Testimonios para la historia, S.L. Editora. Avda. Diagonal, 612 6º 4ª y 5ª Barcelona 08021. Télefono: 930 18 16 16 Contacta
ROBERTO WHYTE GUERRA.

ROBERTO WHYTE GUERRA. GRUPO SAMANÁ

Obra:
Texto del 15/11/2011 .
Fotografía cedida por Roberto Whyte.
 

Letrado y urbanista de formación, ha basado las líneas de negocio que dirige o incorpora en la gestión no especulativa. Un planteamiento humanista de la actividad empresarial, apoyado en el capital humano y en la voluntad de dejar un legado que marque el progreso social, es el cimiento ético y profesional de un empresario convencido de las bondades de un urbanismo racional, así como de lo ardua, mas satisfactoria, que es la vocación emprendedora.

La gestión como concepto en las coordenadas empresariales

El Grupo Samaná tiene sus raíces en la década de los 70, cuando fue fundado por doña Pilar Vázquez González. Aunque es una sociedad familiar, ha crecido asociándose con otras empresas para desarrollar proyectos independientes y basados en la gestión. Para nosotros el concepto gestión es básico porque entendemos que los proyectos empresariales tienen que tener como esencia la generación de valor, y ese valor no puede ser gratuito, sino que debe basarse en unas coordenadas que aporten un conocimiento, un saber hacer. Grupo Samaná tiene ahora mismo varias líneas de negocio: por un lado, gestionamos un edificio en el centro de Madrid en el que hay instaladas 200 empresas; además, desarrollamos nuestra propia actividad empresarial, también con centros comerciales en Ávila y Collado Villalba. Siempre desde la gestión, hemos estado también en otros sectores, como el de los seguros o la informática.

Desarrollo de proyectos que generarán valor

No creemos en la especulación ni en el dinero fácil. De hecho, la época de bonanza económica que hemos pasado hasta el año 2008, no ha sido para nosotros de euforia económica, puesto que no veíamos clara la forma en que se estaban desarrollando los negocios. Todo iba demasiado rápido. Hemos dejado pasar oportunidades importantes por ello, pero no nos arrepentimos, porque así hemos podido desarrollar proyectos adaptados a nuestra filosofía que generaban valor en sí mismos. Y no nos ha ido mal.

El llamado coste en acordeón

En el centro de negocios que tenemos en Madrid, desde un modelo de gestión, intentamos dar servicios de manera que los clientes de nuestros clientes estén siempre cubiertos en sus necesidades: desde lo más básico, como tener una oficina, al resto de recursos que una empresa pueda llegar a necesitar, y contamos para ello con la colaboración de empresas especializadas. También disponemos de un núcleo de empleados que lleva con nosotros muchos años y que se incrementa en cada proyecto en función de las necesidades, de manera que en ningún momento corremos el riesgo de mantener una estructura fija con demasiados recursos humanos. Es lo que llamamos coste en acordeón. El centro de negocios, enfocado a las pymes, está situado en un edificio singular en la madrileña y céntrica calle Doctor Esquerdo.

Atención especial a las pymes

Nuestro cliente tipo son pequeñas y medianas empresas que quieran desarrollar un negocio con un nivel de gasto muy contenido y unas posibilidades de servicio prácticamente infinitas. Entre los doscientos clientes del centro de Doctor Esquerdo se cuentan profesionales de todo tipo: arquitectos, licenciados en Derecho, empresas de importación y exportación… Intentamos darles los servicios que querríamos para nosotros mismos.

Según estadísticas europeas, de cada treinta empresas solo tres sobreviven a tres años de vida

Uno de los problemas más graves a la hora de desarrollar una empresa es el alto índice de fracaso. Según estadísticas europeas, de cada 30 empresas solo tres sobreviven a tres años de vida. Montar una empresa no es un fin en sí mismo, sino una consecuencia; y una de ellas es que el empresario debe tener capacidad para mantener en el tiempo las buenas ideas. Los gastos generales y los planteamientos estructurales no deben arruinar una empresa. La relación de servicios que ofrecemos es muy amplia: local, mobiliario, teléfono, suministros, sala de juntas, una tecnología concreta, secretaria virtual, asesoría jurídica, etcétera.

Un proyecto significativo: el centro comercial de Ávila

En el centro comercial de Ávila hemos desarrollado el negocio desde el principio, la adquisición del suelo, hasta el final, cortar la cinta el día de la inauguración. Entre esos dos momentos, hay años de trabajo que implican un desarrollo urbanístico y numerosos acuerdos de comercialización del centro, así como el arrendamiento de los distintos locales (McDonald’s, Springfield, etcétera) y la gestión con nuestros propios comerciantes.

Implementar propuestas empresariales en calidad de promotores asociados

Aparte de nuestras actividades en el centro de negocios y en centros comerciales, también desarrollamos y gestionamos nuestros propios negocios; mejor dicho: nos planteamos o nos proponen negocios y nosotros los implementamos en calidad de promotores, asociados por lo general.

La confianza como base para operar

Tenemos muy en cuenta el factor humano a la hora de hacer negocios. En ese aspecto, somos muy orientales, racionales e intuitivos. Los mejores negocios que se puedan plantear hay que rechazarlos sin dudar si no existe una base de confianza humana en la estructura inicial. No basta que la idea sea buena en sí. El factor humano es esencial y hay que elegir muy bien los compañeros de viaje. Es necesario evitar meterse en dinámicas con socios que se jueguen contigo su ser o no ser. Nuestra vocación es ser empresarios, y actuamos en consecuencia. Cuando planteamos un negocio a una tercera empresa, dejamos claro nuestro riesgo y nuestra implicación, que suelen traducirse en ser siempre los socios mayoritarios. Ello nos confiere mucha credibilidad.

Urbanismo es civilización

El urbanismo es una maravillosa área del derecho, es nuestra cotidianidad. Si nos paramos a pensar, todos vivimos en una casa, en un barrio, en una ciudad… Una ciudad que ha sido construida con unos criterios. Desde las cuevas prehistóricas hasta nuestros días, la civilización ha crecido con criterios urbanísticos. Sigo aprendiendo urbanismo día a día, y cada día tengo más claro que las dos palabras claves del urbanismo son “sentido común”. Es evidente que en el ciclo de bonanza que hemos atravesado, muchas actuaciones urbanísticas no se han hecho con sentido común. Por ejemplo, en la costa. Hay países en Europa con un urbanismo modélico, como Holanda, Alemania o Suiza. En España desgraciadamente el urbanismo ha sido deficiente, obviando a veces la imprescindible calidad de vida.

El buen empresario debe conocer la esencia de su ámbito de actividad

Se está perdiendo la esencia del concepto empresa. Las nuevas generaciones con inquietudes empresariales conciben la empresa como un fin en sí mismo, no como una consecuencia. Una empresa es una consecuencia de una actividad en la que el empresario en cuestión conoce mejor que otros la esencia de la actividad. Si no es así, no es una empresa, porque desde un punto de darwinista esa empresa durará dos días, ya que otro empresario la conocerá mejor.

Lo esencial de un empresario es el trabajo, el esfuerzo y la entrega

Un emprendedor se forja dedicando a su sueño 17 horas al día, fines de semana incluidos. Lo esencial de un empresario es el trabajo, el esfuerzo y la entrega. Si un emprendedor con 27 o 28 años quiere montar una empresa y a la vez tener una vida confortable, le diría que no pierda el tiempo. Para montar una empresa, a lo primero que se tiene que renunciar es a la calidad de vida. La calidad de vida, si se trabaja bien y duro, ya llegará al cabo de los años.

Ajustar presupuestos, privados y públicos

La crisis ha sacudido de lleno la sociedad occidental y, sin duda, servirá para poner muchas cosas en su sitio. La tan traída y llevada burbuja no se ha producido solamente en el ámbito inmobiliario, sino en la sociedad española en general. Hace unos años apenas había españoles que viajaran por el mundo, casas con dos televisores o restaurantes de lujo sin mesas libres… Es normal que este tren de vida, como la burbuja inmobiliaria, también haya estallado. Tenemos que vivir con arreglo a la realidad y ajustar presupuestos, privados y públicos. El principal problema es, sin embargo, que los políticos, los gestores, no tienen capacidad de maniobra, porque viven pendientes de los ciclos electorales y no se pueden permitir tomar las medidas necesarias, casi siempre impopulares.

Necesitamos políticos, no comerciales de la política

Al futuro presidente Mariano Rajoy le sugeriría que gobernara como si supiera que no va a ser reelegido dentro de cuatro años; que haga política pensando en las generaciones futuras, asumiendo que va a ser muy criticado. Un estadista no debe pensar en vender un producto político, porque entonces ya no es político sino un comercial de la política. Rajoy debe tomar medidas que hagan fluir el crédito. El crédito es absolutamente fundamental en las sociedades económicas. Sin crédito es imposible que la economía se recupere.

Somos seres efímeros en el tiempo

Si por un momento fuéramos capaces de abstraernos del día a día y de ver una realidad como seres efímeros en el tiempo y minúsculos respecto al cosmos, cambiaría la visión que tenemos de muchas cosas. Las empresas, el dinero, el progreso tienen que ser consecuencia de unos objetivos y unos planteamientos de corte humanista. De esta forma evitaremos repetir crisis como la presente, en la que se ha perdido el sentido de las cosas, el sentido del valor, algo que no tiene nada que ver con el precio. Actuamos como si tuviéramos que vivir mil años, cuando solo tenemos cien, a lo sumo, y los malgastamos en búsquedas hueras y materialistas, sin códigos éticos ni propósito subyacente.