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Santiago Dexeus
SANTIAGO DEXEUS. Médico ginecólogo
Santiago Dexeus Médico ginecólogo

SANTIAGO DEXEUS. Médico ginecólogo

Obra:

Texto del 23/10/2002
Fotografía: Àngel Font

Codirector del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Instituto Universitario Dexeus y director de la Cátedra de Investigación en Obstetricia y Ginecología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Artífice, junto con el Equipo de Reproducción Asistida, del nacimiento de la primera niña probeta española en 1984, el doctor Santiago Dexeus es una referencia mundial en el ámbito de la ginecología y uno de los investigadores más reconocidos en su campo, lo que no le ha impedido ser un hombre profundamente interesado e implicado en la realidad social y política de Cataluña y del resto del Estado.

Tarradellas hizo posible la oposición tranquila que tuvimos en Cataluña

Viví muy activamente los años previos a la muerte del dictador y participé políticamente dentro del ámbito de la medicina con todos aquellos a los que nos unía un deseo democrático. Durante mi época de estudiante en la universidad, me impliqué con quienes, en muchos casos sin ser militantes de ningún partido, se unían a actividades de contenido político. Incluso llegué a tener una sanción académica por impartir una conferencia sobre un tema que estaba prohibido. Entre mis amigos están algunos de los que hicieron posible el regreso de Tarradellas, especialmente Pere Portabella. En ese momento el sentimiento que teníamos era el de estar viviendo unos momentos únicos cuyas claves, para ser sincero, tampoco conocíamos en profundidad, porque el horario laboral de un médico deja poco tiempo para la lectura ya que estás demasiado centrado en la propia cultura médica, y cuando sucede algo te enteras porque te lo cuentan. Todavía recuerdo que, en una ocasión, se publicó en un periódico una historia abreviada de Cataluña, la recorté y la guardé durante mucho tiempo para explicársela a mis hijos, porque a mí nunca nadie me la había contado, ya que mi padre no pudo hacerlo conmigo. Obviamente, la llegada de Tarradellas fue un momento interesantísimo. Además, tuve la suerte de conocerlo cuando fui a su casa a pedirle un consejo político y me dio la impresión de que era un hombre extraordinario, con una bondad y una falta de protagonismo total y absoluta. Tenía una visión muy clara de cómo debía ser Cataluña y lo considero el artífice de la transición tranquila que tuvimos aquí.

Me consideraba un hombre libertario y quería formar parte activa de los acontecimientos

Cuando llegó la democracia recuerdo que me costó un tiempo darme cuenta de que la policía, por ejemplo, ya no era represora, entender que los grises1 habían desaparecido. Todo eso supuso un cambio que ahora es difícil que la gente lo entienda. Cuando corríamos delante de los grises no siempre salía bien y la sensación era terrible, a pesar de que pensabas que serías tratado de forma diferente por ser hijo de quien eras, ya que, al fin y al cabo, no corrías tanto peligro como los de Comisiones Obreras, no eras un obrero de verdad, sino un estudiante, y de alguna forma te trataban con más cuidado.

Pero hubo momentos en que lo pasé mal, recuerdo que me tachaban de comunista, que no lo era, aunque sí muchos de mis amigos. Procedo de la burguesía catalana y me consideraba un hombre libertario, que quería participar en lo que estaba sucediendo; mi actitud juvenil, abierta, chocaba a un cierto tipo de sociedad anclada en su establishment y molestaba muchísimo. Lo percibía incluso en la facultad con los profesores; les incomodaba que el hijo de un médico muy conocido fuera un poco “revolucionario”. La única vez que me detuvieron en una manifestación de estudiantes tuve un trato de favor clarísimo porque veían que procedía de “buena familia”, pero si hubiera sido un obrero seguramente no hubiera salido tan bien librado. A mí solamente me pusieron bajo una lámpara y me formularon cuarenta preguntas, me hicieron pasar un mal momento, pero les dije que no sabía nada y ahí quedó la cosa.

El catalanismo aparece unido a cierto victimismo

A partir de esos momentos empezó a producirse algo que nunca me ha gustado y es que el catalanismo fuera unido a cierto victimismo, como tampoco he estado nunca de acuerdo en que, teniendo como tuvimos una cultura de la clandestinidad que fue un ejemplo para el resto del Estado español, esa cultura se utilizara para defender el hecho catalán perdiendo su amplitud de pensamiento, y esto es algo que se ha dejado ver en determinados ámbitos. El año 1992 y los Juegos Olímpicos fueron un revulsivo importante, pero después nos hemos dormido ligeramente, mirándonos demasiado al ombligo… quizá la cita olímpica nos dejó algo exhaustos, pero Bar­celona sigue manteniendo una actividad que cautiva.

Cada uno debe expresarse en el idioma que le resulte más cómodo

En 1992 salías a la calle y sentías la ciudad, y es algo que todavía me sucede. El domingo pasado fui a ver el área de Diagonal Mar y cuesta creer que aquellas barracas se hayan convertido en una zona donde la gente sale a la calle a ver el mar. La ciudad sigue manteniendo un cierto movimiento pero me gustaría que hubiera más. Pienso que Cataluña podría ser mucho más dinámica en vez de encerrarse en sí misma. En este sentido creo que la lengua se impone excesivamente. Un idioma es algo que se adquiere y cada uno debe poder expresarse en el idioma que quiera sin preocuparse tanto. La lengua es algo vivo, y si se muere no deberíamos obsesionarnos por revivirla. El latín es una lengua muerta pero muy importante para nosotros, porque aunque nadie la habla, es el tronco común de donde salen todas las lenguas románicas. Recientemente mi hija estuvo en Catalunya Ràdio para ser entrevistada; como no se expresa muy bien en catalán, lo hizo tranquilamente en castellano, lo cual fue una sorpresa, y sé muy bien por qué optó por el castellano, pues ella es medio inglesa y si la hubiera hecho en catalán seguramente no podría haberse expresado como lo hizo, lo que ya no comprendo es que alguien se asombre por esa elección. Esta libertad de cada a uno de expresarse en el idioma que le resulte más cómodo hay que respetarla. Tengo residentes en el hospital que son ecuatorianos, madri­leños, vallisoletanos, y están felices de hacer aquí su residencia, ves cómo progresivamente se integran, incluso en el tema de la lengua, pero a mí nunca se me ocurriría imponerles nada.

Hablar en una lengua que no es la tuya va en detrimento del poder de convicción del discurso

Recuerdo que en mi casa éramos siete a la mesa y mi padre hablaba siempre en catalán con todos excepto conmigo, que lo hacía en castellano, porque yo era “el niño de la guerra”. Por otra parte, mi padre había sido alumno de escuelas francesas, tenía veneración por la cultura de ese país, durante la guerra mundial y contra la corriente oficial que imperaba en España, siempre fue partidario de los aliados. Aprovechaba la reunión familiar para hablarnos en francés y organizaba una especie de concurso para mejorar nuestro vocabulario en esa lengua y ganaba el “bote” quien más acertaba. De esta forma tuve una segunda lengua, el francés, y el catalán vino después con toda naturalidad, y estoy contento de que sucediera así. Por eso no entiendo que se doblen las películas, deberían ser todas subtituladas, así podríamos disfrutar de la voz propia de actores y actrices. Du­rante la dictadura, se ­exhibían menos películas que ahora, y era triste constatar que todos los actores tenían las mismas voces, lo que significaba una pérdida de musicalidad importante. Es inimaginable que un político francés o español, en el Parlamento europeo, tuviera que exponer su discurso en inglés, porque es evidente que perdería una parte importante de su poder de convicción. Yo, que tengo que razonar frecuentemente en inglés, puedo hacerlo con bastante facilidad en temas técnicos, pero si tuviera que defender con pasión unas ideas, exponer unos puntos de vista diferentes a alguien cuya lengua materna fuera el inglés, estoy convencido que él tendría una ventaja dialéctica enorme, respecto a mí.

Tenemos que estar abiertos a un mundo multicultural y sin fronteras

Sé que es difícil concebir una nación que no posea una lengua propia, pero si hablamos de nacionalismos tampoco creo que sea acertado encerrarse en ese nacionalismo como teoría política, porque se trata más bien de un sentimiento. Es muy diferente sentirse catalán que actuar como catalán. Cuando estoy en Madrid me en­­cuentro muy bien, y estoy seguro que si viviese unos años allí acabaría viendo al Real Madrid con menos visceralidad. Creo sinceramente que tenemos que estar abiertos a un mundo multicultural y sin fronteras.

Con Pujol el país probablemente perdió un buen médico, pero ganó un gran político

Respecto a Pujol, conocí antes al doctor que al President, y entonces era un hombre que había estado en prisión por los hechos del Palau de la Música2 y al mismo tiempo era una persona importante de un laboratorio que nos dejaba sus instalaciones para tener reuniones clandestinas. Quiero decir con esto que Pujol tenía una tradición clarísima de hombre coherente por una parte y, por otra, representaba la clase media de Cataluña, mucha gente se veía reflejada en él. Su discurso se ha basado siempre en el sentido común y los defectos que yo pueda encontrar a su gobierno son más de índole personal y probablemente sólo tienen valor desde un punto de vista subjetivo. Supo dirigir el sentimiento nacionalista hacia posturas moderadas de convivencia y no rupturistas, lo que evitó que en Cataluña tuviéramos el fenómeno del terrorismo. La transición aquí se llevó muy bien, porque tanto los políticos que jugaban con la carta nacionalista, como los que no, comprendieron que el nacionalismo debía ser una cuestión ética o personal, más que una postura política impuesta a todo el mundo por igual.

A Pujol siempre le interesó el aspecto social de la medicina, y de alguna forma su instinto le conducía a la política, algo que creo ha sido muy positivo para Cataluña, porque durante sus años de gobierno se ha consolidado el sistema democrático, hemos vivido en paz, y nuestras diferencias se han asumido de forma dialogada y democrática, y eso es siempre la labor de un presidente.

En mi caso fue todo lo contrario. Recuerdo que cuando salió el Guti3 de prisión con una aureola de sabio y mártir impresionante, y le comenté que no podía con El Capital de Marx, que me resultaba una lectura muy aburrida, me dijo que me dejara de tonterías y que estudiara medicina, que para un país es más importante un buen médico que un mal político, consejo que le agradeceré toda la vida.

Es importante revitalizar lo que tenemos

No tengo demasiada añoranza de aquellos años porque he procurado seguir haciendo país, y lo hago siempre que puedo; compro la ropa aquí, procuro gastar en productos catalanes o voy al sastre en Barcelona. Lo hago porque me gusta que funcione Cataluña, pues es importante revitalizar lo que tenemos. Algunos domingos suelo hacer un peregrinaje que es una maravilla, voy al puerto y me sumerjo en su movimiento, voy a ver una película y después entro a comer alguna cosa en un establecimiento de la ciudad. Disfruto enormemente.

A menu­do nos encerramos y nos parece que la ciudad esta vacía, pero tiene cosas muy agradables que te permiten vivir tu ciudad de forma muy placentera. Como contraste, puedo decir que estuve hace unos días en una ciudad centroeuropea y me pareció triste, me acompañaron a uno de sus mejores restaurantes y observé que nadie reía, pensé que como llevaban tiempo sin ver el sol, todo estaba apagado. Al sábado siguiente me fui con mi hermana y mi mujer a ver una película y a tomar unos montaditos, y la gente reía, disfrutaba del fin de semana, es estupendo que en Barcelona se vea vida, alegría.

También es cierto que tengo una segunda vivienda, pero cuando decidí tenerla fue porque en esos años Barcelona era bastante aburrida, y nos íbamos al Empordà, que es una maravilla. Son dos mundos diferentes de los que disfruto por igual. En el Empordà me lo paso bien con los amigos que nos reunimos allí, desde Ricardo Bofill a Oriol Bohigas o Jordi Garcés, todos ellos arquitectos y una fuente de cultura inagotable. Recuerdo que, en una ocasión, hablando con Correa sobre el urbanismo en Cataluña, se me ocurrió proponerle que la conferencia inaugural del congreso de patología cervical la hiciera él y la gente se quedó encantada. Las conferencias inaugurales suelen ser actos lúdicos a los que acuden los acompañantes de los médicos y, la verdad, para ellos oír hablar del cuello de la matriz debe ser aburridísimo, y Correa hizo una exposición que tuvo un éxito tremendo. Hasta tal punto que recientemente, estando en Budapest, el organizador del congreso me dijo que me había copiado la idea y que había invitado al jefe de urbanismo de la ciudad para hablar de Buda, de Pest, y del Danubio.

Cataluña cuenta con una prestigiosa red sanitaria y una cantera importante de investigadores en medicina

Siempre hemos sido cantera de grandes vocaciones médicas y tenemos una tradición médica importante, debido probablemente a una circunstancia sociológica, como es el hecho de que el sueldo “oficial” no ha tenido la importancia que tiene fuera de Cataluña. Aquí el médico contaba consigo mismo, sus manos y su palabra, esa era toda su actividad médica. Cuando llegó la democracia y con ésta la ley de incompatibilidades, en Cataluña sólo había diez o doce médicos que tuvieran incompatibilidades flagrantes, mientras que en Madrid había tres mil, porque un catedrático podía ser médico de la plaza de toros, forense, médico municipal y dedicaba una tarde a la semana a la medicina privada. Sumaba una serie de sueldos, cobraba jubilaciones de todos ellos, y para él la administración era su principal fuente de recursos, a pesar de no poder dedicarle el suficiente tiempo a cada una de sus ocupaciones. Sin embargo, eso en Madrid se está acabando, porque ya no se pueden compatibilizar cargos y los hospitales funcionan muy bien. Además su clase media es más sólida que hace unos años, donde eran pocos los que optaban por la medicina privada. Esa cultura la tiene Barcelona desde hace mucho tiempo y especialmente ahora, con la creación de clínicas excelentes con equipos médicos muy buenos que están al día de los avances científicos, porque la medicina privada es competitiva, por consiguiente, exige que todos sus profesionales estén al día, con una óptima preparación y un alto rendimiento laboral. Y creo que esto es bueno para la medicina, porque se estabiliza progresivamente la ley de la oferta y la demanda.

Es necesario mantener e incrementar los médicos de cabecera

En el futuro no tendremos tantos médicos por habitantes y estarán repartidos de forma más equitativa, no todos concentrados en las grandes ciudades. La evolución de la medicina puede ser muy positiva o muy negativa porque, aunque pueda ser muy eficaz, llegara un momento en que será anónima, y eso es una lástima porque todavía la palabra del médico, su forma de hacer y la confianza que inspira, son primordiales para que el paciente se sienta respaldado, especialmente en los casos incurables, donde más se agradece una sonrisa. Considero que el médico tiene que estar con su paciente, y por ello estoy absolutamente a favor de la nueva tendencia en medicina por recuperar la figura del “director de orquesta”, es decir, el médico de cabecera, que es quien hace la labor de cada día, quien comprende y conoce al enfermo sin entrar en competitividad con nadie, buscando siempre lo mejor para su paciente. Éstos deberían ser el 95% de los médicos catalanes.

Y es que la medicina debería contemplar la subespecialización solamente en un sentido, cuando representa una mejor asistencia al enfermo, pero no cuando significa fragmentar nuestra labor. El médico debe estar en todo lo que él sea capaz de hacer, aunque siempre, por supuesto, dejando que lo haga otro si lo hace mejor, porque en eso precisamente consiste la ética médica. Personalmente lo he comprobado con pacientes que llevan conmigo veinte o treinta años, y cuando comienzan con temas que corresponden a otra persona de mi equipo, es muy difícil convencerlas porque quieren que sea yo quien las atienda; entonces, lo que debe hacerse es mantener el compromiso personal con la paciente, pero al mismo tiempo convencerla de la necesidad de la colaboración de otro médico.

Es imprescindible reestructurar los actuales estudios de medicina y comenzar a hablar ya de ciencias médicas

Estoy convencido que la medicina del futuro no tendrá la actual infraestructura de aprendizaje; la asignatura de anatomía no gozará de la envergadura de ahora y menos aún la que tuvo en otro tiempo, cuando antes se decía que si la aprobabas ya eras médico. Ahora se estudia una anatomía más topográfica y quirúrgica porque la medicina cada vez es más celular, y probablemente los estudios no serán estudios de medicina, sino de ciencias médicas y, dentro de éstas, tendrán un papel fundamental la biología y la física. En estos momentos estamos investigando un sistema de diagnóstico en tiempo real del cáncer de cuello de matriz y se me ocurrió aplicar este mismo sistema en otra zona del cuerpo, los ganglios. Escribí a la persona que está trabajando en ello en Aus­tralia. Recuerdo agradablemente la diligencia con la que me envió un e-mail con veinte preguntas larguísimas. La unión entre el médico y el físico es fundamental. Incluso diría que, si de verdad quisiéramos hacer unos estudios de medicina punteros y realmente revolucionarios, la física médica también debería entrar como asignatura primordial, porque la biotecnología no debería ser la labor de un técnico que más o menos escucha al paciente, sino que el médico debería implicarse en todo el proceso de la enfermedad y no limitarse a la alta tecnología.

El nivel de investigación da la pauta del nivel de desarrollo de un país

A lo largo de mi carrera no he podido dedicarle tanto tiempo como hubiera querido a la investigación, pero siempre he estado muy influido por lo que me decía mi padre, que si un médico no enseña y no publica, no será nunca un buen médico. También me decía que si no estudiaba media hora cada día estaría perdido, y todavía lo hago. Pero la investigación actualmente tiene un problema porque, así como antes la investigación clínica era fácil, ahora requiere un diseño estadístico bien hecho. Por ejemplo, echo en falta que la formación no sea igual o similar en las grandes universidades del país. Las de Madrid y Barcelona tienen un porcentaje de factores de impacto bibliográfico muy alto. En nuestro Instituto, desde el momento en que establecimos una auténtica “auditoría” de los trabajos científicos antes de publicarlos, hemos disminuido el número pero ha mejorado la calidad. De todos modos, pienso que el i+d (investigación y desarrollo) en Cataluña y en todo el Estado no ha tenido una estructura correcta. Ha faltado dinero, visión de futuro y coordinación.

Actualmente, tenemos a médicos levantinos, catalanes y vascos entre las figuras más importantes, a nivel mundial, en biología molecular; es una lástima que se pierdan estos talentos. Creo que la creación de un instituto catalán de investigación y promoción de la ciencia habría sido muy interesante, porque existen en todas las especialidades personalidades muy reconocidas internacionalmente, y son de aquí.

En comparación con otros países, la sanidad pública en España es bastante buena

La red hospitalaria ha mejorado enormemente, especialmente los centros de atención primaria que eran quizás una cuestión pendiente, porque los temas importantes están muy bien cubiertos en España. Quizá habría que trabajar más en el trato al paciente, que todavía no es óptimo debido principalmente a la masificación de las consultas, pero yo no soy la persona más autorizada para hablar de esto. La sanidad pública aquí es buena, sólo hay que compararla con otros países. Por ejemplo, en Francia tienen un buen sistema, pero es mixto, en Inglaterra también, pero están tendiendo a la privatización, y en Estados Unidos podríamos decir que tienen unos hospitales extraordinarios, pero el ciudadano medio debe pagar su propia asistencia médica, y el 35% no alcanza a hacerlo todo el año, por lo que se queda unos meses sin cobertura médica, y cada año (esto es muy grave) 100.000 personas mueren sin ningún tipo de asistencia médica. Esto no sucede en nuestro país, a nadie le exigen el carné del seguro para entrar en un hospital.

La medicina regenerativa es el futuro

Recientemente he escrito un par de artículos titulados El miedo a entender y el miedo a decidir y Ni ética ni estética, en relación con el debate sobre investigación con células madre, que supone el principio de unas posibilidades terapéuticas impresionantes. Las células madre pueden tener dos orígenes: uno, el propio cuerpo del adulto (por ejemplo, el cordón umbilical), y otro, las células embrionarias. Hace años pensábamos que al embrión era tan fácil hacerle daño que no se le podía tocar, pero ahora sabemos que podemos trabajar en él y obtener una célula y estudiarla, porque nos hemos dado cuenta que estas células son pluripotentes, que tanto pueden generar un páncreas, como un hígado, como cualquier otro órgano. Es lo que se conoce como medicina regenerativa, y es el futuro. Hay familias enteras que padecen cáncer debido a un fallo inicial de la proteína P53, y si llegáramos a sustituir la programación de éstas, podríamos tratar el tumor maligno. Es increíble que con estos datos nos estrellemos ante actitudes inmovilistas, generalmente mal informadas, que se escandalizan cuando una comunidad de científicos firma un manifiesto a favor de la investigación con células madre, en el que el ex rector de la Universidad de Barce­lona, Carles Solà, nos recuerda que en España tenemos treinta y cinco mil embriones congelados que han sobrepasado los cinco años de vigencia, y no podemos hacer otra cosa que tirarlos porque no nos permiten trabajar con ellos.

Me gusta mantener el contacto humano con mis pacientes

La medicina me ha hecho feliz, de lo único que me quejo es de no tener más tiempo libre. Me gusta mantener el contacto humano con mis pacientes. Por ejemplo, antes de proceder con un enfermo hablo con él y le doy explicaciones de lo que vamos a hacer, pero lo que más me alienta es su sentimiento de gratitud. Son muchas las muestras de afecto y de cariño que recibo por parte de las personas a las que atiendo. Hay detalles que me alegran la vida y hacen más grato mi trabajo: volver a casa con una longaniza, una caja de bombones o la ensaimada típica de las Baleares; son muestras de cariño de la gente, que me parecen entrañables y son la mejor gratificación.

1          Nombre por el que eran conocidos los componentes de la policía antidisturbios franquista, debido al color de su uniforme.
2          El 19 de mayo era detenido Pujol junto con una veintena de personas tras cantar El cant de la senyera ante los ministros franquistas que asistían a un concierto en el Palau de la Música. Juzgado por un Consejo de Guerra, fue condenado a siete años de prisión.
3          Antonio Gutiérrez Díaz, “el Guti”, fue secretario general del PSUC y el inspirador de la creación de la Assemblea de Catalunya, constituida en la iglesia de Sant Agustí el 7 de noviembre de 1971 y que supuso una importante plataforma para las reivindicaciones catalanistas y antifranquistas. Uno de los hitos que marcó su andadura fue la manifestación convocada para el 11 de septiembre de 1977, conocida como “la manifestación de un millón de personas”, que discurrió por el Paseo de Gràcia bajo el lema “Llibertat, Amnistia, Estatut d’Autonomia”.