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Sr. Francesc Cano
SR. FRANCESC CANO PEDROLA.
Fotografía cedida por Francesc Cano.

SR. FRANCESC CANO PEDROLA. Empresario

Obra:

Texto del 27/03/2017

FRANCESC CANO PEDROLA

Montcada i Reixac (Barcelona)

Preocupado por la economía del bien común, trabaja para humanizar el sector de la construcción, que es el que ha ocupado a su familia desde hace tres generaciones. Ciudadano de Montcada i Reixac y catalanista convencido, ve el contencioso entre Catalunya y España como un problema difícilmente resoluble de dignidad y desencuentro de idiosincrasias.

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Español

 

Tres generaciones en el sector de la construcción

Represento la tercera generación familiar por parte de padre dedicada al sector de la construcción. Mi abuelo paterno murió en la obra, en un accidente laboral. Mi padre empezó pidiendo un pequeño crédito para comprarse un camión y transportar materiales de la construcción, y a fuerza de trabajo fue creciendo hasta que se descubrió empresario. En esa pequeña empresa, primero en Granollers y luego en Barcelona, me inicié yo acompañando a mi padre los sábados a hacer el mantenimiento de la flota y a desayunar con los trabajadores. No sé si habrá una cuarta generación de Cano en el sector de la construcción. Tengo dos hijas jóvenes, la pequeña cursando ESO y la mayor aún en segundo de Bachillerato, y mi hermana se dedica a la dirección hotelera en Perú. Lo importante es que ellas estudien lo que les guste y que sean felices. Más que una especialización, me interesa que tengan claros los valores que a mí me traspasaron tanto mis padres como mis suegros.

Hora de emprender el vuelo

En 1993 mi padre me invitó a que formara mi propia empresa. Yo tenía sólo veinticuatro años, pero él sabía muy bien lo que hacía, era mi padre pero también mi amigo, y ya me veía preparado para emprender el vuelo. De él aprendí que en la vida todo hay que ganárselo, porque en esa batalla se forja el carácter y se aprenden cosas que la universidad no enseña. Así aprendí, también, que no porque tu padre tenga, tú ya tienes derecho a tener. Doy mucha importancia a la familia entendida en un sentido amplio, incluyendo a socios y a la parte productiva de la empresa. Suelo almorzar y comer con mi equipo. Los trabajadores necesitan, también, ser felicitados cuando las cosas se hacen bien. El sentimiento de equipo es vital en todos los aspectos.

Cuando ya se ha conocido la ruina

En 1999, mi socio Pascual Esteban y yo nos arruinamos a causa de la suspensión de pagos de un cliente. De repente, nos encontramos con doscientos cuarenta millones de las antiguas pesetas que ayer teníamos y hoy ya no. Los abogados nos aconsejaron salvarnos primero nosotros, sin tener en cuenta a los proveedores. Tanto Pascual, como Mónica Collelldemont –mi esposa, a quien debo mucho de lo que soy, que como bióloga dejó su pasión por la ciencia para sumarse al proyecto y llevar la parte financiera–, como yo mismo decidimos renunciar a la suspensión. No podíamos perjudicar a tanta gente. Pactamos con nuestros proveedores y personal seguir adelante. Esto fue en septiembre, y en diciembre nacía nuestra primera hija. Fue un año y medio muy duro, sin cobrar nómina y en lo personal tirando adelante gracias a mis padres. Lo superamos. Lo pagamos todo, sin jugar a quitas, por responsabilidad y dignidad con nuestros deudores, trabajando duro y consiguiendo que nuestros clientes nos pagaran al contado. Pascual Esteban es el mejor socio que se pueda tener. Persona culta, honesta, de valores y apasionado de la historia. Para mí, es mi hermano mayor. Aquel traspié forjó entre nosotros una alianza inquebrantable. Es un referente en mi vida y un espejo en el que intento mirarme día a día.

De derribar a edificar

Actualmente tenemos diversas empresas, sin llegar a formar un grupo, puesto que tienen distintas sinergias. Empezamos con los movimientos de tierras y excavaciones de la empresa matriz. Luego, creamos otra enfocada al campo de los residuos, y antes de la crisis, en 2003 fundamos OPROCAT (Obres i Projectes Catalunya), dedicada en un principio al mantenimiento, pero que en 2013, con la agudización de la crisis, y para optimizar el talento y la experiencia de amigos y conocidos que se habían quedado sin trabajo, reconvertimos en constructora para devolverlos al mercado laboral. Puede parecer una insensatez crear una constructora en plena crisis inmobiliaria, y más con ese espíritu, pero así fue. Con el tiempo decidimos clasificarla para obra pública, circunstancia que le dio el impulso definitivo. Fuera del sector de la construcción, colaboro con una editorial en temas de salud mental y diversas fundaciones a través del programa Incorpora de «la Caixa», con la que intentamos formar e incorporar al mundo laboral a personas en riesgo de exclusión social.

Fidelizar a partir de la excelencia

Estamos trabajando mucho en obra civil y edificación, básicamente en el área metropolitana de Barcelona. Para nosotros es más importante mantener el espíritu fundacional de economía del bien común que hacer la empresa demasiado grande. No queremos perder nuestra esencia. En la actualidad, somos solamente unas treinta personas en plantilla, y subcontratamos habitualmente de ciento cincuenta a doscientas más, muchas a través de programas de inserción. Lo mismo sucede con los clientes, que apenas pasan de cien, porque nos esforzamos en fidelizarlos, algo que solo es posible desde la excelencia. Si se tienen demasiados clientes, demasiados frentes abiertos, la excelencia se resiente. Por último, a las tres empresas mencionadas, querría añadir una promotora inmobiliaria, nuestra aventura empresarial más reciente, y la colaboración con empresas del sector de la automoción, pero eso ya es otra historia.

Interesado por la política pero no por la militancia

Me han tentado diversos partidos para entrar en política. Siempre he declinado las ofertas. Creo que el sector de la construcción y la identificación con un partido concreto no se llevan bien. No temo poseer mi propia ideología, pero no me veo ligado a un aparato de partido. Huyo de cualquier planteamiento doctrinario. Si fuera político intentaría solucionar de una vez el soterramiento del tren en Montcada i Reixac, mi ciudad; es una vergüenza que, a estas alturas del siglo XXI, se sigan arrollando a personas a su paso. Aunque me llena de orgullo, y la clase política debería tomar nota, el hecho de que en mi ciudad todos los grupos políticos se hayan puesto de acuerdo para lograrlo, olvidando réditos partidistas, y eso es encomiable a día de hoy.

Tenemos diversas sensibilidades nacionales

En nuestra empresa se ven representadas todas las sensibilidades nacionales actualmente en conflicto. Yo me considero catalanista, pero mi mujer Mónica lo es aún mucho más. Barcelonesa de origen olotino, su familia está muy vinculada con la tradición de los geganters i capgrossos. Mi padre era andaluz, nacido en Baza. Sin embargo, se catalanizó, y hablaba un catalán tan puro como el de un payés de Lleida. Estaba muy arraigado, y su sentimiento catalán era el de un autóctono de siempre. Yo soy igual. Siempre hablo catalán si sé que se me entiende. El tema de la lengua se ha envenenado interesadamente desde determinados medios, pero los que vivimos aquí sabemos que nadie es discriminado por hablar en castellano.

No es un problema económico, sino de dignidad

Lógicamente, no habríamos llegado a la situación actual si el Partido Popular no hubiera llevado al Tribunal Constitucional el Estatuto de Catalunya. El PP, pues, ha sido una gran fábrica de independentistas. Y no solamente por el tema del Estatuto, también por la voluntad manifiesta del ministro Wert de españolizar a los niños catalanes, y otras absurdidades. No es extraño que mucha gente que jamás se había visto tentada por la independencia ahora haya abrazado esta causa con fervor. No me atrevo a pronosticar qué conseguirá Catalunya al final de este proceso, pero sí que me permito decir que el problema no es económico, sino de dignidad y de idiosincrasia; y la verdad es que, en los últimos cien años, las constantes que definen el conflicto apenas han cambiado y se repiten cíclicamente, pues ya en el bienio reformista del 31 se hablaba del problema catalán.

Parlamentar, dialogar y negociar

La judicialización del proceso catalán no es el camino. En España no existe la separación que sería deseable entre política y judicatura. La democracia no puede ni debe acabar nunca frente a un tribunal. Algunos de los inter-locutores, los que han enquistado el problema, deberían empezar a retirarse de escena y dar paso a nuevas generaciones, por ambos lados. Las principales funciones de un político son parlamentar, dialogar y negociar. En España quizá únicamente se entiende la política como el gobierno, como la función de gobernar; pero gobernar es solo una parte de la política, no el todo: luego está escuchar realmente a la ciudadanía, a menudo la gran olvidada.

No puede negarse el derecho histórico del pueblo catalán

Votar no debería molestar ni asustar a nadie, porque votar es la base de la democracia. Y la democracia implica la aceptación del resultado. Cuando un problema que enfrenta instituciones legítimamente elegidas se alarga en el tiempo y no se resuelve, debe consultarse la opinión de la ciudadanía. El referéndum podría plantearse incluso a nivel de toda España. Hay muchas soluciones y maneras de encararlas, pero lo que no puede negarse es el derecho histórico del pueblo catalán a expresar qué futuro desea. Observo, también, que continúan existiendo demasiadas dudas sobre el tipo de sociedad de un hipotético Estado catalán. No se nos ha explicado claramente cómo viviría-mos, y si permaneceríamos en la Unión Europea o tendríamos que reingresar en ella. Los sentimientos nos mueven, pero debemos también saber a qué nos atenemos en los aspectos prácticos de la vida, qué financiación tendríamos, qué deuda asumiríamos, etc.

English

Businessman

Concerned about the economy for the common good, he works to humanise the construction sector in which his family has worked for three generations. A citizen of Montcada i Reixac and a convinced supporter of Catalan independence, he views the argument between Catalonia and Spain as a difficult issue of dignity and a discord of idiosyncrasies.

Three generations in the construction sector

I represent the third generation of family on my father’s side dedicated to the construction sector. My paternal grandfather died on a construction site in an occupational accident. My father started out by asking for a small loan to buy a lorry to transport construction materials and through effort his work grew until he became a business owner. In this small company, firstly in Granollers and then in Barcelona, I began working, accompanying my father on Saturdays to perform maintenance work on the fleet and have breakfast with the workers. I don’t know if there will be a fourth-generation Cano in the construction sector. I have two young daughters (the youngest is in secondary school while the eldest is in her second year of her Spanish Baccalaureate) and my sister is in hotel management in Peru. The important thing is for my children to study what they enjoy and that they are happy. More than a specialisation, I want them to have the clear values my parents and parents-in-law have passed on to me.

Time to take the reins

In 1993 my father invited me to form my own company. I was only twenty-four years old but he fully knew what he was doing. He was my father but he was also my friend and he realised I was prepared to take the reins. He taught me that everything must be earned in life as in the battle of forging your character you learn things that university cannot teach. I also learned that simply because your father has something does not mean you have the right to it too. I grant great importance to family in its broadest sense, including partners and the production facet of the company. I usually have lunch with my team. Employees also need to be congratulated when things are done well as the sense of team is vital in every aspect.

When ruin has already been tasted

In 1999, my partner, Pascual Esteban, and I were ruined after the payments of a client were suspended. We were waiting to receive 240,000,000 pesetas and suddenly we weren’t going to see any of it. Our lawyers advised us to save ourselves first, without considering suppliers. Pascal, Mónica Collelldemont (my wife, who I owe a lot to: as a biologist, she left her passion for science to join the project and manage the financial side) and I decided to waive suspension of payments. We could not harm so many people. We agreed with our suppliers and staff to continue. That was in September and in December of that year our first daughter was born. It was a very difficult year and a half during which we were not paid and we got by personally thanks to my parents. We overcame it. We paid everything, every last penny, through responsibility and dignity with our debtors, working hard and ensuring that our clients paid us in one payment. Pascual Esteban is the best partner I could have. A cultured, honest person, he believes in his values and is passionate about history. He is like an older brother to me. This slip-up formed an unbreakable bond between us. He is a role model for me in life and a reflection of myself I see every day.

From being knocked down to rising from the ashes

Today we have diverse companies but they do not form a group as they have different synergies. We started with earthwork and excavations with our parent company. We then created another company focused on waste and, before the crisis, in 2003 we founded OPROCAT (Obres i Projectes Catalunya), dedicated mostly to maintenance but, in 2013 with the intensification of the crisis and in order to optimise the talent and experience of friends and acquaintances who had lost their jobs, we converted this into a construction company in order to reinsert them into the labour market. It may seem folly to create a construction company in the midst of a real estate crisis, especially with this manner of thinking, but we did. In time, we decided to classify it as a company for public works, and this provided the definitive boost. Outside the construction sector, I collaborate with a publishing house on mental health issues and different foundations through “La Caixa’s” Incorpora Programme, via which we strive to train and insert into the labour market people at risk of social exclusion.

Promote loyalty through excellence

We work a lot on civil works and construction, mainly in the metropolitan area of Barcelona. We believe it is more important to maintain the foundational spirit of economy for the common good than to endeavour to make the company overly large. We want to safeguard our essence. Today, we have around thirty people in our workforce and we usually subcontract between 150 and 200 more, many through insertion programmes. The same occurs with clients: we rarely work with over 100 as we go to great lengths to promote loyalty, which is only possible through excellence. If a company has too many clients and too many open fronts, excellence is affected. Finally, I would like to mention a real estate developer (our most recent business adventure) in addition to the three aforementioned companies and collaboration with companies in the automotive sector, but that is another story.

Interested in politics but not membership

Different parties have tempted me to enter politics. I have always declined their offers. I believe the construction sector and identification with a specific party are not a good match. I don’t fear possessing my own ideology but I don’t regard myself as linked to a party apparatus. I avoid any doctrinal approach. If I were a politician I would attempt to resolve the underground construction of the train line in Montcada i Reixac, my town, once and for all; it is embarrassing that today in the 21st century people continue to be killed by it. However, it fills me with pride that all political groups in my town have come to an agreement to do so, setting aside party interests, which is commendable, and the political class should take note.

We have diverse national sensitivities

In our company, all currently conflicting national sensitivities are represented. I consider myself in favour of Catalan independence, but my wife, Mónica, is even more so. A Barcelona native, her family is closely linked to the tradition of the geganters i capgrossos. My father was an Andalusian, born in Baza. However, he became a Catalan and spoke Catalan like a farmer from Lleida. He was very settled and he felt truly Catalan. I feel the same. I always speak Catalan if I know I will be understood. The issue of language has been cynically embittered by certain mediums but those of us who live with it know that no-one is discriminated against for speaking Spanish.

It isn’t an economic question, rather one of dignity

Logically, we wouldn’t have arrived the current situation if the Partido Popular (PP) had not taken the Statute of Autonomy of Catalonia to the Constitutional Court. The PP has been a great factory of independence supporters. This comes down to other issues, not simply the Statute issue, including the manifest desire of Minister Wert to make Catalan children Spanish, and other absurd ideas. Unsurprisingly, many people who were never previously tempted by indepen-dence now embrace the cause. I don’t dare predict what Catalonia will achieve at the end of this process but I can say it isn’t an economic question, rather one of dignity and idiosyncrasy. The truth is that in the last hundred years, the constants that define the conflict have barely changed, they merely continue to appear cyclically, as proven with the First Biennium of 1931 when the Catalan problem was discussed.

Discuss, engage in dialogue and negotiate

The judicialization of the Catalan process is not the approach that will resolve the situation. Spain does not have the desirable separation of politics and judicature. Democracy cannot and must not finish before a court. Some people involved who have been paralysed by the problem must withdraw from the scene and give way to new generations, and this applies to both sides. The main functions of a politician are to discuss, engage in dialogue and negotiate. In Spain, politics is understood perhaps only as government, as the task of governing; but governing is only one part of politics. It is not everything: it also involves really listening to citizens, who are often largely forgotten.

The historic right of the Catalan people cannot be denied

Voting shouldn’t bother or frighten anyone as voting is the basis of democracy. Democracy also implies acceptance of the result. When a problem that is faced by legitimately elected institutions drags on and is not resolved, the opinion of citizens must be consulted. The referendum could even be posed to Spain. There are many solutions and ways to handle these but what cannot be denied is the historic right of the Catalan people to express the future it desires. I can also see that there are still too many doubts regarding a hypothetical Catalan State’s type of society. Clear explanations have not been defined as to how we would live and if we would pertain to the European Union, or if we would have to re-enter it. Our emotions move us but we must also know what we are accepting in the practical aspects of life, what financing we would have, and what debt we would assume, among other things.

Français

Chef d’entreprise

Préoccupé par l’économie du bien commun, il s’efforce d’humaniser le secteur de la construction dans lequel sa famille travaille depuis trois générations. Citoyen de Montcada i Reixac et catalaniste convaincu, il considère que le contentieux entre la Catalogne et l’Espagne est une question difficile à résoudre, de dignité et d’idiosyncrasies divergentes.

Trois générations dans le secteur de la construction

Je représente la troisième génération du côté de mon père dans le secteur de la construction. Mon grand père paternel est mort sur un chantier, dans un accident du travail. Mon père a débuté en demandant un petit crédit pour s’acheter un camion et transporter des matériaux de construction et à force de travail il a évolué jusqu’à se retrouver entrepreneur. Dans cette petite entreprise, tout d’abord à Granollers puis à Barcelone, je suis entré dans le monde du travail, en accompagnant mon père les samedis, pour l’entretien de la flotte et pour aller déjeuner avec les employés. Je ne sais pas s’il y aura une quatrième génération de Cano dans le secteur de la construction. J’ai deux jeunes filles, la petite en secondaire et l’aînée prépare son bac. Et ma sœur dirige un hôtel au Pérou. Ce qui est important c’est qu’elles étudient ce qu’elles aiment, et qu’elles soient heureuses. Plus qu’une question de spécialisation, j’aimerais qu’elles aient des valeurs solides, celles qui m’ont été transmises par mes parents, et mes beaux-parents.

Le moment était venu de voler de mes propres ailes

En 1993, mon père m’a invité à constituer ma propre entreprise. Je n’avais que vingt-quatre ans mais il savait très bien ce qu’il faisait. C’était mon père mais aussi mon ami, et il sentait que j’étais prêt à voler de mes propres ailes. De lui, j’ai appris que dans la vie il faut se battre, cela permet de se forger un caractère, et on apprend des choses que l’université n’enseigne pas. C’est ainsi que j’ai également appris que ce n’est pas parce que ton père a déjà une entreprise que toi tu as le droit d’en avoir une. J’accorde beaucoup d’importance à la famille au sens large du terme, y compris les associés et la partie productive de la société. J’ai l’habitude de prendre ma pause et de manger avec mon équipe. Les employés ont aussi besoin d’être félicités lorsque les choses sont bien faites. Le sentiment d’équipe est vital à tous les niveaux.

Quand on s’est senti ruiné

En 1999, mon associé Pascual Esteban et moi nous avons été ruinés à cause de la suspension du paiement d’un client. Soudain, nous nous sommes trouvés face à une situation dans laquelle nous avions deux cent quarante millions d’anciennes pesetas un jour et le lendemain, plus rien. Les avocats nous ont conseillé de nous sauver nous, en premier, sans tenir compte des fournisseurs. Pascual, Mónica Collelldemont (mon épouse, à qui je dois beaucoup de ce que je suis puisqu’elle était biologiste et a abandonné sa passion pour la science pour rejoindre le projet et s’occuper de la finance), et moi-même, nous avons décidé de renoncer à la suspension de paiements. Nous ne pouvions pas léser tant de personnes. Nous avons trouvé des accords avec nos fournisseurs et notre personnel et nous avons pu continuer. C’était en septembre. Et en décembre est née notre première fille. Ce fut une année et demie très difficile, sans salaires, et grâce à l’aide de mes parents nous avons pu nous en sortir. Nous avons réussi. Nous avons tout remboursé, sans rien devoir, comme des personnes responsables et dignes envers nos créditeurs, nous avons travaillé dur et nous avons pu obtenir de nos clients qu’ils nous paient comptant. Pascual Esteban est le meilleur associé que l’on puisse avoir : une personne cultivée, honnête, de valeurs, et passionnée pour l’histoire. Pour moi, c’est un grand frère. Cette épreuve a fait naître entre nous une amitié inébranlable. C’est une référence dans ma vie, un miroir que je tente de regarder chaque jour.

Du bas jusqu’en haut

Nous possédons actuellement plusieurs entreprises, même si nous ne sommes pas un groupe, puisque les synergies sont différentes. Nous avons commencé avec les mouvements de terres et les excavations de la société mère. Ensuite, nous en avons créé une autre dans le domaine des résidus, et avant la crise, en 2003, nous avons fondé OPROCAT (Obres i Projectes Catalunya) qui se consacrait au départ à la maintenance mais qui, en 2013, avec l’approfondissement de la crise, et pour optimiser les talents et l’expérience des amis et connaissances qui étaient sans emploi, a été transformée en société de construction pour les remettre sur le marché du travail. Cela semble insensé de créer une société de construction en pleine crise immobilière, et encore plus avec cet esprit, mais c’est ce qui s’est passé. Avec le temps, nous avons décidé de la classer comme société de travaux publics, ce qui lui a donné un nouvel élan. En dehors du secteur de la construction, je collabore avec une maison d’édition sur des thèmes concernant la santé mentale et diverses fondations à travers le programme Incorpora de « la Caixa ». Grâce à celui-ci nous tentons de former des personnes à risque d’exclusion sociale et de les intégrer au monde du travail.

Fidéliser en s’appuyant sur l’excellence

Nous travaillons beaucoup dans le génie civil et la construction, principalement au centre de Barcelone. Pour nous, c’est plus important de maintenir l’esprit fondateur de l’économie du bien commun que de construire une société trop grande. Nous ne souhaitons pas perdre notre philosophie. Nous sommes actuellement une trentaine de personnes seulement sur le site et nous sous-traitons normalement auprès de cent cinquante à deux cent personnes en plus, souvent à travers des programmes d’insertion. Il en est de même pour les clients qui ne sont pas plus de cent car nous tentons de les fidéliser ce qui est uniquement possible par le biais de l’excellence. Si on a trop de clients, trop de fronts sur lesquels combattre, l’excellence en souffre. Enfin, aux trois sociétés mentionnées, je souhaitais ajouter un promoteur immobilier, notre aventure la plus récente et la collaboration avec des sociétés de l’automobile mais c’est encore autre chose.

Intérêt pour la politique mais pas comme militant

Plusieurs partis m’ont contacté pour participer à la vie politique mais j’ai toujours refusé. Je pense que le secteur de la construction et l’identification à un parti précis ne vont pas bien ensemble. Je n’ai pas peur d’avoir ma propre idéologie mais je ne me vois pas dans un parti politique. Je fuis de toute proposition doctrinaire. Si j’étais un homme politique je tenterais de résoudre une fois pour toutes le passage souterrain du train à Montcada i Reixac, ma ville. Je trouve cela inadmissible qu’au XXIe siècle des personnes se fassent encore renverser son passage. Mais je suis très fier, et la classe politique devrait en tenir compte, du fait que dans ma ville, tous les groupes politiques se sont mis d’accord pour progresser, en oubliant les intérêts de leurs partis, et c’est honorable de nos jours.

Nous avons diverses sensibilités nationales

Dans notre société, nous avons toutes les sensibilités nationales actuellement en conflit qui sont représentées. Je me considère catalaniste, mais ma femme Mónica l’est encore bien davantage. Barcelonaise originaire d’Olot, sa famille est très liée à la tradition des geganters i capgrossos.. Mon père était andalou, né à Baza. Toutefois, il s’est catalanisé et il parlait un catalan aussi pur que tout payés de Lleida. Il s’est enraciné et son sentiment catalan était celui d’un autochtone depuis toujours. Il est en de même pour moi, je parle toujours catalan si je sais qu’on va me comprendre. Le sujet de la langue s’est envenimé de manière intéressée à partir de certains médias mais nous qui vivons ici nous savons que personne n’est discriminé s’il parle espagnol.

Ce n’est pas un problème économique mais une question de dignité

Nous ne nous trouverions pas dans cette situation, de toute évidence, si le Partido Popular n’avait pas mené au tribunal constitutionnel l’État de la Catalogne. Le PP a donc été une usine à indépendantistes. Et pas seulement pour la raison de l’Estatuto, également pour la volonté manifeste du ministre Wert d’espagnoliser les enfants catalans, parmi d’autres absurdités. Ce n’est pas surprenant que de nombreuses personnes qui n’avaient jamais pensé à l’indépendance y sont à présent très attachés. Je ne pourrais pas dire ce que la Catalogne obtiendra à la fin de ce processus mais je me permets bien de dire que le problème n’est pas économique mais c’est une question de dignité et d’idiosyncrasie ; en fait, au cours de ces cent dernières années, les constantes qui définissent le conflit n’ont pratiquement pas changé et elles se répètent de manière cyclique puisque déjà, lors du bienio des réformes de 31 on parlait de la question catalane.

Parlementer, dialoguer et négocier

La judiciarisation du processus catalan n’est pas le chemin à suivre. En Espagne, il n’existe pas la séparation qui serait souhaitable entre la politique et le système judiciaire. La démocratie ne peut pas et ne doit jamais se terminer devant un tribunal. Certains des interlocuteurs, ceux qui ont fait que le problème s’enracine, devraient commencer à se retirer de la scène et laisser la place aux nouvelles générations, des deux côtés. Les principales fonctions d’un homme politique sont de parlementer, dialoguer et négocier. En Espagne, la politique est peut-être uniquement synonyme de Gouver-nement, avec la fonction de gouverner. Mais gouverner n’est qu’une partie de la politique, ce n’est pas uniquement cela. Il faut aussi être attentif aux citoyens, souvent les grands perdants.

On ne peut pas refuser au peuple catalan son droit historique

Voter ne devrait gêner ni faire peur à personne car voter est la base de la démocratie. Et la démocratie implique l’acceptation du résultat. Lorsqu’un problème des institutions élues légalement se prolonge dans le temps et n’est pas résolu, il faut consulter l’opinion des citoyens. Le référendum pourrait même être organisé dans toute l’Espagne. Les solutions sont nombreuses pour résoudre la situation mais on ne peut pas refuser au peuple catalan son droit historique à exprimer le futur qu’il souhaite. J’observe également que les doutes sont toujours nombreux quant au type de société d’un hypothétique État catalan. Rien ne nous a été clairement expliqué sur la manière dont nous vivrions, si on resterait dans l’Union européenne ou si nous devrions y entrer à nouveau. Les sentiments sont notre moteur mais nous devons aussi savoir à quoi nous attendre dans la pratique, dans la vie, les financements dont nous bénéficierions, la dette que nous assumerions, etc.

Deutsch

Unternehmer

Er sorgt sich um die Gemeinwohl-Ökonomie und setzt sich für die Humanisierung des Bausektors ein, in dem seine Familie seit drei Generationen tätig ist. Als Bürger von Montcada i Reixac und überzeugter Katalanist sieht er die Streitigkeiten zwischen Katalonien und Spanien als ein Problem, das mit Würde und angesichts der Diskrepanz zwischen den Idiosynkrasien kaum zu lösen ist.

Drei Generationen im Bausektor

Ich bin die dritte Generation väterlicherseits, die im Bausektor tätig ist. Mein Großvater väterlicherseits starb bei einem Arbeitsunfall auf der Baustelle. Mein Vater nahm zunächst einen kleinen Kredit auf, um einen Lkw zu kaufen und Baumaterialien zu befördern, bis er es dank harter Arbeit schließlich zum Unternehmer schaffte. In dieses kleine Unternehmen mit Sitz in Granollers und später in Barcelona begleitete ich meinen Vater an den Samstagen, um die Fahrzeugflotte zu warten und mit den Mitarbeitern zu frühstücken. Ob es eine vierte Generation meiner Familie im Bausektor geben wird, weiß ich nicht. Meine beiden Töchter gehen noch auf die Schule, eine steht kurz vor dem Abitur, und meine Schwester ist im Hotelgewerbe in Peru tätig. Wichtig ist, dass meine Töchter das studieren, was ihnen gefällt, und dass sie glücklich sind. Mir liegt nicht so sehr an einer bestimmten Fachrichtung, sondern dass sie die Werte verinnerlichen, die mir sowohl meine Eltern als auch meine Schwiegereltern vermittelt haben.

Bereit, flügge zu werden

1993 schlug mir mein Vater vor, mein eigenes Unternehmen zu gründen. Ich war damals erst 24. Er wusste jedoch sehr genau, was er tat. Er war mein Vater, aber auch mein Freund, und hielt mich für bereit, flügge zu werden. Von ihm habe ich gelernt, dass man sich im Leben alles erst einmal verdienen muss, denn dabei wird der Charakter gefestigt und Erfahrungen gesammelt, die an der Universität nicht gelehrt werden. Dabei lernte ich auch, dass man sich nicht auf den Lorbeeren seiner Eltern ausruhen sollte. Für mich ist die Familie in einem weit gefassten Sinn sehr wichtig, einschließlich meiner Partner und der Mitarbeiter meines Unternehmens. Normalerweise frühstücke und esse ich mit meinem Team. Die Mitarbeiter müssen für ihre gute Arbeit auch gelobt werden. Das Teamgefühl ist in Bezug auf alle Gesichtspunkte entscheidend.

Wenn man den geschäftlichen Ruin bereits kennt

1999 wurden mein Partner Pascual Esteban und ich aufgrund der Zahlungseinstellung eines Kunden in den Ruin getrieben. Plötzlich standen wir vor 240 Mio. Peseten (1,44 Mio. €), die wir gestern noch hatten und die jetzt nicht mehr vorhanden waren. Die Anwälte rieten, zuerst uns zu retten, ohne Rücksicht auf die Lieferanten zu nehmen. Sowohl Pascual als auch meine Frau Mónica Collelldemont, der ich viel verdanke und die als Biologin ihre Leidenschaft für die Wissenschaften aufgab, um sich dem Projekt zu widmen und die Finanzen zu führen, entschieden, auf die Zahlungseinstellung zu verzichten. Wir konnten so viele Leute zu schädigen. Daher vereinbarten wir mit unseren Lieferanten und unserem Personal, fortzufahren. Das war im September und im Dezember wurde dann unsere erste Tochter geboren. Es waren sehr harte anderthalb Jahre ohne Gehalt, die wir dank meiner Eltern überstanden. Wir bezahlten alles ohne Abzüge aufgrund unseres Verantwor-tungsgefühls gegenüber unseren Schuldnern, unserer harten Arbeit und dank der Tatsache, dass unsere Kunden uns sofort bezahlten. Pascual Esteban ist der beste Partner, den man haben kann. Gebildet, aufrichtig, couragiert und mit einer Leidenschaft für die Geschichte. Für mich ist er wie ein großer Bruder. Dieser Rückschlag schuf zwischen uns eine unerschütterliche Partnerschaft. Er ist eine Referenz in meinem Leben und ein Spiegel, in den ich möglichst jeden Tag blicke.

Vom Abriss zum Aufbau

Derzeit besitzen wir verschiedene Unternehmen, die aufgrund ihrer unterschiedlichen Synergien jedoch keine Gruppe bilden. Wir begannen mit den Aushubarbeiten und Erdbewegungen der Muttergesellschaft. Dann gründeten wir ein weiteres Unternehmen mit dem Schwerpunkt Abfallsektor und 2003, vor der Wirtschaftskrise, OPROCAT (Obres i Projectes Catalunya), das sich zunächst der Wartung widmete. 2013 wandelten wir OPROCAT nach der Verschärfung der Wirtschaftskrise in ein Bauunter-nehmen um, um das Talent und die Erfahrungen vieler inzwischen arbeitsloser Freunde und Bekannter zu nutzen. Es mag verrückt erscheinen, mitten in der Immobilienkrise ein Bauunternehmen zu gründen, aber wir taten es. Nach einiger Zeit beschlossen wir, uns für öffentliche Bauvorhaben zu klassifizieren und erreichten damit den Durchbruch. Außerhalb des Bausektors arbeite ich mit einem Verlag auf dem Gebiet psychische Gesundheit und über das Programm „Incorpora“ der Sparkasse „La Caixa“ mit verschiedenen Stiftungen zusammen, um Personen, die von sozialer Ausgrenzung bedroht sind, wieder in den Arbeitsmarkt zu integrieren.

Kundenbindung dank Exzellenz

Wir arbeiten viel im Hoch- und Tiefbau und dem Gebäudesektor, insbesondere im Stadtgebiet von Barcelona. Für uns ist es wichtiger, den Gründungsgeist der Gemeinwohl-Ökonomie zu bewahren, als das Unternehmen auszuweiten. Wir wollen unseren Wesenskern nicht verlieren. Derzeit beschäftigen wir nur ca. 30 fest angestellte Mitarbeiter und weitere 150-200 Personen über Subunternehmen, häufig im Rahmen von Integrationsprogrammen. Dasselbe gilt für unsere Kunden, die sich auf nicht einmal hundert belaufen, da wir der Kundenbindung großen Wert beimessen, die nur dank Exzellenz zu erreichen ist. Wenn man zu viele Kunden und zu viele offene Flanken hat, leidet die Exzellenz. Schließlich möchte ich noch ein viertes Unternehmen erwähnen, eine Bauträgergesellschaft und unser letztes unternehmerische Abenteuer, sowie die Zusammenarbeit mit verschiedenen Unternehmen des Automobilsektors.

An der Politik, jedoch nicht der aktiven Mitgliedschaft interessiert

Mich haben verschiedene Parteien angesprochen, in die Politik einzutreten. Diese Angebote habe ich immer abgelehnt. Meiner Meinung nach vertragen sich der Bausektor und die Identifizierung mit einer konkreten Partei nicht sehr gut. Ich habe keine Angst davor, eine eigene Ideologie zu besitzen, kann mir jedoch nicht vorstellen, mich an einen Parteiapparat zu binden. Ich lehne jegliches doktrinäre Konzept ab. Wenn ich Politiker wäre, würde ich mich für die unterirdische Verlegung der Bahntrassen in meiner Stadt Montcada i Reixac einsetzen. Es ist eine Schande, dass im 21. Jahrhundert weiterhin Menschen beim Überqueren der Schienen überfahren werden. Mit Stolz erfüllt mich jedoch der Umstand, an dem sich die Politiker ein Beispiel nehmen sollten, dass sich alle politischen Gruppen in meiner Stadt zur Lösung dieses Problems über parteiische Interessen hinweggesetzt und zusammengetan haben. Dies ist heutzutage äußerst lobenswert.

Wir haben unterschiedliche nationale Befindlichkeiten

In unserem Unternehmen sind alle nationalen Befindlichkeiten vertreten, die derzeit in Konflikt geraten sind. Ich betrachte mich selbst als Katalanisten, obwohl dies auf meine Frau Mónica noch viel mehr zutrifft. Ihre Familie stammt ursprünglich aus dem Ort Olot und ist sehr der Tradition der katalanischen Geganters und Capgrossos (übergroße und großköpfige Pappmascheefiguren) verbunden. Mein Vater war Andalusier und wurde in Baza geboren. Er wurde jedoch schnell katalanisiert und sprach ein genauso reines Katalanisch wie ein gebürtiger Katalane. Er war in Katalonien stark verwurzelt und fühlte sich als Einheimischer. Mir geht es genauso. Ich spreche immer Katalanisch, wenn ich weiß, dass man mich versteht. Das Thema der Sprache ist seitens bestimmter Medien absichtlich vergiftet worden. Wir, die wir hier leben, wissen jedoch, dass niemand diskriminiert wird, wenn er Spanisch spricht.

Es ist kein wirtschaftliches Problem, sondern ein Problem der Würde

Natürlich wäre die Situation niemals derart eskaliert, wenn die PP das Autonomiestatut Kataloniens nicht vor das Verfassungsgericht gebracht hätte. Die PP hat sich als Fabrik für Anhänger der Unabhängigkeitsbewegung erwiesen. Nicht nur aufgrund des Autonomiestatuts, sondern auch aufgrund des bekundeten Willens des Ministers Wert, die katalanischen Kinder zu „spanifizieren“, und anderer Absurditäten. Es erstaunt daher nicht, dass Personen, die vorher niemals für die Unabhängigkeit eingetreten wären, diese Sache jetzt leidenschaftlich verteidigen. Ich kann nicht vorhersagen, was Katalonien am Ende dieses Prozesses erreichen wird. Ich kann jedoch sagen, dass das Problem kein wirtschaftliches ist, sondern mit der Würde und der Idiosynkrasie zu tun hat. Tatsache ist, dass die Konstanten, die diesen Konflikt definieren, sich in den letzten 100 Jahren kaum verändert haben und sich zyklisch wiederholen, denn schon in den zwei Reformjahren zwischen 1931 und 1933 sprach man vom katalanischen Problem.

Diskutieren, den Dialog suchen und verhandeln

Die Judikalisierung des katalanischen Prozesses ist keine Lösung. Die in Spanien existierende Trennung zwischen Politik und Richterschaft entspricht nicht dem, was wünschenswert wäre. Die Demokratie kann und darf niemals vor einem Gericht enden. Einige der Akteure beider Seiten, die das Problem verschärft haben, sollten langsam von der Bühne abtreten und diese neuen Generationen überlassen. Die Hauptfunktionen eines Politikers bestehen in diskutieren, den Dialog suchen und verhandeln. In Spanien wird unter Politik vielleicht nur die Regierung und die Funktion des Regierens verstanden. Regieren ist jedoch nur ein Teil der Politik. Ein andere wichtiger Teil besteht darin, den Bürgern wirklich zuzuhören, die allzu oft ins Vergessen geraten.

Das historische Recht des katalanischen Volkes kann nicht geleugnet werden

Eine Abstimmung sollte niemanden belästigen oder erschrecken, denn Abstimmungen sind die Grundlage der Demokratie. Und die Demokratie bedeutet die Akzeptanz des Ergebnisses. Wenn ein Problem, das eine Konfrontation rechtmäßig gewählter Institutionen bedeutet, sich ohne Lösungen Jahre hinzieht, sollte die Meinung der Bürger eingeholt werden. Das Referendum könnte sogar in Bezug auf ganz Spanien in Betracht gezogen werden. Es gibt viele Lösungen und Formen, diese anzugehen. Nicht geleugnet werden kann jedoch das historische Recht des katalanischen Volkes, auszudrücken, welche Zukunft es sich wünscht. Darüber hinaus habe ich festgestellt, dass weiterhin zu viele Zweifel hinsichtlich der Gesellschaftsform eines hypothetischen katalanischen Staates herrschen. Es wurde nicht eindeutig erklärt, wie wir leben würden, ob wir weiterhin zur EU gehören würden oder erneut dieser beitreten müssten. Die Emotionen bewegen uns. Wir müssen jedoch auch wissen, woran wir uns in Bezug auf die praktischen Gesichtspunkte des Lebens halten können, welche Finanzierung wir haben und welche Schulden wir übernehmen werden.