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Sr. Puigdemont
SR. CARLES PUIGDEMONT CASAMAJÓ.
Fotografía: Jordi Bedmar.

SR. CARLES PUIGDEMONT CASAMAJÓ. Periodista, exalcalde de Girona y Presidente de la Generalitat de Catalunya

Obra: ,

Texto del 27/03/2017

CARLES PUIGDEMONT CASAMAJÓ

Amer (Girona)

Sintió la necesidad de comprometerse en la construcción de una nueva sociedad y se introdujo en política. Lo hizo sin ambiciones, pero las circunstancias le han llevado a ocupar el cargo de mayor responsabilidad de Catalunya. Confiesa que es falible, pero subraya su condición de insobornable. Con esta premisa, y siguiendo el mandato de las urnas, piensa llevar a su país a las puertas de la independencia, para después dejar paso a nuevos liderazgos.

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Español

 

Espíritu inquieto y personalidad ecléctica

Nací en el seno de una familia de pasteleros de Amer, un pequeño municipio gerundense, y soy el segundo de ocho hermanos; una circunstancia que ha influido en mi carácter, pues conjugo la familiaridad con la independencia. Siempre he tenido un talante muy inquieto y curioso, y me considero una persona muy ecléctica. El deseo de conocer y de aprender en todos los ámbitos forma parte de mi personalidad, de ahí que la lectura me haya acompañado a lo largo de mi vida.

El periodismo como contribución a la construcción de una nueva sociedad

La vocación periodística y la política despertaron en mí en paralelo, en la etapa final del franquismo. Entendí que debía involucrarme en la construcción de una nueva sociedad, democrática y libre. ¿Y qué mejor contribución a ese objetivo que ejerciendo el periodismo? Siempre he contemplado esta disciplina como un canal de influencia que permite mejorar la sociedad y muscular un derecho fundamental como es el acceso a la información. Cursé Filología Catalana, al ver que me proporcionaría la formación humanística y el dominio de la lengua necesarios para ser un buen profesional. Gran parte de mi carrera periodística transcurrió en el diario El Punt. En 1998 creé la ACN, una agencia de noticias multiplataforma y, posteriormente, participé en el lanzamiento de Catalonia Today, periódico catalán editado en inglés.

En la primera línea política pese a no albergar aspiraciones

Siempre me he mantenido muy activo en la defensa de la lengua catalana y de la libertad de mi país. A principios de los 80 me introduje en política, como militante de base y sin aspirar a ningún cargo. Me enriquecía el intercambio de ideas, opiniones y experiencias. Han sido las circunstancias las que me han llevado a la primera línea política: como diputado al Parlamento de Catalunya, posteriormente como alcalde de Girona y presidente de la Associació de Municipis per la Independència, y, en la actualidad, como Presidente de la Generalitat.

Soy falible pero insobornable

Me considero una persona comprometida con el país y fiel a mis compromisos. En este momento tengo un encargo muy claro por el que trabajaré hasta el último minuto con convicción y tenacidad. Como dije en mi toma de posesión, soy falible pero insobornable. Me comprometí a conducir el país de la posautonomía a la preindependencia, asumiendo la presidencia de una legislatura excepcional con un mandato y una hoja de ruta muy claros. Una vez celebrado el referéndum, el próximo septiembre como muy tarde, la nueva etapa requerirá nuevos liderazgos. Nada me honrará más que haber cumplido con mi misión, ya que el poder por el poder no me ha interesado nunca.

Un tribunal politizado desvirtuó un pacto bilateral

Catalunya es una vieja nación europea con una identidad, una cultura y una lengua sólidas. La Generalitat, de la que tengo el honor de ser su 130º Presidente, es una institución que se remonta a 1359. El sentimiento de pertenencia nacional de sus gentes siempre ha estado muy arraigado, pero en los últimos años Catalunya ha asistido a un creciente y potente movimiento soberanista de carácter transversal. Somos muchos quienes coincidimos en situar el origen de esta eclosión en 2010, cuando el Tribunal Constitucional derogó el Estatuto aprobado en 2006. Un tribunal politizado anuló sus aspectos fundamentales y desvirtuó un pacto bilateral renovado entre España y Catalunya para dotar a esta de mayor autogobierno y capacidad financiera.

Imposible encaje en España

Aquella sentencia agravó la deriva recentralizadora del Estado. La mayoría política y social catalana constató que era imposible el encaje en España. A partir de ahí, las movilizaciones se suceden cada año, con respuestas multitudinarias nunca vistas antes en Europa. Pese a ese varapalo contra nuestra dignidad como pueblo, nuestras instituciones han intentado buscar acuerdos con España. El Parlamento aprobó, con un amplísimo consenso, una propuesta de pacto fiscal similar al concierto económico del que gozan Euskadi y Navarra para recaudar y gestionar todos sus impuestos; una solución que habría permitido poner fin al déficit fiscal de Catalunya, que cada año ve como el 8% de su PIB se lo queda, vía impuestos, el Gobierno español, pero este se negó en redondo a cualquier debate.

En un lustro, los independentistas se quintuplican

Ante esta situación, Catalunya celebró en septiembre de 2015 elecciones al Parlamento con la participación más alta de su historia (casi el 75%). Las fuerzas favorables a la independencia obtuvieron setenta y dos de los ciento treinta y cinco diputados; tres por encima de la mayoría absoluta. Los contrarios a ella sumaron cincuenta y dos diputados, mientras que los once restantes corresponden a una formación que no se posiciona ni a favor ni en contra de la independencia, pero que sí reclama la convocatoria de un referéndum. En cinco años, el Parlamento ha pasado de catorce diputados independentistas a setenta y dos, algo que debería obligar a muchos a reflexionar.

El Gobierno español se desentiende de los problemas cotidianos de Catalunya

Con el 16% de la población, Catalunya genera el 20% del PIB español, concentra una cuarta parte de las exportaciones y suma seis mil cuatrocientas multinacionales, la mitad de las que hay en toda España. En el último lustro, Catalunya ha captado el 31% de la inversión extranjera en el Estado. Mientras, el sistema estatal de infraestructuras mantiene un diseño concebido para favorecer el centro. El Gobierno español se desentiende de los problemas derivados de las deficiencias crónicas que arrastra ese sistema radial y que afectan a diario a los ciudadanos y las empresas del Principado. En 2015, en Catalunya solo invirtió un 9,9% del total regionalizado; el porcentaje más bajo desde 1997, aparte de bloquear el Corredor Mediterráneo, una infraestructura vital para la competitividad de un eje que concentra el 44% del PIB español, el 50% de las exportaciones y las importaciones y el 47% de las empresas.

Una humillación antidemocrática

Este Procés no tiene que ver con el bolsillo. Es una cuestión de dignidad como pueblo, ante las agresiones constantes del Estado a nuestra lengua, nuestra escuela, nuestras finanzas y, lo que es más grave, nuestra libertad. La mayor humillación la hallamos en el juicio contra el expresidente de la Generalitat Artur Mas, la exvicepresidenta Joana Ortega y los exconsejeros Irene Rigau y Francesc Homs, condenados por celebrar un proceso participativo en noviembre de 2014. Resulta muy grave que en democracia se les siente en el banquillo de los acusados por haber dado voz a la ciudadanía en una consulta en la que participaron más de dos millones de personas. Una democracia que no escucha a los ciudadanos no merece ser llamada democracia.

La debilidad de la democracia española

Judicializar el caso catalán constituye un error; pero también una gran irresponsabilidad, que juega en contra de las propias instituciones españolas. Dejar en manos de los tribunales lo que tienen que resolver los políticos es una demostración clara de la debilidad de la democracia española. Rectificar está en sus manos. Y es nuestro deseo.

Por un Estado que defienda y proteja nuestra lengua

Catalunya, que tiene una lengua y una cultura propias, fuertes y dinámicas, en los últimos años ha tenido que hacer frente a una ofensiva sin precedentes por parte del Gobierno español. Uno de sus recientes ministros de Educación, José Ignacio Wert, llegó a reconocer en sede parlamentaria que su objetivo era «españolizar» a los alumnos catalanes. Esa ofensiva explica que cada día haya más personas favorables a una Catalunya independiente. La experiencia nos dice que, si deseamos una lengua sólida, necesitamos un Estado que la defienda y la proteja. Y ese Estado sólo puede ser el catalán.

Talante negociador

Nadie desea enfrentamientos. Siempre hemos mantenido la mano tendida, porque queremos dialogar y pactar. Forma parte del talante catalán, que contrasta con quien no está dispuesto ni siquiera a escuchar. Continuaremos permanentemente abiertos al diálogo y no nos levantaremos de la mesa de negociación. Sin embargo, esa espera no nos paralizará. Actuaremos con determinación y, sobre todo, con sensatez.

Ya no valen medias tintas

De no haber liquidado el Estatuto, tal vez habría durado treinta años. Pero la vía autonomista ha llegado a su fin y el «café para todos» forma parte del pasado. En este momento ya no valen medias tintas. Tenemos un compromiso insobornable con el país, el de llevar a Catalunya a las puertas de la independencia; y lo cumpliremos. Como muy tarde en septiembre, los catalanes decidiremos libremente el futuro del país en un referéndum legal y vinculante. Aunque trabajo para que gane el «sí» a la independencia, que nadie dude que respetaremos el resultado sea cual sea; porque así actúan las democracias avanzadas y maduras.

Imposible dependiendo de España

Nuestra única aspiración es tener la libertad de adoptar nuestras propias decisiones. Queremos progresar y gozar de mayor bienestar. Y la experiencia nos ha demostrado que esto resulta imposible mientras dependamos del Estado español.

English

Journalist, former Mayor of Girona and President of Generalitat de Catalunya

He felt the need to become involved in building a new society, and for that reason, he became a politician. He did so with no ambitions, but circumstances led him to occupy the highest-ranking office in Catalonia. He emphasises that, although he is not infallible, he is incorruptible. Based on this premise, and in accordance with the mandate of the people, he aims to lead his country to the gates of independence and then make way for new leaders.

A restless spirit and an eclectic personality

I was born into a family of pastry cooks in Amer, a small town near Giro-na. I am the second of eight siblings and this has had an effect on my character, as I combine my love for my family with my wish for independence. I have always been a restless, curious person and I consider myself an eclectic person. My wish to know and learn in general has always been a part of my character, and I have a lifelong passion for reading.

Journalism as a contribution to building a new society

My calling as a journalist and politician arose during the final states of the Franco dictatorship. I realised that I had to play a part in building a new, democratic, free society, and the best contribution to that objective was to become a journalist. I have always considered this discipline as a channel of influence that improves society and strengthens a fundamental right, that of access to information. I studies Catalan philology, as I considered it would give me the necessary education in arts and command of the language to become an excellent professional. I spent most of my career in the daily newspaper El Punt. In 1998, I set up the ACN, a multiplatform news agency, and later, I took part in the launch of Catalonia Today, a Catalan newspaper published in English.

In the front line of politics, but with no aspirations

I have always been active in defending the Catalan language and the freedom of my country. At the beginning of the 1980s, I became involved in politics as an activist, but without aspiring to hold office. I found the exchange of ideas, opinions and experiences very rewarding. These circumstances led me to the front line of politics, as a Catalan parliament member, and later, as the Mayor of Girona and Chairman of the Associació de Municipis per la Independència, and, finally, to occupy my current office as President of the Generalitat.

I am not infallible, but incorruptible

I consider myself someone who is committed to his country, and loyal to his commitments. At present, I have a very clear mandate, and I will dedicate all my efforts to working to achieve it with conviction and tenacity. As I said when I took possession of office, I am not infallible, but incorruptible. I promised to take Catalonia from a post-autonomous situation to independence, assuming the leading role in an exceptional legislature with a very clear mandate and roadmap. Once we have held the referendum by September at the very latest, the new stage will require new leaders. I would like nothing more than to have fulfilled my mission, as I have never been interested in power.

A politicised court that has distorted a bilateral agreement

Catalonia is a millennial European nation with its own identity, culture and language. The Generalitat, of which I have the honour of being the 130th President, is an institution that has existed since 1359. The national sentiment of our people has always been deeply rooted, but in recent years, Catalonia has witnessed a growing and powerful sovereignty movement with a transversal nature. Many of us consider that this movement arose in 2010, when the Constitutional Court rejected the Catalan statute approved in 2006. A politicised court eliminated its fundamental aspects and distorted a renewed bilateral agreement between Spain and Catalonia to provide the latter with more self-government and increase its financial capacity.

Impossible to continue in Spain

That ruling aggravated the re-centralist trend of the Spanish state. The majority of Catalan politicians and society realised that it was impossible for Catalonia to continue to be part of Spain. From this point on, mass demonstrations have been held every year that have never before been witnessed in Europe. Despite this offence to our dignity as a people, our institutions have always sought to reach agreement with Spain. The Catalan parliament approved a tax agreement proposal with a wide consensus, similar to the economic arrangement enjoyed by the Basque Country and Navarre, for the collection and management of all its taxes. This solution would have put an end to the tax deficit in Catalonia, as 8% of the Catalan GDP goes to Spain in the form of taxes, but the Spanish government refuses to discuss this option.

The number of people in favour of independence has multiplied fivefold in just five years

Faced with this situation, in September 2015, Catalonia held parliamentary elections with a record number of voters (almost 75%). The political parties in favour of independence obtained sixty-two of the one hundred and thirty-five seats; three more than required for an absolute majority. Their opponents obtained fifty-two, while the remaining eleven went to a party that was not in favour of or against independence, but supported the idea of a referendum. In five years, the Catalan parliament has gone from fourteen independent seats to sixty-two, and this fact should lead many people to consider what is happening.

The Spanish government ignores the day-to-day problems of Catalan citizens

Catalan represents 16% of the state population and generates 20% of the Spanish GDP, one-quarter of its exports and has six thousand four hundred multinationals half of all those existing in Spain. During the past five years, Catalonia has obtained 31% of total foreign investment in the state. In the meantime, the state infrastructure system favours central Spain. The Spanish government ignores the day-to-day problems arising from the chronic deficit of that radial system which affects Catalan citizens and companies day after day. In 2015, only 9.9% of the regional total was allocated to Catalonia; the lowest percentage since 1997, in addition to blocking the Mediterranean Corridor, a vital infrastructure for the competitiveness of an axis that generates 44% of the Spanish GDP, 50% of its imports and exports and 47% of its businesses.

An antidemocratic insult

The Procés has nothing to do with monetary issues. It is a question of our dignity as a people, faced with the continuous attacks by the state on our language, schools, finance and, above all, our freedom. The greatest insult was putting on trial the former President of the Generalitat Artur Mas, the former Vice-President Joana Ortega and the former councillors Irene Rigau and Francesc Homs, just for organising a participatory process in November 2014. It is extremely grave for those who allowed citizens to express their opinion in a process in which more than two million people took part, to be put on trial for doing this in a democracy; a democracy that does not listen to its citizens and does not deserve to have this name.

The weakness of Spanish democracy

Judicialising the Catalan process is an error and extremely irresponsible, as it goes against the Spanish institutions themselves. Letting the courts decide on issues that should be settled by politicians is a clear demonstration of the weakness of Spanish democracy. It is up to them to remedy this situation, and we hope that they do.

We want a state that defends and protects our language

In recent years, Catalonia, which has its own strong, dynamic language and culture, has had to put up with an unprecedented attack by the Spanish government. One of its last Ministers of Education, José Ignacio Wert, admitted in parliament that his objective was to make Catalan students more “Spanish”. That attack is the reason why more and more people are in favour of Catalan independence. Experience shows us that if we want a consolidated language, we need a state that defends and protects it, and that state can only be a Catalan state.

Conciliating attitude

Nobody wants a conflict, and we have always been willing to negotiate, as we want to reach agreements. This is part of our character as Catalans, unlike others, who will not even listen. We are still willing to negotiate and we will not leave the table, but there is no stopping us. We will act with determination, and above all, with common sense.

No more beating about the bush

If they had not destroyed the Catalan statute, it might have lasted for thirty years, but the autonomous route has reached its end, and the “one size fits all” approach belongs to the past. It is time to stop beating about the bush. We have a firm commitment to our country, that of taking Catalonia to the gates of independence, and we will honour it. By September at the latest, the Catalans will freely decide on the future of their country in a legal, binding referendum. Although I am working to obtain independence, let there be no doubt that we will respect the result, whatever it may be, because this is what advanced, mature democracies do.

We must not depend on Spain

We only aspire to being free to make our own decisions. We want to progress and enjoy greater well-being, and experience has taught us that if we continue to depend on the Spanish state, this will be impossible.

Français

Journaliste, ancien maire de Gérone et président de la Generalitat de Catalogne

Il a débuté en politique après avoir senti le besoin de s’engager en faveur de la construction d’une nouvelle société. Il n’avait pas d’ambition politique particulière, mais les circonstances l’on conduit à occuper le poste de plus grande responsabilité de Catalogne. Il avoue être faillible, mais souligne sa nature incorruptible. Fort de cette prémisse, et fidèle à la volonté des urnes, il pense conduire son pays aux portes de l’indépendance, pour laisser ensuite la place à de nouveaux dirigeants.

Un esprit curieux et une personnalité éclectique

Je suis né au sein d’une famille de pâtissiers d’Amer, une petite commune de Gérone et je suis le cadet d’une fratrie de huit enfants ; une circonstance qui a influencé mon caractère, puisque je conjugue famille et indépendance. J’ai toujours été de nature curieuse et je me considère une personne très éclectique. Le désir de connaître et d’apprendre dans tous les domaines fait partie de ma personnalité, ce qui explique que la lecture m’ait accompagnée tout au long de ma vie.

Le journalisme comme une contribution à la construction d’une nouvelle société

Les vocations journalistique et politique se sont éveillées en moi en parallèle, pendant la dernière étape du franquisme. J’ai compris que je devais m’impliquer dans la construction d’une nouvelle société, démocratique et libre. Or quelle meilleure contribution à cet objectif que l’exercice du journalisme ? J’ai toujours considéré cette discipline comme un canal d’influence qui permet d’améliorer la société et de renforcer un droit fondamental comme l’est l’accès à l’information. J’ai fait des études de philologie catalane, en voyant que cela m’apporterait la formation en sciences humaines et la maîtrise de la langue nécessaires pour être un bon professionnel. Une grande partie de ma carrière journalistique s’est déroulée au journal El Punt. En 1998, j’ai créé l’ACN, une agence de nouvelles multi plate-forme, puis j’ai participé au lancement de Catalonia Today, un journal catalan publié en anglais.

Sur le devant de la scène politique alors que cela ne faisait pas partie de mes aspirations

J’ai toujours été très actif quant à la défense de la langue catalane et de la liberté de mon pays. Au début des années 80, je suis entré dans la politique, comme militant de base et sans aspirer à un quelconque poste. L’échange d’idées, d’opinions et d’expériences m’enrichissait. Mais les circonstances m’ont conduit sur le devant de la scène politique : comme député au Parlement de Catalogne, puis comme maire de Gérone et président de l’Associació de Municipis per la Independència, et aujourd’hui comme président de la Generalitat.

Je suis faillible mais incorruptible

Je me considère une personne impliquée vis-à-vis du pays et fidèle à mes engagements. À l’heure actuelle, j’ai une mission très claire, pour laquelle je travaillerai jusqu’à la dernière minute, avec conviction et acharnement. Comme je l’ai dit lors de toutes mes prises de fonction, je suis faillible mais incorruptible. Je me suis engagé à conduire le pays de la post-autonomie à la pré-indépendance, en assumant la présidence d’une législature exceptionnelle, avec un mandat et une feuille de route très clairs. À l’issue du référendum, au plus tard en septembre, la nouvelle étape exigera de nouveaux dirigeants. Rien ne pourrait me faire davantage honneur que d’avoir accompli ma mission, car le pouvoir en lui-même ne m’a jamais intéressé.

Un tribunal politisé a dénaturé un pacte bilatéral

La Catalogne est une vieille nation européenne avec une identité, une culture et une langue propres et consolidées. La Generalitat, dont j’ai l’honneur d’être le 130è président, est une institution qui remonte à 1359. Le sentiment d’appartenance national de ses habitants a toujours été très ancré, mais ces dernières années, la Catalogne a assisté à la puissante croissance d’un mouvement souverainiste de caractère transversal. Nous sommes nombreux à situer l’origine de cette éclosion en 2010, lorsque le Tribunal Constitutionnel a dérogé le Statut approuvé en 2006. Un tribunal politisé a annulé ses aspects fondamentaux et a dénaturé un pacte bilatéral rénové entre l’Espagne et la Catalogne, pour doter celle-ci d’un plus grand autogouvernement et d’une plus vaste capacité financière.

Un « emboîtement » impossible au sein de l’Espagne

Cette décision a aggravé la dérive re-centralisatrice de l’État. La majorité politique et sociale catalane a constaté qu’elle n’avait pas sa place en Espagne. Depuis, les mobilisations se succèdent chaque année, et les citoyens y répondent en masse, comme jamais auparavant en Europe. Malgré ce revers contre notre dignité, nos institutions ont essayé de trouver un accord avec l’Espagne. Le Parlement a approuvé, avec un large consensus, une proposition de pacte fiscal similaire au concert économique dont bénéficient Euskadi et Navarre, pour percevoir et gérer tous leurs impôts ; une solution qui aurait permis de mettre fin au déficit fiscal de la Catalogne, qui voit chaque année comment le Gouvernement Espagnol garde 8 % de son PIB au travers des impôts, mais ce dernier a refusé catégoriquement un quelconque débat.

En un lustre, les indépendantistes se sont multipliés par cinq

Face à cette situation, la Catalogne a célébré en septembre 2015 les élections au Parlement, avec le taux de participation le plus élevé de son histoire (près de 75 %). Les forces favorables à l’indépendance ont obtenu soixante-douze des cent trente-cinq députés ; soit trois de plus que la majorité absolue. Les partis contraires ont obtenu cinquante-deux députés, tandis que les onze restants correspondent à une formation politique qui n’est positionnée ni en faveur ni contre l’indépendance, mais réclame néanmoins la convocation d’un référendum. En cinq ans, le Parlement est passé de quatorze députés indépendantistes à soixante-douze, ce qui devrait nous inviter à une profonde réflexion.

Le Gouvernement espagnol ne s’intéresse pas aux problèmes quotidiens de la Catalogne

Avec 16 % de la population, la Catalogne produit 20 % du PIB espagnol, concentre un quart des exportations et compte six mille quatre cents multinationales, soit la moitié de toutes celles d’Espagne. Au cours du dernier lustre, la Catalogne a capté 31 % de l’investissement étranger de l’État. Et pendant ce temps, le système gouvernemental d’infrastructure maintient un design conçu pour favoriser le centre. Le Gouvernement espagnol ne s’intéresse pas aux problèmes dérivés des déficiences chroniques que traîne ce système radical et qui touchent chaque jour les citoyens et les entreprises de la Principauté. En 2015, seuls 9,9 % du total régionalisé a été investi en Catalogne ; le pourcentage le plus bas depuis 1997, en plus de bloquer le Couloir Méditerranéen, une infrastructure vitale pour la compétitivité d’un axe qui concentre 44 % du PIB espagnol, 50 % des exportations et importations, et 47 % des entreprises.

Une humiliation antidémocratique

Ce Procés n’a rien à voir avec l’argent. C’est une question de dignité pour la population, face aux agressions constantes de l’État contre notre langue, notre école, nos finances et, ce qui est encore plus grave, contre notre liberté. La plus grande humiliation est celle du procès contre l’ancien président de la Generalitat Artur Mas, l’ancienne présidente Joana Ortega et les anciens conseillers Irene Rigau et Francesc Homs, condamnés pour avoir célébré un processus participatif en novembre 2014. Il est extrêmement grave qu’en pleine démocratie, une personne se retrouve sur le banc des accusés pour avoir laissé les citoyens s’exprimer au travers d’une consultation à laquelle ont participé plus de deux millions de personnes. Une démocratie qui n’écoute pas les citoyens ne mérite pas de s’appeler démocratie.

La faiblesse de la démocratie espagnole

Judiciariser le cas catalan est une erreur, mais aussi une grande irresponsabilité, qui va à l’encontre des institutions espagnoles. Confier aux tribunaux ce qui revient aux hommes politiques est une claire démonstration de la faiblesse de la démocratie espagnole. Ils ont le pouvoir de rectifier, c’est d’ailleurs notre souhait.

En faveur d’un État qui défende et protège notre langue

La Catalogne, qui possède une langue et une culture propres, fortes et dynamiques a essuyé, ces dernières années une offensive sans précédent menée par le Gouvernement espagnol. L’un de ses récents ministres de l’éducation, José Ignacio Wert, a reconnu en siège parlementaire que son objectif était « d’espagnoliser » les élèves catalans. Cette offensive explique que chaque jour, plus de personnes soient favorables à une Catalogne indépendante. L’expérience nous montre que si nous voulons une langue solide, nous avons besoin d’un État qui la défende et la protège. Or, cet état ne peut être que catalan.

Talent de négociation

Personne ne souhaite les affrontements. Nous avons toujours tendu la main car nous voulons dialoguer et parvenir à un pacte. Cela fait partie du talent de négociation catalan, qui contraste avec ceux qui ne sont même pas disposés à écouter. Nous resterons toujours ouverts au dialogue et nous ne nous lèverons pas de la table des négociations. Néanmoins, cette attente ne nous paralysera pas ; nous agirons avec détermination et surtout, avec bon sens.

Les demi-mesures ne sont pas de mise

Si le Statut n’avait pas été liquidé, il aurait surement duré trente ans. Mais la voie autonomiste est arrivée à son terme et le « café pour tous » fait partie du passé. Les demi-mesures ne sont plus de mise. Nous avons un engagement incorruptible vis-à-vis du pays, celui de conduire la Catalogne aux portes de l’indépendance et nous le tiendrons. En septembre au plus tard, les catalans décideront librement du futur du pays lors d’un référendum légal et contraignant. Je travaille pour que le « oui » à l’indépendance l’emporte, mais une chose est sûre : nous respecterons le résultat, quel qu’il soit, car c’est ce que font les démocraties modernes et consolidées.

Impossible si l’on dépend de l’Espagne

Notre unique aspiration est d’avoir la liberté d’adopter nos propres décisions. Nous voulons progresser et bénéficier d’un plus grand bien-être. Or l’expérience nous a démontré que cela est impossible tant que nous dépendrons de l’État espagnol.

Deutsch

Journalist, ehemaliger Bürgermeister von Girona und Präsident der Generalitat

Er empfand das Bedürfnis, sich für die Errichtung einer neuen Gesellschaft einzusetzen, und trat in die Politik ein. Er tat dies ohne besondere Ambitionen, die Umstände haben ihn jedoch bis in das verantwortungsvollste Amt Kataloniens geführt. Er gibt zu, fehlbar zu sein, unterstreicht jedoch seine Unbestechlichkeit. Unter dieser Prämisse will er gemäß dem an den Wahlurnen bestätigten Mandat sein Land an die Tore der Unabhängigkeit führen, um dann einer anderen Führung den Vortritt zu lassen.

Neugierige und wissbegierige Einstellung

Ich wurde als zweites von acht Geschwistern im Schoß einer Konditorfamilie in Amer geboren, einem kleinen Ort der Provinz Girona. Dieser Umstand hat meinen Charakter geprägt, da ich Familiensinn mit Unabhängigkeit vereine. Mein Naturell war schon immer sehr neugierig und wissbegierig, . Der Wunsch, über alle Bereiche etwas zu lernen und zu erfahren ist Teil meiner Persönlichkeit, daher haben mich Bücher mein ganzes Leben lang begleitet.

Der Journalismus als Beitrag zur Errichtung einer neuen Gesellschaf

Meine Berufung zum Journalismus und zur Politik entstand in der letzten Etappe des Franco-Regimes, da ich mich an der Errichtung einer neuen, demokratischen und freien Gesellschaft beteiligen wollte. Denn was trägt zu diesem Ziel mehr bei, als der Journalismus? Diese Disziplin war für mich immer eine Möglichkeit, die Gesellschaft zu verbessern und ein Grundrecht wie den Zugang zu Informationen zu verteidigen. Ich habe katalanische Philologie studiert, da mir diese die für einen guten Journalisten erforderliche humanistische Bildung und Sprachkompetenzen vermitteln konnte. Einen Großteil meiner journalistischen Karriere habe ich in der Zeitung El Punt verbracht. 1998 gründete ich die plattformübergreifende Presseagentur ACN. Anschließend nahm ich an der Markteinführung von Catalonia Today teil, einer in englischer Sprache herausgegebenen katalanischen Zeitung.

An vorderster politischer Front, trotz mangelnder Ambitionen

Ich habe mich immer aktiv für die Verteidigung der katalanischen Sprache und die Freiheit meines Landes eingesetzt. Anfang der 80er-Jahre trat ich als einfacher Aktivist in die Politik ein, ohne irgendein Amt anzustreben. Der Austausch von Ideen, Meinungen und Erfahrungen hat mich sehr bereichert. Die Umstände haben mich in die vorderste Reihe der Politik geführt: als Abgeordneter im Parlament von Katalonien, danach als Bürgermeister von Girona und Präsident der Nachbarschaftsbewegung Associació de Municipis per la Independència und derzeit als Präsident der Generalitat.

Ich bin fehlbar, aber nicht bestechlich

Ich halte mich für eine Person, die sich für ihr Land einsetzt und zu ihren Verpflichtungen steht. Meine derzeitige Aufgabe ist sehr klar, für die ich mich bis zum letzten Augenblick überzeugt und beharrlich einsetze. Wie ich schon bei meinem Amtsantritt sagte, bin ich fehlbar, aber unbestechlich. Ich habe mich dazu verpflichtet, das Land der Postautonomie zur Prä-Unabhängigkeit zu führen. Dabei übernahm ich in einer außergewöhnlichen Legisla-turperiode mit einem sehr klaren Mandat und Fahrplan die Präsidentschaft. Nach dem Referendum, das spätesten in diesem September durchgeführt wird, erfordert die neue Etappe jedoch eine neue Führung. Nichts wird mir mehr zur Ehre gereichen, als meine Aufgabe erfüllt zu haben, da mich die Macht um der Macht willen nie interessiert hat.

Ein politisiertes Gericht verfälschte ein bilaterales Abkommen

Katalonien ist eine alte europäische Nation mit einer gefestigten Identität, Kultur und Sprache. Die Generalitat, der ich als 130. Präsident vorzustehen die Ehre habe, geht als Institution auf das Jahr 1359 zurück. Das Gefühl der nationalen Zugehörigkeit seiner Einwohner ist schon immer stark verwurzelt gewesen. In den letzten Jahren hat Katalonien jedoch einer wachsenden und starken Souveränitätsbewegung mit übergreifendem Charakter beigewohnt. Viele stimmen darin überein, den Ursprung dieses Aufblühens im Jahr 2010 zu sehen, als das spanische Verfassungsgericht das 2006 verabschiedete Autonomiestatut außer Kraft setzte. Ein politisiertes Gericht annullierte seine Grundregeln und verfälschte ein erneuertes bilaterales Abkommen zwischen Spanien und Katalonien, das der Letzteren eine größere Selbstverwaltung und Finanzierungskraft gewährt hätte.

Unmögliche Einfügung in Spanien

Jenes Urteil verschärfte die erneute Zentralisierungstendenz des Staates. Die politische und gesellschaftliche Mehrheit Kataloniens stellte fest, dass eine Einfügung in Spanien unmöglich war. Ab diesem Zeitpunkt wiederholen sich die Mobilisierungen jedes Jahr, mit bisher in Europa nie da gewesenen Massenkundgebungen. Trotz dieses schweren Schlags gegen unsere Würde als Volk haben unsere Institutionen versucht, zu einer Einigung mit Spanien zu gelangen. Das Parlament nahm mit einer überwältigend hohen Übereins – timmung den Vorschlag eines Fiskalpakts an, der dem Finanzabkommen zwischen Spanien und dem Baskenland und Navarra ähnelte. Diese Lösung hätte Katalonien erlaubt, die Steuern selbst einzutreiben und zu verwalten, und damit das Haushaltsdefizit Kataloniens beendet, das jedes Jahr zusehen muss, wie die spanische Regierung 8 % des katalanischen BIP über Steuern einbehält. Diese lehnte eine Debatte jedoch rundheraus ab.

In fünf Jahren haben sich die Unabhängigkeitsanhänger verfünffacht

Angesichts dieser Situation fanden im September 2015 Parlamentswahlen in Katalonien mit einer bisher nie erreichten Wahlbeteiligung von beinahe 75 % statt. Die Parteien zugunsten der Unabhängigkeit erhielten 72 der 135 Sitzplätze, drei mehr als die absolute Mehrheit. Die Gegner kamen insgesamt auf 52 Abgeordnete, während die restlichen 11 Abgeordnete auf eine Partei entfielen, die weder für noch gegen die Unabhängigkeit eintritt, jedoch das Recht auf ein Referendum verlangt. In fünf Jahren hat sich die Anzahl der Unabhängigkeitsanhänger im katalanischen Parlament von 14 auf 72 Abgeordnete erhöht, ein Umstand, der viele zum Nachdenken anregen sollte.

Die spanische Regierung hat die Alltagsprobleme Kataloniens außer Acht gelassen

Katalonien erzeugt mit einem Bevölkerungsanteil von 16 % insgesamt 20 % des spanischen BIP, macht ein Viertel der Exporte aus und umfasst 6.400 multinationale Unternehmen, die Hälfte der in ganz Spanien ansässigen. In den letzten 5 Jahren hat Katalonien 31 % der ausländischen Investitionen in Spanien angezogen. Währenddessen wurde an einem staatlichen Infrastruk-tursystem festgehalten, welches das Zentrum begünstigt. Die spanische Regierung lässt die Probleme außer Acht, die aus den chronischen Unzulänglichkeiten dieses radialen Systems entstehen und die täglich die Bürger und Unternehmen Kataloniens beeinträchtigen. 2015 wurde in Katalonien lediglich 9,9 % der für die Regionen bestimmten Summe investiert, der niedrigste Prozentsatz seit 1997. Darüber hinaus wird der Mittelmeerkorridor blockiert, der für die Wettbewerbsfähigkeit einer Region überlebenswichtig ist, die 44 % des spanischen BIP, 50 % des Exports und Imports sowie 47 % der Unternehmen umfasst.

Eine antidemokratische Erniedrigung

Der Procés hat nichts mit dem Geldbeutel zu tun. Er ist vielmehr mit der Würde als Volk angesichts der ständigen Aggressionen des Staates gegenüber unserer Sprache, unseren Schulen, unseren Finanzen und, was noch schwerer wiegt, unserer Freiheit verbunden. Die größte Erniedrigung ist der Prozess gegen den ehemaligen Präsidenten der Generalitat Artur Mas, die ehemalige Präsidentin Joana Ortega und die ehemaligen Minister Irene Rigau und Francesc Homs, die verurteilt wurden, weil sie im November 2014 einen partizipativen Prozess veranstalteten. Es ist ein schwerwiegendes Problem, wenn Personen in einer Demokratie auf die Anklagebank gesetzt werden, weil sie den Bürgern in einer Volksbefragung mit einer Beteiligung von mehr als zwei Millionen eine Stimme verliehen haben. Eine Demokratie, die nicht auf ihre Bürger hört, verdient es nicht, als Demokratie bezeichnet zu werden.

Die Schwäche der spanischen Demokratie

Die Judikalisierung des katalanischen Konflikts stellt nicht nur einen Fehler, sondern auch eine große Verantwortungslosigkeit dar, da sie die spanischen Institutionen selbst gefährdet. Den Gerichten das zu überlassen, was von den Politikern gelöst werden müsste, ist ein klarer Beweis für die Schwäche der spanischen Demokratie. Die Korrektur liegt in ihren Händen. Und ist unser Anliegen.

Für einen Staat, der unsere Sprache verteidigt und schützt

Katalonien, das eine eigene und dynamische Sprache und Kultur besitzt, musste in den letzten Jahren einer beispiellosen Offensive seitens der spanischen Regierung die Stirn bieten. Einer ihrer letzten Bildungsminister, José Ignacio Wert, musste im Parlament sogar einräumen, sein Ziel sei die „Spanifizierung“ der katalanischen Schüler gewesen. Diese Offensive erklärt, warum jeden Tag mehr Personen für ein unabhängiges Katalonien eintreten. Wenn wir eine gefestigte Sprache wollen, dann benötigen wir einen Staat, der unsere Sprache verteidigt und schützt. So jedenfalls hat es uns die Erfahrung gelehrt. Und dieser Staat kann nur ein katalanischer Staat sein.

Verhandlungscharakter

Niemand wünscht sich Konfrontationen. Wir haben immer die Hand ausgestreckt, da wir einen Dialog und Vereinbarungen wünschen. Dies ist Teil des katalanischen Charakters, im Gegensatz zu Personen, die noch nicht einmal bereit sind, zuzuhören. Wir sind ständig bereit für den Dialog und erheben uns nicht vom Verhandlungstisch. Dieses Abwarten führt jedoch nicht zu einer Paralysierung. Wir werden bestimmt und vor allem mit Verstand handeln.

Wir begnügen uns nicht mehr mit halbherzigen Kompromissen

Wäre das Autonomiestatut nicht abgeschmettert worden, hätte es vielleicht dreißig Jahre Bestand gehabt. Der Weg der Autonomien ist jedoch am Ende angelangt und ein „für alle obligatorisches Modell“ ist ein Ding der Vergan-genheit. Wir begnügen uns nicht mehr mit halbherzigen Kompromissen Wir sind gegenüber dem Land eine unbestechliche Verpflichtung eingegangen, und zwar Katalonien an die Tore der Unabhängigkeit zu führen. Dieser Verpflichtung werden wir nachkommen. Spätestens im September werden die Katalanen in einem rechtmäßigen und bindenden Referendum frei über die Zukunft ihres Landes entscheiden. Obwohl ich auf den Sieg des „Ja“ hinarbeite, sollte jedoch niemand in Zweifel stellen, dass wir jedes Ergebnis akzeptieren werden. Denn so handeln die fortschrittlichen und reifen Demokratien.

Bei einer Abhängigkeit von Spanien unmöglich

Unser einziges Ziel ist es, die Freiheit zu besitzen, unsere eigenen Entscheidungen treffen zu können. Wir wollen weiterkommen und ein größeres Wohlbefinden der Bürger erreichen. Die Erfahrung hat uns gezeigt, das diese unmöglich ist, solange wir vom spanischen Staat abhängen.