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RICARDO LEAL CORDOBÉS.

RICARDO LEAL CORDOBÉS. CRISTIAN LAY

Obra:
Texto del 16/11/11 .
Fotografía cedida por Ricardo Leal.
 

Empresario tenaz, Ricardo Leal es fundador de una entidad multisectorial iniciada a mediados de los años 70. Enamorado de su trabajo, la experiencia le ha demostrado que hay que abogar por reinvertir e innovar constantemente en la propia empresa. No se considera una persona especialmente capaz, solo perseverante. De hecho, tiene claro que el tesón y el esfuerzo son los dos grandes aliados con los que cuenta un emprendedor para llevar adelante su proyecto. 

Superar las limitaciones

Empecé a trabajar por cuenta ajena, pero no nací para tantas limitaciones. Siempre he sido una persona inquieta y con la voluntad de hacer las cosas a mi manera; así fui desarrollando la vocación empresarial y decidí montar una joyería. Corría el año 1976 y yo no había cumplido todavía los 20. Vendía oro, relojes, todo lo que se suele vender en una joyería. Pero los 10.000 habitantes de Jerez de los Caballeros eran una limitación para crecer, y yo no estaba dispuesto a volver a tener limitaciones. Fue entonces, ya en 1981, cuando fundé Cristian Lay con el objetivo de ampliar mi mercado. Llamé Cristian Lay a mi empresa porque buscaba un nombre internacional que sonara bien en varios idiomas, con la idea de salir fuera de nuestras fronteras.

Diversificación de ámbitos de actuación y de productos

En Cristian Lay fabricamos joyas, cosmética, bisutería y comercializamos también moda, todo a través de venta por catálogo. Asimismo, llevando al máximo la diversificación, hemos entrado en el negocio de las energías renovables. Las plantas fotovoltaicas del estadio del RCD Espanyol, en Cornellà-El Prat, y la del cementerio de Montjuïc las montamos nosotros, por ejemplo. También fabricamos cartón ondulado. Además, hemos apostado por invertir en agricultura y ganadería aquí, en Extremadura. Nunca nos tentó, en cambio, entrar en el sector de la construcción. Nuestra diversificación no es únicamente de sectores: también diversificamos dentro de cada sector. Así por ejemplo, en el sector de la moda tenemos productos para niñas de dos años o para señoras de 70.

Economía de escala

Comenzamos solamente comercializando hasta que nos animamos a fabricar. Hoy controlamos todo el circuito de nuestros productos: desde su diseño inicial hasta llegar al cliente final. Al principio, yo intervenía en el diseño, pero desde hace mucho eso ya está en manos de un buen equipo de diseñadores. En líneas generales, nos hemos procurado una economía de escala que reduzca los costes de manera importante para poder seguir compitiendo.

Un reducto de los que fabrican en España

Somos de los pocos que siguen apostando por fabricar en España. Vivimos de nuestro esfuerzo y damos trabajo a compatriotas españoles. En estos momentos, tenemos la mayor fábrica de Europa de joyería y bisutería. Y fabricamos toda la línea blanca de cosmética de El Corte Inglés. No nos podemos quejar: en este contexto de crisis en que todo está parado, nosotros estamos construyendo una nueva fábrica de cosmética.

De Extremadura a China con pesar

A pesar de nuestra política de producir aquí, también contamos con una excepción: desde el año 2005 nuestra moda, que habíamos venido fabricando a través de una red de cooperativas en nuestra región, se fabrica en China. Y lo digo con pesar, porque me vi obligado a deslocalizar nuestra producción textil por los elevados costes de producción de aquí; tanto por el mayor coste laboral, como por el social: las cargas impositivas cuyo uso, con frecuencia y lamentablemente, deja que desear.

Reinvertir y mejorar para crecer

Cuando uno decide emprender algún proyecto, nunca sabe hasta qué punto saldrá bien. En mi caso, soy inconformista, siempre he perseguido la mejora continua y he tenido las miras puestas en el futuro. Quizá sea ese el motivo que me ha hecho crecer. Eso, e ir reinvirtiendo los beneficios en la propia compañía de forma constante. Además, es menester dedicar también horas y horas, pagar el precio de la dedicación casi absoluta y, al mismo tiempo, aprender a delegar y no amedrentarse ante los sucesivos problemas que van surgiendo. No menos importante es disfrutar con tu trabajo, que las horas se le pasen a uno volando, para que así el sacrificio en calidad de vida inherente a todo éxito empresarial lo sea en menor medida.

De toda la exportación española de bisutería, el 25% es nuestra

Exportamos a 16 países, sobre todo de América, y una vez en esos países también controlamos la comercialización. Para mí es la única manera de poder supervisar la calidad y la cantidad del producto que estás sacando al mercado, porque, si no es así, la alternativa es ponerse en manos de personas y empresas que no siempre van en tu línea. Un dato elocuente: el 25% de toda la bisutería que exporta España la exportamos nosotros. Y España produce mucha bisutería.

Venta directa a través de catálogo

Llegamos al consumidor final con la venta directa a través de catálogos que nuestras colaboradoras utilizan como escaparate. El cliente elige por catálogo y nuestras colaboradoras se lo llevan a casa. Por supuesto, nuestra prioridad es la satisfacción del cliente al 100%, de forma que, si no queda satisfecho, le recogemos el producto y le devolvemos su dinero. Nuestra red comercial es muy extensa. Nuestros catálogos los mueven 40.000 personas en España y 130.000 en el mundo.

Prioridades nacionales: Administración ágil y producción local

Al señor Rajoy le diría muchas cosas, porque en este país hay muchas que arreglar. Una de las grandes prioridades es agilizar la Administración, conseguir que funcione de una forma óptima, y para ello hace falta gestionarla bien desde dentro. La otra gran prioridad es lograr que España vuelva a ser un país productor: importamos demasiado, en detrimento de la producción nacional y con la consiguiente destrucción de empleo. Esta situación obviamente no es sostenible, y tendremos que espabilarnos y no conformarnos con ser un destino turístico, un país de veraneo de los países que sí saben trabajar y son productivos. Esto se está convirtiendo en una cuestión de dignidad nacional. Podemos aportar mucho más al mundo, ser más competitivos que otros países que en el momento presente nos llevan ventaja. Lo único que crea riqueza para toda la sociedad es producir de forma eficaz y eficiente, y solo lo conseguiremos si introducimos cambios estructurales y optimizamos los recursos de los que disponemos.

Las grandes deudoras

Que las Administraciones sean el mayor deudor de las empresas es un problema serio. Si todo lo que deben ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas o ministerios se liquidara, si esos miles de millones de euros circularan, podrían salvarse empresas que hoy por hoy están con el agua al cuello. Sugeriría a las Administraciones solventar este asunto y predicar con el ejemplo. Por otro lado, si persiste la falta de crédito, muchas empresas deberán cerrar. En nuestro caso, casi siempre hemos trabajado con recursos propios, reinvirtiendo beneficios, lo que nos da tranquilidad.

Un sistema financiero despiadado

Si un país como el nuestro está en dificultades económicas, creo que nos tendrían que abaratar el crédito al 1,5, para darnos más opciones de pagarlo, y en cambio nos lo encarecen al 6,5 porque somos menos “confiables”. No quiero ni calcular cuánto representarán en miles de millones de euros los intereses. No comparto este tipo de funcionamiento especulativo que establece que, cuanto peor estás, peor te lo ponen, más te aprietan, más te asfixian. Se supone que los países que están exigiéndonos esto son nuestros aliados, ¿no? Temo que nos pase como a Grecia, que no tiene ni tendrá dinero para pagar su deuda.

Reforma laboral imprescindible

La reforma laboral es perentoria, pero los gobiernos, sea cual sea su color, no se atreven a acometerla por los costes electorales que en el futuro pueda acarrearles. Pese a ello, lo cierto es que circunstancias como esta han llevado al país a estar como está y han propiciado que seamos tan poco productivos. A la larga, no es óptimo para la población que se gobierne y se legisle pensando en clave electoral. Mientras esto no cambie, veo difícil que se acometan las medidas que realmente necesita el mercado laboral. Los empresarios y los trabajadores de hoy en día nada tenemos que ver con los de hace cien años. Sin embargo, las leyes que regulan la relación entre unos y otros se hicieron cuando todavía estaba muy fresca la explotación de los trabajadores que desencadenó su justa lucha, y son, por ello, maniqueas. Vivimos otros tiempos pero algunos no se han enterado o no quieren enterarse, porque aún les interesa pintar al empresario como el malo de la película. Cerca de un 3% de los trabajadores son unos aprovechados, y perjudican mucho a una empresa y al restante 97% de sus compañeros, y el empresario está indefenso ante ello.

Con un objetivo claro y la constancia para perseguirlo se llega a cualquier lado

No me considero una persona con una inteligencia especial. Lo que sí tengo es mucha constancia. Las habilidades y el conocimiento se adquieren con formación. También se aprende mucho tomando decisiones y equivocándose. Siempre he intentado que cada error fuera una lección. Por hacer un símil, se trata de tomar el rumbo correcto, como en la navegación: identificar un punto en el horizonte, un objetivo, y poner rumbo fijo hacia él. Al menos eso es lo que les he enseñado a mis cuatro hijos. Los tres mayores, Miguel Ángel, Ricardo y Víctor están trabajando ya conmigo en la compañía, involucrados en diferentes áreas como marketing, ventas o finanzas, mientras que el pequeño, Jesús, lo hará también en cuanto acabe sus estudios.