una línea de crédito es someterse a un tercer grado difícil de superar. El sector de la hostelería, que es nuestro principal cliente, ha sido catalogado por los bancos como un sector de riesgo, y resulta prácticamente imposible que una empresa del ramo merezca su confianza.

 Una reforma laboral anhelada

La reciente reforma laboral supone un espaldarazo a la reactivación económica. Los argumentos en contra exhibidos por los sindicatos son panfletarios, vacíos, pero hay que decir que tampoco el Gobierno ha sabido explicarla y divulgarla correctamente. Para mí es evidente que era necesario cambiar una legislación que hasta ahora, por poner un ejemplo dramático, en caso de contencioso siempre consideraba al empresario responsable aunque no lo fuera en muchos casos; porque igual que hay empresarios que abusan de sus trabajadores, muchos trabajadores abusan de los empresarios.

 Alemania tiene sus razones

Es cierto que Alemania nos juzga de forma severa, que nos castiga. Pero también nosotros somos injustos juzgando a Alemania. Hay que entender que en 2008 el precio de la vivienda en Alemania era un 40% más barato que en España. Y que tienen menos trenes de alta velocidad que nosotros. También hay que entender que realizaron un gran sacrificio para pagar su reunificación. Es lógico y comprensible, pues, que no vean con simpatía lo que hemos hecho con los fondos que nos han ido enviando todos estos años.

 Pendientes de un redimensionamiento político y administrativo

Es un agravio que en un contexto en que todo el mundo se ha de apretar el cinturón, la clase política no se haya dedicado a recortar sus privilegios y a reducir su dimensión. Si hay 200.000 políticos, deberíamos poder pasar con la mitad. Tampoco han tomado ninguna medida para evitar la duplicidad de administraciones, como si la salida de la crisis fuera compatible con el mantenimiento del puesto de trabajo en la Administración de todos sus militantes. Un ejemplo: estos últimos años, un organismo oficial de Lleida ha triplicado su personal sin haber incrementado sus competencias, al contrario.

 Sobre la Ley del Tabaco

La mayor insensatez que se ha cometido en este país contra la hostelería es la llamada Ley del Tabaco. Se promulgó en el momento más inoportuno, en 2011, en plena crisis, y significó, por tanto, una escabechina de los pequeños bares de barrio y también afectó a los restaurantes de los polígonos industriales y de gente trabajadora, que perdieron de media un 25% de su caja, su margen de beneficio. La misma ley planteada de otra manera no habría tenido este efecto tan devastador. Ahora, sin embargo, el mal ya está hecho, y de nada serviría abolirla o modificarla.